Expulsión de los jesuitas

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Breve Dominus ac Redemptor, en francés y latín.

La Expulsión de los jesuitas más importante fue la que tuvo lugar a mediados del siglo XVIII en las monarquías católicas europeas identificadas como despotismos ilustrados y que culminó con a la supresión de la Compañía de Jesús por el Papa Clemente XIV en 1773. Antes y después de esas fechas los jesuitas también fueron expulsados de otros estados, en algunos más de una vez, como es el caso de España (1767, 1835 y 1932).

Causas[editar]

La inspiración de estas medidas se debía a una doctrina política denominada regalismo (rechazada por los jesuitas, uno de cuyos votos consiste en obedecer al papa) que defiende el derecho del estado nacional a intervenir, recibir y organizar las rentas de sus iglesias nacionales. La expulsión de una orden obediente al papa como la jesuita era económicamente apetecible, porque reforzaba el poder del monarca y porque, tras la expulsión de una orden religiosa, venía luego la correspondiente desamortización de sus bienes que el estado podía administrar como quisiera oportuno.

La expulsión y supresión de la Compañía de Jesús en el siglo XVIII[editar]

A mediados del siglo XVIII los jesuitas fueron expulsados de las Monarquías católicas más importantes:

Simultáneamente a España, los jesuitas fueron expulsados del reino de Nápoles, y pocos meses después, en 1768, del ducado de Parma (ambos vinculados a la Casa de Borbón, pero con otros soberanos).

El propio papa Clemente XIV (proveniente de la orden franciscana), presionado por la mayor parte de las cortes católicas (la única importante que no los había expulsado era la austríaca), accedió a disolver la Compañía, muchos de cuyos miembros se habían reubicado en los propios Estados Pontificios, mediante el breve Dominus ac Redemptor, de 21 de julio de 1773.[4]

Las expulsiones afectaron a la presencia de la Compañía de Jesús en los imperios coloniales de cada una de esas potencias (Imperio portugués, Imperio francés, Imperio español), donde previamente se había visto inmersa en serios conflictos (reducciones jesuíticas, expulsión de los jesuitas de Brasil en 1754 -cinco años antes que en la metrópoli-[5] ), que estuvieron entre las causas del movimiento antijesuítico en Europa.

Exilio[editar]

Las expulsiones y posterior disolución de la Compañía de Jesús trajo como consecuencia el exilio de una gran cantidad de jesuitas en países oficialmente no católicos que toleraban la presencia de súbditos católicos, como el reino de Prusia o el Imperio ruso (que en 1772 habían llevado a cabo el reparto de Polonia, de población mayoritariamente católica). Ambos monarcas (Catalina la Grande de Rusia y Federico II de Prusia) ignoraron el decreto papal, lo que permitió la continuidad de los colegios jesuitas, y de hecho la reorganización de lo más selecto de la intelectualidad de la Compañía.

Restauración[editar]

En el contexto de la Restauración de 1814, el papa Pío VII emitió la bula Solicitudo omnium Ecclesiarum (7 de agosto de 1814), que restauraba la Compañía de Jesús. Inmediatamente fue reintroducida en España por Fernando VII.[6]

Expulsiones previas al siglo XVIII[editar]

En otros contextos históricos se habían producido expulsiones de los jesuitas de algunos lugares:[7]

Expulsiones posteriores[editar]

Expulsiones del siglo XIX[editar]

Expulsión de los jesuitas de Rusia

En 1818 fueron expulsados del Reino Unido de los Países Bajos, en 1820 de Rusia, en 1828 de Francia, en 1834 de Portugal (en el contexto de las guerras liberales), en 1835 de España (en el contexto de la guerra carlista y la desamortización), en 1847 de Suiza, en 1848 de Austria (en el contexto de la revolución de 1848), en 1850 de Colombia, en 1852 de Ecuador, en 1872 del recién constituido Imperio alemán (en el contexto de la Kulturkampf), en 1873 del reino de Italia (tras la culminación de la unificación italiana con la ocupación de Roma), en 1874 del Imperio Austro-húngaro, en 1880 de la Tercera República Francesa y en 1889 de Brasil.[7]

Expulsiones del siglo XX[editar]

En 1901 fueron expulsados de Francia y en 1910 de Portugal (en el contexto de la revolución del 5 de octubre de 1910).[7]

En España la Compañía de Jesús quedó en situación de ilegalidad como consecuencia de la aplicación del artículo 26 de la Constitución de la Segunda República Española de 1931 (relativo al «cuarto voto» de obediencia al Papa). El 23 de enero de 1932 se ordenaba consiguientemente su disolución (decreto redactado por el presidente del gobierno Manuel Azaña y por el ministro de justicia Fernando de los Ríos), dando un plazo de diez días a sus componentes para abandonar la vida religiosa en común y someterse a la legislación.[8]

Notas[editar]

  1. «La expulsión de los jesuitas de Portugal (1759)». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 31 de octubre de 2012.
  2. «La supresión de los jesuitas en Francia (1764)». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 31 de octubre de 2012.
  3. «Expulsión y exilio de los jesuitas de los dominios de Carlos III». Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 31 de octubre de 2012.
  4. «Supresión de los jesuitas». Junta de Castilla y León. Consultado el 31 de octubre de 2012.Fuente citada en en:Dominus ac Redemptor.
  5. Lacouture, 2006, p. 606.
  6. «Historias Andalucía». jesuitas.info. Texto de la bula en italiano. Fuente citada en it:Solicitudo omnium Ecclesiarum
  7. a b c Roehner, 1997.
  8. Bastante, Jesús (21 de enero de 2007). «La última expulsión de los jesuítas». ABC. Consultado el 31 de octubre de 2012. 

Bibliografía[editar]

  • Lacouture, Jean (2006). Jesuitas. Paidós. ISBN 8449319072. 
  • Roehner, Bertrand M. (1997). «Jesuits and the State: A Comparative Study of their Expulsions (1590–1990)». Religion 27 (2). 

Enlaces externos[editar]