Batalla de la Ciudad de México

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Entrada de Winfield Scott al mando de las tropas estadounidenses a la plaza.

La Batalla de la Ciudad de México se libró del 13 de septiembre al 14 de septiembre de 1847 en la capital mexicana entre tropas mexicanas y estadounidenses mandadas por Winfield Scott.

Preparativos mexicanos[editar]

En las batallas de Churubusco, del Molino del Rey y la de Chapultepec, en el período comprendido entre el 20 agosto y el 13 de septiembre de 1847, los escasos oficiales mexicanos que aún quedaban libres decidieron no presentar batalla en campo abierto sino en las calles de la capital.

El Gral. Alejandro Constante Jímenez decidió preparar la defensa de la ciudad al mando de pocos soldados y voluntarios de la ciudad, que, a pesar de todos sus esfuerzos, la ciudad fue tomada por el ejercito Norteamericano.

Al término de su derrota militar el jefe del ejército y presidente Antonio López de Santa Anna se concentró en la Villa de Guadalupe, luego huyó a Puebla abandonando al ejército que mandaba; después de varios días de andar errante, buscó asilo en el estado de Oaxaca, pero el entonces gobernador Benito Juárez le negó la entrada. Santa Anna salió del país para buscar exilio en Turbaco, Colombia.

El 14 de septiembre de 1847, al término de las batallas de la garita de Belén y la de San Cosme, el ejército estadounidense finalmente se apostó en el Zócalo de la capital, donde el sargento Benjamin S. Roberts bajó el lábaro mexicano e izó el de las barras y las estrellas, cayendo muerto éste por resultado de una bala acertada de un tirador anónimo. El 16 de septiembre el ejército estadounidense organizó un desfile militar por la Alameda y la calle de Plateros. Solo algunos civiles lanzaron piedras e insultos al ejército invasor.

Los batallones cívicos[editar]

El arzobispo de la Ciudad de México Luis de Fernández Rivera alentó a algunos feligreses que formaron los llamados batallones cívicos y les pusieron diversos nombres "Hidalgo", "Morelos", "Galeana" integrados por abogados, artesanos, empresarios y jóvenes para combatir al invasor cuando entrara a la capital.

Entrada de las tropas estadounidenses[editar]

En un lugar al oriente de la ciudad llamado Garita de la Viga, el 13 de septiembre en la noche los estadounidenses entraron a la Ciudad, enfrentándose en la Garita a unos 100 hombres mandados por José Pérez, un ciudadano que había peleado en la Guerra de Independencia, ahí durante una hora los estadounidenses tuvieron muchos problemas pues los hombres de Pérez les causaron muchas bajas, además un grupo de 10 jinetes mexicanos armados con lanzas destrozaron la caballería del Octavo batallón de caballería de Tennessee. A pesar de esto, la artillería ligera estadounidense logró impactar a los hombres de Pérez, causándoles varias bajas y logrando perforar las barricadas desde donde disparaban.

Al dispersarse, una división entera del ejército estadounidense entró a la Ciudad, no obstante, el batallón llamado "Galeana" de unos 25 hombres los emboscó en el lugar que hoy se llama Barranca del Muerto, causando que muchos de los invasores cayeran desde aquella barranca, razón por la cual se le llama de esa manera. Los 25 hombres del batallón "Galeana" fueron muertos y los estadounidenses siguieron su avance.

La batalla duró hasta el día siguiente, cuando los estadounidenses con grandes bajas avanzaron hasta el centro de la urbe. Ahí en la plaza mayor, el restante de fuerzas mexicanas les dieron una gran resistencia, pues fue necesaria la intervención de la artillería pesada estadounidense, hasta hacer que los mexicanos salieran de sus trincheras y entraran a Palacio Nacional en donde siguieron defendiéndose, hasta que por la tarde se les acabó el parque, así que en una acción muy arriesgada, el General Gabriel Valencia intentó romper el sitio que habían puesto al palacio, mediante un ataque de bayonetas.

Unos 50 mexicanos salieron corriendo, con sus rifles y espadas en mano, para atacar a los estadounidenses que sorprendidos huyeron, no obstante la caballería de estos logró que los mexicanos cayeran muertos disparándoles, ahí mismo el general murió, por un disparo en la cabeza. El ataque mexicano resultó infructuoso, pero el sitio siguió, pues lanzaban desde las ventanas y balcones lo que podían, hasta lanzaron cuerpos para detenerlos.

Por otra parte la población civil que no había querido abandonar la ciudad. Desde los edificios y casas la gente lanzaba macetas, piedras y lo que fuera causando daños en el invasor, logrando herir en la cabeza al general Scott, que huyo de ese lugar, quedándole una cicatriz en el cráneo. Es un rumor cuando se comenta que después al regresar a su país el viejo Scott dijo: Me arrepiento de haber invadido el gran país de México, pues nos combatieron hasta la muerte".[cita requerida]

La rendición mexicana[editar]

El 15 de septiembre en la noche, el presidente Gómez Farías se rindió, pues ya no le quedaban hombres disponibles, el ejército invasor posó su bandera en el Palacio Nacional, ahí las barras y las estrellas ondearon, recordando al pueblo mexicano su derrota; lo que fue una gran ironía ya que dos dias después (16 de Septiembre) era el aniversario del inicio de la Independencia Nacional. Pese a la rendición del gobierno, la gente continuó luchando hasta finales de septiembre, logrando que unos 2703 estadounidenses fueran heridos y asesinados.

Referencias[editar]