Disciplinante

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Disciplinante es la persona que se flagela la espalda públicamente como penitencia dentro de la religión cristiana. Es una tradición en determinados puntos de España desde el siglo XV, y se realiza en procesiones por parte de un grupo de personas, de forma voluntaria como supuesto acto de fe cristiana. Está inspirado seguramente en algún pasaje llamativo de la pasión de Jesucristo.

Historia[editar]

Disciplinantes o flagelantes en un grabado del siglo XV.

La fervorosa actividad de Bernardo de Claraval y Francisco de Asís en los siglos XII y XIII, junto con el regreso de los cruzados desde Tierra Santa, impulsaron la devoción por la pasión de Cristo, especialmente por las cinco llagas.

Disciplinante de San Vicente de la Sonsierra golpeándose tras haber sido picado.

Basados en esta devoción por la pasión de las Órdenes mendicantes, los franciscanos empezaron a dar culto a la Sangre de Cristo, no siendo éste compartido por los dominicos. Así se creó una intrascendente polémica doctrinal, sobre la divinidad o no de la sangre de Cristo derramada en la pasión, una vez separada de su cuerpo. Esta polémica terminó en 1464 mediante la intervención del Papa Pío II, que probablemente estaba por encima de un asunto tan trivial.

El siglo XV se caracterizó por el misticismo popular que quería imitar a Cristo, popularizándose el culto de Las Siete Palabras y los elementos relacionados con la cruz, como los clavos y la corona de espinas. Este fervor creciente por la pasión, llevó a que se comenzasen a fundar las primeras cofradías de disciplinantes en España, habitualmente bajo los nombre de Cofradía de la Sangre de Jesucristo o Cofradía de la Vera Cruz, teniendo como misión la flagelación pública. La constitución formal de estas cofradías empezó a producirse a partir del siglo XVI.

Estas cofradías tuvieron un gran éxito y habitualmente contaban con muchos miembros, aunque no todos ellos se disciplinaban (o flagelaban). De hecho, las reglas corporativas (formalmente aprobadas por los correspondientes obispos) solían distinguir entre hermanos de sangre (los flagelantes) que pagaban una cuota de entrada reducida en función del servicio que iban a prestar a la hermandad, y hermanos de luz (los portadores de cera) que debían pagar íntegramente su cuota de entrada.[1]

Las flagelaciones de los disciplinantes solían realizarse principalmente en Jueves Santo y Viernes Santo, en conmemoración de la pasión y con el fin de redimir sus pecados.

Varios fueron los intentos de prohibir estas prácticas Enrique IV en 1473, Carlos V en 1552[2] y Carlos III en 1777 que entre las reformas del absolutismo ilustrado prohibió la flagelación pública.[3] Algunos de los lugares en los que aún se continuaba con esta tradición, siguieron realizándola de forma clandestina.

San Vicente de la Sonsierra en La Rioja es el único lugar de España donde siguen disciplinándose tanto en Semana Santa como en sus fiestas de mayo y septiembre.

Lugares que tuvieron esta tradición[editar]

En La Rioja se realizaba en varios pueblos, además de en San Vicente, como son Navarrete y Grañón.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. V. SÁNCHEZ HERRERO, José (ed.): CXIX Reglas de Hermandades y Cofradías Andaluzas: Siglos XIV, XV y XVI, Universidad de Huelva, 2002
  2. Carlos V intentó controlar las cofradías como se observa en una real pragmática de 1552 (Nueva Recopilación, leyes 3 y 4, tit. 14, lib. 8 y Novísima ecopilación, ley 13, tit. 12, lib. 12) «prohibiendo absolutamente el que se erigiesen cofradías por causas pías y espirituales, sin preceder la licencia del principal, y con autoridad del prelado, declarando nulas e insubsistentes las que no tuviesen estas aprobaciones, baxo graves penas a los que se juntasen sin ellas». ESCOLANO DE APRIETA, P., Práctica dei Consejo Real. Madrid 1796, I, pág. 393.
  3. Prohibía bajo Real Orden de 20 de febrero de 1777 "los disciplinantes, empalados y otros géneros de penitencia"

Enlaces externos[editar]