Mercado de Sonora

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El Mercado de Sonora un sábado por la mañana

El Mercado de Sonora es uno de los mercados tradicionales de México, D.F. localizado justo al sureste del Centro Histórico de la Ciudad de México en la colonia Merced Balbuena. Fue establecido en la década de los 50s con un número de instituciones similares para ayudar a regular el comercio al por menor en la ciudad. Este mercado se ha especializado en una variedad de mercancía como lo es la cerámica, artículos de fiestas y animales vivos — y los dos que lo hacen notable, herbología y artículos relacionados con la magia y el ocultismo. Llamado anteriormente "Mercado de los brujos o Mercado de los animales" es uno de los mercados más emblemáticos y populares del Distrito Federal en México, conocido mundialmente por la magia y esoterismo y en años recientes por la venta de productos relacionados a la Santa Muerte y San Judas Tadeo.

Establecimiento[editar]

El Mercado de Sonora fue uno de los mercados públicos establecidos por el gobierno de la ciudad en los 50s, junto con el Mercado de Jamaica y el Mercado de La Merced. Fue inaugurado el 23 de septiembre de 1957 por el presidente Adolfo Ruiz Cortines y Ernesto P. Uruchurtu. Es parte de los mercados establecidos por el gobierno para organizar mejor y regular el comercio al por menor.[1] [2] Se deriva de la tradición prehispánica del tianguis, la cual sigue viva. Originalmente se estableció con una gran área para estacionamiento, pero con el tiempo el espacio se redujo a la par que el crecimiento del mercado.[1] La apertura oficial del mercado fue en 1957.[3] Para el aniversario número 50 del mercado en el 2007 se realizó una gran fiesta con la actriz Edith González como invitada especial. El evento también incluyó mariachis y una limpia para library al establecimiento de energía negativa.[4]

Instalaciones[editar]

El Mercado se localiza en la Colonia Merced Balbuena, en la Delegación Venustiano Carranza. El sitio es tradicionalmente comercial, localizado junto a una vieja estación de bomberos. El área solía contener exclusivamente calles angostas y sin planeación, pero al mismo tiempo que el mercado, se construyeron una serie de vías públicas llamadas “ejes” que ahora rodean a la mayoría del complejo. Sin embargo, las áreas detrás del mercado conservan las calles angostas viejas.[1] El edificio consiste en una sola nave larga construida en su mayoría de metal. Adentro hay un número de pasillos angostos que contienen puestos que pertenecen o son rentados a comerciantes individuales. La mayoría de los comerciantes están agrupados por el tipo de mercancía que venden, como artículos de fiesta, platillos y mascotas. Lo poco del espacio de estacionamiento que queda está lleno por vendedores ambulantes. Los sábados, cuando el mercado está lleno, estos vendedores se desbordan del estacionamiento hasta las calles aledañas. Esto en conjunto con las camionetas y otros vehículos bloquean el tráfico, efectivamente cerrando las calles. La escena es tan ruidosa, llena de gritos de vendedores y música proveniente de los vendedores de CD. Sin embargo, este también es el día en que se puede encontrar la más amplia variedad de mercancía, como nopal y maíz fresco de Milpa Alta, macetas y tierra de Xochimilco, y hierbas medicinales de Puebla, Morelos, y el Estado de México.[1]

A pesar de su importancia, la gran cantidad de vendedores ambulantes y la falta de mantenimiento del edificio ha deteriorado la condición del mercado. Los vendedores ambulantes ocultan el edificio y promueven la falta de seguridad e higiene. El edificio tampoco ha recibido mantenimiento adecuado desde su construcción.[5] Esto lleva a goteras en el techo, rampas y pisos en muy malas condiciones y problemas de higiene. Los representantes del mercado aseguran que los problemas se deben en gran parte a la corrupción de las autoridades de la delegaciones, quienes también son conocidos por extorsionar a los comerciantes del mercado.[6] Ha habido intentos de quitar a los vendedores ambulantes de las áreas de estacionamiento del mercado, con el último ocurriendo en el 2002.[7]

Hierbas medicinales y artículos de esoterismo[editar]

Artículos relacionados con la Santa Muerte y otros.

Lo que caracteriza a este Mercado y lo hace famoso son los pasillos dedicados a la herbología, la magia y el ocultismo, los cuales están localizados en la parte de atrás de la larga nave.[1] [8] Esta parte del Mercado atrae a clientes de todos los niveles socioeconómicos,[9] así como a turistas,[3] pues es promovido en varias guías turísticas.[10] [11] [3] Los dos tipos de producto, hierbas medicinales y artículos mágicos o de ocultismo no están del todo separados, ya que por siglos la medicina mexicana tradicional ha estado fuertemente ligada con prácticas religiosas y mágicas.[1] La variedad de plantas medicinales vendidas es muy vasta e incluyen hojas de aguacate para las inflamaciones, chiranthodendron para el corazón, flores de jacaranda para el estómago y más. Se ofrecen también serpientes secas, consideradas medicinas para el cáncer, zorrillos secos para “fortalecer la sangre” y estrellas de mar.[1] Los artículos de plantas más fuertemente asociados con magia y religión incluyen cruces de madera de ocote para la buena suerte, cadenas de ajo para alejar al mal y ojos de venado para proteger contra el mal de ojo[1]

El mercado vende artículos de ocultismo relacionados con la magia (blanca o negra), tradiciones de la religión y magia prehispánicas, Santería, el culto a la Santa Muerte, chamanismo y varios otros que demuestran el sincretismo de las creencias y prácticas que existen en la ciudad.[3] [1] El mercado es uno de los centros de la ciudad para prácticas relacionadas con la Santería y el culto a la Santa Muerte. Se estima que cada fin de semana aproximadamente 2,000 personas llegan específicamente a la sección del mercado.[12] Artículos en venta incluyen amuletos, herraduras, velas en una variedad de tamaños, formas y colores, con muchos de los colores teniendo funciones específicas, polvo de oro, sal negra, polvos de ingredientes desconocidos, “agua de San Ignacio” para alejar atención no necesitada, lociones y jabones aromáticos, muchos de los cuales se relacionan a hechizos de amor y muchos más.[1]

Los productos más populares son aquellos relacionados al amor. Hay velas, aceites, amuletos, jabones, agujas, lociones, tabaco, hierbas y servicios como el hacer hechizos y limpias, todos enfocados en encontrar, mantener o recuperar el amor. Los productos tienen nombres como el “atrapahombres”, “ven a mí”, “miel de amor” y “amansa guapos”. La mayoría se relacionan a un ritual de cualquier tipo, aunque sea tan simple como el prender una vela. Otros son más complejos con una mezcla de ocultismo y prácticas religiosas comunes.[9] [12] Hasta los 90s, antes de que el aborto en México fuera legalizado, un remedio herbal buscado en el mercado era el que promovía la terminación del embarazo. Los vendedores de este producto no daban el tratamiento, sólo instruían a la clientela en que usar y cómo. Los clientes eran responsables de preparar las mezclas y tomarlas para que los riesgos médicos y legales recayeran en ellos mismos. Los riesgos médicos eran serios, pues el tratamiento siempre llevaba a una hemorragia excesiva que requería atención médica.[13] Durante la pandemia de influenza, los negocios del mercado recayeron en un 50%. Sin embargo, para los vendedores de hierbas medicinales, la demanda por una mezcla de 10 hierbas diseñada para prever la gripe mantuvo a un número de vendedores a flote. El remedio incluía eucalyptus, bougainvillea y tejocote y se vendía a 80 pesos por kilo. Durante el mismo período, los comerciantes que vendían artículos de la Santa Muerte reportaron las ventas de un número significativo de vestidos blancos para las imágenes, pues el color se asocia con la salud y pureza.[14]

Cartonería, Día de Muertos, Judas y alebrijes[editar]

Este mercado es uno de los sitios tradicionales en la Ciudad de México, para comprar artículos relacionados con el Día de Muertos que se celebra el 2 de noviembre. Durante este tiempo, los pasillos se llenan de artículos alusivos a la fecha como calaveras de azúcar, papel picado (papel de China cortado en diferentes diseños y colgado como banderas), representaciones de esqueletos y mucho más. También hay influencia de Halloween, por lo que es común encontrar artículos para disfrazarse de brujas o fantasmas y Jack-o'-lantern (calabazas talladas para usarse de faroles).[15]

El mercado y el área que lo circunda también son conocidos por la cartonería, una artesanía mexicana que consiste en la fabricación de esculturas de papel pequeñas y grandes. La creación de figuras y artículos decorativos de cartón para usarlos en los festivales comunitarios es una tradición que se remonta a cientos de años. Los momentos de más trabajo para los artistas de la cartonería son el Día de Muertos, cuando la demanda de figuras decorativas —especialmente esqueletos– es más alta, y la Semana Santa, cuando hay demanda para la fabricación de los «Judas», que son imágenes que se utilizan para representar el mal y son quemadas en efigie. Las figuras de Judas son inspiradas en el discípulo que traicionó a Jesús, pero tradicionalmente son representadas como demonios; sin embargo, también pueden ser sustituidas por otras figuras.[15] Frecuentemente se fabrican «Judas» con la figura de algunos políticos, especialmente aquellos que han participado en un reciente escándalo de corrupción.[16] [17]

Los más conocidos entre los artistas de cartonería son los miembros de la familia Linares, que han estado creando figuras durante cinco generaciones. Para esta familia, como para muchos otros, el trabajo comenzó como una ocupación estacional, pero en la primera mitad del siglo XX, Pedro Linares concibió la idea de fabricar monstruos fantásticos de cartonería que llamó alebrijes. Con el tiempo sus creaciones se volvieron famosas, le trajeron reconocimiento internacional en la década de 1970 y son muy demandados por coleccionistas, galerías y museos. Este arte fue la inspiración de uno similar originado en Oaxaca, estado natal de Linares, donde fabrican figuras realizadas con madera local generalmente más pequeñas, pero también representan criaturas fantásticas y están pintadas en brillantes patrones y diseños atrevidos. En 1990, Linares recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes distinguido premio nacional que otorga el gobierno mexicano.[15] La familia Linares sigue creando alebrijes y figuras más tradicionales en sus talleres situados justo detrás del Mercado de Sonora.[15]

Otras mercancías[editar]

Los otros pasillos del mercado se dedican a una serie de especialidades. Algunas áreas están dedicadas a la cerámica y platos para uso diario, gran parte de los cuales provienen del estado de Guanajuato. Estos incluyen platos, tazones, jarras para atole, tazas para el café, grandes bandejas y mucho más. Aunque todavía domina la alfarería tradicional, también se entremezcla con artículos de vidrio más baratos. Otra área vende juguetes y detalles para fiestas. Todavía pueden encontrarse juguetes tradicionales de madera, tela o arcilla, aunque lentamente están siendo reemplazados con los de plástico que son más baratos. Estos incluyen muñecas, yo-yos, baleros y muchos más. Esta zona también tiene artículos para fiestas como sombreros, decoraciones y piñatas, en su mayoría para eventos infantiles. Se venden disfraces para niños de animales, princesas y bailarinas, además del tradicional traje de «indito» que se utiliza sobre todo en las festividades de Corpus Christi.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i j k «El mercado de Sonora (Distrito Federal)». México Desconocido (junio-julio 1994). Consultado el 11 de marzo de 2011.
  2. Alberto Barranco Chavarria (25 de enero del 2004). «Ciudad de la Nostalgia / La Merced». Ciudad de México: Reforma. p. 5. 
  3. a b c d Jiménez González, Víctor Manuel, ed. (2009). Ciudad de México: Guía para descubrir los encantos de la Ciudad de México. Ciudad de México: Editorial Océano de México SA de CV. p. 110. ISBN 978 607 400 061 0. 
  4. Nurvarit Vázquez (24 de septiembre del 2007). «Corona el Sonora a Edith». Ciudad de México: Reforma. p. 5. 
  5. Abigail Cruz (24 de septiembre de 2007). «Mercado de Sonora y la Merced llegan a sus 50 años». Ciudad de México: El Sol de México. Consultado el 11 de marzo del 2011. 
  6. Phenélope Aldaz (1 de septiembre de 2010). «Mercados de Sonora y La Merced, un riesgo». Ciudad de México: El Universal. Consultado el 11 de marzo de 2011. 
  7. «Quitaran a ambulantes». Ciudad de México: Reforma. 4 de diciembre de 2002. p. 6. 
  8. Delia Angélica Ortiz (7 de enero del 2000). «Los amuletos, el poder de la fe». Ciudad de México: Reforma. p. 7. 
  9. a b Paola Figueroa (14 de febrero del 2005). «El amor en el Mercado de Sonora». Ciudad de México: Televisa. Consultado el 11 de marzo del 2011. 
  10. Noble, John (2000). Ciudad de México. Oakland, CA: Lonely Planet Publications. p. 200. ISBN 1 86450 087 5. 
  11. Chris, Chris (2000). Mexico City. Emeryville, CA: Moon Handbooks. pp. 164–165. ISBN 978 156691 612 7. 
  12. a b Alheli Lara (7 de abril de 2001). «Del catolicismo al milagro santero». Ciudad de México: Reforma. p. 6. 
  13. Delia Angélica Ortiz (28 de julio de 1998). «Nadie queda bien después - Yerbera». Ciudad de México: Reforma. p. 7. 
  14. David Agren (5 de mayo de 2009). «Seeking alternatives to ward off the flu». Washington, D.C.: McClatchy - Tribune Business News. p. 1. 
  15. a b c d Nuñez Hancock, Lisa (2 de noviembre de 2004). «Artisan family constructs objects referred to Day of the Dead». Noticias Financieras (Miami). p. 1.  Parámetro desconocido |accesdate= ignorado (ayuda)
  16. Corzo, Hugo (11 de abril de 2004). «'Sugieren' ocultar a Judas-políticos». Reforma (Ciudad de México). p. 2. 
  17. Corzo, Hugo (10 de abril de 2004). «Queman al reparto del video escándalo». Reforma (Ciudad de México). p. 3.