Soliloquio

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Soliloquy

Un soliloquio (del latín solo “para sí mismo” + loquor “yo hablo”) es un recurso que a menudo se usa en el drama cuando un personaje se habla a sí mismo, relatando sentimientos y pensamientos y, por lo tanto, compartiéndolos con la audiencia, dando la impresión de ser una serie de reflexiones en silencio. [1] Si otros personajes también están presentes, se mantendrán en silencio y/o no serán tomados en cuenta por el hablante.[2]

El término “soliloquio” es distinto de un monólogo o del aparte. Un monólogo es un discurso donde un personaje se dirige a otros personajes, mientras que un aparte (a menudo corto) es un comentario de un personaje hacia la audiencia –aunque durante la obra pueda parecer que el personaje se dirige a sí mismo o a sí misma.

Los soliloquios fueron usualmente usados en los dramas, pero pasaron de moda cuando el drama hizo la transición hacia el realismo a finales del siglo XVIII.

Los soliloquios en Shakespeare[editar]

Los soliloquios de William Shakespeare contienen algunos de sus escritos más poderosos e influyentes. Posiblemente incitado por los ensayos de Michel de Montaigne, en sus más grandes tragedias explora cómo alguien lucha con sus pensamientos privados en estado de presión, a menudo fallando en darse cuenta de los errores de su propio pensamiento. Como en el gran soliloquio galopante de la escena VII (“si fuera hecho cuando es hecho”) en el cual Macbeth inconscientemente revela, a través de su imaginación , el miedo que tiene a la condena, pero falla en darse cuenta de aquello que realmente lo detiene de matar a su rey: simplemente el hecho de que está mal.

El soliloquio maduro escrito más tempranamente ocurre en Julio César, donde Shakespeare crea a Brutus como un precursor de Hamlet: el hombre honesto y autocrítico luchando en hacer lo que es correcto en circunstancias desfavorables. Los siete soliloquios de Hamlet, así como el soliloquio mayor de Claudio en Hamlet pueden ser descritos como “una búsqueda de una sinceridad difícil”, y representan el estudio más extenso de los trabajos de Shakespeare de la mente humana. No será hasta las novelas de Dostoyevsky que el yo interno del personaje será examinado con tal poder, habilidad técnica y analítica.

Los soliloquios de Shakespeare son escritos en verso libre de variedad sin igual, con inventiva y flexibilidad rítmica, sugerente de los estados de ánimo rápidamente cambiante de los hablantes. A menudo, es a través de una imaginación vívida y memorable que un individuo registra su enfrentamiento con el mundo: la percepción que tiene Hamlet de Elsinor como “un jardín sin maleza que crece para germinar”; el frenéticamente engañado Leontes quien siente que ha “bebido y visto la araña”, el asesino dramatizante, Otelo “Yo-pienso debería haber ahora un enorme eclipse”, o la visión trascendente de Antonio sobre su vida después de la muerte con Cleopatra: “donde las almas se recuestan sobre flores, iremos cogidos de la mano, y nuestro porte airoso llamará la atención de los espíritus”.

Referencias[editar]

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  1. http://www.merriam-webster.com/dictionary/soliloquy
  2. http://global.britannica.com/EBchecked/topic/553410/soliloquy