Sephanoides sephaniodes

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Colibrí austral
Picaflor colibri rubi.jpg
Estado de conservación
Preocupación menor (LC)
Preocupación menor (UICN)
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Trochiliformes
Familia: Trochilidae
Subfamilia: Trochilinae
Género: Sephanoides
Especie: S. sephaniodes
(Lesson, 1827)
Detalle de las plumas multicolores de la cabeza en un macho
Colibrí austral Sephanoides sephaniodes comiendo

El colibrí austral[1]​ (Sephanoides sephaniodes), también llamado picaflor, picaflor chico, pingarita o picaflor de cabeza granate, es el picaflor más austral de América, especie nativa de Chile y Argentina. Corresponde a una de nueve especies de colibríes en Chile, importante para culturas ancestrales, especialmente del extremo sur del continente americano entre la tradición oral y cosmovisión.[2]​ Su distribución abarca Argentina y Chile. En Chile va desde el valle del Huasco (Región de Atacama) en su límite norte hasta Magallanes y Tierra de Fuego por el sur; incluso ha llegado a la isla Robinson Crusoe en el pacífico a 560 km aguas afuera de la costa chilena. Corresponde al colibrí con distribución más sureña que cualquier otra especie de colibrí. Habita en bosques con sectores floridos, cerca de aguadas y jardines, en donde se alimenta de néctar e insectos.[2]

Descripción morfológica[editar]

El colibrí austral mide aproximadamente 11 cm largo. Presenta dimorfismo sexual dado que el macho tiene la cabeza verde con corona roja anaranjada iridiscente, con mancha blanca post-ocular. Su garganta es verde con pequeñas manchas bronceadas brillantes, por encima verde con brillo bronceado y por debajo verde grisáceo. Los flancos y cola verdes bronceados. El pico es recto y negro. Mientras que la hembra es similar al macho, pero con corona sin el brillo rojo y sus medidas son algo menores de alas, cola y pico.[2]

Reproducción[editar]

Nidifica en ramas de árboles o arbustos que suelen estar sobre las aguas de riachuelos, en donde construye un nido colgante sobre éstas, acarreando pastos, musgos y otros vegetales blandos, muy bien trabajados y moldeados. La postura se realiza entre los meses de octubre y noviembre. Coloca 2 huevos blancos algo opacos, alargados, de tamaño de 15 x  mm aproximadamente.

Comportamiento y ecología[editar]

En Chile, el picaflor realiza una migración parcial en invierno hacia la zona centro norte de Chile, lo que provoca un aumento de individuos observables ya sea en ambientes silvestres como en sectores urbanos, cerca de parques y cerros.[2]

Su alimentación es principalmente polen y néctar de las flores, los que obtiene manteniéndose fijo en el aire con un aleteo veloz, al introducir su pico largo y delgado en el interior de éstas. También incluye en su dieta insectos y gusanos. Una característica importante del colibrí austral es que es el único polinizador de casi el 20 % de las plantas leñosas en los bosques templados sub-antarticos.[3]

Para sobrevivir en climas fríos característicos del bosque templado Sudamericano austral, S. sephaniodes requiere consumir una gran cantidad de azúcar, por lo que visita flores con abundante néctar, generalmente corresponde a flora nativa neotropical, ricas en sacarosa y pobres en monosacáridos, además de polinizar plantas ornitófilas. Esto se ha corroborado por la presencia de polen de estas plantas en el cuello, cabeza y pico de los colibríes.[3]

Los machos muestran territorialidad en áreas de alimentación. Este comportamiento consiste en la vigilancia y defensa de territorios con alta densidad de flores, lo que provoca un cambio en su comportamiento de forrajeo, obedeciendo a las condiciones ambientales y costos de alimentación.[2]​S. Sephaniodes puede realizar varias visitas a flores durante un día activo, lo que les permite forrajear en diferentes flores que pueden estar a grandes distancias unas de las otras. Estos colibríes prestan mayor atención a la ubicación espacial de una flor en lugar de buscar señales visuales en estas. Por lo que usan la información recopilada de visitas anteriores, en lugar de la atracción visual como respuesta automática. Para esto se asume que el colibrí austral utiliza su aprendizaje y memoria espacial ya que se entiende que pueden recordar la variabilidad de las flores, por la forma, color, calidad, cantidad y tasa de renovación de néctar. Lo que produce una relación de familiaridad entre la ubicación y el comedero más gratificante.[4]

En cuanto a sus costos energéticos, los costos de termorregulación son entre 40 % a 60 % de su presupuesto total de su energía diaria. Además, es característico su alto coste energético generado por su inconfundible vuelo, en el cual el enfriamiento por convección producida por sus rápidos aleteos puede incrementar su pérdida de calor, por lo que se someten a estado de sopor al existir deficiencia energética y/o bajas temperaturas. Esto puede suceder cuando la disponibilidad de alimento disminuye y también puede depender de las diferentes estaciones relacionadas a la migración.[2]

En relación con el alto coste alimenticio, este exige un alto consumo de néctar, por lo que prefieren forrajear en flores renovadas, que le proporciona una tasa de energía más alta que aterrizar en flores recientemente vaciadas.[4]​ Esto se puede relacionar con la territorialidad en los machos estableciendo áreas de alimentación, siendo defendidas mediante vocalizaciones y percusiones, pudiendo reconocer al menos dos tipos de vocalizaciones.

El colibrí austral realiza fundamentalmente dos tipos de vocalizaciones de territorialidad o enfrentamiento y las vocalizaciones de contacto. Las vocalizaciones de territorialidad o enfrentamiento son agudas y moduladas de larga duración, generalmente más de dos segundos.[5]​ Las vocalizaciones de contacto, las cuales son monotónicas, con un único elemento de corta duración inferior a 0,5 segundos y se puede repetir en intervalos de tiempo relativamente constante.[5]​ En la mañana, cada macho despliega una conducta territorial con mayor frecuencia por sobre la otras. Por la noche solo está presente la vocalización de contacto. Esto podría deberse a que los picaflores bajo ciertas condiciones podrían evitar el sopor nocturno, con el fin de reducir la depredación u otros riesgos.[2]​Además, la ausencia del canto territorial nocturno podría explicarse porque la presencia de la conducta territorial y pelear por los recursos son actividades diurnas.[2]

Ecológicamente, de todas las aves presentes del bosque templado de Sudamérica austral, S. Sephaniodes es el polinizador vertebrado más importante y abundante del mismo. Esto se puede apreciar en Chile durante la época estival en varios sectores como en la Isla de Chiloé donde es la especie de ave más común con el 16,5 % de abundancia relativa. En los bosques costeros de Osorno a fines de verano es la segunda especie más frecuente después del Chucao (Scelorchilus rubecula) con un 11 % de abundancia relativa; mientras que en el bosque de Llao-Llao, en las cercanías de Bariloche, Argentina, es la cuarta especie de verano más común con un 9 % de abundancia relativa. Aunque el colibrí austral migra hacia latitudes más bajas durante el invierno, o sea hacia el norte, una parte de la población permanece todo el año como residente en la zona norte de los bosques del sur de Chile y Argentina. En época invernal en los bosques pre-andinos de Osorno, Chile, se ha registrado entre un 10 % a 20 % de abundancia relativa de aves invernales.[3]

Referencias[editar]

  1. Bernis, F; De Juana, E; Del Hoyo, J; Fernández-Cruz, M; Ferrer, X; Sáez-Royuela, R; Sargatal, J (2000). «Nombres en castellano de las aves del mundo recomendados por la Sociedad Española de Ornitología (Quinta parte: Strigiformes, Caprimulgiformes y Apodiformes)». Ardeola. Handbook of the Birds of the World (Madrid: SEO/BirdLife) 47 (1): 123-130. ISSN 0570-7358. Consultado el 1 de septiembre de 2011. 
  2. a b c d e f g h Allende, C., Pauca, Y., y Pinedo, K (2019). «Conductas territoriales de forrajeo del picaflor chico (Sephanoides sephaniodes) en Aloe arborescens, en el cerro santa lucía. Brotes Científicos.». Revista de Investigaciones Escolares. 3 (2). 
  3. a b c Aizen, Marcelo; Diego Vásquez y Cecilia Smith-Ramírez (2002). «Historia natural y conservación de los mutualismos planta-animal del bosque templado de Sudamérica austral». Revista chilena de historia natural 75 (1). doi:10.4067/S0716-078X2002000100008. 
  4. a b González-Gómez, P., Vasquez, R (2005). «A field study of spatial memory in Green-Backed Firecrown Hummingbirds (Sephanoides sephaniodes).». Departamento de Ciencias Ecológicas, Facultad de Ciencias, Universidad de Chile. 
  5. a b Ovando, D (2016). «Ocurrencia de canto de picaflor chico (Sephanoides sephaniodes) como medida de actividad en respuesta a la temperatura e inducción al sopor.». Seminario de graduación de Licenciada en Ciencias Biológicas, Facultad de Ciencias, Universidad Austral de Chile. 

Enlaces externos[editar]