Marta Dillon

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Marta Dillon (Buenos Aires, 29 de julio de 1966)[1]​ es una periodista y activista argentina.[2]​ Es editora del suplemento feminista Las 12, del diario Página/12, y más tarde creadora y editora del suplemento LGTBQ Soy, en el mismo diario. En los años noventa escribía la columna Convivir Con Virus en ese diario.[3]​ Es hija de la abogada y activista Marta Taboada (1942-1977), «desaparecida» por la dictadura de Videla hasta el año 2012. Es lesbiana, VIH+, esposa, madre y abuela. Forma parte de una «familia diversa».[2]

Se inició en el periodismo a los 20 años.[4]

Trabajó en el diario Nuevo Sur y ha publicado artículos, entre otras, en las revistas locales El Porteño, Cerdos & Peces, La Maga, Luna, Noticias, Página/30, Rolling Stone, Planeta Urbano y Latido, y en las mexicanas National Geographic en español y Luna Córnea.[4]​ Conduce el programa radial El desmadre.[4]

Nunca más una mujer muerta por aborto, nunca más a la trata de personas, nunca más una persona trans muerta por violencia de género. [...] Hay identidades devaluadas. Una persona trans parece no valer lo mismo que vos y que yo. Muchxs ponen su mierda ahí, una identidad cloacalizante donde se deposita todo lo que no se quiere ver.
Marta Dillon, en una entrevista[2]

Biografía

Dillon es la hermana mayor de tres hermanos varones: Andrés, Juan y Santiago.[5]

En 1975, Dillon vivía con sus tres hermanos y su madre Marta Taboada (una abogada militante de 33 años, que estaba separada de su esposo) en una casa que compartían con Gladys Porcel de Puggioni y Juan Carlos Negro Arroyo, sus compañeros de militancia en el MR 17 (Movimiento Revolucionario Diecisiete de Octubre) sobre la actual calle Joly, entre Centenario y De la Vega, en la zona sur de Moreno, a pocas cuadras de la estación ferroviaria, en el Gran Buenos Aires.[6]

A los 9 años de edad ―según describe Laura Ramos en La niña guerrera (2010), un libro de relatos de no ficción―,[3]​ Marta Dillon ya conocía técnicas para escabullirse de los grupos de tareas (que era el nombre que en esa época se le daba en Argentina a las patotas que secuestraban, torturaban y asesinaban a sindicalistas, maestros, luchadores sociales, etc.), tenía charlas políticas con las amigas revolucionarias de su madre, y hacía con ella viajes furtivos hasta Puerto Iguazú para sacar por la frontera a algún compañero.[7]​ El último viaje fue en septiembre de 1976, para sacar al hijo del abogado y activista Eduardo Luis Duhalde (1939-2012), quien había escapado de Argentina un mes antes.[6]

Durante la madrugada del 28 de octubre de 1976 ―cuando Dillon tenía diez años de edad―, una «patota» de servicios irrumpió en la vivienda, destrozó los muebles y se llevó a los tres. Los seis niños, de distintas edades, fueron testigos del secuestro. Quedaron al cuidado de una chica de 16 años.[6]

El secuestro para mí implicó no sólo que ya no estaba mi mamá, sino que ya no estaba nada del mundo que yo había conocido. Ni esa alegría, ni mis amigos... Fue arrasador.[7]

Los hermanos se mudaron con su padre ―también abogado, de pasado peronista pero ya no militante―. En los siguientes años alternaron entre Buenos Aires y la ciudad de Mendoza.[7]​ Su nueva madrastra la acusó de «díscola e ingobernable» y la hizo enviar durante una temporada a un internado en Suiza, donde Dillon probó por primera vez un poco de la libertad vedada en la Argentina militarizada.[3]

La adolescencia coincidió con la primavera democrática, el rock, el auge de la merca y la revolución sexual en diferido. Marta cursó un poco de Ciencias Políticas en Mendoza, algo de Sociología en Buenos Aires y, después de un par de trabajos malos, comenzó a ejercer como periodista en el diario Sur (Buenos Aires). A los 20 años (1986) se fue a vivir con un novio, y a los 21 tuvo a su hija, Naná Dillon, a la que crio básicamente sola mientras el padre trataba de saldar sus cuentas con la ley.[7]

En 1994 se enteró del resultado positivo de su análisis de VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida).[2]​ En ese año empezó a escribir una columna en el suplemento No (en Página/12): «Convivir con virus»,[2]​ uno de sus grandes aportes al periodismo joven de los años noventa, una bitácora preblogger de supervivencia.[7]​ En su planteo, Dillon evitó el discurso de víctima:

Eso no era «conmovedor», es decir, no era tan conmovedor (léase ‘lastimero, penoso y lleno de culpa’) como para que me invitaran a la mesa de Mirtha Legrand. No alcanza con tener VIH: tenés que haber cometido algún pecado para que las fundaciones te lleven.
Marta Dillon, en una entrevista[2]

Ese material fue recopilado en el libro Vivir con el virus. Era un momento en el que ya habían muerto muchos amigos suyos y las campañas solo les hablaban a quienes no se habían contagiado: «El sida mata. Te metían eso en la cabeza, entonces los que teníamos VIH teníamos que sacarnos esa idea de la cabeza».[2]

Dillon fue referente de la agrupación HIJOS desde su origen (1995).

En 1998, Dillon escribió un artículo sobre gais y lesbianas de Argentina que habían formado familia en San Francisco (California). Si bien en Estados Unidos el matrimonio homosexual no es legal, sí existe la figura de la "second adoption", que permite a dos personas del mismo sexo compartir la adopción de un chico. La familia protagonista de la nota era la que habían formado dos mujeres junto con José María Francos, hermano de Fernanda Francos, que había sido la primera novia de Marta (y la única hasta Albertina Carri; Dillon siempre tuvo parejas varones).[7]

Matrimonio

Albertina Carri, esposa de Dillon, en la presentación de su película La rabia de Guadalajara (México) en marzo de 2008.

En agosto de 2005, Marta Dillon conoció a la cineasta Albertina Carri ―también hija de desaparecidos―, directora de Los rubios y La rabia.[7]​ Cuando Marta empezó a salir con Albertina, su hija Naná todavía dormía en el cuarto adolescente de su casa en el barrio de la Boca.

Al principio mi mamá me decía que había conocido a un «director de cine». No sé exactamente por qué, porque yo ya le había conocido una pareja mujer, Fernanda, cuando yo tenía 9 años. En ese momento mi mamá tampoco me lo dijo de entrada, y ahí sí fue todo un tema, me molestó muchísimo. Porque yo creía que era la amiga, hasta que un día las descubrí in fraganti. Eso fue terrible, y empecé a hacerle la vida imposible. Después me sentí culpable porque, con los años, antes de que llegara Albertina, yo sentí que Fernanda había sido una de las mejores parejas de mi mamá. Con los novios hombres que vinieron después, Dios… ¡cómo quiero a las mujeres!
Naná, hija de Marta Dillon, en una entrevista[7]

En Argentina en esa época estaba prohibido que los homosexuales se casaran. Hicieron entonces un «casamiento apócrifo». Su maestro de ceremonias fue el diseñador gráfico Alejandro Ros (quien realiza la gráfica del suplemento Las 12, que dirige Dillon, y es autor de tapas de discos de rock argentino «de culto», como Narigón del siglo, Jéssico, Hijos del culo y Un mañana).[7]​ Después de una «unión civil» con convocatoria récord (la jueza de paz no podía creer la cantidad de gente que entraba esa mañana en el Registro Civil), las chicas arrearon a los íntimos al Urondo Bar, el restobar de Javier Urondo, hijo del periodista, escritor y militante desaparecido Paco Urondo (1940-1976).[7]

Tras la promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario pudieron casarse.[3]​ Le propusieron a Alejandro Ros que fuera el padre biológico del hijo de ellas.[8]

No teníamos ganas de comprar el semen. Sin ningún juicio de valor, simplemente no teníamos ganas, nos parecía que estaba bueno poder decirle «tu padre es esta persona». Quien dio la semillita es Alejandro, un amigo. Él se fue involucrando con su rol de papá pero con sus limitaciones. Las decisiones de crianza ―y eso siempre estuvo muy claro― son de Albertina y mías. No creemos que el niño necesite un padre. Sí creemos que para poder crecer necesita cuidado, protección, amor, comida, límites, acompañamiento, pero no creemos que para esto necesite tener un «padre» o una «madre».
Marta Dillon, en una entrevista[2]

Los primeros intentos fueron caseros. Iban a la casa de Alejandro, él les daba un frasquito con el semen ―por lo general con algún diseño alusivo, un mapa de Tokio forrando el envase o una etiqueta rotulada con el nombre FURYO― y, con una jeringa normal, la pareja hacía el procedimiento a puertas cerradas.

Nosotras habíamos hablado con la ginecóloga, a ver cuánto duraba el semen, esas cosas. Y nos dijo que duraba 48 horas fuera del hombre y cinco días dentro del cuerpo de la mujer. Después de ese primer ensayo, que nos pareció demasiado hippie, hicimos dos intentos con un médico. Pasábamos a buscar el frasquito por lo de Ale y nos íbamos a un consultorio. Previo a eso, a Alber le hacían ecografías para ver cuándo ovulaba.
Marta Dillon, en una entrevista[7]

El 17 de noviembre de 2008 nació su hijo Furio ―cuyo nombre se basa en Furyo, el personaje principal de la icónica película Merry Christmas, Mr. Lawrence (1983), protagonizada por David Bowie y Ryuichi Sakamoto―, que resultó del embarazo de Carri.[7]

Dos mujeres poderosas, brillantes, inmensamente capaces, con todos los recursos a su favor… Y aun así, mirá lo difícil que les ha resultado. Imaginate qué le queda a toda esa gente sola y frustrada que hay en el mundo, sin medios, sin nadie que los ayude, temerosos de perder el trabajo si se atreven siquiera a admitir que son gais; ni hablemos de formar una familia... Los heterosexuales deberían ver que esto no es extraño. Creo que todo el mundo lo va a entender, excepto quizá la Coalición Cristiana y la extrema derecha.
David Crosby (músico de folk rock) en entrevista con la revista Rolling Stone[7][9]

Trabajos

Junto con Albertina Carri fundaron la productora Torta (que en lunfardo significa ‘lesbiana’). Produjeron una serie de cuatro documentales llamada La Bella Tarea, acerca de los derechos de las mujeres en el parto, sobre las distintas maneras de parir y sobre cómo la corporación médica se apropió de este proceso fisiológico.[10]

Junto a su esposa Albertina Carri realizaron el programa Visibles.[11]​ Seis horas realizadas en alta definición, con invitados e invitadas diversos ―Mauro Cabral, Fito Páez, Liniers, Mariela Muñoz, Fabiana Tron, y otros―, con cortos de animación para cada capítulo, un glosario también animado, informes periodísticos; conducido por Diego Trerotola y Lisa Kerner; producido por Albertina Carri, Marlene Wayar, Ariel Di Paola, y otros.[12]​ Ese programa nunca ha sido difundido por televisión. Se encuentra archivado en el BACUA (Banco de Contenidos Audiovisuales).

¿Por qué nadie quiere pasarlo? Tal vez los temas relacionados con la diversidad sexual se han caído de la agenda. Tal vez se prefieran historias conmovedoras contadas desde la extranjería del colectivo LGBTI, tal vez lo que se busca es que sigamos siendo víctimas. Nada de eso está en Visibles: hablamos desde nosotros y nosotras, a todos y todas, para celebrarnos y para naturalizar esto de la diversidad, que obviamente no es excluyente del colectivo LGBTI.
Marta Dillon, en una entrevista[2]

En 2012, ambas ganaron un concurso para hacer una serie de ficción en prime time (horario central de televisión): «Esto nos tiene muy entusiasmadas, porque ya teníamos ganas de un poco de fantasía».[2]

Realizaron entonces la exitosa miniserie 23 pares, de 13 capítulos (emitida entre septiembre y diciembre de 2012).[13]

Premios

En 2003, Prensa Latina le otorgó la primera mención del premio José Martí, y en 2005, la Unión de Mujeres de la Argentina premió su labor periodística.[4]

Libros[4]

  • 2002: Santa Lilita. Biografía de una mujer ingobernable.
  • 2002: Vivir con virus.
  • 2004: Relatos de la vida cotidiana.

Vida privada

Dillon vive con su esposa y su hijo en una casa del barrio de Saavedra, muy cerca del parque Saavedra.

Su hija Naná trabaja como empleada administrativa en la Secretaría de Derechos Humanos que está a cargo de Eduardo Luis Duhalde, abogado del mismo estudio al que pertenecía Taboada, su abuela desaparecida.[7]​ Naná tuvo a su hija Jade a los 20 años de edad, por lo que Marta Dillon fue abuela antes de tener a Furio, su segundo hijo.[7]

El 25 de agosto de 2012, Marta Dillon pudo dar entierro a su madre Marta Taboada, quien fue descubierta por el Equipo Argentino de Antropología Forense en una tumba NN.[2]

Notas

  1. Según información brindada vía Facebook por la propia Marta Dillon.
  2. a b c d e f g h i j k «Nombre propio: Marta Dillon», artículo de Lucas Gutiérrez en el sitio web Sentido G, del 6 de abril de 2012. Consultado el 11 de marzo de 2013.
  3. a b c d «La historia de la Niña Guerrera se sigue escribiendo», artículo del 24 de enero de 2011 en el sitio web La Niña Guerrera. Consultado el 11 de marzo de 2013.
  4. a b c d e «Vivir con virus, de Marta Dillon», artículo biográfico en el sitio web Temátika. Consultado el 12 de marzo de 2013.
  5. «Una victoria para Marta: La ceremonia de despedida de Marta Taboada, militante y abogada desaparecida en 1976», artículo de Alejandra Dandan en el diario Página/12 (Buenos Aires) del 28 de agosto de 2011. Consultado el 17 de marzo de 2013.
  6. a b c «Ahora Marta Taboada descansa en paz», artículo de Rodrigo Solórzano en el sitio web Semanario Actualidad, del 4 de septiembre de 2011. Consultado el 11 de marzo de 2013.
  7. a b c d e f g h i j k l m n ñ «Albertina Carri y Marta Dillon: retrato de una nueva familia», artículo de Pablo Plotkin en la revista Rolling Stone (Buenos Aires) del 12 de agosto de 2010. Consultado el 11 de marzo de 2013. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; el nombre «RollingStone» está definido varias veces con contenidos diferentes
  8. «ADN, decime quién soy», artículo de Viviana Bernath y Federico Kukso en la revista Anfibia (de la Universidad Nacional de San Martín) del 29 de noviembre de 2012. Consultado el 17 de marzo de 2013.
  9. Artículo en la revista Rolling Stone que menciona un artículo en inglés de febrero de 2000, donde David Crosby ―de la banda Crosby, Stills, Nash & Young― revelaba su paternidad biológica de las dos hijas de la pareja formada por la cantante Melissa Etheridge y la cineasta Julie Cypher.
  10. «Escrito en el cuerpo: “23 pares”, la serie de Albertina Carri sobre un laboratorio genético», artículo de Marina Yuszczuk en el diario Página/12 (Buenos Aires) del 23 de septiembre de 2012. Consultado el 17 de marzo de 2013.
  11. «Arranca un nuevo ciclo de diversidad sexual», artículo en el diario Ushuaia Noticias del 19 de octubre de 2012. Consultado el 17 de marzo de 2013.
  12. «Proyeccion de la serie LGTBI “Visibles”», artículo en la revista Wipe del 10 de octubre de 2012. Consultado el 17 de marzo de 2013.
  13. Toda la miniserie 23 pares en el sitio web de CDA (Contenidos Digitales Argentinos).