Summorum Pontificum

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El Papa Benedicto XVI dando la bendición tras una Misa.

Summorum Pontificum (De los Sumos Pontífices) es una carta apostólica en forma motu proprio del papa Benedicto XVI, que da una mayor facilidad para el uso en la Iglesia latina, en lugar del Misal Romano revisado por el papa Pablo VI en 1969, de la edición publicada por Juan XXIII en 1962 – forma litúrgica conocida como misa tridentina – y de las formas pre-conciliares de celebración de la mayoría de los sacramentos.

El documento fue promulgado y publicado el 7 de julio de 2007, junto con una carta explicativa del propio Pontífice dirigida a los obispos del mundo, en la que el explica las razones que motivaron la publicación de dicho documento. Su fecha de entrada en vigor fue fijada para el 14 de septiembre siguiente, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

Esquema del documento[editar]

A la introducción, donde se hace hincapié en el interés que todos los Papas –en especial Gregorio Magno, Pío V, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II– han tenido por el culto y la liturgia, sigue un comentario sobre la adhesión de un número no indiferente de fieles católicos al misal que quedó sin vigor después del publicado por Pablo VI tras las reformas solicitadas por el Concilio Vaticano II. Según recuerda Benedicto XVI, ante esto la autoridad de la Iglesia concedió en el año 1984 a través de un documento de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos[1] un indulto para el uso restringido de este misal. Poco después el Papa Juan Pablo II instó a los obispos a no poner trabas a los fieles que solicitasen el uso de este misal en sus respectivas diócesis.[2]

Ahora bien, tras consultar al Consistorio de cardenales y meditarlo profundamente, el Papa decidió ampliar todavía más el uso de esta forma litúrgica de acuerdo con los siguientes artículos:

  1. El misal promulgado por el Papa Pablo VI y reeditado por Juan Pablo II es la forma ordinaria de la liturgia de la Iglesia católica de rito latino. El misal de Pío V según la edición de Juan XXIII debe considerarse forma "extraordinaria" de la misma liturgia.
  2. Condiciones para el uso del misal del 1962: a) En las misas sin pueblo, qualquier sacerdote de rito latino puede usar el Misal Romano, según sea la edición del 1962 sea la del 1970, sin necesidad de pedir permiso. Se exceptúan a esta condición las celebraciones litúrgicas del Triduo Sacro, días en los cuales no son permitidas las celebraciones sin pueblo.
  3. b) En las misas comunitarias o conventuales de institutos de vida consagrada o sociedades de vida apostólica pueden usarse uno u otro de estos misales, pero para hacer esto a menudo o habitualmente se necesita la autorización del superior mayor competente.
  4. Los fieles que deseen participar en las misas según la forma litúrgica extraordinaria de acuerdo con la condición a pueden hacerlo si lo piden voluntariamente.
  5. c) En los lugares donde un número estable de fieles requiera la celebración litúrgica según la tradición anterior, el párroco deberá atenderles poniendo cuidado de armonizar esto con la atención pastoral ordinaria bajo la guía del obispo y evitando divisiones. La forma del 1962 se puede usar en los días feriales, pero también con una sola celebración en los domingos y festividades. Se puede usar también en matrimonios, exequias o peregrinaciones. Los sacerdotes celebrantes han de tener la preparación adecuada y no estar impedidos jurídicamente. Donde no haya párrocos será el rector quien conceda las licencias para la celebración de la liturgia del misal de Juan XXIII.
  6. Se puede usar la lengua vernácula para las lecturas de las misas que sigan esa forma si se celebran con el pueblo.
  7. Si los grupos de fieles mencionados antes no son atendidos debidamente pueden acudir al obispo respectivo y si éste no les tomara en cuenta, pueden acudir a la Comisión Ecclesia Dei de la Santa Sede.
  8. Si el obispo no pudiera acceder a la petición de los fieles por algún motivo, también puede acudir a dicha comisión para pedir consejo.
  9. El párroco puede usar el ritual anterior en los sacramentos del bautismo, del matrimonio, de la penitencia y de la unción de los enfermos. Los obispos pueden administrar la confirmación según el modo anterior, si lo requiere el bien de las almas. Los clérigos también pueden usar, si lo desean, el breviario del 1962.
  10. El obispo de una diócesis puede erigir una parroquia para la celebración de la forma antigua del rito.
  11. Siempre queda la Pontificia Comisión Ecclesia Dei para tratar con la Santa Sede todo lo relacionado con la forma litúrgica anterior y para las funciones que el Papa quiera atribuirle.
  12. Esta comisión, vigilará sobre la aplicación de esta carta apostólica.

Carta a los obispos[editar]

Acompañando al motu proprio, el Papa Benedicto XVI publicó una carta a todos los obispos católicos en la que indica que, a pesar de que la reforma litúrgica comenzada con el Concilio Vaticano II sigue teniendo vigor como la forma ordinaria del rito litúrgico romano, el misal de Juan XXIII, que nunca fue abrogado juridicamente, puede todavía ser usado según las normas para su uso dadas en el motu proprio, teniendo en cuenta el número no pequeño de fieles que solicitan su utilización. Textualmente se dice en la carta:

el Misal, publicado por Pablo VI y reeditado después en dos ediciones sucesivas por Juan Pablo II, obviamente es y permanece la Forma normal – la Forma ordinaria – de la Liturgia Eucarística. La última redacción del Missale Romanum, anterior al Concilio, que fue publicada con la autoridad del Papa Juan XXIII en 1962 y utilizada durante el Concilio, podrá, en cambio, ser utilizada como Forma extraordinaria de la Celebración litúrgica. No es apropiado hablar de estas dos redacciones del Misal Romano como si fueran "dos Ritos". Se trata, más bien, de un doble uso del mismo y único Rito.[3]

Igualmente afirma que la ruptura realizada por Mons. Marcel Lefebvre, aunque se ha presentado externamente como vuelta al rito anterior, tiene sus raíces en una discrepancia más profunda. El intento de la carta Ecclesia Dei de Juan Pablo II había sido precisamente acercar a los fieles que se sumaban al grupo de Lefebvre, pero algunos obispos no habían dado las facilidades para la celebración de los ritos según el antiguo misal pues temían que estos grupos de laicos estuvieran cuestionando la autoridad del Concilio.

Otra objeción que afronta el Papa es la del desorden o división que el uso de ambas liturgias puede causar en las parroquias. Benedicto XVI responde diciendo que, dado que para entender el misal de Juan XXIII se requiere el dominio del latín y un mejor conocimiento de la liturgia, cosa que la mayoría de los fieles no tienen, por tanto el rito revisado necesariamente seguirá siendo el ordinario. Y añade que ambas formas ganarán: la antigua actualizándose con el uso y celebraciones de nuevas memorias y festividades, la de Pablo VI en sobriedad y reverencia.

El Papa Benedicto XVI continúa la carta reflexionando sobre los casos de divisiones que se han dado a lo largo de la historia y cómo en diversas ocasiones ha faltado mayor versatilidad o se han omitido pasos que habrían evitado la separación. Es esta solicitud pastoral en pro de la unidad de los católicos la que mueve al pontífice romano a tomar esa decisión.

Antes de concluir, el Papa explica que el Motu Proprio no implica pasar por encima de la autoridad de los obispos y que no se ha de permitir que los sacerdotes que celebren según la forma extraordinaria desprecien o se nieguen a usar la ordinaria. Finalmente pide a los obispos que envíen un informe al cabo de tres años sobre la aplicación del documento.

Reacciones[editar]

La decisión, considerada como una victoria para los Católicos Tradicionalistas, ha generado la oposición de sacerdotes liberales y de algunos laicos.

Positivas[editar]

  • El Arzobispo José Horacio Gómez de San Antonio, en una declaración para los medios de comunicación dijo que él cree que la carta «abrirá grandes posibilidades para la reconciliación y la unidad con aquellos que han mostrado gran devoción por la liturgia romana anterior a la reforma de 1970.» ... «Las personas podrán ver con mayor claridad el crecimiento y el progreso que hemos tenido desde el Vaticano II, mientras que al mismo tiempo preservamos la rica herencia y el legado de la Iglesia.»[4]
  • El Cardenal Cormac Murphy-O'Connor, arzobispo de Westminster, dijo: «En nombre de los obispos de Inglaterra y Gales, doy la bienvenida al llamamiento de unidad dentro de la Iglesia realizado por el Santo Padre y especialmente hacia aquellos que están muy apegados a celebrar la Misa de acuerdo al Missal de 1962».[5]
  • La Conferencia de Obispos de Escocia presentó una declaración respecto al documento diciendo que «refleja la inquietud pastoral» de Benedicto XVI «para con aquellos que se sienten atraídos a tal forma de celebración eucarística (...), una inquietud pastoral que los obispos de Escocia comparten», pues sienten, como el Papa, la «inquietud por la unidad de la Iglesia».[6]
  • En una declaración, la Sociedad para la Misa Latina de Irlanda dijo: «Estamos muy agradecidos con el Papa por enriquecer la vida de la Iglesia de esta manera y por agrandar la legítima diversidad litúrgica. Haciendo esto el Papa Benedicto está construyendo sobre la fundación realizada por su predecesor el Papa Juan Pablo II en 1988 con la Ecclesia Dei».[7]
  • En México: la invitación del cardenal Juan Sandoval Iñiguez a la Fraternidad Sacerdotal San Pedro para atender la capellanía de San Pedro y su apoyo a la Federación Mexicana Una Voce constituye a Guadalajara en la primera diócesis del país en re-incorporar el rito extraordinario a sus planes . El Cardenal Ernesto Corripio bendijo personalmente al Instituto del Buen Pastor en una vìsita de cortesìa del Superior para América Latina Rafael Navas. El Cardenal D. Francisco Robles Ortega va siguiendo con cariño el trabajo de algunos de sus sacerdotes con la liturgia tradicional en parroquias de Monterrey. El cardenal Norberto Rivera Carrera ha permìtido la celebración en diversos momentos de la Misa gregoriana en la Catedral Primada de México y en la Villa de Guadalupe. En la diócesis de Torreón, el Vicario Gral. D. Francisco Castillo Santana contó con la autorización del Excmo. Sr. Obispo para tal celebración. La prensa de izquierda ha hecho eco sonoro de tales acontecimientos.

Críticas[editar]

Algunos han mostrado preocupación ante la carta Summorum Pontificum, viéndola como un retroceso de los cambios progresivos hechos por el Vaticano II. El Obispo Luca Brandolini dijo: «Este es el momento más triste de mi vida como hombre, sacerdote y obispo».[8] Declaró que la «reforma por la cual mucha gente trabajó, con gran sacrificio y solamente inspirada por el deseo de renovar la Iglesia, ha sido cancelada».[9] Sin embargo, el Obispo aclaró: «Obedeceré al Santo Padre, porque soy un obispo y porque me preocupo por él».[10]

Otros se han mostrado preocupados porque la caída de restricciones para celebrar la Misa según el Misal de Juan XXIII causará problemas prácticos para sacerdotes en las parroquias, de quienes se puede esperar que celebren Misa así. Sólo un número limitado de sacerdotes sabe celebrar la Misa Tridentina, y la reducción que han experimentado las vocaciones sacerdotales hace que muchos sacerdotes tengan agendas muy ocupadas. Se han mostrado preocupaciones en cuanto a que los sacerdotes podrían verse presionados a ofrecer la Misa de esta forma.[11] El presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, Cardenal Jean-Pierre Ricard, teme que la presión de ofrecer Misas Tridentinas «parecerá como un intento de probar la obediencia de los sacedotes al Papa».[12]

Referencias[editar]

  1. Cf. Congregación para el Culto Divino, Carta Quattuor abhinc annos, 3 de octubre de 1984: AAS 76, 1984, 1.088-1.089.
  2. Carta Apostolica "Ecclesia Dei"
  3. Carta de Benedicto XVI a los obispos que acompaña el motu proprio Summorum Pontificum
  4. Bishops welcome "Summorum Pontificum" Indian Catholic, July 9, 2007.
  5. Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, "Bishops welcome Pope’s call for unity"
  6. Conferencia Episcopal de Escocia, "Scottish Bishops welcome publication of liturgy document"
  7. Latin Mass societies welcome Pope's Motu Poprio 'Summorum Pontificum' ICN, July 9, 2007.
  8. "Bishop mourns Latin decree as Jews ask for clarity", Reuters, 8 de junio, 2007
  9. Grossman, Cathy. Concerned Catholics, rabbis and priests question revived Latin Mass USAToday. 7/8/07
  10. Rorate Caeli. A bishop cries July 8, 2007
  11. Heneghan, Tom. Latin mass a looming headache for Catholic parishes. Washington Post Accessed 7/9/07
  12. Grossman,Cathy. New rule for Latin Mass worries critics. USAToday Accessed 7/8/07

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]