Xiongnu

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Mapa aproximado del área de extensión de las hordas xiongnu, contando con la inclusión de ramas tribales nómadas sometidas de forma directa, aquellas obligadas a seguir un régimen tributario y los estados sedentarios del sur y del suoreste ocupados temporalmente.

Los xiongnu (hanyu clásico: 匈奴 tr. pinyin xīongnú Wade-Giles: Hsiung-nu, hanyu arcaico:[1] /*qʰoŋ.nˤa/)) fueron una confederación de pueblos nómadas de las estepas orientales, generalmente diseminados a lo largo del territorio de la actual Mongolia. Los registros legados por Sīmǎ Qiān (司馬遷) en el Shǐ Jì (史記), nos muestran cómo ya desde el siglo III a. C. controlaban un vasto guó (國)[2] extendido a lo largo de las estepas orientales hasta llegar a mantener cierto control sobre las lejanas ramificaciones situadas al noroeste (como los dīngling/丁零) e incluso en diversas épocas consiguiendo mantener el control de algunos de los estados situados en torno a las regiones al norte de la Ruta de la Seda. No obstante, su principal centro de operaciones y las regiones más disputadas a lo largo de su dilatada existencia, la configuraron siempre las estepas orientales, tal y como demuestran los múltiples hallazgos descubiertos en torno al sur de la actual Siberia, el oeste de la actual Manchuria y las modernas provincias chinas de Mongolia Interior, Gansu y Sinkiang. Los orígenes y la composición étnica de esta magna confederación, lejos de ser aclarados, suponen un verdadero reto a día de hoy, habida cuenta la parquedad y ambigüedad en múltiples ocasiones a la hora de catalogar las (部)[3] que componían todo el estado xiongnu. No obstante, Sīmǎ Qiān coloca como ancestros directos en una genealogía comparativa, a algunos de los antagonistas principales de la época de los Cinco Emperadores, como los shānróng (山戎) o los xiǎnyǔn (獫狁). A pesar de ello, estas últimas anotaciones legadas por Sīmǎ Qiān al inicio de la biografía de los xiongnu (capítulo 110),[4] deben ser tomadas puramente como una referencia más bien legendaria que una afirmación basada en una hipotética correlación de datos.

Al mismo tiempo, se debe tener en cuenta que las relaciones entre la dinastía Hàn y los xiongnu, pasaron por varios períodos, en los que podía existir una tácita paz sustentada en matrimonios enlazados, o bien algunos episodios prolongados de máxima hostilidad, que llevaría a los Húangdì (皇帝)[5] a grandes y costosas campañas, que no consiguieron en última instancia someter al enemigo. Por parte de los xiongnu, tampoco hubo una política exitosa en su avance y defensa contra los Hàn, siendo finalmente víctimas de la parsimoniosa y lenta política erosiva de los estrategas y altos mandos chinos. Aún siendo los principales enemigos de la dinastía y un peligro sempiterno que amenazaba en todo momento con arruinar las fronteras del norte y caer como una tormenta sobre el estado, la mayor parte de información disponible sobre la confederación, ha venido legada por las vastas anotaciones de las fuentes de época Hàn. Diferentes lingüistas han intentado en vano reconstruir la lengua de los xiongnu: todo intento se ha estrellado una y otra vez, en la insostenible tarea. No existen a día de hoy, prueba alguna o material que nos indique aproximadamente la lengua madre de los xiongnu. Esto sin embargo, no ha servido de freno ni advertencia, para que a lo largo del siglo pasado, diversos turcólogos intenten esgrimir de forma muy precaria, el origen de la supuesta lengua túrquica y fuente madre de la que posteriormente evolucionarían las diversas ramas túrquicas, entre ellas el propio proto-turco que sí ha dejado pruebas materiales a partir del siglo VI d.C. También encontramos otra vertiente de identificación lingüística sostenida por algunos académicos y antropólogos que defienden un posible origen a partir de la rama lingüística mongola. A pesar de diversos estudios e intento de reconstrucción de la lengua, a día de hoy es imposible reconstruir en modo alguno el origen lingüístico xiongnu. Una tarea complicada, si tenemos en cuenta también el hecho de estar analizando la lengua de una confederación de pueblos nómadas, en las que se podía encontrar una presencia de diversas lenguas diseminadas a lo largo de miles de kilómetros de distancia, dividiéndose entre comunidades que en muchas ocasiones, no guardaban apenas relación alguna. Aún con todo, la mayoría de titulaturas y algunos términos adjudicados a sus élites y rangos nobiliarios, han sido legadas en forma de transcripción a partir del hanyu de la época Hàn, en la obra de Sīmǎ Qiān y Bān Gù (班固). De este modo, tanto el propio término utilizado para nombrarles (xiōngnú/匈奴), como el título señalado por las fuentes chinas para su gobierno, (Chányú/單于) son en la práctica, transcripciones del sonido de su lengua original, hoy en día desconocida. Cabe señalar, que el término xiōngnú, se traduce aproximadamente como "esclavo furioso", entendiendo el hanzi 匈 como "furia", "rabia", "cólera", mientras que el hanzi 奴 como "esclavo". Por último, hay que tener en cuenta, que la denominación derogatoria hacia otros pueblos más allá del órbite cultural chino, supuso una costumbre constante y perpetuada durante generaciones, hasta tiempos muy recientes.

La confederación bajo la férula de Màodùn Chányú (冒頓單于)[editar]

Extensión de las ramas tribales nómadas a finales de la Edad de Bronce. Este conjunto de culturas, ha recibido el nombre de культура плиточных могил, es decir, "Cultura de Tumbas de Losas" o "Cultura de Tumbas de Bloques" (entr el 1300 y el 300 a.C), en relación a la organización y disposición de todas las tumbas que corresponden cronológica a esta estapa. Cabe señalar que en la mayoría de casos, los restos adscritos a tumbas xiongnu, se encuentran relacionadas directamente a las rama paleosiberiana.

En el 209 a. C., tan sólo tres años antes a la fundación de la dinastía Han, Sīmǎ Qiān señala que los xiongnu fueron reunidos en una poderosa confederación bajo un nuevo Chányú, llamado Màodùn (冒頓). Al mismo tiempo, se nos señala que su padre, el denominado Tóumàn (頭曼), llegó a cimentar la base de la que sería el núcleo de la exitosa confederación, cuando los xiongnu apenas eran una las múltiples (部) esparcidas a lo largo de la estepa oriental. En esta época, los xiongnú dirigidos por Tòumàn, intentaron sobrepasar la línea defensiva organizada por la dinastía Qín (秦), siendo rechazado sin demasiadas dificultades. En esta época, el dominio estepario recaía en manos de dos grandes poderes vecinos de los xiongnu: por un lado los yuèzhī (月氏), situados al oeste y por otro lado, los dōnghú (東胡) situados al este.

La génesis del origen del poder xiongnu y la fortaleza de lo que sería el mayor estado nómada en la estepa hasta el momento, comenzaría con unos primeros pasos advertidos por Sīmǎ Qiān, tal y como se señala en los siguientes fragmentos de la biografía:

«...El Chányú tenía un tàizǐ (太子)[6] llamado Màodùn (209-174 a.C.). Tiempo después, llegó a tener también un hijo más joven de una Yānzhī[7] [posterior], por lo que Tóumàn mantenía el deseo de despojar a Màodùn [de su derecho] y erigir a su joven hijo, enviando a Màodùn como rehén de los yuèzhī. Una vez enviado como rehén a los yuèzhī, al mismo tiempo Tòumàn se lanzó rápidamente al ataque contra los yuèzhī. [Tras esto] los yuèzhī mantenían ya el deseo de ejecutar a Màodùn, sin embargo Màodùn consiguió robarles uno de sus mejores caballos, montándolo y lanzándose a la huida hasta regresar [a sus tierras]. A su llegada, Tòumàn llegó a [alabar] su fortaleza, dando la orden para que se colocase al mando de diez mil jinetes. Como consecuencia, Màodùn llegó a realizar las míngdí (鳴鏑)[8] , [ayudando a] ejercitar la presión en la arquería montada y dando la siguiente orden: "...Cuando sea disparada la míngdí, todo aquel que al mismo tiempo no sea conocedor [de la forma] del disparo, será decapitado...". [Tras esto Màodùn] salió a cazar aves [y otras] bestias salvajes, de forma que los acompañantes que no llegaron a disparar las míngdí, llegaron a ser decapitados. Poco después frenó [la caza] al mismo tiempo que llegó a disparar una míngdí a su hermoso caballo, [de forma que] en caso de que los acompañantes no se atreviesen a disparar a sus hermosos caballos, eran prontamente decapitados por Màodùn. Un tiempo después, [Màodùn] nuevamente llegó disparar su míngdí [abatiendo en esta ocasión] a su amada esposa, por lo que los acompañantes que entraron en pánico y no se atrevieron a disparar, fueron una vez más decapitados por Màodùn. Un tiempo después, Màodùn se dispuso a salir de caza, de forma que llegó a disparar su míngdí sobre el hermoso caballo del Chányú, de forma que los acompañantes le dispararon [también]. Sólo entonces Màodùn se dio cuenta de que podía confiar en la utilidad de sus acompañantes . [Posteriormente] cuando se dispuso a seguir su padre, Tòumàn Chányú,  en [una batida] de caza, lanzó una de sus míngdí a Tòumàn, de forma que todos sus acompañantes también lanzaron sus míngdí, asesinando a Tòumàn, para posteriormente llegar a ejecutar a la madrastra[9] , junto a sus jóvenes hermanos, así como también a los dàchén (大臣)[10] que se oponían a su mandato. [De este modo] Màodùn se erigió convirtiéndose en el [nuevo] Chányú (209 a.C.)....»[11]

Reconstrucción aproximada de uno de los arcos compuestos de época xiongnu (entre el III-I a.C.) y actualmente en el Museo Nacional de Historia, Ulaan Baatar (Mongolia). Los arcos xiongnu mantenían una marcada asimetría, dotando a la parte superior del arco, de una carga final más poderosa a la hora de dotar de un impulso más extenso en la amplitud del disparo. Es al mismo tiempo, una innovación que durante siglos, seguiría modificándose sin reducir la potencia y efectividad de los célebres arcos compuestos de los pueblos nómadas. Al mismo tiempo, era siempre fundamental la incorporación a los extremos del arco, de piezas de hueso o cornamenta, que dotasen de una mayor flexibilidad en la tensión y el violento destensado posterior al disparo.

Tras conseguir adjudicarse el poder una vez consumado el terrible parricidio a ojos de la elite y tradición Hàn, Màodùn se erigió como líder indiscutible de toda su . Ahora bien, hasta ese momento tanto su padre al mando de la , como otras ramificaciones adyacentes, rendían pleitesía a los insignes dōnghú, la ramificación más poderosa al este de la estepa oriental.[12] En un primer momento, la actitud de Màodùn se centrará en una línea de respuesta pasiva y subordinación a priori voluntaria, hasta que en determinado momento las exigencias de sus teóricos amos, le empujen de nuevo a levantar las armas llevado por su ambición. Tras levantar a su ejército, consigue derrotar a los desprevenidos dōnghú, abatir a su Wáng (王)[13] y provocar el primer gran movimiento de pueblos nómadas en las estepas orientales: de hecho, tras la derrota de los dōnghú, las fuentes chinas nos indican cómo ciertas ramificaciones y estratos, se niegan a obedecer a los xiongnu, marchándose más al noreste, lejos del nuevo control imperante.

Una vez consumado su primer golpe, Màodùn no dudaría en perseguir la expansión de su poder hasta conquistar y someter todo el territorio posible. Una tarea que seguirían con gran eficiencia sus sucesores inmediatos, cristalizándose en la derrota y huida directa de los yuèzhī a manos de su hijo y sucesor, Jīzhōu (稽粥), conocido como Lǎoshàng Chányú (老上單于).[14] Lo que inicialmente era entendida como una sencilla entre otras decenas aglutinadas y repartidas a lo largo de la estepa, se descubrió como el poder imperante nómada de la época, logrando alcanzar una unidad entre las nunca antes observada en ninguna confederación y enfrentándose con gran éxito a los ejércitos teóricamente superiores de la dinastía Hàn. La unión y confección de un aparato estatal tan complejo y nunca antes observado en esta área del continente euroasiático, ha dado lugar a especulaciones sobre la verdadera razón de la existencia de dicho organismo soberano, sin embargo los académicos no logran dotar de una hipótesis con garantías que logre explicar la evolución estatal y política entre las ramas nómadas de la estepa. Algunos sugieren que esta confección política, nació justamente como modo de respuesta a la progresiva y amenazante unificación de los estados sedentarios del sur, que ya habían logrado en épocas anteriores, someter a no pocas ramas situadas al sur del Río Amarillo, obligando a un repliegue silencioso y alarmante, que les llevaba a una postración económica, privándoles de zonas ricas para el desarrollo de la ganadería y el comercio nómada. A pesar de ignorar aún hoy el motivo que llevó a los xiongnu a conformar un aparato nunca antes visto en ninguna confederación o nómada, la piedra cimentada por los xiongnù sería continuada durante milenios por sucesivas dinastías de origen nómada, dotándoles de una herramienta eficaz y contundente, frente a la ideología teóricamente superior de los estados sedentarios.

Màodùn expandió la confederación prácticamente en todas las direcciones posibles. Hacia el norte, batalló y conquistó hasta la extenuación a algunas de las más significativas, como la de los dīngling (丁零) o los húnyǔ (渾庾).[15] Al este, consiguió arrebatar el control de los territorios a los dōnghú, haciendo que desde este momento su identidad como ramificación nómada se diluyera en pequeños y marginados grupos, siendo algunos súbditos directos de su poder (como el caso de los wūhuán/烏桓), mientras que otros se lanzaban a la huida hacia el este. Esta última victoria, aseguraba dos de los flancos más importantes en la estepa: con la pacificación realizada en el norte, se impedía cualquier ataque o incursión en la retaguardia xiongnu. Al este, la victoria contra los dōnghú dotaba a Màodùn de estatus y de acceso a una de las regiones geoestratégicas más importantes para el paso hacia el sur, además de significar en sí la región sagrada por antonomasia en la concepción religiosa xiongnu.[16] A la muerte de Màodùn (174 a.C.), los xiongnu tan sólo tendrían que abatir al único y potencial enemigo que les restaba en la estepa: los yuèzhī.

Un modelo de alianza política: los héqin (和親) o el parentesco pacífico[editar]

Antes de señalar algunos de los aspectos a tener en cuenta en la política xiongnu posterior a la muerte de Màodùn, conviene detenernos brevemente en uno de los puntales decisivos en cuanto a política y relaciones entre el poder nómada y el poder sedentario.[17] En el marco de los primeros enfrentamientos directos de la confederación con la recién instaurada dinastía Hàn, hacia el invierno del 200 a.C., Liú Bāng (劉邦),[18] tuvo que afrontar dos grandes amenazas que se habían cernido inesperadamente en el norte de sus dominios: por un lado, la traición de uno de sus más íntimos colaboradores desde el inicio de su ascensión, Hán Wáng Xìn (韓王信) y por otro lado, el control de los xiongnu de varias regiones estratégicas en el norte que abrían una vía de acceso a todas las demarcaciones provinciales e incluso una puerta de invasión al sur. La traición de su antiguo colaborador, aumentaba el nivel de la amenaza, teniendo en cuenta que ya Màodùn podía tener acceso más detallado e información valiosa a la hora de contraatacar al soberano hàn.[19]

A pesar de la situación, Liú Bāng no dudó en dirigir él mismo todo el ejército al completo, ascendiendo con las tropas en pleno invierno en el año 200 a.C., consiguiendo llegar hasta la estratégica Tàiyuán (太原), El plan inicial parecía abocado a un éxito irremediable, hasta que la estrategia de Màodùn no tardó en dar sus frutos: dispuesto a dar una lección ejemplar al bárbaro xiongnu, Liú Bāng cometió el error de dividir sus tropas, avanzando personalmente con la parte del ejército que ya estaba en disposición de combatir directamente, mientras que el astuto Màodùn dejaba ver únicamente a sus tropas de peor calidad y compostura, en una maniobra de engaño táctico insuperable. Convencido de una victoria fácil, Liú Bāng avanzó con sus hombres hasta caer en la trampa orquestada por Màodùn, quedando rodeado finalmente por las desdeñables tropas iniciales del nómada, junto con una vanguardia de hasta 40.000 jīngbīng (精兵).[20] Liú Bāng había sido derrotado y cercado por las tropas del bárbaro adversario, permaneciendo durante siete días presos de una enorme angustia, desesperación y la más absoluta ignominia, en la montaña Báidēng (白登).[21] Sīmǎ Qiān señala que en última instancia, una suerte de sucesos facilitó la "liberación" del soberano derrotado: uno de los primeros sucesos y quizás el más determinante, fue la propia duda que consumía a Màodùn, consciente de la desventaja que suponía mantener a todo un ejército asediado mientras que al mismo tiempo intentaba rechazar al grueso del ejército Hàn que aún no había conseguido llegar a sus posiciones. Todo ello a las dudas que sostenía sobre algunos de los supuestos aliados adquiridos recientemente tras la rendición de Hán Wáng Xìn, pudiendo significar una posible traición posterior que le dejase con hasta tres frentes abiertos. En última instancia, el propio Liú Bāng hizo llegar una misiva al soberano nómada, indicándole la temeridad de anexionarse todos los territorios que recientemente había arrebatado al estado Hàn, apoyándose en la falta de poder y avances suficientes como para sostener territorios de extensiones puramente alejadas al modo de vida y economía nómada, con alguna que otra advertencia de castigo celestial. No obstante, es posible que el rasgo esencial y determinante para decidir "abrir el asedio en una única dirección", fuese puramente la peligrosidad ya advertida, de quedar rodeado de las tropas enemigas.

De este modo, el denostado Liú Bāng logró escapar de su desventura, no sin antes haber reflexionado seriamente sobre las ventajas e incovenientes de acometer empresas militares de dudosa garantía. De este modo y junto con diversas opiniones de los dàchén del soberano, no tardaría en valorar opiniones tan certeras e ingeniosas, como las señaladas en su momento por Liú Jìng (劉敬), quien dos años después (198 a.C.) esbozó minuciosamente el plan destinado a conseguir aplacar los ánimos y ambiciones del soberano xiongnu. Nacía así el héqīn (和親), traducido aproximadamente como "parentesco pacífico", en el que una de las integrantes de la propia xìng (姓)[22] de Hàn, debía de partir para acompañar al soberano xiongnu, como otra más de sus esposas, garantizando así un enlace directo y el apaciguamiento de la belicosa actividad de los nómadas. Sīmǎ Qiān nos indica que a pesar del shock inicial del soberano Hàn a entregrar a su única hija (nombrada con el título de Zhǎng Gōngzhǔ/長公主) y de los gritos y lamentos de la esposa, finalmente logró entregar sólo a una mujer proveniente de una jiārén (家人),[23] sin que señale su estatus o posición, aunque colocándole la misma titulatura que ostentaba su hija y haciéndola llegar a Màodùn.

En este tipo de tratados, se incluía también la entrega de ciertos productos típicamente representativos de la cultura hàn (como eran los costosos rollos de seda, el vino o grandes entregas de arroz), al mismo tiempo que algunas cantidades de dinero para cubrir en su máxima extensión, no sólo las ambiciones del propio Chányú, sino de sus acólitos y la mayor parte de la nobleza y elite xiongnu. Este tratado establecido en vida de Màodùn, establecería el deseado freno a la tempestad nómada, manteniéndose una relativa calma durante varias décadas, hasta que posteriormente fue necesario renovarlo ante los sucesivos avatares que llevaron a los xiongnu y los Hàn a un conflicto armado continuado y una tensa negociación, que sólo finalizaría tras la división de la confederación entre los xiongnù del norte y los xiongnu del sur.[24] Aún con esta división, los héqīn (和親), llegarían a ser en última instancia defendidos como herramienta útil para conseguir el apaciguamiento de los xiongnu del sur y con ello una barrera defensiva y de desgaste frente a las hordas del norte. Aún con todo, los sucesivos Chányú, tuvieron la suficiente entereza como para sacar el máximo partido al control de las rutas comerciales, por lo que en ocasiones, los héqīn (和親) no se convertían ya tanto en instrumentos de política y entendimiento cultural entre los Hàn y los xiongnu, o como herramienta de defensa activa por parte de los Hàn, sino ya funcionando como una garantía de pleno derecho a la hora de proteger de cualquier sobresalto, las rutas comerciales que favorecían a ambos bandos o bien como una manera de introducir en el seno del enemigo mismo, la semilla que posteriormente germinaría en un acercamiento o sumisión natural de los líderes insurrectos: con un matrimonio se garantizaba una descendencia que podría llegar a gobernar, manteniendo ya una ascendencia ligada a Hàn, con lo que en pocas generaciones, podrían conseguir incluso la soñada sumisión de las poco virtuosas hordas nómadas del norte.

Aún teniendo en cuenta las ventajas del héqīn (和親), en no pocas ocasiones los propios Chányú, vulneraron los acuerdos establecidos, atacando sin piedad ni dilación las posiciones de sus teóricos familiares y provocando en múltiples ocasiones grandes desastres y adversidades a la castigada frontera del norte. Unas desventajas que no hicieron dudar de su aplicación siempre que fuera necesario a los sucesivos Húangdì o a los propios Chányú.

Continuidad del conflicto xiongnu-hàn tras la muerte de Màodùn[editar]

La muerte de Màodùn no retrasó en modo alguno la inercia combativa y conquistadora de la confederación, que se cobraría la siguiente víctima a manos del hijo y heredero de Màodùn, Jīzhōu. El nuevo Chányú no dudó a la hora de dirigir todas sus huestes para arrollar a los yuèzhī: de hecho, fue tal la derrota, que incluso el propio Wáng fue abatido y su cráneo convertido en un cuenco ceremonial de bebida para el Chányú. Una vez conjurada ya la única amenaza para el acceso al control del resto de los territorios esteparios al oeste, los xiongnu quedaban como líderes indiscutibles de toda la estepa oriental. Aún más: con la derrota del último freno ante la expansión al oeste, mantendrían una vía de acceso directa a controlar importantes centros económicos con un dinamismo comercial de primer nivel, en la actual cuenca del Tarim, señalada en las fuentes chinas como Xīyù (西域).[25]

Nos encontramos ante una de las piezas ornamentales más célebres e identificativas con el guerrero xiongnu. La presente pieza, fue hallada en el la región del Ordos, fechada en torno al III-I a.C. y actualmente en propiedad del British Museum. Elaborada en bronce, nos muestra unos rasgos faciales abultados, junto con un característico mostacho, visible y corroborado en otros restos arqueológicos chinos en los que figuran imágenes atribuidas a personajes . Al mismo tiempo, sostiene una espada con un pomo redondeado, que siglos después seguiría vigente en otras tipologías de sables atribuidos a diversos grupos nómadas. Cabe también señalar en su vestimenta, la presencia de un tahalí.

Este avance sin precedentes, que podía amenazar claramente no sólo ya el lucrativo comercio sostenido por la dinastìa con las regiones del noroeste, sino que además se erigía ya paulatinamente como un poder frontal de disputa contra el propio estado Hàn. La amarga lección que Liú Bāng tuvo que probar tras la debacle sufrida a manos de Màodùn, hizo que en lo sucesivo varios de los Húángdì sucesores, mantuviesen una estudiada estrategia en la que ya no sólo se alternarían las opciones de control basadas en el héqīn (和親) o en la entrega de presentes y donaciones dispuestas para satisfacer la ambición de sus líderes: se hacía ya necesaria una política activa y exterior, aún con los riesgos y dificultades que conllevaba, de forma que pudiesen tener aliados y flancos para apoyarse en la lucha de un estado cada vez más complejo y estructurado como era la confederación xiongnu. Es este último punto vital, para entender misiones inéditas en la política china, como la impulsada por Zhang Qian. En su misión inicial, la tarea encomendada estribaba en tratar de concertar alianzas y comunicaciones con los lejanos territorios de Xīyù, llegando a ser capturado en su camino por unas huestes merodeadoras de Jīzhōu. Apresado y negándose a confesar los verdaderos planes del Húangdì, fue conminado a permanecer en territorio xiongnu durante años, hasta que pudo lograr escapar y alcanzar Xīyù, logrando establecer por primera vez una comunicación directa entre los lejanos estados del oeste y la corte de los Hàn. La misión inicial de Zhang Qian, era la de lograr la ayuda directa de los yuèzhī, junto con la de los wūsūn, recibiendo únicamente la negativa de ambos. A pesar de esta negativa inicial, los wūsūn llegarían a convertirse tiempo después y gracias a la diplomacia de intercambios desplegada por los Hàn, en el principal activo y aliado en su lucha contra los xiongnu.

Paralelamente, las tropas Hàn intentaban desesperadamente realizar un movimiento ofensivo determinante, con el que pudiesen abortar durante un tiempo necesario, los movimientos tácticos xiongnu contra la frontera, que ya comenzaban a elevar el número de víctimas y costes hasta niveles catastróficos. Uno de estos intentos, fue el de intentar devolver la jugada que en su día infligió Màodùn a las tropas Hàn: el plan pasaba por emboscar al Chányú, gracias a las informaciones vertidas por un enigmático nativo de Mǎyì (馬邑), Nièwēng Yījiānlán (聶翁壹奸蘭).[26] Convencidos por las palabras del nativo, junto con la idea sostenida por otros de los dàchén de la corte Hàn (tal y como defendían algunos como Hán Ānguó 韓安國), el Húangdì accedió al plan, organizando los ejércitos para emboscar al Chányú hacia el 141 a. C. La emboscada planeada, finalizó con la vergonzosa inactividad de las tropas Hàn para responder ante las expectativas del plan, el chivatazo ofrecido por uno de los cargos desplegados[27] en la frontera y la falta de valentía por algunos de los mandos en lanzarse contra la retaguardia xiongnu e infligir al menos un gran número de bajas que pudiera inutilizar sus recursos durante algún tiempo. Sumamemente irritado por el resultado de la ambiciosa campaña y por el comportamiento de algunos de sus principales promotores, Liú Chè (劉徹),[28] mandó castigar a algunos de los mandos, con hasta la pena capital. Ese resultado, por otra parte, no frenó la idea original de Liú Chè de llevar a cabo una política activa de ataque y expansión Hàn dentro del territorio de difícil acceso y duras condiciones climáticas, que configuraba la extensa confederación xiongnu. Las guerras desplegadas durante décadas por este combativo soberano, tendrían condiciones postreras para sus sucesores y serían encumbradas por sus defensores y criticadas hasta la saciedad por sus detractores.

Imponente caballo esculpido en piedra, parte del ornamento de la tumba de Huò Qùbìng (霍去病). En la composición, el equino se encuentra sobre un guerrero , fácilmente por sus facciones desproporcionadas (barba, orejas, ojos). La presente pieza se halló en el complejo funerario de Mào Líng (茂陵), levantado en el 117 a.C.

Hasta su muerte, Liú Chè llevaría a cabo decenas de campañas, misiones de reconocimiento, incursiones menores e intercambios diplomáticos con los principales poderes situados a lo largo y ancho de las estepas, así como los estados sedentarios adyacentes e independientes de Hàn, figurando entre las más fructíferas, las desplegadas por el celebrado general Wèi Qīng (衛青) y las de Huò Qùbìng (霍去病).[29] Este último llegó a protagonizar algunas de las gestas más audaces de las armas Hàn, al lograr en cierta ocasión, con tan sólo una fuerza de caballería inferior a las huestes enemigas, acceder hasta Longxi y en apenas una semana, abrirse camino a golpe de espada hasta someter a cinco demarcaciones regionales de la confederación,[30] llegando a obtener la rendición incondicional de uno de los nobles xiongnu, el Xiūtú Wáng (休屠王), abatiendo y masacrando a más de 18.000 de sus jinetes, además de tomar como trofeo de guerra, una misteriosa deidad a la que los xiongnu ofrecían sus oraciones y sacrificios.[31] Esta derrota provocaría que más tarde, otro de los nobles xiongnu, el Kūnxié Wáng (昆邪王), mandase ejecutar al Xiūtú Wáng, haciendo que sus fuerzas se combinasen con las de su compañero derrotado y ofreciendo la rendición incondicional a Hàn, con sus más de 40.000 seguidores, suponiendo en la práctica uno de los mayores golpes políticos realizados a manos del gobierno Hàn, contra la confederación xiongnu.[32]

Esta agresiva política no anticipada ni comprendida en su máxima extensión por los xiongnu, provocó que durante todo el reinado de Liú Chè, el Chányú tuviese que desplazar el grueso de sus tropas hasta el norte del actual desierto del Gobi, reubicando el centro de operaciones: este movimiento táctico natural y útil, no llegó a fraguar el efecto esperado, cuando las propias tropas Hàn llegarían incluso a realizar incursiones a manos de la caballería ligera, en pequeñas secciones y provistos de suficiente aprovisionamiento para atravesar todo el desierto. Superados ante la situación, los xiongnu llegaron a ser derrotados en no pocas batallas a lo largo de este trascendental e importante período que determinaría a la larga, la sumisión de una parte importante de los territorios meridionales de la confederación.

A pesar de estos grandes despliegues organizados por Liú Chè y otros Húangdì sucesores, se debe tener en cuenta que las dificultades logísticas limitaban en gran medida tanto la duración como la continuidad a largo plazo de estas campañas. Según el análisis de Yan You (嚴尤), las dificultades fueron dobles.[33] En primer lugar, se encontraba el hecho de que hasta el momento, el aprovisionamiento en largas distancias y en territorios aún inexplorados por el gobierno Hàn, obligaba a una suerte de casualidades y fortuna, junto con un mando capacitado para sostener la moral de los hombres en condiciones extremas (sin olvidar la disposición de la tropa, las condiciones del enemigo, etc). En segundo lugar, no había que olvidar, que las condiciones climáticas extremas y en muchas ocasiones impredecibles, hacían de las estepas orientales, un campo de batalla muy inestable y arriesgado para sostener campañas a larga distancia y en un período de tiempo por lo general, bastante alargado. No en vano, en materia de recursos humanos y animales, la dinastìa sufriría una terrible sangría durante años, producto de varias campañas sostenidas en territorio enemigo: aún con el botín recuperado y un aumento del estatus militar de las tropas Hàn, estas derrotas erosionaron en gran medida la capacidad de reacción de las tropas en la frontera, tal y como demuestra la reducción considerable de operaciones desplegadas por los sucesores de Liú Chè. En algunos de los informes que se incluyen en las fuentes oficiales, se nos hablan de cifras de pérdidas alarmantes en la cantidad de caballos utilizados en algunas de las campañas: en una de ellas, de los 140.000 caballos utilizados para la misma, tan sólo regresaron 30.000 cabezas, lo que lastraba enormemente la capacidad de movimiento y acción de las tropas Hàn. Aún con estas dificultades, lo cierto es que la dinastía, logró arrebatar a los xiongnu el control del corredor del Gansu hasta Lop Nor, consiguiendo uno de los objetivos más repetidos en las audiencias y reuniones sostenidas en la capital: separar cualquier posible ayuda a los xiongnu, por parte de los pueblos seminómadas situados en el altiplano tibetano y en las regiones esteparias adyacentes, como el caso de los temidos y problemáticos qiāng (羌).[34]

El comienzo del declive de la confederación: las luchas fraticidas en el seno de la élite xiongnu[editar]

Lo que en un primer momento parecía demostrar la solidez xiongnu incluso desde la muerte de Màodùn, logrando conjurar con relativo éxito algunos de los ataques desplegados por la dinastía Hàn durante períodos críticos como el gobierno de Liú Chè, pronto se demostraría como un puro espejismo que escondía detrás una grave situación de inestabilidad política, en la que las diferentes facciones intentaban mantener cada vez más, su poder hereditario y nominal, mientras que el Chányú se veía privado de apoyos contundentes o figuras de gran renombre. Con esta situación, el líder xiongnu no podía efectuar una política defensiva y de respuesta activa ante las crecientes políticas e intrigas desplegadas desde el gobierno Hàn, ni tampoco protegerse de los ataques intestinos en la propia confederación. Una situación palpable por sus enemigos sureños, tal y como demuestra el nivel de menosprecio claro que se respiraba en la corte hàn, queda demostrado en la siguiente afirmación declarada por Rèn Chǎng (任敞):

«..Los xiōngnú han sido derrotados recientemente, [hallándose] rodeados, de manera que resulta más apropiado el que podamos convertirles en [nuestros] wàichén (外臣), solicitando una audiencia en la frontera...»[35] .

Imagen proveniente del yacimiento de Orgoyton (Оргойтон), 2011. La totalidad de tumbas descubiertas y analizadas en esta época, corresponden eminentemente al núcleo social más prestigioso de la sociedad xiongnu, siendo extraídas en la mayoría de ocasiones, material que prueba no sólo el alto nivel social del que gozaba la elite xiongnu, sino también sus relaciones transcontinentales, consecuencia directa del control sobre una parte de la Ruta de la Seda y los intercambios derivados del mismo.

En paralelo, la extensión del estado xiongnu formada en un primer momento, se demostraba ya a todas luces, un problema latente hacia el seno de una autoridad indiscutible en manos del Chányú. Hay que tener en cuenta, que en un primer momento, la autoridad del Chányú no era discutida en ningún ápice, contando con el hecho de la expansión y consolidación del aparato nómada, consiguiendo mantener a raya a los ejércitos Hàn e incluso doblegar comunidades sedentarias al sur, consiguiendo mantener una vía de recursos activa en la Ruta de la Seda. Esta situación cambiaría a partir de las campañas agotadoras y erosivas sostenidas durante todo el gobierno de Liú Chè y sus sucesores, que lograron cimentar en el seno de la confederación, a auténticos grupos de oposición, que no dudaron en determinado momento, en abandonar la propia confederación para establecerse dentro del territorio Hàn, al mismo tiempo que intentaban socabar la autoridad de diversos Chányú.

La sucesión tradicional en su origen, se establecía en torno a la figura de transmisión de poder por primogenitura, o bien en manos del hijo ya señalado en su momento por el Chányú reinante, sin embargo los celos sostenidos por diferentes bandos, provocó la primera y más grave crisis vivida nunca antes en la confederación en el 58 a.C., dando lugar a la fractura total y ya inseparable, en diferentes demarcaciones.

Ornamento áureo de época xiongnu, utilizado para vestimenta femenina, actualmente en el Östasiatiska Museet de Estocolmo. En la figura se puede apreciar la forma y relieve fácilmente identificable al tigre, concretamente a la rama taxonómica de la Panthera Tigris Altaica. Cabe señalar que, el tigre, ha guardado tracionalmente un lugar destacado en la ornamentación nómada durante siglos, siendo identificada su presencia en diferentes culturas a lo largo de las estepas orientales, además de ser el principal depredador en el duro ecosistema de las estepas.

Desde el despótico y efímero gobierno del sanguinario Túqítáng (60-58 a.C.),[36] se extenderá entre los diferentes territorios administrados por las elites xiongnu, una oleada de pánico, ira y resentimiento, que conducirá por primera vez a una división total entre todas las élites y adscritas al poder. De esta forma, nacen así dos primeras demarcaciones, ramificándose entre los dōng xiōngnú (東匈奴), controlados por el capacitado Jīhóuquǎncè (稽侯犬冊)[37] y los xī xiōngnú (西匈奴)[38] acaudillados por Báoxūtáng (薄胥堂).[39] Los dōng xiōngnú permanecerán desde un primer momento, como el eslabón más influenciado por la política Hàn, mientras que por su parte los xī xiōngnú opten por mantener celosamente una independencia territorial y política suficientemente separada del control Hàn, llevándoles a enfrentamientos y luchas contra las diversas que cada vez se separaban más de la órbita xiongnu, buscando en todo momento el restablecimiento del control y prestigio de la confederación. Sin embargo, al mismo tiempo que las xiongnù parecían haberse ramificado en dos grandes circunscripciones (este y oeste), las discrepancias, celos y miedos de algunos de los más importantes líderes, provocó que a partir del 57 a.C., estallasen hasta tres levantamientos independientes, que fueron acaudillados por diferentes figuras nobiliarias, que no dudaron en última instancia, en proclamar su máxima autoridad, como Chányú. De este modo, debemos añadir hasta dos figuras más, independientes y autoproclamadas: un primer levantamiento a manos del autoproclamado Hūjiē Chányú /呼揭單于; un segundo levantamiento a manos del también autoproclamado Chēlí Chányú /車犁單于 y finalmente un tercer levantamiento dirigido por Wūjí Chányú /烏藉單于. Estas tres rebeliones, serían abatidas en apenas unos meses, gracias a la enérgica reacción de Báoxūtáng. A pesar de sus éxitos, tan sólo un año después (56 a.C.), Jīhóuquǎncè lograba aniquilar tanto al exitoso Báoxūtáng como al restante usurpador aún activo y reticente a someterse al poder de Jīhóuquǎncè, Chēlí Chányú. Esta victoria final alcanzada por Jīhóuquǎncè no hizo que su dominio absoluto recayese sobre todas las . De hecho, este último aspecto se manifiesta de forma clara, con dos nuevas insurrecciones sufridas justamente casi de forma seguida tras su victoria final sobre Chēlí Chányú, fechadas en el 56 a.C. La primera rebelión, organizada por el autoproclamado Rùnzhèn Chányú /閏振單于, apenas supuso una seria amenaza a su poder, siendo erradicada justo el mismo año. La gran crisis llegaría con una segunda rebelión, levantada en este caso por uno de sus propios hermanos, Hūtúwúsī (呼屠吾斯).[40]

Será justamente esta última demarcación, la que prosperará y conducirá nuevamente a la reintegración de las huestes xiongnù a partir del 31 a.C., tras varias décadas de lucha, confrontación y erosión, que provocarán a la larga, una caída ya total y preconizada desde las primeras luchas y hostilidades abiertas con otras ramas tribales del este, los no menos importantes, wuhuan. Una rama tribal, que no en vano estará siempre apoyada y suministrada por el poder Hàn, que inteligentemente la utilizará como arma arrojadiza contra los xiongnù. Sin lugar a dudas, es este último levantamiento, el más fructífero y beneficioso de todos los cinco (contando asimismo con los dos levantamientos iniciados por Jīhóuquǎncè y Báoxūtáng). El hermano mayor de Jīhóuquǎncè no sólo supondrá una grave amenaza para el intento de estabilidad perseguido por este último, sino que además, inflingirá un grave golpe a su autoridad, teniendo en cuenta que además de ser un usurpador de su propia sangre, atrae y dirige a circunscritas al área de legitimidad pretendida: las regiones orientales. A pesar de su dramático final, tanto Hūtúwúsī como su hermano Jīhóuquǎncè, suponen un epílogo vibrante y apoteósico de la resistencia xiongnù ante la dinastía Hàn.

Reconversión de la confederación: de estado soberano e independiente a wàichén (外臣)[editar]

Una vez producida la terrible escisión en manos de varias demarcaciones, junto con la lucha activa por parte por parte de Jīhóuquǎncè y su hermano Hūtúwúsī, ya sólo restaba la entrada inevitable de una mayor participación activa de los Hàn. No en vano, parte del resultado final de la fragmentación de la confederación, había sido alcanzado a manos de la astuta diplomacia china, convirtiendo a Jīhóuquǎncè progresivamente en una extensión del mandato Hàn sobre los nómadas. Al mismo tiempo, Jīhóuquǎncè necesitaba el halo protector de Chang'an, de forma que lograse evitar una posible muerte a manos de un rival por el control de la cada vez más exigua confederación; una necesidad que se incrementó con el golpe dado a su autoridad por Hūtúwúsī, como ya señalamos.

Consumadas sus opciones y calibrando una subordinación activa como garantía de supervivencia, Jīhóuquǎncè decidió dar el paso final, dando por cristalizada la opción que tanto habían rechazado sus ancestros y que incluso algunos de sus partidarios aún rechazaban tristemente: desde el 53 a.C., Jīhóuquǎncè aceptó ser presentado en la capital Hàn como un chēngchén (稱臣),[41] convirtiéndose al mismo tiempo en la práctica y siguiendo la titulatura oficial, en otro de los numerosos wàichén (外臣)[42] que figuraban en la nómina clientelar de la dinastía Hàn. Con este nuevo rol adoptado políticamente, Jīhóuquǎncè se veía obligado en lo sucesivo a desplazarse personalmente hasta la propia capital en diversas ocasiones, rendir pleitesía a la majestad del Húangdì, prestar una serie de tributos como contrapartida por los beneficios recibidos a manos de la dinastía Hàn y quizás una de las posturas que más resquemor produjo en el seno de la elite xiongnu: dejar en la capital enemiga, a un miembro de la familia reinante como rehén. El rehén elegido para permanecer en la capital complicaría aún más el umbral de paciencia xiongnu, siendo justamente el hijo y heredero del Chányú, Zhūlóuqútáng (銖婁渠堂). Todos estos sacrificios, convertían la posición de Jīhóuquǎncè en la de una marioneta puramente en manos de los Hàn, aunque a cambio lograba dotar a todas las bajo su poder y los territorios adscritos a su nombre, una paz nunca antes observada desde la muerte de Túqítáng (58 a.C.). Hay que señalar que en un primer momento, cuando aún Hàn no había decidido castigar a Hūtúwúsī, este último movido por la rivalidad directa con Jīhóuquǎncè, llegaría a presentar a uno de sus hijos también en la propia capital, Jūyúlìshòu (駒於利受), configurándose de este modo un control inicial de la dinastía Hàn sobre las dos grandes remarcaciones xiongnu escindidas. En su totalidad y a diferencia de su hermano, Jīhóuquǎncè llegó a realizar hasta tres visitas en persona a la capital (la primera en el 51 a.C., la segunda en el 49 a.C. y una tercera y última como motivo de la derrota y ejecución de su hermano, en el 33 a.C.). En esta última visita, Jīhóuquǎncè llegaría a intentar estrechar sus lazos con mayor fuerza con la dinastía Hàn, cuando llegó a proponer personalmente un enlace matrimonial con alguna de las mujeres de la propia familia del soberano reinante, Liú Shì (劉奭).[43] No llegaría a lograr su objetivo, pero no recibiría de manos del soberano Hàn una respuesta negativa o humillante, sino que llegaría a recibir a una de las más renombradas y celebradas damas del hòugōng (後宮):[44] la famosa Wáng Qiáng (王牆), también señalada como Wáng Zhāojūn (王昭君). Este episodio inspiraría durante generaciones no pocas alusiones y referencias, utilizándose para enfocar en particular, el espíritu de sacrificio de los súbditos hacia el estado y en última instancia, para el propio pueblo y el Húangdì, es decir, como modelo de auténtico deber y lealtad hacia la sagrada Virtud, así como honrando con su sacrificio, la armonía y paz que tanto se ansiaba en todo el Tiānxià (天下).[45]

Ahora bien, este modelo de política y evolución estatal, no fue seguida como ya advertimos anteriormente, por todos los restos de la antigua confederación: Hūtúwúsī no consiguió en ningún momento alcanzar la privilegiada posición de su hermano, observando detenidamente cómo Jīhóuquǎncè ascendía sin freno alguno al más alto nivel de colaboración y protección del gobierno Hàn. En su posición, sólo quedaba que en cuestión de tiempo, fuese apartado del poder en beneficio de una soberanía absoluta a manos de Jīhóuquǎncè, o bien recibir un golpe que le apartase del poder a manos de algún subordinado, haciéndose visible su extrema debilidad e impotencia frente al poderío de su hermano. Presa del pánico y temiendo ya un deceso inminente, Hūtúwúsī decidió en última instancia huir al extremo más occidental de las estepas orientales, intentando expandir su poder en estas regiones, así como desplegar su centro de operaciones ya en torno a las estepas centrales, con miras al control de varios de los estados situados en la actual cuenca del Tarim. Todo ello por supuesto le garantizaba no sólo independencia real del poder de Hàn, sino que al mismo tiempo le respaldaba económicamente frente a cualquier adversidad, controlando varios de los puntos vitales de la Ruta de la Seda. Esta postura no fue admitida por una parte del gobierno Hàn, así como por ciertos sectores del ejército apostados en la frontera, dándose lugar a una de las campañas más exitosas en la lista de éxitos del ejército Hàn. Paradójicamente, no fue una campaña sostenida desde la corte, sino impulsada en todo momento por dos ambiciosos oficiales: Gān Yánshòu (甘延壽) y uno de sus subordinados, Chén Tāng (陳湯). Con tan sólo un cuerpo reducido de tropas, al mismo tiempo que apoyados por varios cuerpos auxiliares de algunos de los estados fieles aún a los tratados firmados y al vasallaje directo a Hàn, ambos lograron reducir en una épica batalla final, las fuerzas de Hūtúwúsī, llegando a asediar la fortaleza levantada en torno al actual río Talas. Esta derrota se tradujo por primera vez en la historia del conflicto xiongnu-hàn, en la captura y ejecución en batalla de un Chányú, certificando al mismo tiempo el poderío aún latente de las tropas Hàn, llevando destacamentos a regiones tan lejanas de su poder, como lo era el teatro de operaciones de Hūtúwúsī, prácticamente en el corazón del Asia Central. La cabeza del renegado xiongnu, figuró colgada en la capital, como muestra del terrible castigo que podía imponerse por orden y mandato del Húangdì.

De este modo, tras las terribles guerras sostenidas desde la traumática división ya señalada, sólo permanecerá una única rama garante de la titulatura y organización inicial de la confederación xiongnu: la de los dōng xiōngnú, los más favorecidos y protegidos por Hàn, que desde la muerte de Jīhóuquǎncè hasta el 46 d.C., conseguirán dotar a los xiongnu de una débil pero consistente unidad, mientras que las ramas restantes y aún hostiles al control del gobierno Hàn, diseminadas a lo largo del norte y el oeste de las estepas orientales, caían presas de la voracidad de nuevas potencias regionales del este: los wūhuán (烏桓) y los xiānbēi (鮮卑).[46]

Supervivencia de los xiongnu orientales y el nacimiento de una nueva demarcación: los nàn xiōngnú (南匈奴) y los běi xiōngnú (北匈奴)[editar]

Sello oficial del gobierno Hàn, otorgado a uno de los jefes xiongnu leales (sin que se mencione una rama o demarcación concreta): «...[Del soberano] Hàn [al soberano] xiōngnú que regresó al legítimo parentesco [para el] crecimiento de Hàn...» (漢匈奴歸義親漢長). Notable mensaje de la capital, que servía al mismo tiempo, como salvaguarda del poder de cada uno de los Chányú, del mismo modo que dejaba con claridad, la dependencia y subordinación directa del soberano hacia la corte hàn. El presente ejemplar fue hallado en la actual Datong (Qinghai), hacia el 1978.

Tal y como hemos anotado anteriormente, las sucesivas confrontaciones desplegadas por diferentes poderes en el seno de la confederación, provocaron una gran escisión que obligó a una parte importante de la elite restante xiongnu, a refugiarse e intentar aglutinar en torno a su poder, a todos aquellos seguidores y ramas dispuestas a obedecer su mandato, estableciéndose un poder ya a partir del mandato de Jīhóuquǎncè, muy influenciado y dependiente de la directriz y solidez de la dinastía Hàn. Ban Gu en su momento ya señaló tanto a Jīhóuquǎncè como a sus sucesores inmediatos en sus anotaciones legadas, con el sobrenombre de dōng xiōngnú (es decir, los xiongnu del este). Sin embargo, la continuidad perpetuada de la comunidad xiongnu justo al sur del Río Amarillo, ocupando mayoritariamente la región del Ordos y algunas de las regiones más amenazadas en la región del noreste, condujo a una nueva nomenclatura ligada a los xiongnu, esta vez diferenciándose claramente entre los nán xiōngnú (南匈奴) o "xiongnu del sur" y los běi xiōngnú (北匈奴), o "'xiongnu del norte". Los primeros, hacían referencia a las tierras en las que se asentaba Jīhóuquǎncè y sus sucesores, quienes mantuvieron en todo momento una postura de colaboración y cierta independencia inicial, frente al gobierno Hàn.[47]

En el Hòu Hàn Shū (後漢書), se nos detalla al completo el destino posterior de las nuevas demarcaciones de los xiongnu, aunque en realidad la mayor parte de la información alojada en el captíulo 89 (biografía de los nán xiōngnú) hace un análisis exhaustivo del destino de los xiongnu del sur, mientras que sus hermanos lejanos y separados en el norte, apenas reciben algunos comentarios en cuanto a su negativa a someterse a Hàn y las continuas crisis sufridas hasta la grave derrota a manos de los xiānbēi y la última resistencia ofrecida por un gropúsculo acaudillado por el misterioso Běi Chányú (單于), frente a las tropas de Dòu Xiàn (窦宪), en el 89 d.C. Esta última victoria hàn, ha sido señalada por diferentes sinólogos y autores europeos como la última gran victoria de armas de la dinastía Hàn contra las hordas xiongnu.

Hay que destacar, que el poder ya reducido y "asimilado" de los xiongnu acantonados al sur, tuvo una serie de vicisitudes en las que podemos encontrar una gran predisposición al servicio del Húangdì, mientras que en no pocas ocasiones, una parte de la elite y la sociedad xiongnu, mostró su rechazo y su deseo de independencia del gobierno Hàn. Esta tendencia, se puede observar fácilmente en uno de los Chányú citados por Ban Gu, Nángzhīyásī (囊知牙斯).[48] Este último Chányú, se sitúa ya cronológicamente en el marco de la usurpación realizada por Wáng Mǎng (王莽), con la consiguiente instauración de su propia dinastía, la dinastía Xīn (新, entre el 9 y el 23 d.C.). Desde el comienzo de la toma de gobierno y el control del legítimo trono Hàn, los xiongnu habían observado con equidistancia la grave situación política vivida en el estado Hàn, por lo que mantuvieron una suerte de opiniones entre las que permanecía como siempre, el viejo anhelo general de independencia política, mientras que otro sector abogaba por luchar contra el usurpador, argumentando la defensa de la legitimidad Hàn, lo que al mismo tiempo que les garantizaba la libertad de movimiento, protegiéndoles ante cualquier cambio de rol político que se tradujese en la vuelta de la dinastía legítima (es decir, cubriéndose las espaldas ante el bando legítimo Hàn, ante una hipotética derrota del usurpador).

En medio de estas cavilaciones, Wáng Mǎng, ya sospechaba de una posible negativa de los xiongnu a su sumisión, por lo que para evitar una posible revuelta que amenazase el control del norte, intentó someter a los xiongnu, en primera instancia con sutiles trampas, como la idea de hacerles entrega de un falso sello imperial. No obstante, algunos de los más estrechos colaboradores de Nángzhīyásī, lograrán advertirle del engaño, aconsejándole en última instancia desoír y adoptar una actitud ambigüa ante el usurpador. Wáng Mǎng no se dará por vencido, por lo que tras el fracaso inicial, pasará a la llamada directa a algunos de los miembros de la elite xiongnu, en un intento de debilitar la posición del Chányú y obligarle a prestarle su sumisión incondicional. Esta artimañana provocará el efecto contrario, cuando se atreva a alzar consecutivamente hasta a tres Chányú contrarios al legítimo soberano xiongnu: un primer intento realizado con Xián (鹹), que será nombrado como Xiào Chányú (孝單于). Titulatura y cargo que sólo llegaría a ocupar por un período corto de tiempo (11-13 d.C.) hasta su ejecución decretada por Wáng Mǎng. Un segundo y tercer intento será protagonizado por la utilización de los hermanos Zhù (助) y Dēng (登), a los que nombraría con la titulatura de Shùn Chányú (順單于). Mientras que Zhù ocuparía el puesto únicamente unos meses en el 11 d.C., su hermano Dēng, apenas llegaría a superarle en el cargo, ocupando la titulatura entre el 11 y el 12 d.C. Lógicamente, la inestabilidad en el intento de erosión de la soberanía xiongnu por Wáng Mǎng, delataba al mismo tiempo la propia debilidad y fragilidad que mantenía su gobierno usurpador. Un intento de erosión que se complicó aún más, con la huida del padre de los tres candidatos a la corte de Nángzhīyásī, lo que legitimaba en sumo derecho las prerrogativas y poder del Chányú, frente a las marionetas políticas de Wáng Mǎng. Cabe señalar que aún siendo utilizados por el usurpador, la suerte sería benévola con Xiàn, llegando a ser readmitido en territorio xiongnu, obteniendo una promoción entre la elite y logrando ser aceptado por el agraviado Nángzhīyásī como su sucesor directo (a partir del 18 d.C.). Una sucesión inédita y eficiente que ayudaba a limar cualquier confrontación o revanchismo que pudiese albergarse en algunas de las facciones utilizadas en su día por Wáng Mǎng, al mismo tiempo que con este gesto, evitaba cualquier mala reacción o ataque justificado por el usurpador.

Si ya antes persistiese en su intento de socavar definitivamente la unidad xiongnu, Wang Máng volverá nuevamente al ataque, esta vez utilizando taimadamente a uno de los miembros de la elite xiongnu que permanecía oculto: Xūbo Dāng (須卜當). Tras la muerte de Xiàn, su hermano Yú (輿), fue seleccionado como el nuevo Chányú sucesor, cumpliendo así con el deseo inicial de Nángzhīyásī y dando solidez a la línea hereditaria, reconociendo así a su antiguo valedor. En medio de todos estos cambios de dirección, Wáng Mǎng pudo arrestar a algunos miembros de la elite de los Xūbo (須卜), entre ellos al propio Xūbo Dāng y a su familia, aprovechando esta última ascensión para proclamarle como el legítimo Chányú, con la titulatura Xūbo Chányú (須卜單于). Este nuevo intento será más exitoso que los anteriores, haciendo que el pretendiente ocupase su puesto durante un tiempo más prolongado (entre el 18 y el 21 d.C.), siendo sin embargo condenado al fracaso al igual que los anteriores. Para esta época, las fuerzas de Wang Máng se encontraban ya claramente en desventaja y la derrota comenzaba a amenazar día a día su gobierno ilegítimo. Finalmente, la xìng de Hàn, consiguió aplastarle tan sólo dos años después (23 d.C.), justo cuando aún permanecía estableciendo planes de conquista y subordinación de los xiongnù, llegando a intentar establecer lazos matrimoniales con algunos de los miembros de la familia Xūbo. Por su parte, tanto el pretendido Chányú, como su notoria madre y el resto de la elite y partidarios contrarios a Yú como Chányú, fueron ejecutados, cesándose de facto este grave período de hostilidad abierta entre los xiongnu y la dinastía instaurada por Wang Máng. La actitud demostrada por los líderes en contra de los deseos del usurpador, tendría sus efectos positivos en la política desplegada desde la reinstaurada dinastía Hàn (23-220 d.C.), garantizándose la línea hereditaria legítima desde Yú[49] y sucediéndose una serie de soberanos, que en no pocas ocasiones, prestaron servicio activo a Luoyang.

La posición incontestable de Yú, llegaría en determinado momento, a poder regodearse y hacerse ver como un verdadero regenerador y poderoso líder, en semejanza a la labor ofrecida y protagonizada por el casi mítico fundador de la confederación, Màodùn. Esta posición hizo que incluso se atreviese a imponer el propio Chányú tras su muerte, recayendo la responsabilidad el hijo mayor del Chányú aún reinante: Púnú (蒲奴). Esta medida no fue aceptada por muchos miembros de la familia, así como por una parte de la sociedad, que no tardó en aupar tras la muerte de Yú, al principal cabecilla de la negativa a Púnú, Bi (比),[50] otro miembro de la familia gobernante. Tan sólo dos años después de la subida al trono de los xiongnu, Púnú fue derrocado. A pesar que este golpe de estado impuesto por Bì, tuvo suficiente vigencia como para sostenerse en el poder durante varios años (48-56 d.C.), su ejemplo dio como consecuencia una larga cadena de gobernantes ineficaces, con oposiciones en el seno de las élites y con más de una injerencia Hàn a la hora de aceptar o rechazar el nuevo candidato al trono del Chányú.

Por su parte, las relaciones cuasi tributarias que ya se habían establecido en época de Jīhóuquǎncè, dieron su segundo paso natural con Bì, cuando éste accedió a someterse de facto como un chén, dentro de la propia demarcación territorial Hàn, aceptando ser incluso supervisado por los altos mandos gubernamentales, aunque reivindicando el control y superioridad legal entre los xiongnu, como Chányú, así como la perpetuidad de sus cargos y su línea hereditaria. Un sacrificio cometido por la gran necesidad, de encontrar un apoyo decisivo que le ayudase a sostener su legitimidad entre todos los grupos de poder xiongnu, al mismo tiempo que sirviese como apoyo ante la agresión de varias hordas nómadas del este que amenazaban con someter sus territorios. Todo ello contando además, con el respaldo legal y el estatus que le ofrecía ante cualquier pretensión alzada por los grupos xiongnu del norte. Este paso político, fue el último eslabón que separaba a los xiongnu del sur, de ser tratados como un territorio semi-independiente, con legitimidad propia, a ser reconvertidos en una demarcación política y divisoria del estado Hàn. De hecho, llegarían a ser recolocados en varias de las comandancias de la frontera, evitando así cualquier problemática ante toda la comunidad aglutinada. Aún con todo, estas medidas no hicieron que la identidad xiongnu y su organigrama político, desapareciese en modo alguno, manteníendose aún con el intento de sinificación promovido desde Luoyang. Este nuevo modo de vida, no tardaría en traer más de un conflicto entre la población sedentaria y los xiongnu, por lo que durante su residencia al sur, ya en territorio hàn, en múltiples ocasiones una parte de los xiongnu apoyaron algunas de las más violentas invasiones organizadas por las hordas hostiles del norte, como la ocurrida en el 94 d.C., con la aceptación del Chányú Ānguó (安國) de unir sus fuerzas con los xiongnu del norte, promoviendo una rebelión a gran escala. Tal y como ya señalamos anteriormente, la dualidad política y cultural de los xiongnu, acabó por decantar la balanza hacia la confrontación, sucediéndose las hostilidades entre los xiongnu del sur y la dinastía Hàn, prácticamente hasta el final de la existencia de la propia dinastía. Años después, hacia el 188, el legítimo Chányú, Qiāngqú (羌渠), llegaría a ser asesinado por algunos de sus seguidores, acusado de un excesivo celo en la colaboración con el gobierno Hàn, que incluía el envío de tropas para sofocar algunas de las rebeliones surgidas en Hebei. El hijo de este último, Wūfúluō (於扶羅), intentó sucederle y pacificar los ánimos en el seno de la comunidad, siendo respondido con un derrocamiento de la misma facción contraria al gobierno Hàn. Aún con la humillante expulsión de su legítimo trono, Wūfúluō logró viajar hasta la capital, Luoyang, donde intentó buscar el apoyo decisivo de la corte. Una corte, que precisamente en este momento, se encontraba salpicada por una cadena de conflictos y rivalidades entre facciones, viéndose obligado a desplazarse con sus correligionarios hasta territorio seguro, en torno a Pingyang, en la actual Shanxi. Para el 195 fallecería, siendo sucedido por su hermano Hūchúquán (呼廚泉).

En un primer momento, nadie podía imaginarse que este último Chányú, llegase a ser el último soberano xiongnu legítimo, sin embargo los grupos xiongnu dentro del territorio hàn, habían demostrado su peligrosidad y su grave inestabilidad, pudiendo convertirse en una amenaza directa desde dentro, de manera que desde el exilio obligado de Wūfúluō, ya sólo se aceptó el mandato directo sobre los xiongnu en territorio Hàn, a manos de un delegado directo de la corte: tal individuo llevaría a cabo el control directo de los siempre activos xiongnu, al mismo tiempo que se aceptaba y toleraba la existencia exiliada tanto de Wūfúluō como de su hermano Hūchúquán como los Chányú legítimos. El Hòu Hàn Shū señala como protagonista de esta tarea, al citado Lǎo Wáng (老王), que gobernó de facto a los xiongnu, hasta la ascensión de Hūchúquán.

Una vez confirmado el gobierno como Chányú, el paso natural era claro: la vuelta al hogar y su labor activa sucediendo al anterior delegado impuesto por el gobierno Hàn, Lào Wáng. La respuesta de Luoyang, fue bien distinta: en todo momento permaneció prácticamente como rehén en la corte del estado, mientras que desde la capital y las principales demarcaciones, se delegaban a varios oficiales para el control de los xiongnu. De este modo, ejerció hasta el final de sus días (216 d.C.) como prisionero político, ostentando únicamente el cargo de Chányú, como un cargo honorario, mientras que el nuevo señor del norte, Cáo Cāo (曹操), conseguía someter por la fuerza, todos los territorios que anteriormente integraron en su día, la propia dinastía Hàn. Al mismo tiempo, Cáo Cāo tuvo la suficiente sagacidad y visión política, como para golpear justamente en la parte más débil del organigrama xiongnu: realizó una nueva subdivisión de todas las principales ramas que residían en territorio Hàn, creando hasta cinco subdivisiones (izquierda, derecha, sur, norte y centro), con lo que debilitaba fatalmente una de las grandes bazas de poder xiongnu, que pasaba por ser la unión de las diferentes élites y familias soberanas, actuando como un único cuerpo. Para evitar cualquier convulsión o respuesta demasiado impredecible por los xiongnu, Cáo Cāo esperó hasta la muerte de Hūchúquán, en el 216 d.C., para efectuar el plan determinado. Se arruinaba con ello, la tan costosa y perseguida unión xiongnu dentro del propio territorio Hàn. La labor desplegada por varios de los Chányú, se vio condenada al fracaso, diluyéndose en una suerte de divisiones, que si bien no despreciaron ni olvidaron su pasado y linajes, sí vieron menguar su actividad e importancia dentro del nuevo gobierno de la dinastía instaurada por Cáo Cāo (la dinastía Wèi 魏, entre el 220 y el 265 d.C.) y en gran parte de la dinastía sucesora, e instaurada por Sīmǎ Yán (司馬炎), la conocida dinastía Xī Jìn (西晉, entre el 265 y el 311 d.C.). Habría que esperar hasta los últimos años de gran descontrol, crisis y rivalidad política en la dinastía Xī Jìn, para que los xiongnu se convirtieran en protagonistas políticos de primer nivel, en el norte de China.

El resurgir de los xiongnu y su inclusión dentro de los Wǔ Hú (五胡)[editar]

Disposición de la estratégica región del Ordos y parte de las provincias norteñas de la caída dinastía Jìn, en manos de los Wǔ Hú. Las franjas de tono rosado suave, corresponden a los focos xiōngnú (匈奴), situados en el epicentro del Ordos. Las franjas de tono rosado intenso, a la minoritaria disposición de las ramas di (氐) empujadas desde el oeste. Las áreas de tono verde pálido, quedan adscritas a los qiāng (羌), manteniendo con firmeza todo el corredor de Gansu y el acceso al altiplano tibetano. Las áreas delimitadas por el tono azulado, a los xiānbēi (鲜卑), en claro dominio de todas las estepas orientales, con expansión al sur. Finalmente, las áreas de tonalidad amarilla, a los jié (羯), en clara minoría y abocados a una pronta desaparición. También se encuentran minorías exógenas a la población hàn, como los wūhuán (tono marrón oscuro), emigrados del lejano estado de Gāojùlì (en tono morado, siendo el término dado por las fuentes a Corea) e incluso minorías autóctonas, como los bārén (巴人, en torno rojizo), que aún sobreviven inmersos en la región controlada por los di.

Los años de guerra civil devastadora sostenidos primero por Cáo Cāo y sus sucesores, junto con los años de intento de pacificación global dirigidos por Sīmǎ Yán y su inaugurada dinastía, habían dejado una huella palpable de profundos daños tanto en el tejido económico, como en la estabilidad política y la integridad tanto del propio pueblo, junto con gran parte del organigrama de funcionarios, elites y cargos estatales. No obstante, la época comprendida entre el 220 y el 311, supone una época de transición: en medio de la crisis de una dinastía fallida tras otra, se sucederán excelentes oportunidades únicas para diferentes personajes, que llevarán a cabo increíbles gestas e impredecibles planes políticos, como los que llevaron a varias de las ramas étnicas conocidas entre los Wǔ Hú (五胡), a instaurar por primera vez desde la dinastía Zhōu (周),[51] un gobierno exógeno a la comunidad sedentaria china. La terminología Wǔ Hú ha sido comúnmente traducida de forma general por los autores europeos y muchos sinólogos, como "Cinco Bárbaros", haciendo referencia a la composición étnica de esta agrupación basada en la presencia de los xiongnu, los jié (羯), los xiānbēi, los dī (氐) y los qiāng (羌).La terminología Wǔ Hú fue creada y plasmada por primera vez en la famosa obra Shíliù Guó Chūnqiū (十六國春秋),[52] elaborada en el siglo VI d.C., es decir, casi dos siglos después de los acontecimientos narrados.

Hay que señalar, que al mismo tiempo el término (胡), no ha sido correctamente interpretado por la mayoría de autores europeos, teniendo fácilmente a catalogarlo como "bárbaro", cuando su función etimológica dista de indicar no tanto su identidad cultural atrasada o inferior o como elemento despectivo, sino a su ubicación geográfica concreta: de este modo, 胡 funciona no con la carga etimológica del término "bárbaro" grecolatino, sino como un carácter que adopta una función de etnónimo, indicando la ubicación concreta de los estratos étnicos aludidos (en este caso, siempre en relación al noroeste del mundo conocido). De hecho, el carácter se aplica indiscriminadamente a personajes o dignatarios llegados de estados situados en el Asia Central y que en han sido ligados a culturas como la sogdiana (es decir, puramente una cultura ligada al mundo iranio). La totalidad de las ramas nómadas citadas en el grupo de los Wǔ Hú, se enmarca dentro del área geográfica del noroeste (los dī y los qiāng, se sitúan en torno al corredor de Hexi y la región de Gansu), mientras que por su parte los xiānbēi, aún siendo la única rama étnica enmarcada dentro de las regiones nororientales, se han desplazado cada vez más progresivamente hacia el noroeste, intentando llegar a las codiciadas regiones del Ordos, e incluso desplazándose hasta alcanzar el altiplano tibetano (el célebre caso de la comunidad emigrada de Mùróng Tǔyùhún 慕容吐谷渾, fundadora del estado de Tǔyùhún 吐谷渾).

La inestabilidad política que caracterizó el período ya señalado entre el 220 y el 311, hizo que muchos grupos acaudillados por elites soberanas de estas cinco ramas, pudieran conseguir encontrar tierras donde instalarse, siendo en un principio, las demarcaciones más castigadas y aisladas del poder menguante de Luoyang: es decir, en torno a las comandancias y provincias del norte. A diferencia de las otras ramas étnicas citadas, los xiongnu partían ya con ventaja previa, debido a su asentamiento dentro de las regiones y circunscripciones chinas, por lo que aprovecharon la oportunidad que les brindaba la guerra de los Bā Wáng Zhī Luàn (八王之乱).[53] Consciente de la necesidad de reafirmar su posición si quería evitar correr el riesgo de ser depuesto de su cargo, o verse inmerso en la guerra civil que ya se había cobrado un buen número de víctimas entre la propia comunidad xiongnu, Liú Yuān (劉淵), un nieto del penúltimo Chányú reinante, Wūfuluó, aglutinó a sus seguidores y comenzó a expander su autoridad, aprovechando el vacío de poder y la legitimidad, utilizando y valiéndose de los cargos que ya mantenía en representación del gobierno Jìn, al mismo tiempo que comenzaba a reivindicar su supuesto linaje y conexión tanto con sus propios ancestros e incluso con su ascendencia Hàn, tal y como demostró con la titulatura adoptada para la nueva dinastía impuesta: Hàn (漢), establecido en el 304 d.C.[54] Uno de los aspectos a tener en cuenta a la hora de valorar la verdadera naturaleza de este estado, es la de comprender y analizar esta época, como una de las épocas de mayor mestizaje vividas en la historia china: hablamos de constantes movimientos étnicos, múltiples enlaces matrimoniales entre la población sedentaria y la nómada y grandes intercambios culturales, que conducían en la mayoría de casos, a la creación de nuevas identidades étnicas y nuevas élites que regirían durante siglos parte del escenario político norteño (tal y como es el caso de los paradigmáticos Tàbá 拓拔, también conocidos como Tuoba). Contando con este último aspecto, no es adecuado señalar este estado como un ente totalmente xiongnu, ya que en su mayor parte, la población sedentaria hàn llegó a mantener un importante estatus, sin contar con grupos étnicos provenientes de los Wǔ Hú que encontraron refugio en un primer momento de caos y confusión, en el estado levantado por Liú Yuān. Uno de estos personajes sería a la postre, otro de los grandes actores de la política norteña: el jié Shí Lēi (石勒). Con un estado reforzado por constantes oleadas de refugiados, una autoridad imposible de ser contestada por el deteriorado gobierno Jìn y una zona de control estratégica que le permitía conquistar con relativa facilidad toda la región donde se hayaba justamente la capital Jìn, junto con otras importantes ciudades como Chang'an, Liú Yuān alcanzó no sólo la ya pretendida libertad y resurrección "xiongnu", sino que incluso llegó a dar el primer paso para la defunción política de la dinastía Jìn y arruinar el sueño de renovación china que se había perdido ya casi un siglo antes, con el fin de la dinastía Hàn. La xìng de los Sīmǎ, no tuvo en ningún momento un apoyo serio a su intento de contraataque al avance de los , ya que ni siquiera podía en este momento, certificar una soberanía incontestable entre los territorios que aún intentaba controlar para su causa,[55] mientras que varios de los comandantes más capaces no efectuaban avance alguno. No es de extrañar, que ya para el 311, cayese la mismísima Luoyang y con ella, marcase el inicio de una nueva época y dinastía: se iniciaba así la era de los Shíliù Guó (十六國) y obligaba a la xìng de los Sīmǎ, encabezada por Sīmǎ Ruì (司馬睿), a replegarse al sur, buscando el abrigo del Yangtzé, donde mantuvieron los territorios en nombre de la dinastía Jìn hasta el 420 d.C. Esta última prolongación de la dinastía, ha sido nombrada en su defecto como Dōng Jìn (東晉),[56] diferenciándola de este modo de su anterior período hasta el repliegue al sur.

La toma de Luoyang (311) se realizó justo después de la muerte de Liú Yuān (310) y la ascensión de su hijo y heredero, Liú Cōng (劉聰). Líder autoritario y de espíritu combativo, Liú Cōng buscó en todo momento culminar la tarea que había comenzado su padre, encargando a varios de sus mejores generales, sitiar y conquistar de forma definitiva el principal foco de resistencia Jìn en el norte, Luoyang. Una vez conseguida la magna tarea, Liú Cōng buscó capturar ya de forma decisiva, el último foco de poder que les restaba a la dinastía Jìn en el norte: justamente la antigua capital hàn de Chang'an, que en este momento se encontraba ya en un estado de avanzada ruina, siendo paradójicamente el centro de control activo del débil soberano Jìn, Sīmǎ Yè (司馬鄴), al que ejecutó tiempo después (318 d.C.). Cabe señalar, que ya anteriormente Liú Cōng había conseguido capturar a su antecesor en el cargo, Sīmǎ Chì (司馬熾), tras la captura de Luoyang, decretando del mismo modo su ejecución posterior (313 d.C.). Tiempos difíciles y de gran turbulencia, como demuestra la captura y ejecución de hasta dos Húangdì de la legítima dinastía. Cabe señalar que tras este último golpe de efecto, la nueva capital escogida para acoger el flamante estado de Hàn Zhào, fue la anquilosada y casi destruida Chang'an, tomando al mismo tiempo ya durante el gobierno de Liú Yào (劉曜), una nueva denominación: pasando a ser reconocida únicamente como Zhào (趙), a partir del 319 d.C. Tras esta última modificación del soberano, se mostraba claramente un distanciamiento hacia una vinculación más directa con la tradición china, mientras que comenzaba a reafirmarse una oposición bastante condundente a manos de varios de los subalternos que en su día sirvieron bajo los gobiernos de Liú Yuān y Liú Cōng. El comandante de mayor renombre y más poder dentro del nuevo estado, pasaba por ser la épica figura de Shí Lēi. Antiguo esclavo, reconocido líder y uno de los conquistadores de la prestigiosa Luoyang, se había convertido durante años en el principal brazo ejecutor del estado. Sin contar con la valía y reputación que ya tenía previamente a llegar al servicio de Liú Yuān, acompañado de múltiples bandas de seguidores. Para el 329, el distanciamiento impuesto entre Chang'an y Shí Lēi, junto con los ataques de otros estados vecinos y la amenaza de represalias y contraataques de los Jìn desde el sur, acabó con el sueño de Liú Yuān, siendo engullida por el estado instaurado por su antiguo servidor, Shí Lēi, que pasaba por ser nombrado también como Zhào (趙).[57] El primer intento de base estatal xiongnu, había fracasado, sin embargo no sería el último.

Escultura equina del siglo IV d.C., proveniente de las ruinas de la antigua y mítica capital de Liu Bobo, Tǒngwànchéng (統萬城). Esta última ciudad, tiene el privilegio de ser una de las pocos lugares fundados directamente por las nuevas ramas nómadas llegadas al norte de China.

Durante varios años hasta la reunificación de la dinastía Wèi (魏, entre el 385 y el 535 d.C.), se sucederían hasta dos intentos breves e igualmente barridos por otros estados enemigos. El segundo intento fue organizado por el único miembro superviviente de una rama nómada identificada con los xiongnu, los tiěfú (鐵弗). Este grupo étnico, llegaría a mantener un cierto control regional heredado de generación en generación a partir de un ancestro ligado a los xiongnu del sur, el citado Liú Qùbēi (劉去卑). Desde finales del siglo III d.C., los tiěfú habrían tenido la suficiente estabilidad y seguridad de prosperar y perpetuar su línea, hasta la expansión llegada desde el este, a manos de los taγbač.[58] El enérgico y legendario fundador de la dinastía Wèi, Tàbá Guī (拓拔珪), hizo aniquilar a gran parte de la horda tiěfú, acabando incluso con casi la totalidad de la familia de un joven y vengativo Liú Bóbó (劉勃勃). Contra todo pronóstico, Liú Bóbó logró escapar a la acometida taγbač y aún más: fundar su propio estado y dinastía, naciendo así el segundo estado adscrito a los xiongnu, Xià (夏). Hasta el final de su vida (407), ninguno de los estados circundantes pudo acabar con la estabilidad impuesta a golpe de espada por Liú Bóbó, siendo sucedido poco después por sus poco capacitados descendientes, que terminaron por arruinar el legado de su ancestro, cayendo finalmente presas de la ambición taγbač.

Mural de época de la dinastía Qián Yàn (前燕, entre el 330-370 d.C.), descubierto en Zhāoyáng (朝陽). En este mural se puede apreciar el ataque a caballo de un arquero con costumbres y vestuario adscritas a la cultura xianbei. No obstante, cabe señalar que esta vestimenta fue llegada a ser adoptada en última instancia, por parte de la propia población hàn, reconduciéndose la dinámica sinificadora que tradicionalmente había mantenido la cultura y tradición teóricamente superior, de la población hàn.

El tercer y último intento restante de independencia y papel destacado de los xiongnu, vino dado por obra de Jǔqú Méngxùn (沮渠蒙遜), miembro de otra de las ramas nómadas identificadas con los xiongnu, los jǔqú (沮渠). En su caso, la situación estratégica en torno al extremo noroeste de los antiguos dominios Jìn, hacía presagiar una posible estabilidad y permanencia duradera, que no llegó a fraguarse debido a la continua lucha sostenida con otros grupos nómadas llegados al escenario (como el caso de los tūfà 禿髮), junto con la resistencia ofrecida por grupos chinos que intentaban proclamar su independencia de facto y control en la provincia de Liáng (dirigidos por la shì de los Li 李), condenando las actividades y el total de los esfuerzos de Jǔqú Méngxùn a una continua labor de defensa, ataque y reconstrucción frente a sus voraces enemigos en las fronteras, en un intento de consolidar el autoproclamado estado de Běi Liáng (北涼). Tras su muerte (433), la estabilidad del estado era tal, que su sucesor Jǔqú Mùjiān (沮渠牧犍), apenas pudo resistir el empuje de unos taγbač resueltos a someter todo el norte de China. Lo cierto es que tras la caída de Xià (431), el único estado que restaba ya por someter todo el norte de China, era justamente el estado de Běi Liáng, tarea que no tardó en abordar el segundo y no menos insigne soberano Wèi, Tàbá Dào (拓拔燾). La potencia y prestigio taγbač era de tal calibre, que llegaron incluso a capturar con vida y mantener bajo arresto en la capital (Pingcheng) a Jǔqú Mùjiān, siendo ejecutado años después, víctima de una intriga palaciega (447 d.C.). Algunos de los familiares que llegaron a escapar con vida fuera del control Wèi, intentaron prorrogar su independencia y gobierno, estableciéndose audazmente en la actual cuenca del Tarim, donde Jǔqú Wúhuì (沮渠無諱) intentó establecer un nuevo estado a costa de algunos de los estados presentes en torno a la Ruta de la Seda. Este intento, fracasó en gran medida debido a la falta de apoyos y legitimidad suficientes como para imponer su autoridad, al mismo tiempo que la lucha encarnizada que sostuvo contra algunos prófugos chinos que también intentaron establecer un conato de estado hereditario (prófugos como el antiguo general de Xī Liáng 西涼, Táng Qì 唐契). Finalmente, los escasos apoyos y el último representante de los jǔqú, Jǔqú Ānzhōu (沮渠安周), acabó siendo ejecutado hacia el 460 d.C. a manos de los róurán (柔然), quienes ambicionaban someter justamente una de las regiones más importantes en la Ruta de la Seda, Gāochāng (高昌), el último reducto de poder de los jǔqú. Se daba así por concluido el último intento de edificación estatal, protagonizado por una rama nómada relacionada con los xiongnu.

El destino posterior de la mayor parte de las ramas xiongnu, fue el de la asimilación, integración y mestizaje entre las diversas ramas nómadas circundantes en el norte de China, al mismo tiempo que el término xiongnu, fue abandonado progresivamente el uso generalizado en los textos chinos, a favor de una mayor presencia del etnónimo xiānbēi (鮮卑), consumándose el cambio de rol determinante en la estepa oriental que se había comenzado ya siglos antes con la derrota y decadencia de los xiongnu del norte a manos de los xianbei.

La polémica identificación etnolingüística de los xiongnu[editar]

Desde que el famoso orientalista Joseph de Guignes (1721-1800) lanzase su teoría de identificación etnolingüística xiongnu-hunos, esta vertiente ha logrado sumar en sus filas a un continuado número de sinólogos, académicos y orientalistas, que han calibrado esta opción como la más plausible a la hora de entender la abrupta llegada de los hunos, a las estepas occidentales, provenientes justamente desde las estepas centrales. La teoría, lejos de ser una argumentación poco válida, tendría sentido teniendo en cuenta las numerosas migraciones transcontinentales realizadas por no pocos pueblos nómadas, siendo justamente los escitas, pioneros en esta práctica tradicional.[59] En el caso de los xiongnu, nos encontramos con una teoría de difícil aceptación, por otro nutrido grupo de académicos, señalando los puntos flacos más determinantes a la hora de no ser aceptada en su mayoría por la totalidad de estudiosos: uno de ellos, es justamente la imposibilidad de argumentación o defensa en el aspecto cronológico. Las últimas anotaciones en relación a los xiongnu como confederación o grupo dirigido por una amplia mayoría de xiongnu (es decir, sin una presencia marginal o testimonial), circulando a lo largo de las estepas, son precisamente las últimas campañas dirigidas por la dinastían Hàn, hacia el 89 d.C. y protagonizadas como ya señalamos anteriormente, por el célebre Dòu Xiàn (窦宪). Por consiguiente, con esta barrera cronológica de prácticamente casi tres siglos de duración hasta la aparición de los hunos en suelo europeo, una correlación directa de transmisión xiongnu-hunos, se antoja en gran medida como una peligrosa sobresimplificación por una gran parte de autores. Por otra parte, el uso argumentativo de elementos culturales, como los conocidos utensilios presentes y atestiguados en época xiongnu, aún utilizados en época huna, no prueba directamente que sea una correlación étnica, ya que es probable de que fuese meramente una adopción cultural de otros grupos que ya se encontraba situados en las estepas centrales o los extremos más occidentales de la estepa oriental, siendo mantenidos durante generaciones. A pesar de ello, algunos autores han esgrimido importantes contribuciones a la hora de dilucidar este tema aún espinoso, como el caso del francés Étienne de la Vaissière, quien ha mostrado en sus últimos estudios, cómo la escritura sogdiana, señalaba una referencia directa para nombrar a los xiongnu-hunos, con la grafía γwn (xwn), lo que prueba en gran medida, la continuidad y conexión directa (sino sinonimia) entre ambos grupos étnicos. Por otra parte, las pruebas de ADN realizadas en los restos hallados en época huna, tampoco han sido sumamente decisivos o determinantes, para otorgar un punto favor de la teoría xiongnu-hunos. A pesar de la polémica, esta teoría de conexión o identificación étnica, no ha sido la única desplegada por los académicos, encontrándonos otras cuatro vertientes teóricas de etnicidad adherida a los xiongnu.

Pieza ornamental nómada, expuesta en el actual museo de Xi'an, China. En la pieza ornamental, podemos advertir una de las obras más corrientes en el arte desarrollado por las ramas étnicas escitas: la fusión de dos especies animales, para ilustrar en su finalidad, la dualidad en una única pieza, de varias partes de los animales utilizados. En la presente pieza, encontramos al final de la cornamenta, el relieve de una cabeza identificada con una rapaz, para retraernos a la cabeza de la pieza y encontrarnos una vez más, con una cabeza de rapaz. Con total probabilidad, las rapaces señaladas, son alusiones a los conocidos grifos. En el resto de la pieza, se observa una composición más ligada al cuerpo de un cérvido. Estos restos hallados en zonas tan alejadas del epicentro escita, demuestran la permanencia (o influencia) de una parte de la cultura escita dentro de la confederación territorial de los xiongnu.

Una segunda teoría, defiende un posible origen étnico en torno a un estrato etnolingüístico iranio. Uno de los grandes adalides de esta identificación, es justamente una autoridad reconocida en el campo del orientalismo: Harold Walter Bailey. El autor calibraba una revisión exhaustiva de algunos de los nombres xiongnu citados por las fuentes chinas en el siglo II a.C., adjudicándoles una probable identidad irania. Idea que es apoyada por turcólogos de la talla de Henryk Jankowski, al mismo tiempo que otros como Christopher I. Beckwith, señala que incluso los nombres xiongnu, podrían ser cognados de ramas lingüísticas escitas, sakas y sogdianas, correspondiéndose de este modo con una variante lingüística irania. Beckwith añade que es probable que el estrato inicial xiongnu, pudiese contener cierta influencia directa escita al inicio, cuando aún apenas conformaban una que luchaba por una expansión directa en medio de otras rivales y más poderosas, tomando de este modo un punto de partida basado en el modelo de soberanía y organización iranios. Otros autores reconocidos como János Harmatta, han llegado a afirmar que algunas de las y títulos citados en las fuentes chinas en relación con los xiongnu, están directamente relacionados con la terminología irania, explicándose de este modo las complejas titulaturas aportadas siguiendo la transcripción china de la época, al mismo tiempo que sostiene la posibilidad de la presencia de una rama lingüística irania oriental entre una parte significativa de las de los xiongnu. No en vano, en múltiples ocasiones, algunas de las terminologías adscritas a los xiongnu, guardan una estrecha relación con las nomenclaturas wusun, siendo estos últimos unos de los grupos adscritos tradicionalmente al mundo iranio por una parte importante de académicos. Sin contar con el hecho, de la presencia activa de una parte significativa de las conquistadas a los yuèzhī, el principal grupo identificado unánimemente como perteneciente a la rama irania.

Una tercera teoría que ha ganado grandes adeptos, es la identificación directa de los xiongnu como pertenecientes a un estrato etnolingüístico proto-mongol, haciéndoles poseedores por defecto, de una lengua mongólica desaparecida, siendo esta teoría defendida por autores como Denis Sinor o el académico mongol Ts. Baasansuren. Las últimas investigaciones desarrolladas a lo largo de la actual Mongolia, junto con importantes descubrimientos realizados en la actual Mongolia Interior, han mostrado una enorme presencia sobre gran parte del territorio mongol, lo que puede dar lugar a una vinculación más cercana con los estratos proto-mongoles que han sido identificados en múltiples ocasiones, con ramas como la de los dōnghú, el principal y primer enemigo a batir en la expansión xiongnu. La conquista y asimilación de una parte significativa de las bù de los derrotados dōnghú es más que incuestionable: sin embargo no lo es tanto el nivel de presencia de las ramas proto-mongolas en la confederación xiongnu, o si una parte significativa de la misma, tendría un lugar determinante en la confederación, valiéndose de ciertos rasgos a priori superiores, como era el hecho de constituir el primer poder en la escala nómada a lo largo de las estepas orientales, por delante incluso de los no menos poderosos yuèzhī. La ausencia casi total de grafía o transcripciones que puedan ayudar a una identificación con alguna rama lingüística proto-mongola posterior, tampoco ayuda a sostener esta teoría con gran garantía, a pesar de apoyos y académicos convencidos de la misma. A pesar de ello, es una vertiente que mantiene cierta pujanza entre un sector de académicos rusos hasta la actualidad, siendo uno de sus principales defensores ya en su día, el célebre Nikita Bichurin, quien consideraba tanto a los xiongnu como a los xianbei, dos subgrupos pertenecientes a una misma familia, preeminentemente, la familia proto-mongola. Es significativo al mismo tiempo, cómo el mismísimo Činggis Qahan,[60] casi un milenio después, hace referencia a uno de sus excelsos ancestros: el xiongnu Màodùn.[61]

Una cuarta teoría que también ha ganado grandes apoyos y partidarios, es la de señalar una identificación más vertical, hacia un estrato etnolingüístico turco, destacando entre sus defensores, académicos como H. Parker, Jean-Pierre Abel-Rémusat, Julius Klaproth, Kurakichi Shiratori, Gustaf John Ramstedt, Annemarie von Gabain y Omeljan Pritsak. Algunos de estos autores sostienen sin embargo diferencias marcadas a la hora de catalogar el supuesto estrato inicial turco en los xiongnu: unos señalan que la clase dominante podría consistir una elite proto-turca, mientras que la gran inmensidad de diseminadas a lo largo de la estepa, estarían compuestas por diferentes demarcaciones étnicas y ramificaciones nómadas de diversas ramas lingüísticas (es decir, pudiendo existir en la misma estratos lingüísticos iranios, proto-turcos, proto-mongoles, tunguses e incluso de estrato sino-tibetano, entre otras). Otras voces dentro de esta teoría, defienden que probablemente se configurase una confederación en torno a una elite proto-huna, que contenía un estrato claramente túrquico, siguiendo por defecto otra de las grandes polémicas suscitadas en cuanto a identificación étnica nómada, la de la identificación huno-turca. Una de las claves de la identidad xiongnu-turcos, ha partido en las últimas décadas, en el estudio intensivo de una de las ramas tribales más señaladas a la hora de adscribir una identidad proto-turca: la rama tribal ya citada anteriormente de los dīngling (丁零), posteriormente reconocidos como gāochē (高車) y tèlēi (特勒). El principal problema a la hora de relacionar o estudiar la relación de estas ramas tan alejadas y a menudo mal identificadas en las fuentes chinas, radica en que tanto sus costumbres, como las afirmaciones sostenidas en las fuentes chinas, no enlazan necesariamente a estos últimos de forma directa con los xiongnu: de hecho, en las crónicas posteriores, los autores tienden a utilizar términos como xiongnu o xianbei no como prueba fehaciente de su vinculación étnica, sino como un término paraguas para hacer una referencia aproximada a su posible identificación étnica. Todo ello, contando con el hecho de que según la fuente consultada, el origen o vinculación étnica de los dīngling puede llegar incluso a variar en su origen o detalle. No obstante, los partidarios de la teoría xiongnu-turcos, va ganando adeptos en los últimos años, aunque sin mantener aún una solidez argumentativa que pueda decantar la balanza para la pretendida identificación étnica y lingüística de los xiongnu.

Una quinta teoría, fue esbozada por un autor pionero en la polémica de etnicidad xiongnu: Lajos Ligeti, advirtió de la posibilidad de que los xiongnu pudiesen mantener un estrato etnolingüístico yeniseico. Hacia comienzos del 1960, el celebrado sinólogo Edwin Pulleyblank, fue ya el primer autor en expandir esta idea con ciertas evidencias sólidamente argumentadas. Otra voz de autoridad en la materia, Alexander Vovin, retomaría el argumento de Pulleyblank, apoyándose para ello en la fonología reconstruida del antiguo chino impulsada por Starostin y Baxter, así como con la célebre frase jié alojada en el Jin Shu, pronunciada por el famoso Shí Lēi, en el marco de su lucha contra Liú Yào (劉曜), hacia el 328 d.C. [62] Una comparativa y estudio sumamente perspicaz y complicado, habida cuenta la falta aún de pruebas y estudios para relacionar el marco lingüístico de los xiongnu, con la rama yeniseica. A pesar de ello, no hay que olvidar que la rama étnica de los jié, fue señalada en las fuentes como perteneciente al ámbito cultural y político xiongnu, lo que tampoco garantiza una enorme o notoria presencia en la confederación en épocas anteriores o en esta propia época en la que los xiongnu, se han ido entrelazando y mezclando étnicamente, desde su entrada en territorio Hàn. Aún con todo, los últimos estudios realizados por los defensores de la teoría yeniseica, propugnan por una mayor compatibildiad a la hora de traducir la frase señalada utilizando la gramática yeniseica, en lugar de la gramática turca aplicada tradicionalmente. El propio Edwin Pulleyblank ya llegó a sostener la posibilidad de que los títulos xiongnu, fuesen originariamente términos procedentes de las regiones del sur de Siberia, transmitidos como préstamos lingüísticos entre las comunidades proto-turcas y proto-mongolas.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Notas[editar]

  1. El hanyu (chino clásico), ha tenido diferentes etapas evolutivas, siendo la primera y básica a la hora de tratar su evolución, su período arcaico, donde encontramos la denominación dada a los xiongnu.
  2. Entendemos por guó, como la concepción china tradicional para señalar a un estado o un territorio controlado por un líder o soberano concreto. La concepción "imperio" o "reino" a la hora de catalogar a los xiongnu, es a menudo un error común y perpetuado por los historiadores europeos, que no advierten de la clara diferencia entre este hanzi de compleja aplicación. De hecho, guó, puede figurar como el territorio administrado por personajes que guarden sólo una autoridad nobiliaria (es decir, sin ser gobernantes o "reyes" a la manera occidental). El concepto "guó" de este modo, puede traducirse aproximadamente más neutralmente como un "estado". Tampoco tenemos concepto legado por los propios xiongnù para su estado, salvo la denominación dada en algunas ocasiones a lo largo de las fuentes, al Dà Guó Xiongnu (大國匈奴). que podemos traducir como "Gran Estado de los Xiongnu".
  3. El concepto "", puede traducirse en un concepto aproximado, como "sección". Es traducida en ocasiones de forma caprichosa como "tribu" por algunos autores europeos, aunque la concepción tribu, conlleva a no pocos equívocos en cuanto a su adscripción eurocentrista y sin tener en cuenta la naturaleza compleja de este hanzi, que puede variar su concepción y significado dependiendo del contexto en el que se ubica a lo largo de los textos. Es por ello que "sección" ha ganado enteros entre no pocos sinólogos.
  4. Enlace directo al texto chino original: https://zh.wikisource.org/wiki/%E5%8F%B2%E8%A8%98/%E5%8D%B7110
  5. La titulatura compuesta Húangdì, aparece en la mayor parte de los textos dinásticos, abreviada en su forma "", pudiéndose traducir esta titulatura aproximadamente como "Áureo Emperador" o "Emperador Amarillo", siendo esta última traducción la más utilizada en las traducciones europeas. Es comúnmente tratada como la concepción "emperador", siguiendo el modelo latino, sin embargo tanto su concepción como la naturaleza del poder y los cargos, difieren en gran medida del modelo latino.
  6. Un tàizǐ, es traducido en el sistema nobiliario clásico chino, como el "Excelso Hijo" o el "Sublime Hijo", es decir, como el heredero directo del soberano o máximo dignatario de un estado exógeno. Aspecto este último a tener en cuenta, ya que hablamos de términos aplicados directamente tanto hacia la sociedad Hàn, como incluso a un lejano estado de la Ruta de la Seda. Un concepto, que ha sido a menudo traducido erróneamente como "príncipe" por no pocos autores europeos.
  7. La sociedad xiongnu, era polígama, por lo que un Chányú, podía tener múltiples esposas, que eran nombradas con la titulatura Yānzhī.
  8. Las míngdí, han sido interpretadas de forma múltiple por diferentes sinólogos y especialistas en el mundo nómada, sin embargo todos intentan señalar en esta composición, como una alusión directa a las "flechas silbantes" que podemos encontrar en épocas muy posteriores aún (como el caso de los mongoles). De este modo, hipotéticamente las célebres flechas silbantes, habrían sido creadas por el autoritario líder xiongnu.
  9. Hemos decicido interpretar el ambigüo término hòumǔ, que aparece en el texto original, como una suerte de "madrastra", aunque en el contexto general, se puede traducir aproximadamente como "madre posterior", en una alusión directa a una de las esposas con la que su padre se había desposado y madre del nuevo hijo que amenazaba con ocupar su puesto como tàizǐ de la de los xiongnu.
  10. Los dàchén, han sido traducidos y entendidos de forma muy diferente por diversos autores, pudiendo encontrarse una traducciones como "cortesanos", "ministros" o "lugartenientes", sin embargo etimológicamente el hanzi chén (), guarda cierta problemática y ambigüedad a la hora de ser entendido, habida cuenta su flexibilidad y utilización múltiple. A pesar de ello, en el siguiente fragmento dàchén puede traducirse aproximadamente como "Gran Vasallo".
  11. Breve extracto traducido del texto original (Shǐ Jì (史記), captítulo 110, Biografía de los Xiongnu): "...單于有太子名冒頓。後有所愛閼氏,生少子,而單于欲廢冒頓而立少子,乃使冒頓質於月氏。冒頓既質於月氏,而頭曼急擊月氏。月氏欲殺冒頓,冒頓盜其善馬,騎之亡歸。頭曼以為壯,令將萬騎。冒頓乃作為鳴鏑,習勒其騎射,令曰:「鳴鏑所射而不悉射者,斬之。」行獵鳥獸,有不射鳴鏑所射者,輒斬之。已而冒頓以鳴鏑自射其善馬,左右或不敢射者,冒頓立斬不射善馬者。居頃之,復以鳴鏑自射其愛妻,左右或頗恐,不敢射,冒頓又復斬之。居頃之,冒頓出獵,以鳴鏑射單于善馬,左右皆射之。於是冒頓知其左右皆可用。從其父單于頭曼獵,以鳴鏑射頭曼,其左右亦皆隨鳴鏑而射殺單于頭曼,遂盡誅其後母與弟及大臣不聽從者。冒頓自立為單于。...".
  12. De hecho, el binomio dōng hú, se traduce como "hu del este".
  13. La nomenclatura Wáng, es traducida de forma general como "Rey" o "Príncipe", por no pocos autores europeos, sin embargo al igual que otros términos de gran flexibilidad en el vocabulario titular chino, Wáng puede ser traducida de forma múltiple, siempre contando con el contexto en el que se halla el término en cuestión. En este caso, la traducción más aproximada del término puede ser entendida como "soberano", sin que se deba entender un organigrama de poder semejante al de un "rey" al modelo europeo.
  14. Tal y como se recoge en la información del texto original: "...後頃之,冒頓死,子稽粥立,號曰老上單于。...".
  15. "...後北服渾庾、屈射、丁零、鬲昆、薪犁之國。於是匈奴貴人大臣皆服,以冒頓單于為賢。...". Sima Qian, asegura al mismo tiempo en esta última afirmación, que la parte fundamental del estamento nómada xiongnu, respaldó su posición de forma contundente, habida cuenta su progresiva ascensión y dominio absoluto frente a otras que podían amenazar la superioridad xiongnu.
  16. De hecho, las fuentes nos señalan de forma directa la importancia que región cardinal del este alcanzaba en la mentalidad y orden político xiongnu. Basta con citar que el mismísimo epicentro de la corte del Chányú, se encontraba según nos señala Ban Gu, orientada hacia las regiones orientales de Dai y Yanmen "...而單于庭直代、雲中..." (Han Shu, captíulo 94A, biografía de los xiongnu). Al mismo tiempo, Ban Gu nos señala incluso la presencia de los sacrificios anuales en la confederación, también en esta parte regional de sus dominios, a la primera luna (mes) de cada año: "...歲正月,諸長小會單于庭,祠。...". Una celebración, en la que acude una parte de los cargos. Una muestra más, como podemos ver, de la gran importancia del ESTE para la cultura y sacralidad xiongnu.
  17. Lógicamente, los beneficios directos de una política tan fructífera como era la concesión de un héqīn, no se restringía únicamente a las relaciones con los gobiernos y dinastías sucesivas en el orbe chino, sino que además, contamos con otros enlaces y matrimonios organizados con diferentes estados y épocas, siendo una práctica ya puramente utilizada como herramienta por las diferentes ramas nómadas de la estepa. Sin embargo, fue justamente en la tradición y política china, donde más se impulsó esta herramienta en ocasiones de mayor titubeo, problemática y desventaja, no siendo desde luego una opción viable o consecutiva en un período de tiempo indeterminado, sino sólamente visible en momentos de mayor tensión e inestabilidad o bien, como vía de enlace directo para controlar confederaciones, ramas tribales o varias estratégicas para la política china.
  18. Lo citamos aquí con su nombre de nacimiento, a pesar de que en los textos es únicamente señalado por su titulatura tras fallecer, pudiendo ser fácilmente reconocido como Gāozǔ (高祖), que se traduce aproximadamente como "Eminente Ancestro", "Elevado Ancestro".
  19. Tal y como se cuenta de forma abreviada, en la biografía de los xiongnu del Shǐ Jì: "...是時漢初定中國,徙韓王信於代,都馬邑。匈奴大攻圍馬邑,韓王信降匈奴。匈奴得信,因引兵南踰句注,攻太原,至晉陽下。高帝自將兵往擊之。...".
  20. El binomio jīngbīng, se traduce aproximadamente como “tropas [de] elite”, siendo el hanzi jīng el carácter señalado en el hanyu arcaico para señalar la "habilidad", "veteranía" o "elite" de un determiinado aspecto, mientras que el hanzi bīng puede ser traducido en varias acepciones, entre ellas la presente de señalar una sección militar del ejército.
  21. "...高帝先至平城,步兵未盡到,冒頓縱精兵四十萬騎圍高帝於白登,七日,漢兵中外不得相救餉..." (Shǐ Jì, capítulo 110).
  22. Xìng (姓), se traduce en la cultura china, como una suerte de "linaje" o "línea dinástica", por la cual se establece un gobierno legítimo y bajo la misma se somete todo un conjunto de regiones o un estado mismo.
  23. El término 家人 es traducido aproximadamente como "persona de familia" o "persona de la casa", sin que en ningún momento se especifique el rol, el status o la verdadera relación de la muchacha con el soberano. Esta referencia puede ser hallada en la breve biografía alojada en el Shǐ Jì, de Liu Jing: "...上竟不能遣長公主,而取家人子名為長公主,妻單于..." (Shǐ Jì, capítulo 90, biografía de Liu Jing).
  24. También citados en diversos trabajos occidentales como "xiongnu septentrionales" y "xiongnu meridionales", en una traducción literal de los términos chinos señalados en las fuentes.
  25. La nomenclatura Xīyù, se puede traducir aproximadamente como "Dominio Occidental", siendo ya desde esta época, una composición que sería utilizada durante siglos para nombrar la región en la que se repartían diversos guó de muy variada composición y naturaleza política y cultural (de hecho, allí fue donde encontraron refugio una de las demarcaciones nómadas empujadas por el avance xiongnu, los famosos wūsūn/烏孫). La primera referencia a los Dominios Occidentales hallada en las fuentes chinas, viene dada a partir de los capítulos alojados en el Han Shu (concretamente, la biografía 96A y la 96B), que aúna y expande las informaciones ya prestadas en su día, por Sima Qian. Ban Gu, comienza su larga y extensa disgresión de Xiyu, con estas primeras palabras: "...西域以孝武時始通,本三十六國,其後稍分至五十餘,皆在匈奴之西,烏孫之南。...".---"...Las comunicaciones con Xīyù (西域) comenzaron ya durante la época de Xiàowǔ (孝武), siendo originariamente treinta y seis guó, hasta que posteriormente fueron dividiéndose gradualmente hasta más de cincuenta, permaneciendo todos ellos al oeste de los xiōngnú y al sur de los wūsūn....".
  26. Tanto por la grafía de su nombre, como por lo inusual de los términos utilizados para referirse al individuo, se ha especulado que este sujeto podría ser un oriundo de las lejanas regiones del oeste, barajándose ideas de filiación en torno a un hipotético origen sogdiano, entre otras proposiciones. Este episodio se puede encontrar en primera instancia, en el Shǐ Jì (capítulo 110): "...漢使馬邑下人聶翁壹奸蘭出物與匈奴交,詳為賣馬邑城以誘單于。...".
  27. El episodio referido señala la identidad de este funcionario desertor, como el "wèishǐ (尉史) de Yànmén".
  28. Quizás el más importante de todos los soberanos de época Hàn, siendo reconocido en la mayoría de textos, como Wǔdì (武帝), que aproximadamente se traduce como "Marcial Emperador" o "Emperador Combativo", gobernando el destino del estado entre el 141 y el 87 a.C., llevando a la dinastía a su máximo esplendor y logrando mediante costosas expediciones, infligir diversas derrotas no sólo a la confederación, sino también a otros diferentes estados situados en la periferia Hàn.
  29. Dos excelsos generales de época Hàn, que al mismo tiempo habían establecido una relación familiar, llevándoles en un primer momento a una gran empatía y conexión, hasta que el joven Huo Qubing, logró arrastrar hacia su bando a la mayoría de antiguos colaboradores de Wei Qing, dejando al gran general en el ostracismo más absoluto, tras varios reveses en el transcurso de una de las campañas sostenidas contra los xiongnu.
  30. Demarcaciones que son señaladas en los textos, como las yòude (右地), es decir, las "tierras de la izquierda".
  31. Figura que aparece en el texto como jīnrén (金人), que puede traducirse aproximadamente como "Hombre Áureo", que aún hoy desata grandes especulaciones e hipótesis sobre la utilidad real del sacramento de dicha figura y la relación de este episodio con una vertiente religiosa concreta. Shǐ Jì, capítulo 110: "...其明年春,漢使驃騎將軍去病將萬騎出隴西,過焉支山千餘里,擊匈奴,得胡首虜(騎)萬八千餘級,破得休屠王祭天金人。...".
  32. Citado por Ban Gu, Han Shu, capítulo 94A: "...其秋,單于怒昆邪王、休屠王居西方為漢所殺虜數萬人,欲召誅之。昆邪、休屠王恐,謀降漢,漢使票騎將軍迎之。昆邪王殺休屠王,並將其眾降漢,凡四萬餘人,號十萬。...".
  33. Un discurso extenso e ilustrativo del sentimiento que rondaba en la mente de no pocos subordinados y funcionarios del gobierno. Es alojado en el capítulo 94B del Han Shu: https://zh.wikisource.org/wiki/%E6%BC%A2%E6%9B%B8/%E5%8D%B7094%E4%B8%8B
  34. Estrato étnico que aún hoy en día, pervive aunque en número decreciente, en la China actual. Hay que tener en cuenta que los qiāng, suponen uno de los grupos étnicos más referidos y citados en las fuentes chinas, siendo los principales protagonistas en la importante región de la actual Gansu.
  35. Una afirmación sin duda ilustrativa de la amenaza ya totalmente minusvalorizada, hacia los xiongnu. O al menos, ilustrativa en torno a la debilidad ya advertida, por no pocos funcionarios de la corte hàn: "....匈奴新困,宜使為外臣,朝請於邊..." (Hàn Shu, capítulo 94A).
  36. Conocido también por su titulatura oficial, Wòyǎnqúdī Chányú (握衍朐鞮單于).
  37. Conocido más de forma general entre los diferentes autores europeos y principales sinólogos, por su titulatura oficial: Hūhánxié Chányú (呼韓邪單于).
  38. Traducidos los primeros como "xiongnu del este" mientras que los segundos, lo hacen como "xiongnu del oeste". A priori, la facción más poderosa, sigue manteniéndose en manos de los xiongnu del este.
  39. Quien adoptaría la titulatura Túqí Chányú /屠耆單于.
  40. Más conocido por su titulatura oficial, Zhìzhī Gǔdōu Hóu Chányú (郅支骨都侯單于), figurando en múltiples ocasiones en su forma más abreviada como Zhìzhī Chányú.
  41. La composición chēngchén viene a traducirse literamente como "vasallo declarado", siendo utilizada en las presentaciones, audiencias y visitas, así como en la diplomacia y comunicación entre diversos estados y la corte Hàn. En una sociedad con un gran importancia a los mecanismos de lenguaje y las posiciones de los individuos en la misma, ésta no era sino una herramienta más, que mostraba el grado de sumisión e inferioridad del estado o comunidad étnica tributaria a Hàn, colocándose de esta forma en una posición sumamente humillante e insignificante, para grandeza del soberano y la dinastía. Lógicamente, a la hora de recibir los regalos y la protección que buscaban los denominados chēngchén, poco importaba la postura y lenguaje retórico utilizado si garantizaba su posición y los beneficios derivados de los mismos.
  42. Siguiendo la retórica en el último término señalado, wàichén también figuraba como otro elemento utilizado con la clara intencionalidad de colocar y hacer referencia a la inferioridad y dependencia directa de un estado o comunidad étnica hacia la corte de Chang'an. Con ello, el "vasallo exterior" o "vasallo externo" (siendo ésta la traducción aproximada del binomio), sacrificaba en pos de una titularidad y referencia humillante parte de su honorabilidad y estatus, a cambio de protección, recursos y beneficios en ocasiones determinantes, para garantizar el poder contra posibles usurpadores, potenciales enemigos internos o incluso la incursión o ataque de otros estados o ramificaciones nómadas.
  43. Uno de los últimos y más notables soberanos Hàn, siendo más conocido por la titulatura legada: Yuándì (元帝), gobernando entre el 48 y el 33 a.C.
  44. El hòugōng era en la práctica, un binomio semejante en funciones, al harén de la tradición oriental, por lo que ha sido traducido por múltiples autores directamente como harem, aunque guardaba no pocas diferencias con el modelo oriental.
  45. La terminología Tiānxià , obedece a una traducción aproximada como "Bajo el Cielo", emulando la concepción europea de "mundo" u "orbe".
  46. Siendo ambas ramas utilizadas inteligentemente por la diplomacia Hàn, para atacar a los gropúsculos restantes de xiongnu que amenazaban con formar un hipotético frente de ataque o ya incluso levantar una nueva confederación que se encabezase hacia el sur.
  47. Un aspecto este último poco valorado a la hora de analizar el resurgir del poder xiongnu en las postrimerías del siglo III d.C. y comienzos del siglo IV d.C. De hecho, a pesar del colaboracionismo demostrado desde el origen en el siglo I a.C., la postura general de las élites y los Chányú proclamados, siempre mantuvo una dualidad de intenciones, que pasaba por aprovechar en su medida, todas las opciones posibles, sin dudar en última instancia de mantener ciertas intrigas y golpes de efecto siempre que fuese considerado oportuno. No es de extrañar que, llegado el momento y la circunstancia idónea, estas ramas que permanecían teóricamente subordinadas a dos de las diferentes dinastías sucesoras de Hàn (a partir del 229 d.C., la dinastía Wei y la dinastía Jin), infligiesen el golpe esperado durante generaciones, obteniendo de nuevo una independencia directa a todo gobierno o control chino. Todo ello aún contando con una política activa de sinificación de las cortes chinas hacia los hijos de los principales dignatarios.
  48. Quien tomó la titulatura oficial de Wūzhūliú Ruòdī Chányú /烏珠留若鞮單于, gobernando entre el 8 y el 13 d.C.
  49. Una realidad esta constantable en la larga vigencia del gobierno mantenido por Yú (entre el 18 y el 46 d.C.), que le alejaba enormemente de la inestabilidad demostrada por sus antecesores en el cargo.
  50. Quien se hizo titular, como Xiāluòshīzhúdī Chányú (虾落尸逐鞮單于).
  51. Aún cuando los Zhōu se erigen como verdaderos paradigmas de la cultura china y del avance y la edad de oro de la cultura o la política, no hay que olvidar que los orígenes reales de esta dinastía, provienen de las tierras sobre las que se asentaban comunidades nómadas, tal y como se puede comprobar en los anales legados por Sima Qian (capítulo 4, anales de Zhōu): "...公叔祖類卒,子古公亶父立。古公亶父復修后稷、公劉之業,積德行義,國人皆戴之。薰育戎狄攻之,欲得財物,予之。已復攻,欲得地與民。民皆怒,欲戰。古公曰:「有民立君,將以利之。今戎狄所為攻戰,以吾地與民。民之在我,與其在彼,何異。民欲以我故戰,殺人父子而君之,予不忍為。」乃與私屬遂去豳,度漆、沮,踰梁山,止於岐下。豳人舉國扶老攜弱,盡復歸古公於岐下。及他旁國聞古公仁,亦多歸之。於是古公乃貶戎狄之俗,而營筑城郭室屋,而邑別居之。作五官有司。民皆歌樂之,頌其德。古公有長子曰太伯,次曰虞仲。太姜生少子季歷,季歷娶太任,皆賢婦人,生昌,有聖瑞。古公曰:「我世當有興者,其在昌乎?」長子太伯、虞仲知古公欲立季歷以傳昌,乃二人亡如荊蠻,文身斷髪,以讓季歷。 古公卒,季歷立,是為公季。公季修古公遺道,篤於行義,諸侯順之。...". En este breve fragmento, se nos señala la huída de Wang Dangfu, el ancestro mítico de la línea real Zhōu, además del abandono realizado por sus seguidores y toda la línea gobernante, rechazando en adelante las costumbres de los "róngdi" (戎狄), uno de los pueblos nómadas más destacados en esta época. No en vano, algunos autores han atribuido a los Zhōu una posible identidad indoeuropea.
  52. Título que se traduce aproximadamente como "Primaveras de los Dieciséis Estados".
  53. Traducido aproximadamente como la "Confusión de los Nueve Soberanos", o "Desorden de los Nueve Soberanos", en referencia a la lucha encarnizada que se desató entre diferentes partidarios y familiares de la familia reinante en la dinastía Jìn, la xìng de los Sīmǎ.
  54. Otro de los errores comunes a la hora de evaluar este convulso período por no pocos autores europeos, es la identificación de este estado como el primer embrión bárbaro nacido en territorio chino. Lo cierto es que el primer estado surgido a raíz de esta vorágine de acontecimientos, fue el estado de Chóuchí (仇池), establecido hacia el 297 por Yáng Màosōu (楊茂搜). Un estado que llegaría a perdurar hasta el 447, aunque por su extensión y su escaso protagonismo político, ha sido tradicionalmente tenido poco en cuenta a la hora de valorar este período.
  55. Con excepción de la provincia de Liàng, que durante un breve tiempo, mantuvo vasallaje y reconocimiento de soberanía a la dinastía, siendo finalmente barrida por la marea .
  56. Es decir, la dinastía Jin del Este
  57. Para evitar confusiones a la hora de hacer alusiones a las diferentes linajes reinantes, se ha venido a referir el primer gobierno impulsado por Liu Yuan, como Hàn Zhào (漢趙) o Qián Zhào (前趙), es decir, "Zhao Anterior". El estado fundado por Shi Lei, tomaría de este modo la denominación de Hòu Zhào (後趙), es decir, "Zhao Posterior".
  58. El término taγbač, supone la reconstrucción realizada de esta importante rama nómada del este, que figura en los textos chinos con la forma Tàbá (拓拔), aunque como ya hemos advertido líneas atrás, es más conocida generalmente como Tuoba, siguiendo la reconstrucción de su antigua pronunciación en el hanyu de la época.
  59. De hecho, la presencia escita, o al menos culturas estrechamente influidas por los escitas, se constanta prácticamente desde el extremo de las estepas occidentales (suelo puramente europeo), pasando por las estepas centrales y llegando hasta áreas muy cercanas colindantes a las estepas orientales, hallándose progresivamente yacimientos que confirman la presencia de grupos indoeuropeos hasta prácticamente la región del Ordos.
  60. La composición Činggis Qahan es conocida principalmente en las fuentes europeas como Genghis Khan, transmitido a partir de la acortación ya desde época medieval, del término titular que Temudjin adoptó tras establecer las bases de su estado. Aún en época de Temudjin, la titulatura original Qaγan seguía teniendo vigencia entre los pueblos nómadas de la estepa oriental. En el caso mongol, progresivamente la "γ" se fue haciendo cada vez más ausente, hasta terminar derivándose el término original en la pronunciación del mongol antiguo, Qahan o Qaan. Hemos decidido colocarla con la forma Qahan, siguiendo la composición del mongol antiguo reconstruido por el célebre sinólogo Paul Pelliot.
  61. Afirmación que confirma la transmisión oral de no pocas figuras históricas entre las diferentes ramas de la estepa oriental. La presente referencia, se encuentra en la carta dirigida por el propio Temudjin, a una de las autoridades taoístas más famosas de la época, Qiū Chùjī (丘處機 ), en el 1219: "....念我單于國,千載百世已來,未有之也...", Jīnlián Xian Shǐ (金蓮仙史), capítulo 19. En el texto, Temudjin aparece citado únicamente con la transcripción de su nombre mongol original. Tiěmùzhēn (鐵木真), esto es Temudjin. https://zh.wikisource.org/wiki/%E9%87%91%E8%93%AE%E4%BB%99%E5%8F%B2/19
  62. Famosa frase que ha levantado más de un conflicto a la hora de analizar su verdadero poso lingüístico originario: "...秀支 替戾剛 僕谷 劬禿當...", siendo interpretada de forma diferente por no pocos autores.

Bibliografía primaria[editar]

Estas son las tres principales obras a la hora de estudiar el origen, evolución y desarrollo de la confederación xiongnu, aunque se debe señalar, la gran aportación historiográfica ofrecida por Sīmǎ Qiān, quien dota a su obra de un carácter antropológico único y nunca antes observado en las fuentes chinas precedentes. Al mismo tiempo, el uso de la alteridad demostrado en la composición de su obra, en la que no duda en ofrecer el testimonio de voces contrarias a la cultura, valores y Virtud de la dinastía, dotan a su obra de una solvencia superior, difícilmente emulada por otros autores posteriores. Eso no impidió, que tanto Bān Gù, como Fàn Yè, aplicasen su metodología, perpetuando durante siglos una escuela historiográfica iniciada justamente en la disposición literaria de Sīmǎ Qiān. Este hecho, ha ocasionado que en múltiples ocasiones, sea comparado a grandes rasgos, con otra de las grandes figuras historiográficas mundiales, como la del autor griego Herodoto, estableciéndose analogías entr la modalidad de descripción etnográfica ofrecida por el griego y la señalada por Sīmǎ Qiān. Sin embargo, una de las diferencias trascendentales que aportan una mayor verosimilitud a las anotaciones de Sīmǎ Qiān hacia los xiongnu, en comparación de las descripciones ofrecidas por Herodoto hacia los escitas, es justamente la tendencia marcada y objetiva de intentar depurar al máximo la información menos relevante, pintoresca y a todas luces poco objetiva, evitando así caer en ciertas aseveraciones y afirmaciones poco veraces, que sí podemos encontrar en más de una ocasión, adscritas a la narrativa ofrecida por Herodoto sobre los escitas, la rama nómada de las estepas, que en época xiongnu, mantenía aún una fuerte presencia a lo largo de las estepas occidentales.

Bibliografía secundaria[editar]