Fabiola de Roma

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Fabiola de Roma
Jean-Jacques Henner Fabiola.jpg
Fabiola, reproducción de una obra de Jean-Jacques Henner (1829–1905).
Santa
Nacimiento Fecha desconocida
Roma
Fallecimiento Año 399
Roma
Venerada en Iglesia católica
Festividad 27 de diciembre
Atributos se la suele representar vistiendo stola y palla rojas.
Patronazgo de las personas divorciadas, de las víctimas de abusos, adulterios o infidelidades, y de los matrimonios difíciles
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Fabiola de Roma, también conocida como Santa Fabiola, fue una noble romana convertida al cristianismo y muerta en el año 399. Divorciada de su primer esposo, contrajo segundas nupcias. Mientras vivía con su segundo esposo, se vinculó crecientemente con el círculo de seguidores de Jerónimo de Estridón integrado, entre otras, por las santas cristianas Marcela y Paula de Roma. Luego del fallecimiento de su segundo marido, se convirtió al cristianismo, vendió todos sus bienes, distribuyó su dinero entre los pobres, y participó directamente en la fundación del primer hospital en Roma, en la década de 390, dedicando buena parte del resto de su vida a cuidar enfermos. Su figura encarna uno de los primeros y más notables antecedentes del concepto moderno de «medicina social». Su trato personal con san Jerónimo y su influencia en la sociedad romana movió a aquel padre de la Iglesia latino a dirigirle las Epístolas 64 y 78, y a hacer mención de ella en varias cartas más, incluyendo la Epístola 77 (Ad Oceanum) que Jerónimo redactó poco después de la muerte de Fabiola. El tratamiento del caso de divorcio de Fabiola aporta conocimiento sobre el pensamiento de san Jerónimo acerca de ese tema en el marco de la patrística de la Iglesia. Fue canonizada por la Iglesia católica, y su festividad se celebra el 27 de diciembre. Fabiola de Roma es la santa patrona de las personas divorciadas, de las víctimas de abusos, adulterios o infidelidades, y de los matrimonios difíciles.

Vida de Fabiola[editar]

Fuentes[editar]

Lo que se conoce sobre Fabiola de Roma ha llegado a nuestros días a través de algunos escritos de san Jerónimo de Estridón (342–420), su director espiritual, particularmente la Epístola 77 que Jerónimo dirigió a Océano, un pariente de Fabiola, poco después de la muerte de la santa. A esa correspondencia se suman algunas observaciones incidentales en otras cartas (Epístola 55 y Epístola 66). San Jerónimo, quien fuera uno de los cuatro grandes padres de la Iglesia latinos e insigne cultivador de las Sagradas Escrituras, también escribió dos cartas (Epístola 64 y Epístola 78) dirigidas a Fabiola misma sobre temas teológicos.[1] [2]

Antepasados y matrimonios de Fabiola[editar]

Fabiola descendía de la gens Fabia, una antigua familia patricia romana que se contaba, según el historiador Tito Livio,[3] entre el centenar de familias originarias de Roma. Fabiola llevó una vida mundana con su primer marido, de quien se divorció para casarse nuevamente. En opinión de Sabin, esta laica era egoísta, malcriada y arrogante antes de su conversión al cristianismo.[4]

Vínculos con la comunidad de Roma y conversión[editar]

En ese tiempo, Fabiola conoció a Marcela y Paula de Roma, dos matronas cristianas de buena posición, que vivían en la capital del Imperio y que estudiaban las Sagradas Escrituras según el consejo de san Jerónimo de Estridón.

Al enviudar de su segundo esposo, Fabiola decidió un cambio radical en su vida: se presentó en Sábado Santo vestida con un cilicio (saco o vestidura áspera que se usaba antiguamente para la penitencia) en la Archibasílica de San Juan de Letrán, pidiendo perdón al papa y a los fieles por los pecados cometidos, todo lo cual causó una profunda impresión en el pueblo de Roma. El papa Siricio la recibió formalmente en comunión plena con la Iglesia.

Vida posterior y muerte de Fabiola[editar]

Convertida al cristianismo, vendió todos sus bienes, distribuyó su dinero entre los pobres, y fundó en Roma el primer hospital de Occidente, alrededor del año 390.

En búsqueda de nuevas experiencias, Fabiola viajó en 394 llegando hasta Palestina donde, bajo la dirección de san Jerónimo, vivió en soledad al tiempo que estudiaba las Sagradas Escrituras. En su Epístola 14, Jerónimo de Estridón remarca cómo Fabiola se sabía de memoria su carta dirigida al monje Eliodoro, que trataba sobre la vida eremítica.

En 395, Fabiola retornó a Roma huyendo de las invasiones germánicas. Jerónimo le dedicó dos tratados más, acerca de las costumbres de los israelitas en el desierto, invitando a Fabiola a retornar a Belén en cuanto pudiera (Epístolas 64 y 78), lo cual nunca sucedió. Fabiola vivió pobremente en Roma hasta su muerte, acaecida en 399. Jerónimo dejó su testimonio personal sobre las exequias de Fabiola, en las que participó un gentío que acompañó a la santa con cánticos de salmos y aleluyas.[5] [Nota 1]

Sonaban los salmos y haciendo juego con el dorado de los techos se estremecía en lo alto el aleluya.[6]

Jerónimo de Estridón, Epístola LXXVII

Fabiola de Roma y la medicina[editar]

Ya en el año 251, la Iglesia de Roma apoyaba a más de 1500 personas en necesidad. Según Henry Chadwick, emeritus regius professor de Divinidad en la Universidad de Cambridge e historiador del cristianismo primitivo:

La aplicación práctica de la caridad fue probablemente la causa individual más poderosa del éxito cristiano. El comentario pagano (informado por Tertuliano): "Miren cómo estos cristianos se aman unos a otros", no era una ironía. La caridad cristiana se expresaba en el cuidado de los pobres, las viudas y los huérfanos, en las visitas a los hermanos en la cárcel o a los condenados a una muerte en vida en el trabajo en las minas, y en la acción social en tiempos de calamidad, como la hambruna, terremoto, peste o guerra.[7]

Henry Chadwick

Junto con el senador cristiano Pamaquio, Fabiola participó activamente, donando buena parte de sus bienes, en la fundación de un hospital muy grande en la playa de Ostia, cerca de Roma. En él los pobres eran atendidos gratuitamente.[8] Mientras que en Oriente se fundaba el hospital Basiliade cerca de Capadocia (inspirado por san Basilio de Cesarea),[9] y otro hospital en Edesa por parte de san Efrén de Siria, con trescientas camas para apestados,[10] el nosocomium fundado por Fabiola constituye el primer antecedente documentado de la «medicina social» de Occidente,[8] e hizo de ella una de las mujeres más famosas en el ejercicio de la enfermería.[11] [12] [8]

...(Fabiola) ha sido la primera que ha construido un hospital para acoger a todos los enfermos que encontraba por las calles: narices corroídas, ojos vacíos, pies y manos secas, vientres hinchados, piernas esqueléticas, carnes podridas con un hormiguero de gusanos... Cuántas veces, personalmente ella ha cargado a enfermos de lepra... Les daba de comer y hacía beber a aquellos cadáveres vivientes una taza de caldo...[9]

Jerónimo de Estridón, Epístola LXXVII

Los centros creados por Basilio de Cesarea y por Fabiola de Roma hicieron más que brindar cuidado a los enfermos: se trataba de verdaderos hospitales-posadas,[8] que proporcionaban un hogar para la tercera edad a aquellas familias que no podían cuidar siempre de sus ancianos, y hostales para los viajeros; además, incorporaron familias sin trabajo y formaron con ellas nuevas vocaciones.[12]

Las excavaciones posteriores revelaron el plano y el arreglo de este edificio único en su tipo. Las habitaciones y los pasillos para los enfermos y los pobres se disponían ordenadamente en torno al cuerpo edilicio principal.[13] [8] Más aún, los recintos se encontraban organizados en repartos, según las diferentes clases de enfermos.[10]

Según el historiador Camille Jullian, la fundación de este hospital constituye uno de los acontecimientos soberanos de la historia de la civilización occidental.[14]

Veneración[editar]

El nombre de Fabiola de Roma sólo aparece a partir de los martirologios del siglo XV. No fue incluida por Caesar Baronius en la primera edición del Martirologio Romano (1583).

Hoy en día, su festividad se celebra en la Iglesia católica el 27 de diciembre.

Representación[editar]

Se suele representar a Fabiola de Roma con stola y palla, indicadores de su clase social, ambos de color rojo.[Nota 2] En el arte cristiano, el color rojo es emblema de lealtad y de realeza. También simboliza el fuego, el amor divino, el poder creativo, y el calor como poder generativo.[15]

Notas[editar]

  1. En los primeros tiempos de la Iglesia, el canto del aleluya se efectuaba únicamente en el Domingo de Resurrección y, algo más tarde, se extendió a todo el tiempo pascual. En general, en el rito occidental el aleluya no se entona durante los tiempos litúrgicos penitenciales ni en las celebraciones de difuntos, por lo cual esta práctica descrita por Jerónimo de Estridón en los funerales de Fabiola podría resultar llamativa.
  2. La stola era una variedad de túnica que la mujer empezaba a vestir inmediatamente después del matrimonio. Se usaba sobre otra túnica, la subucula o túnica interior. Las stolas podían ser de seda (preferidas por las clases altas), lino o algodón, y sus colores variaban desde el blanco crema al gris, al rojo o al púrpura, éstos últimos obtenidos con diferentes tinturas naturales. Por su parte, la palla era un velo que se colocaba como chal o capucha, de gran popularidad entre las mujeres ya que era uno de los indicadores sociales de pertenencia a la clase alta.

Bibliografía[editar]

  • Jerónimo de Estridón (1993). Epistolario de San Jerónimo. I: Cartas 1-85. BAC Normal n.º 219. Edición bilingüe preparada por Juan Bautista Valero. (1a. edición). Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 936 páginas. ISBN 978-84-7914-080-9. 

Referencias[editar]

  1. Cain, Andrew (2009). The letters of Jerome: asceticism, biblical exegesis, and the construction of christian authority in late antiquity. Oxford Early Christian Studies. New York (EE. UU.): Oxford University Press. pp. 171–178. ISBN 978-0-19-956355-5. Consultado el 3 de febrero de 2012. 
  2. Commire, Anne; Klezmer, Deborah (2000). Women in world history: a biographical encyclopedia (en inglés). 864 páginas. Yorkin Publications. p. 369. 
  3. Tito Livio (2000). Pérez González, Maurilio, ed. Los orígenes de Roma (en inglés). 567 páginas. Madrid: Akal. ISBN 84-7600-363-3. Consultado el 3 de febrero de 2012. 
  4. Sabin, L.E. (1997). «Fabiola: From arrogance to charity». Journal of Christian Nursing 14 (2):  p. 7. 
  5. Simonetti, A. (2000). «Fabiola». En Leonardi, C.; Riccardi, A.; Zarri, G. Diccionario de los Santos. España: San Pablo. pp. 761–762. ISBN 84-2852259-6. 
  6. Migné, J. P. Patrologia Latina 22, 697.
  7. Chadwick, Henry (1993). The Early Church (en inglés). London (United Kingdom): Penguin Books. p. 56. ISBN 978-0-14023199-1. 
  8. a b c d e Worth Jr., Roland H. (2007). Shapers of Early Christianity: 52 Biographies, A.D. 100-400. Jefferson, Carolina del Norte: McFarland & Co. pp. 55–56. ISBN 978-0-7864-2923-3. Consultado el 27 de junio de 2014. «Pionera del humanitarismo cristiano [...] Fabiola [...] un hospital-posada combinado [...] el primer hospital de esa clase [...] Los locales que oficiaban de habitación para los enfermos también formaban parte del complejo [...] Esa instalación también marcó un importante avance en la conciencia social (o, al menos, religiosa) de la necesidad de proveer para los menos afortunados.» 
  9. a b Cremona, Carlo (1996). Año XI. «La atención al enfermo en los Padres de la Iglesia». Dolentium hominum (Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud) 31 (1):  pp. 37-41. ISSN 1022-8659. http://www.archimadrid.es/dpsanitaria/pontificio/+PDF_files/Dolentium%20Hominum/DH%20Es%201_65/DH_31_Es.pdf#page=36. Consultado el 1 de mayo de 2012. 
  10. a b Álvarez Gómez, Jesús (1996). Año XI. «La asistencia a los enfermos en la historia de la Iglesia». Dolentium hominum (Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud) 31 (1):  pp. 45-47. ISSN 1022-8659. http://www.archimadrid.es/dpsanitaria/pontificio/+PDF_files/Dolentium%20Hominum/DH%20Es%201_65/DH_31_Es.pdf#page=36. Consultado el 1 de mayo de 2012. 
  11. Stille, Darlene R. (1997). Extraordinary Women of Medicine (en inglés). 288 páginas. Scholastic Library Pub. p. 10. ISBN 978-0-516-26145-4. 
  12. a b Cooke, Gary; Macy (2005). Christian Symbol and Ritual: An introduction (en inglés). 178 páginas. New York, New York (EE. UU.): Oxford University Press. pp. 149–150. ISBN 978-0-19-515411-5. 
  13. Frothingham, Arthur Lincoln (1908). The monuments of Christian Rome from Constantine to the renaissance (en inglés). 412 páginas. London (United Kingdom): The Macmillan Company. p. 49. 
  14. Jullian, Camille Louis (1926). Histoire de la Gaule, Volumen 8 (en francés). París: Hachette et cie. Consultado el 3 de febrero de 2012. 
  15. de Bles, Arthur (2004) [1925]. How to Distinguish the Saints in Art by Their Costumes, Symbols and Attributes (en inglés). Whitefish, Montana (EE. UU.): Kessinger Publishing. p. 30. ISBN 978-1-4179-0870-7.