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Síncope

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Síncope

El desmayo, pintura al óleo por Pietro Longhi en 1744.
Especialidad Neurología, cardiología.
Síntomas Pérdida del conocimiento y de la fuerza muscular.[1]
Complicaciones Lesiones.[1]
Inicio habitual Aparición rápida.[1]
Duración Breve.[1]
Tipos Cardíaca, refleja, hipotensión ortostática.[1]
Causas Disminución del flujo sanguíneo al cerebro.[1]
Diagnóstico Historial médico, éxamen físico, electrocardiograma.[1]
Tratamiento Basado en la causa subyacente.[2]
Pronóstico Depende de la causa subyacente.[2]
Frecuencia ~5 por 1.000 al año.[1]
Sinónimos
Desmayo, desvanecimiento, pérdida del conocimiento.

El síncope, también llamado desmayo, es la pérdida del conocimiento y la fuerza muscular. Se caracteriza por ser de aparición rápida, duración breve y recuperación espontánea.[3] Lo causa la disminución del flujo sanguíneo al cerebro, que por lo general se debe a presión arterial baja.[3] En ocasiones, se presentan síntomas previos a la pérdida del conocimiento, como mareos, sudoración, palidez, visión borrosa, náuseas, vómitos o calor.[3][4] Al síncope también se lo asocia con un episodio breve de espasmo muscular.[3][4] Cuando no se pierde el conocimiento ni la fuerza muscular por completo, se denomina presíncope.[3] Se recomienda tratar al presíncope de igual forma que al síncope.[3]

Las causas varían entre no graves a potencialmente mortales.[3] Existen tres categorías generales: las relacionadas con los vasos sanguíneos y el corazón, la refleja (también conocida como síncope vasovagal) y la hipotensión ortostática.[3][4] Alrededor del 10 % de las causas se deben a problemas en los vasos sanguíneos y el corazón y también suelen ser las más graves; mientras que el síncope vasovagal es la más común.[3] Las causas relacionadas con el corazón pueden conllevar: ritmo cardíaco anormal, problemas con las válvulas cardíacas o los miocardios, bloqueos de los vasos sanguíneos, debido a una embolia pulmonar o disección aórtica, entre otras.[3] El síncope vasovagal ocurre cuando los vasos sanguíneos se expanden y el ritmo cardíaco disminuye de forma inapropiada.[3] Esta reacción podría originarse debido a un factor desencadenante como encontrarse expuesto a sangre, dolor, sentimientos intensos, o debido a una actividad específica como orinar, vomitar o toser.[3] El síncope vasovagal también podría surgir cuando se hace presión en un área del cuello llamada seno carotídeo.[3] El tercer tipo de síncope se debe a la disminución de la presión arterial al cambiar de posición, como al ponerse de pie, por ejemplo.[3] Este efecto suele deberse a los medicamentos que se están tomando, pero también podría estar relacionado con la deshidratación, un sangrado significativo o una infección.[3] También parece ser que existe un factor genético respecto al síncope.[5]

Las formas más efectivas para determinar la causa subyacente son: el historial médico, examen físico y electrocardiograma (ECG).[3] El electrocardiograma es útil para detectar un ritmo cardíaco inusual, un flujo sanguíneo deficiente al miocardio, y otros problemas eléctricos, tales como el síndrome del QT largo y el síndrome de Brugada.[3] Las causas cardíacas relacionadas suelen tener algo de relación con el pródromo.[3] Tener la presión arterial baja y el ritmo cardíaco acelerado luego del episodio podrían indicar pérdida de sangre o deshidratación. Quienes padezcan de embolia pulmonar podrían presentar niveles bajos de oxígeno en la sangre luego del episodio.[3] Exámenes más específicos como el del monitor implantable, la mesa inclinada o un masaje en el seno carotídeo podrían ser útiles en casos inciertos.[3] No se suele solicitar una tomografía computarizada, a menos que exista alguna inquietud en particular.[3] Otras causas de síntomas similares que se deberían considerar son: convulsiones, derrames, conmociones, niveles bajos de oxígeno o azúcar en sangre, intoxicación por drogas y algunos trastornos psiquiátricos, entre otros.[3] El tratamiento dependerá de la causa subyacente.[3][4] Luego del análisis, quienes hayan sido considerados de estar a un riesgo mayor serán admitidos al hospital para un monitoreo cardíaco posterior.[3]

El síncope afecta entre 3 a 6 de cada miles de personas por año. [3] Es más común en personas mayores y mujeres.[6] Constituye entre el 1 a 3 % de las visitas a las salas de emergencias y admisiones al hospital.[6] Hasta una mitad de mujeres mayores de 80 y un tercio de estudiantes de medicina dicen haber tenido al menos un episodio en algún momento de sus vidas.[6] Alrededor de un 4 % de quienes se presentaron a una sala de emergencias con síncope murieron en los siguientes 30 días.[3] El riesgo de un resultado desfavorable depende en gran medida de la causa subyacente.[7]

References

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  1. 1 2 3 4 5 6 7 8 Peeters, SY; Hoek, AE; Mollink, SM; Huff, JS (abril de 2014). «Syncope: risk stratification and clinical decision making». Emergency Medicine Practice 16 (4): 1-22; quiz 22-23. PMID 25105200.
  2. 1 2 Ruwald, MH (agosto de 2013). «Epidemiological studies on syncope – a register based approach». Danish Medical Journal 60 (8): B4702. PMID 24063058.
  3. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 Peeters, SY; Hoek, AE; Mollink, SM; Huff, JS (abril de 2014). «Syncope: risk stratification and clinical decision making». Emergency Medicine Practice 16 (4): 1-22; quiz 22-23. PMID 25105200.
  4. 1 2 3 4 «Syncope Information Page | National Institute of Neurological Disorders and Stroke». www.ninds.nih.gov. Archivado desde el original el 9 de noviembre de 2017. Consultado el 23 de enero de 2020.
  5. Hadji-Turdeghal, Katra (2019). «Genome-wide association study identifies locus at chromosome 2q32. 1 associated with syncope and collapse». Cardiovascular Research 116: 138-48. PMC 6918066. PMID 31049583. doi:10.1093/cvr/cvz106. Archivado desde el original el 19 de octubre de 2019. Consultado el 26 de noviembre de 2019.
  6. 1 2 3 Kenny, RA; Bhangu, J; King-Kallimanis, BL (2013). «Epidemiology of syncope/collapse in younger and older Western patient populations». Progress in Cardiovascular Diseases 55 (4): 357-63. PMID 23472771. doi:10.1016/j.pcad.2012.11.006. hdl:2262/72984.
  7. Ruwald, MH (agosto de 2013). «Epidemiological studies on syncope – a register based approach». Danish Medical Journal 60 (8): B4702. PMID 24063058.

Enlaces externos

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