Iglesia latina

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Iglesia Latina o de Occidente
Ecclesia Latina
הכנסייה הלטינית (hebreo)
Λατινική Εκκλησία (griego moderno)
Sãopedro1.jpg
Basilica de San Pedro
Fundador(es) San Pedro y San Pablo
Autocefalía/Autonomía Tradicional
Reconocimiento Tradicional
Primado actual Papa Francisco
Sede Roma, Italia Bandera de Roma
Territorio principal Toda la Iglesia católica menos las Iglesias católicas orientales
Lenguas litúrgicas Latín y lenguas vernáculas
Calendario Gregoriano
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La Iglesia Latina o de Occidente se entiende aquella parte de la Iglesia católica que surgió en primer lugar en el Imperio romano de Occidente, donde dominaba el latín, y que ahora emplea los ritos litúrgicos latinos (como el romano y el ambrosiano). Así se distingue de las Iglesias católicas orientales, que utilizan otras liturgias. En el pasado, algunos la llamaban el Patriarcado de Occidente,[1] pero la Iglesia católica desautorizó ese título en 2006 por obsoleto.[2] Tampoco puede ser llamada «Iglesia de Roma», término que se aplica a la Diócesis de Roma.[1] Dada la existencia de las Iglesias católicas orientales, no todos los católicos son latinos.

Distribución geográfica[editar]

Hoy en día la Iglesia Latina, que se desarrolló inicialmente en la Europa occidental y África del Norte, está presente en todas las partes del mundo. Asimismo las iglesias orientales (sean católicas u ortodoxas o antiguas u otras) que tuvieron su origen en regiones más al este, sea adentro que fuera del Imperio romano, ahora tienen miembros en casi todos los países.

Historia[editar]

Iglesia primitiva[editar]

La Crucifixión de Pedro, de Caravaggio, lo representa con la cabeza hacia abajo, de acuerdo con la tradición

La tradición católica narra que el Apóstol Pedro fue el Primer Obispo de Roma, y junto al Apóstol Pablo y sus discípulos fundaron una comunidad allí. La llegada de San Pedro a Roma aunque es un hecho, el año de su arribo es incierto, algunas tradiciones antiquísimas dicen que fue el año 42, y otros la fechan algo después. Pedro acabó sus días en Roma, donde fue obispo[cita requerida], y que allí murió martirizado en el año 67 bajo el mandato de Nerón en el Circo de la colina vaticana, sepultado a poca distancia del lugar de su martirio y que a principios del siglo IV el emperador Constantino I el Grande mandó construir la gran basílica.

Clemente Romano, en su carta a los corintios, data su muerte en la época de las persecuciones de Nerón. El evangelio de Juan sugiere, en su característico estilo alegórico, que Pedro fue crucificado.[3] Algunos retrasan la redacción de este Evangelio hasta el siglo II, por lo que consideran su testimonio de menor relevancia. Pedro de Alejandría, que fue obispo de esa ciudad y falleció en torno a 311, escribió un tratado llamado Penitencia, en el que dice: «Pedro, el primero de los apóstoles, habiendo sido apresado a menudo y arrojado a la prisión y tratado con ignominia, fue finalmente crucificado en Roma». Orígenes en su Comentario al libro del Génesis III, citado por Eusebio de Cesarea, dice que Pedro pidió ser crucificado cabeza abajo por no considerarse digno de morir del mismo modo que Jesús. Lo mismo relata Jerónimo de Estridón en su obra Vidas de hombres ilustres.

En el siglo III, san Cipriano, obispo de Cartago, habla de una jerarquía monárquica de siete grados, en la cual la posición suprema la ocupaba el obispo. En esta jerarquía el obispo de Roma ocupaba un lugar especial, en cuanto sucesor de san Pedro.

Además, el que el obispo de Roma llegara a tener una importancia particularmente grande, se debió, según algunos, por motivos políticos: Roma fue la capital del Imperio Romano hasta que el Emperador Constantino I el Grande hizo de Constantinopla la nueva capital, el 11 de mayo de 330[cita requerida]. Otros atribuyen esta importancia al hecho, reconocido entonces por todos[cita requerida], que el obispo de Roma era sucesor de san Pedro, a quien, según el Evangelio de Lucas 22:32, Jesús le dijo:

"Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú una vez vuelto, confirma a tus hermanos".

(San Lucas 22:32, Reina-Valera 1960)

Más aún, hacia el año 95, Clemente de Roma (obispo de la Iglesia de Roma entre 89 y 97) escribió una carta a la comunidad cristiana de Corinto para resolver un problema interno, sugiriendo su primacía sobre las Iglesias particulares. En efecto, habían surgido levantamientos contra los presbíteros-epíscopos en Corinto y Clemente, como obispo de la Iglesia de Roma, los llamó al orden y a la obediencia a sus respectivos pastores, evocando el recuerdo de los apóstoles Pedro y Pablo. Esa carta es la primera obra de la literatura cristiana fuera del Nuevo Testamento de la que consta históricamente el nombre de su autor, la situación y la época en que se escribió, y cuyas palabras manifiestan una dureza propia del lenguaje de aquél que es consciente de su autoridad.

En el primer siglo del cristianismo la iglesia latina se formaba por las provincias occidentales del Imperio romano, esto es, por la Europa de influencia latina (Italia, Galia, Hispania, etc.) más la región del África Proconsular (África del Norte con excepción de Egipto, perteneciente al área de influencia griega

El Emperador Justiniano I (527–565), cuando instituyó el sistema eclesiástico imperial de la Pentarquía, trazó la frontera del Obispo de Roma al oriente de Macedonia y Grecia, pasando Creta y llegaba hasta África a la frontera occidental de Egipto. El territorio que el Emperador así asignaba al Patriarca de Occidente era mucho menos vasto de lo que se podría pensar, dado que el Imperio tenía relativamente poco en su poder. Sin embargo, Roma, que no aceptó la teoría de la Pentarquía y privilegió la idea de las tres sedes episcopales petrinas de Roma, Alejandría y Antioquía, era el punto de referencia para los cristianos de las nuevas naciones occidentales, debido no sólo a la conversión de los pueblos germánicos asentados adentro de las anteriores fronteras del Imperio, sino también a una expansión misionera que abrazó Irlanda y Germania, que nunca pertenecían al Imperio. El Emperador León III el Isaurio (717-741) anuló casi totalmente en su dominio el poder del Obispo de Roma, transfiriendo el sur de Italia, Iliria y Grecia de la jurisdicción papal a la del patriarca de Constantinopla. Pero, poco después, el Imperio quedó totalmente excluido del ovest y la Iglesia Latina entera ya no tenía relación de dependencia política del Imperio.

Época medieval[editar]

Papa Francisco, actual Obispo de Roma y cabeza de la Iglesia Latina y Universal

Con la conquista árabe desapareció la Iglesia africana, muy importante desde el punto de vista demográfico y cultural, que contaba con numerosos obispos y algunos de los más importantes pensadores cristianos como Tertuliano o Agustín de Hipona, reduciéndose la Iglesia latina al territorio europeo. Lo mismo sucedió con la conquista árabe y turca en oriente, donde ya antes había surgido una división entre la iglesia que apoyaba el Concilio de Calcedonia del año 451 (y que por eso se llama ortodoxa) y la mayoría de los cristianos en Egipto y algunas otras partes, que lo rechazaban (las antiguas Iglesias orientales). Así quedaron fuertemente reducidos los patriarcados ortodoxos de Alejandría, Antioquía y Jerusalén. Desde entonces, el Oriente cristiano ortodoxo se identificó praticamente con la Iglesia griega o bizantina, es decir, el Patriarcado de Constantinopla y las iglesias nacidas como fruto de su acción misionera, que le reconocían una primacía de jurisdicción o al menos de honor. Siguió el Gran Cisma entre esta cristiandad y la Iglesia Latina.

El título de "Patriarca de Occidente" lo empleó en el año 642 el Papa Teodoro I.

Sin usar el título de "Patriarca de Occidente", el IV Concilio de Constantinopla (869-870), el IV Concilio de Letrán (1215) y el Concilio de Florencia (1439), incluyeron al Papa come el primero de los cinco Patriarcas de entonces. Solo volvió a aparecer en los siglos XVI e XVII, debido a que los títulos del Papa se multiplicaron.

Periodo moderno[editar]

Cátedra de San Pedro.

Después con la expansión misionera, sobre todo en el s. XVI en adelante, la Iglesia latina se difundió a otros continentes, por lo que añadió a Europa Occidental todas las nuevas tierras ocupadas por europeos occidentales, para formar el enorme patriarcado latino actual y cuentan además con dos patriarcados nominales: el de las Indias Orientales y el de las Indias Occidentales. En todo este vasto territorio el Papa se definió patriarca tanto como por su posición como cabeza visible de la Iglesia entera. Debido a que en el transcurso del s. XX el significado del término "Occidente" se enmarcó en un contexto cultural que no se refiere únicamente a Europa Occidental, sino que se extiende desde Norteamérica a Australia y Nueva Zelanda, ocasionalmente incluyendo a América Central y del Sur, para diferenciarse de este modo de otros contextos culturales, es obvio que este significado del término "Occidente" no puede pretender describir un territorio eclesiástico, ni puede ser empleado como definición de un territorio patriarcal. Si se quiere dar a este término un significado aplicable al lenguaje jurídico eclesial, se podría comprender solo con referencia a la Iglesia latina. Por tanto, el título "Patriarca de Occidente" describiría la especial relación del Obispo de Roma con esta última, y podría expresar la jurisdicción particular del Obispo de Roma para la Iglesia latina. El título papal de "Patriarca de Occidente" apareció por primera vez en el Anuario Pontificio en 1863 y fue suprimido en el Anuario Pontificio de 2006. Como el título de "Patriarca de Occidente" era poco claro desde el inicio, con el desarrollo de la historia se hizo obsoleto y prácticamente no utilizable. Por eso, no tiene sentido insistir en mantenerlo, sobre todo teniendo en cuenta que la Iglesia católica, con el Concilio Vaticano II, halló para la Iglesia latina en la forma de las Conferencias Episcopales y de sus reuniones internacionales de Conferencias Episcopales, el ordenamiento canónico adecuado a las necesidades de principios del s. XXI.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Fortescue Adrian (1907). «Latin Church». The Catholic Encyclopedia, Volume I. New York: Copyright © 1907 by Robert Appleton Company.