Émile Benveniste

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Émile Benveniste
Nacimiento 27 de mayo de 1902
Bandera de Siria Alepo, Siria
Fallecimiento 3 de octubre de 1976 (74 años)
Bandera de Francia París, Francia
Nacionalidad Bandera de Francia Francés
Alma máter Universidad de París
Ocupación Lingüista y semiólogo
Premios d:q3405381
[editar datos en Wikidata]

Émile Benveniste (Alepo, Siria, 27 de mayo de 1902 - París, Francia, 3 de octubre de 1976) fue un profesor de lingüística francés en el Colegio de Francia entre 1937 y 1969, año en que se retiró por razones de salud.

Trayectoria[editar]

Estudió en la Sorbona con Antoine Meillet, antiguo discípulo de Ferdinand de Saussure, y sus primeras obras son una continuación de las investigaciones de aquél sobre las lenguas indoeuropeas.

Como gran comparatista, fue autor de un importante Vocabulario de las instituciones indoeuropeas (1969).

Más allá del comparatismo[editar]

Su recepción se limitó inicialmente al ámbito académico especializado, situación que cambió con la aparición de su obra Problemas de lingüística general, en 1966, libro seguido por un segundo volumen en 1974, que recoge artículos de 1965-1972. Dada la categoría de muchos de sus comentaristas —como Roland Barthes que le admiraba—, se le inscribe dentro de la corriente estructuralista, aunque su modo de abordar el lenguaje fuese muy personal.

En todo caso, en su primer tomo de los Problemas de lingüística general, además de su balance "Saussure, después de medio siglo" dedica la tercera parte a la idea de estructura y de clasificación en las lenguas. Jacques Lacan en sus Écrits, reconoce que es su trabajo el que asesta el golpe definitivo a la interpretación conductista del lenguaje humano, que a diferencia de la comunicación entre las abejas, no es un mero sistema de estímulo y respuesta. Julia Kristeva considera que su teoría de los pronombres, especialmente la denominada polaridad de yo y tú, es decisiva a la hora de desarrollar una teoría dinámica de la subjetividad.

En su trabajo sobre los pronombres, partiendo del fenómeno de la deixis, estudiado por Roman Jakobson, desarrolla una distinción entre el énoncé (afirmación independiente del contexto) y la énonciation (el acto de afirmar asociado al contexto). Según Benveniste, "Yo puede identificarse solamente por el ejemplo de discurso que lo contiene" y, simétricamente se definiría como "el individuo al que se habla en el ejemplo actual del discurso que contiene la muestra lingüística tú".

El tiempo, en el análisis verbal[editar]

Su concepto de tiempo, lejos de ser un dato a priori, ejemplifica bien sus ideas en una presentación. Émile Benveniste, en Problemas de lingüística general T. II (Siglo XXI, México, 1979, pp. 73 y ss.), hace las siguientes distinciones:

  • 1. "El tiempo físico del mundo es un continuo uniforme, infinito, lineal, segmentable a voluntad. Tiene por correlato en el hombre una duración infinitamente variable que cada individuo mide de acuerdo con sus emociones y con el ritmo de su vida interior."
  • 2. "Del tiempo físico y de su correlato psíquico, la duración interior, distinguiremos con gran cuidado el tiempo crónico, que es el tiempo de los acontecimientos, que engloba asimismo nuestra propia vida en tanto que sucesión de aconteceres... Nuestro tiempo vivido corre sin fin y sin retorno, es la experiencia común. Nunca recobramos nuestra infancia, ni el ayer tan próximo, ni el instante huido al instante. No obstante, nuestra vida tiene puntos de referencia que situamos con exactitud en una escala reconocida por todos y a los que ligamos nuestro pasado inmediato o lejano... Es una condición necesaria de la vida de las sociedades y de la vida de los individuos en sociedad. Este tiempo socializado es el del calendario... [es] fundamento de la vida de las sociedades."
  • 3. "... ¿qué hay del tiempo lingüístico? Una cosa es situar un acontecimiento en el tiempo crónico, otra cosa es situarlo en el tiempo de la lengua. Lo que tiene de singular el tiempo lingüístico es que está orgánicamente ligado al ejercicio de la palabra, que se define y se ordena como función del discurso ... Este tiempo tiene su centro -un centro generador y axial a la vez- en el presente de la instancia de la palabra. Cuanta vez un locutor emplea la forma gramatical de 'presente' (o su equivalente), sitúa al acontecimiento como contemporáneo de la instancia de discurso que lo menciona... El locutor sitúa como 'presente' todo lo que implica como tal en virtud de la forma lingüística que emplea. Este presente es reinventado cuanta vez un hombre habla porque es, al pie de la letra, un momento nuevo, no vivido aún... Este presente se desplaza con el discurso..., en realidad el lenguaje no dispone sino de una sola expresión temporal, el presente, y que éste, señalado por la coincidencia del acontecimiento y del discurso, es por naturaleza implícito... Por el contrario, los tiempos no presentes, ellos sí siempre explicitados en la lengua, a saber, el pasado y el porvenir, no están en el mismo nivel del tiempo que el presente... La lengua debe por necesidad ordenar el tiempo a partir de un eje, y éste es siempre y solamente la instancia de discurso."

El tiempo lingüístico, entonces, se instaura en cada acto de palabra, cada situación nueva de discurso, cada vez que un locutor habla. Los demás tiempos son los que recubren la experiencia.

Obra[editar]

  • Problemas de lingüística general, t. I (1966). Tr.: México, Siglo XXI, 1974.
  • Problemas de lingüística general, t. II (1974). Tr.: México, Siglo XXI, 1979.
  • Vocabulario de las instituciones indoeuropeas (1969). Tr.: Madrid, Taurus, 1983.