Flagelación
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La flagelación es el acto de azotar el cuerpo humano, normalmente con látigos o palos.
La flagelación puede referirse a:
- Un castigo corporal por azotamiento, practicado en ciertos países islámicos, cuando las personas no respetan los princípios de la religión (sexo fuera del matrimónio, consumo de bebidas alcohólicas, etc)
- La parafilia de azotar por motivos eróticos (sadismo o masoquismo).
- La práctica de mortificación de la carne por motivos religiosos; por ejemplo, la que practicaban los miembros del movimiento flagelante cristiano en el siglo XIII y los musulmanes (particularmente los pertenecientes al sufismo y al sunismo) en la actualidad.
[editar] Historia
La flagelación ha sido usada en todos los tiempos y todas las épocas aunque más especialmente por los judíos. El reo lo sufría en la Sinagoga ante tres jueces y recibía trece azotes con un látigo armado de tres correas.
En Grecia y Roma, la flagelación era más atroz aún y más infamante que la fustigación y sólo se aplicaba a los esclavos y criminales condenados a morir en la cruz, ocurriendo muy frecuentemente que el reo fallecieses de los azotes.
En la Iglesia católica, la flagelación era una pena disciplinaria. Entre otros, el conde Raimundo de Tolosa fue flagelado al pie del altar por haber favorecido a los albigenses. Sin embargo, se inflingía más a menudo como penitencia, sobre todo, en los conventos. Durante la Edad Media y aun hasta el siglo XIX hubo muchas cofradías de disciplinantes que se flagelaban bien a oscuras en los templos bien públicamente en las procesiones.
La pena de flagelación o azotes subsistió en Inglaterra y en Dinamarca hasta el siglo XX.[1]
[editar] Véase también
[editar] Referencias
- ↑ Diccionario enciclopédico popular ilustrado Salvat (1906-1914)

