Ataecina

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Ataecina o Ataegina (en portugués: Atégina) fue una diosa ctónica adorada por los antiguos íberos, lusitanos, carpetanos y celtíberos en la Península Ibérica, una de las deidades ibéricas más importantes. Era la diosa del renacer (la primavera), la fertilidad, la naturaleza, la luna y la curación (en muchas inscripciones se le adjunta el sobrenombre servatrix, conservadora de la salud).

Se cree que el nombre de Ataecina proviene del celtíbero ate gena, «renacido». El sociólogo Moisés Espírito Santo afirma que el nombre combina Atta y Jana, el primero un epíteto de la diosa madre arquetípica y el segundo el nombre de la deidad romana Jana (forma femenina de Jano) o posiblemente de Diana, la diosa de la Luna. Este sociólogo también afirma que Ataecina es una deidad compuesta que surge de tendencias sincréticas.

El animal sagrado asociado a Ataecina era la cabra. Tenía un culto de devotio, en el que se la llamaba para pedir una curación u, ocasionalmente, maldecir a alguien, cuyo resultado podía ir desde pequeñas aflicciones hasta la muerte.

Ataecina. Mármol, 210x93x72 cm, del artista Pedro Roque Hidalgo. Museo del mármol de Vila Viçosa (Portugal), 2008.

El culto de Ataecina se extendió sobre todo en Lusitania y Bética; también había santuarios dedicados a Ataecina en Elvas (Portugal) y Mérida y Cáceres en España, además de otras localidades cerca del Guadiana. Fue una de las principales deidades adoradas en Myrtilis (actualmente Mértola, Portugal), Pax Julia (Beja, Portugal) y especialmente en la ciudad de Turobriga, cuya localización precisa no es conocida. Es conocida por diversas inscripciones en los valles del Tajo y del Baetis (Guadalquivir), donde la asimilaron a la diosa romana Proserpina: ATAEGINA TURIBRIGENSIS PROSERPINA. A menudo se la representaba con una rama de ciprés.

Astronomía[editar]

El 29 de julio del 2005, se anuncia el descubrimiento de un cuerpo de tamaño comparable a Plutón, más allá de la órbita de éste.[1] El equipo que primero anunció este descubrimiento, Ortiz et al., propuso el nombre de Ataecina para su consideración como nombre oficial, debido a su conexión con Plutón: por un lado Proserpina (asimilada a Ataecina, e hija de Ceres y Júpiter) era la esposa de Plutón, y de otro, el nombre destacaba la asociación con el sur de España, donde se encuentra el observatorio de Sierra Nevada (Granada), en el que hicieron sus observaciones. La proposición no fue aceptada por la Unión Astronómica Internacional, no sólo por la polémica con Brown sobre el descubrimiento, ya que este último llevaba tiempo observando el objeto aunque sin anunciarlo, sino también porque las deidades ctónicas se reservan para nombres de objetos que orbitan en resonancia con Neptuno.[2] [3]

En una decisión poco común, la UAI se decidió por el nombre de Brown, «Haumea», y no por el nombre de quien inicialmente se le atribuyó el descubrimiento (Ortiz et al.), lo que, según el Frankfurter Allgemeine Zeitung, ha levantado sospechas por la amistad entre Brown y Brian Marsden, que ha sido durante 30 años el director del Minor Planet Center, encargado de asignar los nombres.[4] [5]

Referencias[editar]

  1. Infoastro, 26 de septiembre de 2008
  2. Rachel Courtland (2008). «Controversial dwarf planet finally named 'Haumea'». NewScientistSpace. Consultado el 19-09-2008.
  3. Haumea: Dwarf-Planet Name Game Sky & telescope, September 19, 2008 (en inglés)
  4. Estados Unidos «conquista» Haumea en ABC.com
  5. Haumea oder Ataecina? (en alemán)

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Abascal Palazón, Juan Manuel. Ataecina. Lisboa 2002 (en línea en la Biblioteca Miguel de Cervantes digital).
  • Espírito Santo, Moisés. Origens Orientais da Religião Popular Portuguesa. Lisbon: Assírio & Alvim, 1988.
  • Michael Jordon, Encyclopedia of Gods, Kyle Cathie Limited, 2002.