Flagelación
Flagelación es una forma de castigo corporal y tortura que consiste en golpear fuertemente el cuerpo con flagelos, que suelen ser látigos, correas, cuerdas o varas.
El número de golpes aplicados a la víctima, cuando no está regido por las normas reglamentarias (como el azote doméstico o escolar) es a voluntad del golpeador.
La forma más atroz de flagelación se practica sobre la piel desnuda, golpeándola hasta destrozarla y hacerla sangrar.
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Tipos de flagelación [editar]
- Forma de poto castigo físico :
- Azotaina infligida contra los esclavos por los amos.
- Azotaina doméstica (practicada como castigo por muchos padres contra sus hijos) o escolar (practicada por los profesores contra sus alumnos), utilizando como látigos las correas, cinturones, férulas o palmetas. Con la evolución cultural de algunas sociedades, en muchos países dicho castigo ha sido prohibido, o no tolerado e incluso considerado delito. En muchos lugares de los Estados Unidos, las escuelas todavía emplean el castigo corporal bajo protección de la ley.[1]
- Castigo público en ciertos países islámicos, cuando las personas no respetan los principios de la religión, como sexo fuera del matrimonio, consumo de bebidas alcohólicas, etc.
- Método de tortura: practicado para arrancar confesiones a la víctima durante todas las épocas y por diversas instituciones, como por ejemplo la Inquisición y el nazismo.
- Práctica sexual: parte de parafilias, como el sadismo o el masoquismo.
- Práctica religiosa: la autoflagelación como forma de mortificación de la carne por motivos religiosos; por ejemplo, la que practicaban los miembros del movimiento flagelante cristiano en el siglo XIII y los musulmanes (particularmente los pertenecientes al chiismo) y aún algunos movimientos cristianos en la actualidad.
Historia [editar]
La flagelación ha sido usada en todos los tiempos y todas las épocas, aunque más especialmente por los judíos. El reo lo sufría en la Sinagoga ante tres jueces y recibía trece azotes con un látigo armado de tres correas.
En Grecia y Roma, la flagelación era más atroz aún y más infamante que la fustigación y sólo se aplicaba a los esclavos y criminales condenados a morir en la cruz, ocurriendo muy frecuentemente que el reo falleciese de los azotes.
En la Iglesia católica, la flagelación era una pena disciplinaria. Entre otros, el conde Raimundo de Tolosa fue flagelado al pie del altar por haber favorecido a los albigenses. También fue usada como método de tormento por la Inquisición. Sin embargo, se infligía más a menudo como penitencia, sobre todo, en los conventos. Durante la Edad Media y aun hasta el siglo XIX hubo muchas cofradías de disciplinantes que se flagelaban, bien a oscuras en los templos, bien públicamente en las procesiones.
En la Rusia zarista, sobre todo bajo el reinado de Pedro el Grande, la flagelación era una atroz forma de pena de muerte, pues consistía en matar deliberadamente al reo a latigazos, los cuales no paraban de lloverle hasta que estuviese muerto.
La pena de flagelación o azotes subsistió en Inglaterra y en Dinamarca hasta el siglo XX.[2]
Flagelación del Helesponto [editar]
Fue un castigo ritual al mar que ordenó el rey aqueménida Jerjes I durante la Segunda Guerra Médica.
Flagelación de Cristo [editar]
Entre las torturas a las que sometieron a Jesucristo estuvo la flagelación.
La flagelación de Cristo es un tema iconográfico muy frecuente en el arte cristiano.
También es muy frecuente como paso de Semana Santa:
- Santísimo Cristo del Granizo
- Cofradía de la Flagelación
(desambiguación)