Edward Burnett Tylor

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Edward Burnett Tylor.

Sir Edward Burnett Tylor (2 de octubre de 18322 de enero de 1917), antropólogo inglés, nació en Camberwell, Londres. Fue hijo de Joseph Tylor y Harriet Skipper, cuáqueros acomodados. Alfred Tylor, geólogo, era su medio hermano.

Sus padres fueron miembros de la Society of Friends, en una de cuyas escuelas, localizada en Grove House, Tottenham, fue educado Edward B. Tylor. En 1848 ingresó en la firma de negocios de su padre, la compañía "J. Tylor & Sons", fundidores de bronce, de Londres. Sin embargo, cuando tenía veinte años, abandonó el negocio familiar, por motivos de salud. Entre 1855 y 1856 viajó a los Estados Unidos. En 1856 se dirigió a Cuba, donde conoció a Henry Christy, un etnólogo, en cuya compañía visitó México. La cercanía de Christy estimuló la vocación antropológica de Tylor, y su visita a México, con su rica herencia arqueológica le orientó a seguir un estudio científico sistemático.

En 1858 Tylor desposó a Anna Fox.

En una visita a Cannes escribió un registro sus observaciones en México, titulado Anahuac; or, Mexico and the Mexicans, Ancient and Modern, publicado en lengua inglesa en 1861. En 1865 apareció Researches into the Early History of Mankind, base de la reputación de Tylor como gran etnólogo de su tiempo. Este libro fue seguido por el muy elaborado Primitive Culture: Researches into the Development of Mythology, Philosophy, Religion, Language, Art and Custom, publicado en el año 1871. Diez años más tarde, en 1881, Tylor publicó un pequeño y muy popular manual de antropología.

En 1871 fue electo Fellow de la Royal Society de Gran Bretaña, y en 1875 recibió un doctorado honorífico en leyes por la Universidad de Oxford. Fue nombrado director del Museo de la Universidad de Oxford en 1883. En 1896 Tylor fue el primer titular de una cátedra de antropología, cargo que desempeñó en la Universidad de Oxford hasta 1909.

Lenguas de Signos: En 1870, Tylor aportó un punto de vista Lingüístico del lenguaje de señas que chocó con el prejuicio general que de forma tan dramática se mostró en la prohibición "pedagógica" de las lenguas de Signos en el Congreso de Milán de 1880. Se oponía así a la idea general que consideraba que el Lenguaje de Signos no es más que una especie de mímica, o un lenguaje pictográfico, idea que ha perdurado hasta hace cuarenta años.