Sucro (oppidum)

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Sucro oppidum
Oppidum del Imperio Romano

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Bandera
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Escudo

Datos generales
Entidad Oppidum
Idioma Latín
Eventos históricos
Fundación Siglo III a C.
Desaparición Siglo IV d C.
Administración
Correspondencia actual Albalat, en la provincia de Valencia
(Bandera de España España)

La antigua ciudad romana de Sucro se corresponde con el asentamiento íbero contestano que anteriormente, los griegos habían llamado Sicana.[1]​ cuyos habitantes, los sicanos (griego Σικανοί, Sikanoi), habrían poblado Sicilia (dos o tres generaciones antes de la guerra de Troya), según refiere Tucídides. Posteriormente Polibio confirmó la importancia de la ciudad al señalar que era una de los enclaves hispanos más favorecidos para el comercio. El término oppidum designa en latín a un lugar elevado, es decir un altozano ("alcudia" en valenciano), cuyas defensas naturales han sido reforzadas por la intervención del hombre, y que puede tener una extensión muy variable: desde una a varios centenares de hectáreas. En la Península Ibérica, a los oppida también se los conoce como castros o citanias.

Historia[editar]

El oppidum, denominado "Sucro" por los romanos, se hallaba junto al río Júcar, en los meandros finales de su curso, y se corresponde con el campamento establecido por Escipión el Africano en el punto intermedio del recorrido que hizo desde Tarragona (Tarraco) hasta Cartagena (Cartago Nova) para conquistar esta última ciudad. La importancia estratégica de Sucro radicaba en que quien dominase ese punto partía en dos el dominio romano en la península, rompiendo la comunicación vía terrestre entre la Hispania Ulterior y la Citerior. Fue muy posteriormente (en el año 138 a. C.) cuando se fundó una colonia de veteranos itálicos un poco más al norte, sobre el río Tyrius (Turia) la cual fue denominada Valentia (Valencia) y que poco a poco se convirtió en el principal centro romanizador de la región valenciana, sustituyendo, hasta nuestros días, la previa relevancia de la ciudad, también romana pero mucho más antigua, de Sucro.

Tito Livio, íntimo amigo del emperador Cesar Augusto relató que durante la segunda guerra púnica se produjo una rebelión (207 a. C.), en el campamento romano de Sucro, de 8000 soldados dirigidos por los sediciosos Atrio (Cayo Atrio Umbro) y Albio (Cayo Albio Caleno) contra Publio Cornelio Escipion. La sublevación se produjo porque no habían participado del botín de guerra conseguido al ganar la ciudad de Cartago Nova frente al ejército púnico de Asdrúbal Barca (hermano de Aníbal, el cual se encontraba entonces arrasando la península itálica) y fue favorecida por creer los rebeldes, erróneamente, que Escipion había fallecido. Este, tras engañar y atraer hasta Cartago Nova a los sediciosos, les embaucó con un largo discurso, el cual inició llamándoles hermanos pero que terminó denominándoles traidores. Mientras tanto estos, ya desarmados, fueron rodeados por las tropas leales a Escipion y seguidamente fueron decapitadas decenas de los jefes rebeldes, incluidos Atrio y Albio, pero al resto, para su sorpresa, les abonó el salario que les debía, tras haberles hecho jurar fidelidad. Ello fue así porque Escipion necesitaba reincorporar esas tropas rebeldes para seguidamente marchar contra Indíbil y Mandonio (206 a. C.) caudillos también rebeldes pero íberos y, por ello, indígenas.

Cayo Silio Italico, poeta español y cónsul de Roma a la muerte de Nerón, que vivió del 25 al 99 de nuestra era, en su poema sobre la segunda guerra púnica (Puniconorum-Silli Italici) habla de los soldados sucronenses que acompañaron a Anibal hasta Italia, los cuales, al igual que los soldados setabenses, lucían resplandescientes armaduras. Ambas tropas, sucronenses y setabenses estaban formados por nativos: íberos contestanos, pues la Contestanía se extendía desde la Albufera al río Vinalopó, es decir desde Sucro (Albalat) hasta Ilice (Elche).

En el año 90 a. C. fue elegido en Roma como tribuno de la plebe un tal Quinto Vario Severo Hybrida Sucronensis. El término Sucronensis indica que nació en Sucro y Hybrida tal vez señalaba que fue el fruto de una relación entre un romano destinado en Sucro y una mujer hispana. Durante su año de mandato, (tal vez intentando demostrar que era más romano que nadie) impulsó la Lex Varia de maiestate, ley que permitía acusar de traición a quien intentara obtener la ciudadanía para un aliado. Una jugarreta del destino fue el que algunos años más tarde fuera condenado al exilio tras ser juzgado y condenado por la misma ley que él había impulsado. La escritora australiana Colleen McCullough (también mestiza, con ascendencia maorí, catedrática de medicina, pero más conocida por haber escrito El pájaro espino), en su novela La corona de hierba de 1991, retrata muy negativamente a este primer ciudadano conocido de la ciudad de Sucro.

Plutarco, que nació en el 48 a. C. refiere que durante las llamadas Guerras Sertorianas (en el año 75 a.C), la ciudad de Sucro quedó totalmente destruida después de la batalla de Sucronem. Sucedió que Quinto Sertorio había localizado en Sucro sus tropas para impedir en tan estratégica situación que se uniera el ejército de Pompeyo (localizado en la actual Cataluña) con el de su aliado Metelo (que estaba asentado en la actual Andalucía). Pompeyo atacó a Sertorio, todo ello sin esperar la llegada de Metelo. Pompeyo fue derrotado en esta batalla. Escapó, herido por un íbero, pero la llegada a tiempo de Metelo le salvó la vida. Sertorio perdió unos 10.000 hombres, y el ejército senatorial una cifra similar. Hubo pues, tablas, pero Sertorio huyó de Sucro tras la batalla, al cerciorarse de que las avanzadas del ejército de Metelo aparecían por el suroeste de la llanura Sucronem (actual Ribera del Júcar). Poco después la victoria final fue (tras ser asesinado Sertorio) para Pompeyo, el cual fundó Pompaei-ilun (ciudad de Pompeyo, que es la actual Pamplona) y regresó a Italia donde se enfrentó a los restos del ejército de Espartaco que también fueron derrotados por él.

La batalla de Sucro también fue citada por Apiano, por Salustio, e incluso por Ciceron.

Lucio Anneo Seneca (español natural de Córdoba que fue víctima de Nerón) refiere una anécdota en su obra Tratado sobre los beneficios: que Julio Cesar en su viaje hacia Obulco se produjo un esguince de tobillo cerca de Sucro (usa la expresión circa sucronem, la cual, por cierto, es también el título de una muy conocida y reciente novela ambientada en la inundación de la Ribera por la pantanada de Tous), cuando se dirigía desde Tarraco (Tarragona) a la Betica. Seneca tomó esta anécdota de Asinio Polion y su relato fue recogido por Suetonio en su Vida de los doce césares

Con las invasiones bárbaras desaparece cualquier referencia a la ciudad de Sucro, la cual quedó durante siglos a merced de los aluviones del entonces río homónimo, hoy denominado Júcar, los cuales fueron soterrando sus restos. La última referencia es el ejemplar que nos queda del Itinerario Antonino que es ya de la época de Diocleciano, es decir, ya del siglo IV.

Hasta finales del siglo XIX se podía vadear el río Júcar a pie desde Albalat hasta la Granja (el edificio medieval situado enfrente, en el actual término de Poliña del Jucar, donde también se han localizado restos romanos) pero se requería el uso de una barcaza (hoy en el escudo de la villa) para pasar los carros a la otra orilla.

Tras la invasión de los árabes, en la zona más alta adyacente a la intersección de la Vía Augusta con este vado del río Júcar se desarrolló una alquería (del árabe القرية al-qarīa, «pueblo, caserío») denominada Al-Blat (significando camino empedrado, calzada, vía...) donde, tal y como lo recoge el Libro de los Hechos, pernoctó, durante cuatro noches, Jaime I de Aragón en el año 1238, año en el que fue conquistada. Posteriormente por el vado de Albalat cruzó el Jucar el futuro rey Jaume II para unirse a su padre Jaume I para sitiar Játiva.

Esclapés en el primer capítulo de su Historia de Valencia refiere la existencia, al sur de esta ciudad, de una puerta llamada Sucronense por conducir a la ciudad de Sucro. Lamarca en su Historia de la conquista de Valencia concretó que la puerta estaba situada en la calle San Vicente y se localizó una inscripción en la fachada del convento de las religiosas de la Trinidad que hacía referencia a la “PORTA SUCRONENS”.

Datos geográficos y arqueológicos[editar]

Alcira, Albalat de la Ribera, Cullera y Sueca tradicionalmente han defendido ser el solar que albergó a la antigua Sucro apoyados por los respectivos descubrimientos arqueológicos.[1]

Los que eran partidarios de la ubicación en la actual ciudad de Sueca (Valencia), señalaban que se han encontrado restos que justificarían esta ciudad como descendiente del antiguo campamento romano. De hecho hasta su nombre podría derivar del original, atendiendo incluso a que se cree que esta zona fue poblada por sicanos (apréciese la similitud con el actual gentilicio 'suecanos'). Según Chofre,[2]​ Sucro oppidum se hallaba ubicado en lo alto de la Montaña de los Zorros de Cullera (L'Alt del Fort).[1]

Esa disyuntiva entre la localización en Sueca o Cullera (Modesto Lafuente) frente a la localización en Alcira (Vicente Boix), quedó resuelta cuando, a finales del pasado siglo XX, los nuevos descubrimientos arqueológicos y también la revisión del miliario de la Vía Augusta determinaron que la localización más probable está en el punto medio entre ambas ciudades (Sueca y Alcira), es decir en la pequeña villa de Albalat, la cual equidista de ambas urbes (ellas son las capitales actuales de las comarcas Riberas Baja y Alta) de las cuales depende Albalat en el ámbito judicial (Sueca), sanitario Alzira) y comercial (ambas).

En los últimos años, Albalat de la Ribera ha ganado peso en comparación con el resto de localidades ya que, como encontramos en el actual plano de la Vía Augusta, ésta solamente pasaría por ésta villa y por Alzira, dejando de lado Cullera (solo en esta y en Albalat se han encontrado restos íberos) y también Sueca por su lejanía respecto a la citada calzada, pues ésta atravesaba la población de Sucro. Además, ahora podemos eliminar Alzira por la total ausencia de restos arqueológicos íberos y por el hecho que las últimas excavaciones han dejado claro que la Vía Sucronense-Dianum pasó únicamente por Albalat, la cual se situaría sobre el solar donde se levantó Sucro. Esta habría ocupando la villa actual pero abarcando también hasta el vecino paraje del Alteret de la Vintihuitena, situado al norte del casco urbano. Esta teoría la defienden muchos historiadores y arqueológos, destacando Schulten (comentarios a las Fontes Hispaniae Antiquae), J. Vidal, C. Martínez...

El geógrafo Estrabon de Amasi, ya en tiempos de Tiberio, en su obra "Geografía" (más concretamente en su "Tratado sobre España Antigua” y en referencia a su descripción del litoral valenciano, señaló que el litoral, desde Cartagena al río Ebro, tiene en medio al río Sucro, su desembocadura y la ciudad del mismo nombre (Haec vero pars maritima hinc usque ad Iberum in medio quodammodo intervallo Sucronem habet fluvium et ejes excursum et ejusdem nominis urbem). Indicó así que la ciudad de Sucro estaba situada en la mitad de la vía Augusta entre Tarragona y Cartagena (y también, justo en la mitad de ese trayecto, situó al río y a su desembocadura, el primero adyacente a la urbe sin explicitar que también la ciudad fuera adyacente (apud, circa) a la desembocadura). De hecho la actual villa de Albalat de la Ribera dista lo mismo de ambas ciudades pues está unos 300 km de Tarragona y a otros tantos de Cartagena.

Plinio el antiguo, naturalista y geógrafo (coetáneo de Jesucristo), ya en tiempo de Vespasiano cita (en su "Historia Natural") y siguiendo el litoral mediterráneo: al río Tader (Segura), a Illice (actual Elche), a Lucento (Alicante), a Dianio (Denia)y a la ciudad de Sucro (Albalat de la Ribera), situada junto al río que le da nombre (Sucro fluvius, et quondam oppidum, Contestania finis). Sigue con Valentia (Valencia) y señaló que la región Edetania se inicia en un "ameno lago que se inclina hacia la celtiberia" (la albufera de Valencia). Señala pues a la Albufera y no al Júcar como el límite entre ambas regiones íberas (Contestania y Edetania). A continuación describe a Valentia (Valencia) y a Saguntum (Sagunto), remarcando que ambas están a la misma distancia del mar (tres millas), seguramente como medida de precaución frente a inesperados ataques de piratas.

Lucio Floro, de la familia de Séneca y contemporáneo de Trajano y de Adriano concreta en su obra "Epitome" que Sucro, situada al lado de su homónimo río, puede divisarse desde Laurona (actual Llaurí, situada a tan solo 8 km de Albalat).

La localización de Sucro en Albalat por parte de los historiadores apareció ya muy avanzado el siglo XX (los historiadores anteriores habían minusvalorado esta pequeña localidad), tras la profundización en el estudio de las vías romanas en Hispania y también por el descubrimiento de restos romanos en la zona del Alteret de la Vintihuitena, en el casco urbano de la actual Albalat de la Ribera y en la otra orilla del vado: en "La Granja", que hoy está en el término de Poliña del Jucar (de los siglos I-II: como la herma báquica (Balil, 1982:10, núm. 83, lám. IV, 3; Arasa, 2004: 334-335, fig. 17)).

Xavier Vidal señala "Sucro podría haber estado en Albalat por su maravillosa situación geográfica. El asentamiento estaría en un altozano dominando un punto en el que el Xúquer pasaba a discurrir de forma más regular por un cauce más definido, de fácil acceso".

Albalat se ha librado siempre de los desbordamientos del río Júcar (llamado “el destructor”, por los árabes) por estar asentada sobre una elevación natural (alteret, altozano o alcudia). Fue una localización ideal para establecer un oppidum por ser la mejor zona para vadear el río, y porque al cruzarse allí el Júcar con la Via Augusta se obtenía una localización estratégica, tanto para el paso de mercancías fluviales por el Júcar, como las terrestres por la vía Augusta la cual conectaba Roma con Gadir (actual Cádiz).

En la partida del Alteret de la Vintihuitena (hoy allí solo hay campos de naranjos, muy cercanos al casco urbano de Albalat ) estarían situadas las “mansio romanas”, es decir, la zona residencial de los más adinerados.

La función de la actual Cullera sería la de Portus de la ciudad de Sucro, la cual debería estar situada más hacia el interior como en muchas grandes ciudades del Mediterráneo. Así el “Portus Sucrone” (al norte de la Contestania, situado en Cullera, a unos 14 km de la actual Albalat), tiene una clara correspondencia con el “Portus Ilicitanus” (al sur de la Contestania, situado en Santa Pola a unos 14 km de la actual Elche), marcando ambos puertos y ambas ciudades los límites septentrional y meridional de la antigua “Contestaniaíbera.

En los Vasos Apolinares también llamados Vasos de Vicarello están grabados sobre plata los nombres y las distancias entre las distintas estaciones de la vía Augusta la cual transcurría desde Roma hasta Gades (Cádiz) con una longitud total de unas 1840 millas romanas. Como la milia passuum es igual a 1480 m, el total son 2726 km (1841 x 1481). Allí se cifra la distancia entre Valencia y Sucro en 20 millas y entre Sucro y Jativa 16 millas, distancias que coinciden con las aportadas por el llamado Itinerario Antonino o Itinerario de Antonino Augusto Caracalla del que solo se conserva un ejemplar de la época de Diocleciano (siglo IV). Es otro documento, el anónimo de Ravenna o "Ravennate" (mucho menos antiguo) el que distingue entre la ciudad de Sucro y su Portus Sucrone que serían las localidades actuales de Albalat y Cullera

Esas distancias, coincidentes en las tres fuentes citadas, se corresponden con 23,64 km (entre Sucrone y Saetabi) y 29,56 km (veinte mile pasum) entre Sucrone y Valentia) y resulta que hay 25 km entre Albalat y Játiva y otros 29 entre Albalat y Valencia.

Tras analizar esos datos A. Schulten que situó en un primer momento la ciudad de Sucro en Alcira posteriormente la identificó con el actual Albalat.

En 1961 efectuaron una visita de inspección los Sres. Fletcher Valls, Tarradell Miquel y Pla Ballester, de los restos arqueológicos aparecidos al abrir unas zanjas para el alcantarillado de Albalat, en especial en la calle Peris Mencheta (justo en la Vía Augusta y camino del vado del Jucar). También hicieron una prospección superficial con recogida de abundante cerámica ibérica y romana en el Alteret de la Vintihuitena, paraje muy cercano al núcleo urbano de Albalat de la Ribera.

Posteriormente, a finales del siglo XX, Xavier Vidal y Carmen Martínez realizaron entre 1996 y 1998 unas excavaciones en el núcleo urbano de Albalat en las que encontraron restos de una vivienda y diferentes hogares correspondientes a un poblado datado entre el siglo III y II antes de Cristo (señalándose así una cronología similar a la de Sucro).

Posteriormente, en la zona del Alteret de la Vintihuitena (con una extensión de unas 60 hectáreas) se encontraron restos superficiales de cerámica y el ángulo de la habitación de una casa que contaba en su interior con un hogar donde se documentaron restos cerámicos (incluso fenicios del siglo VIII a.C). Se demostró que el lugar estuvo habitado al menos desde el Bronce Final hasta la época romana.

Tras todo ello Toni Carrasquer, historiador de Sueca, señaló taxativamente apostaría porque Sucro está en los sustratos de Albalat.

Anteriormente, ya en 1935, Bosch Gimpera y Aguado Bleye, escribieron la batalla (del Sucro) se libró a orillas del río Sucro y cerca de la ciudad del mismo nombre, situada, según parece, no lejos del Albalat de hoy. (BOSCH GIMPERA, P.; AGUADO BLEYE, P., Historia de España, vol. II, Madrid, 1935, llib. 1, pàg. 223.)

Solis y Gascó, en su traducción de los libros correspondientes a la segunda guerra púnica de Livio, (Madrid 1992, pàg. 301). en nota a pie de página, compartieron dicha localización al puntualizar: "Sucro, la actual Albalat, junto al Júcar".

Xaverio Ballester señala que incluso Chofre M. L. (2002), en la página 254 de su tesis doctoral escribe: En nuestra opinión, la arqueología nos muestra que la actual ciudad de Albalat de la Ribera se encuentra situada sobre lo que fue un poblado/establecimiento comercial, en un primer momento ibérico y posteriormente romano. El alto valor estratégico de su emplazamiento, bordeado por el río Sucro y a corta distancia de la Vía Augusta, tuvo que ser decisivo a la hora de su fundación y posterior desarrollo. Y no dudamos a la hora de atribuirle el topónimo de Sucronem.

Señala Chofre Desgraciadamente carecemos de estudios científicos que avalen lo que parecen apuntar los hallazgos casuales y los restos cerámicos recogidos en superficie, pero cabe esperar que en un futuro no muy lejano se puedan llevar a cabo las oportunas excavaciones arqueológicas que permitan conocer mejor las dimensiones y características de los yacimientos de Albalat de la Ribera.

Estudios geológicos publicados por P. Carmona y J. M Ruiz demuestran que entonces en Albalat el Jucar dejaba de estar encajonado y se abría en el abanico aluvial en dos brazos, los cuales desembocaban uno al norte y otro al sur del promontorio de Cullera, determinándose así que el enclave de Sucro, junto al vado, fuera idóneo tanto en la época de Escipión , como en la de Sertorio y en la posterior con las mansiones junto a la Via Augusta.

Véase[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c Chofre, M.L. «Las ciudades de "Sicana" y "Sucro". Resumen». Consultado el 30 de septiembre de 2010. 
  2. Chofre, 2002

Bibliografía[editar]

  • Aranegui Gascó, C. (coord) Els romans en terres valencianes, Valencia, Edicions Alfons el Magnànim - IVEI, 1996.
  • Bisbal i Chinesta, Josep Francesc ELS SICANS, IBERS DEL XÚQUER A SICÍLIA? *[1]
  • Bonet, H. Albiach, R. Gonzalbes, M. 2003. “Romans i visigots en terres valencianes”. Publicacions Museu de Prehistòria de València. *[2]
  • Granell Juan B "Historia de Sueca, desde los primitivos tiempos hasta el presente" [3]
  • Montalbán Carmona, Antonio: "L'oppidium Romà de Sucro" *[4].
  • Montesinos i Martínez, Josep (2001) “Aproximación a la historia y el arte en la antigüedad sucronense”. Anales de la Real Academia de Cultura Valenciana, núm. 76, Segunda Época, pp.71-209.
  • Morote Barberá José Guillermo "Un nuevo miliario en el trazado de la via Augusta[5]
  • Pérez Ballester, J. Arasa Gil, F. (2010) “Poblament rural i vies de comunicació en època romana a la ribera del riu Xúquer (València)”. Recerques del Museu d’Alcoi núm. 19: 101-114. *[6] *[7]
  • Pérez Mínguez, Rafael RELACIÓN PROVISIONAL DE LAS VILLAS ROMANAS DESDE EL SUR DEL RÍO TURIA HASTA LA SIERRA DE BENICADELL-AGULLENT*[8]
  • Roselló Mesquida, M (2007) “Cerámicas en el portus sucrone (Cullera). Indicadores del tráfico comercial durante la antigüedad tardía (siglos V-VII dC)” en Pérez Ballester i Pascual Berlanga “Comercio, redistribución y fondeaderos. La navegación a vela en el Mediterráneo”. Ed. Universitat internacional de Gandia.
  • El Consell recuperará la Via Dianium, una calzada romana de 180 km del siglo I *[9]
  • Sucro: el motín, la batalla y otras historias de romanos *[10]
  • Sala Sellés F., Moratalla Jávega "Las guerras civiles romanas en la Hispania". Diputación de Alicante 2014.(pags. 55-58) *[11]
  • La vía Augusta en el MARQ de Alicante [12]