Amaya o los vascos en el siglo VIII

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Amaya o los vascos en el siglo VIII es una novela histórica de Francisco Navarro Villoslada. Se fue publicando desde 1877 en la revista Ciencia Cristiana, de ideario carlista, correspondiente con el del autor. A pesar de su originalidad, tiene claras influencias de la obra de Walter Scott en muchos de sus pasajes. En reconocimiento de sus méritos se nombró a su autor socio de honor de la Asociación Euskara de Navarra. Miguel de Unamuno, de trece años en esa época, quedó conmocionado por su lectura, y dejó escrito cómo afectó a los jóvenes de su generación.

Argumento[editar]

El escenario donde se desarrolla es Navarra, y la época (el siglo VIII), la de la invasión musulmana de España. Amaya, la protagonista, es una princesa legendaria, hija del visigodo Ranimiro y de su esposa, descendiente directa de Aitor. Amaya da forma y ambientación al mito de Aitor, patriarca de los vascos, de quien es el equivalente femenino.

Personajes secundarios son Pacomio, un conspirador judío que maquina entre musulmanes, visigodos y vascos. Eudes, hijo de Pacomio, ocultando su origen judío, ha llegado a un alto puesto en el reino visigodo (duque de Cantabria) y aspira a poder más allá de lo que sus aliados y su padre se lo permitían.

Al final, el secreto de Aitor se revela: recomendar la conversión al cristianismo a los vascos paganos. Amaya se casa con el líder de la resistencia vasca, García.

Adaptaciones a ópera y cine[editar]

Debido a su ascendencia, Jesús Guridi trabajó en la composición de una ópera con libreto basado en la novela: Amaya (ópera), estrenada con gran éxito en 1920. De ella se extrajo una suite sinfónica en cuatro tiempos: Amaya (suite), cuya primera interpretación se efectuó por la Orquesta Filarmónica de Madrid el 9 de marzo de 1923.

En 1952 se rodó una adaptación de la novela, dirigida por Luis Marquina.

Trascendencia social[editar]

En la introducción de la novela Navarro Villoslada hace referencia a la frase Domuit vascones, al parecer una creación suya que fue tomada erroneámente por otros autores como un dato histórico.[1]

En el País Vasco y Navarra, Amaya se ha convertido en un nombre femenino frecuente.

La novela tiene dedicada una calle céntrica en Pamplona: la Calle Amaya.[2]

Referencias[editar]

  1. M. J. Izu Belloso, Falsas citas sobre la historia de Navarra. Revista Príncipe de Viana nº 258, 2013 [1]
  2. Google maps