Astérix en Helvecia

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Astérix en Helvecia
Astérix chez les Helvètes
Publicación
Primera edición En álbum: 1970
Editorial Hachette Livre
N.º páginas 48, a color
ISBN 978-2-01210-148-7
Contenido
Tradición Franco-belga
Género Cómico
Dirección artística
Guionista(s) René Goscinny
Dibujante(s) Albert Uderzo
Serie
Colección Astérix el Galo
Número 16
Numeración 33
Volumen anterior La cizaña
Volumen siguiente La residencia de los dioses
Sitio web
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Astérix el Galo - Astérix en Helvecia (Dargaud en Francia, Hachette en España, nº 16) de René Goscinny y Albert Uderzo.

El prefecto de Condate (Rennes), Graco Ojoalvirus, lleva una vida llena de lujos en la que abundan las orgías gracias a que estafa grandes cantidades de los tributos que paga la ciudad a Julio César. Debido a las escasas monedas que Condate envía a Roma, el gobierno comienza a sospechar de la actitud de Ojoalvirus y envía al cuestor (recaudador) Claudius Sinusitus para que informe de posibles irregularidades fiscales en la zona. Éste es recibido de forma aparentemente cordial por Ojoalvirus, pero poco después es envenenado por él. Rechazando la atención de los médicos romanos por desconfiar de ellos, Sinusitus pide ayuda a la cercana aldea gala.

Allí, Panorámix le informa de que para curarlo necesita una estrella de plata (Edelweiss), planta que sólo crece en las cumbres montañosas de Helvecia (Suiza), adonde viajan Astérix y Obélix. Durante su viaje por la Galia, los romanos les dejan marchar libremente, pero al llegar a Helvecia comienzan a sufrir la persecución de las legiones debido a que el gobernador de la región y amigo de Ojoalvirus, Cayo Diplodocus, desea que fracasen en su misión. A pesar de los impedimentos de Diplodocus, Astérix y Obélix logran cruzar Geneva (Ginebra), el lago Lemanus y finalmente hacerse con la planta en una cumbre cercana con la que regresan para curar a Sinusitus, gracias a la ayuda inestimable de varios helvecios como el posadero Guardiasuix, el banquero Zúrix y un grupo de montañeros tiroleses. Gracias a la estrella de plata, Sinusitus se recupera, bebe la poción mágica y le da su merecido a Ojoalvirus, para después ordenar la detención de éste y Diplodocus. Sinusitus es el primer y único romano en las aventuras de Astérix que asiste como invitado a la tradicional cena nocturna que ocurre al final de todos los álbumes.

Al igual que en sus viajes por otros países, los helvecios aparecen caracterizados por varios tópicos: su obsesión por la limpieza (lo que ocasiona la ira de Cayo Diplodocus, que no concibe un banquete divertido si no es también grasiento), la precisión de sus relojes (aunque aún no son de cuco, sino de arena), el queso con agujeros, el secretismo de sus bancos, su afición al montañismo y su obsesión por mantener la neutralidad en la mayoría de los conflictos y auxiliar a los heridos de todos los bandos (hasta el punto de que, cuando por fin se deciden a enfrentarse a los romanos, les curan las heridas). También aparece un edificio monumental donde se reúnen los representantes de todas las tribus de Centroeuropa para discutir sobre política (aunque la mayoría de los presentes se acaba durmiendo), un antiguo precedente de las Naciones Unidas.

Se dan además tres curiosidades especiales en esta aventura:

  1. Al inicio de la aventura, se puede observar una orgía romana que reproduce algunas escenas de la película Satyricon (1969) de Federico Fellini.
  2. Tras perder una rueda de carro en su viaje a Helvecia, Astérix y Obélix paran en una especie de estación de servicio donde les atiende un tal Antarix, que no es ni más ni menos que la mascota de la cadena de gasolineras francesa Antar. En la versión inglesa de este álbum se sustituyó a Antarix por la mascota de Michelín
  3. Cayo Diplodocus habla sobre una mancha en su toga en una viñeta de la página 20. Debido a su color negro, la mancha no procede, obviamente, del queso fundido del que se atiborra, sino que se asemeja más a un borrón de tinta sobre el dibujo. Por si fuera poco, la mancha desaparece en las viñetas siguientes y no vuelve a ser mencionada, por lo que se especula que Uderzo dejó un borrón en ese lugar de forma involuntaria y para no tener que rehacer la página, modificó el diálogo entre Diplodocus y el esclavo helvecio. Uderzo nunca ha confirmado esta historia, y cada vez que se le pregunta por ella, la desmiente (aunque siempre de forma irónica).

Referencias[editar]