Reflexología

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Reflexología
Medicina alternativa
Two pairs of feet, indicating reflexology marks on the Wellcome L0038323.jpg

Indicación de puntos de reflexología en un par de pies.

La reflexología, reflexoterapia o terapia zonal es la práctica de estimular puntos sobre los pies, manos, nariz u orejas llamados zonas reflejas. Sus practicantes afirman que existen conexiones entre esos puntos y órganos situados en otro lugar del cuerpo y su estimulación podría aliviar dolencias tales como el dolor de espalda, dolor en el cuello, estreñimiento, gastritis, dolores menstruales, asma, cefalea, entre otros.

Al no haberse podido encontrar evidencia o indicio de esas conexiones, ni haberse demostrado ninguna correlación entre la práctica y sus resultados, la reflexología entra dentro de la categoría de las pseudoterapias.

Historia[editar]

En 1913, el médico estadounidense William Fitzgerald comenzó a investigar la reflexología siendo médico jefe del departamento de otorrinolaringología del Hospital St. Francis de Connecticut (Estados Unidos). Publicó sus ideas ―junto con el Dr. E. F. Bowers― en un libro titulado Zone Therapy, en 1916. Fitzgerald estaba interesado en la hipótesis de la acupuntura, que sostiene que el cuerpo humano se halla atravesado, en sentido longitudinal, por diez meridianos, que lo dividen en otras tantas zonas, cada una de ellas ocupada por determinados órganos cuyo «reflejo» se encuentra en los pies y las manos. Otro médico, el Dr. Joseph Shelby Riley ―que también desarrollaba esta práctica― hizo los diagramas y detalló los dibujos y la localización de los puntos reflejos en los pies.

Fundamento[editar]

La reflexología se basa en el chi, un concepto ancestral chino compartido con otras tradiciones médicas orientales, como la acupuntura. En la tradición chin el chi es un flujo de energía, no visible ni mensurable, que mantiene la vida y que en el ser humano circula por unos canales llamados meridianos. Cuando se altera el flujo de esa energía, se produce un desequilibrio que repercute en las funciones de los órganos y causa una enfermedad.

A través de aquellos canales, los órganos proyectan «elementos reflejos» o «zonas de reflejo» hacia varias partes del cuerpo, por ejemplo, las manos, los pies, las orejas, el rostro, el cráneo, la cara y el raquis. Los reflexólogos afirman que los puntos reflejos correspondientes al órgano afectado se vuelven más sensibles, y el masaje en dichos puntos sirve para recuperar el equilibrio.[cita requerida]

Críticas[editar]

La reflexología se basa en un conceptos intangibles, ajenos a la biología, incluso contrarios a la evidencia sobre la anatomía humana. No puede conocerse qué mecanismos activa ni cuantificarse sus efectos. No puede evaluarse mediante métodos de investigación científica, y los estudios clínicos no han demostrado su eficacia.[1]​ Por ello, la validez de la reflexoterapia está cuestionada, más allá de la sensación subjetiva de alivio —efecto placebo— que pueda experimentar quien se somete a un masaje. Por lo que es una pseudociencia.

En algunos países ―por ejemplo, Suiza― es necesario ser médico para poder dedicarse a la práctica reflexológica, pero habitualmente carece de regulación por un organismo oficial que avale la acreditación y la concesión de diplomas. La falta de regulación permite que cualquier persona se dedique a la práctica de la reflexoterapia sin estar acreditado. La corta duración de los programas de formación no suple la falta de formación médica de los participantes, y se ha demostrado que sus practicantes no son capaces de diagnosticar correctamente los problemas de los pacientes.[2]​ En una investigación en que un reflexólogo logró identificar correctamente una enfermedad, no pudo identificar otras once enfermedades.[3]

Su práctica pone en riesgo la salud de quienes, padeciendo alguna enfermedad potencialmente grave, son sometidos a un tratamiento reflexológico ineficaz, reemplazando o retrasando la intervención de la medicina científica. Aunque los reflexólogos alegan que no pretenden sustituir el tratamiento médico, sino complementarlo, la confianza que generan los terapeutas no médicos produce en ocasiones ese efecto.


Bibliografía[editar]

  • Bayers, Dwight C.: Reflexología de los pies. Método Ingham original. Barcelona: Océano, 2.ª edición, 2007.
  • Kett, Louise: La biblia de la reflexología. Madrid: Gaia, 1.ª edición, 2008.
  • Maymont, Edith: La salud está en tus pies. Barcelona: Obelisco, 1.ª edición, 2005.

Referencias[editar]

  1. E. Ernst: «Is reflexology an effective intervention? A systematic review of randomised controlled trials», artículo en la revista Medical Journal Australia, volumen 191, n.º 5, págs. 263-266, 2009. PMID 19740047.
  2. A. R. White, J. Williamson, A. Hart, y E. Ernst: «A blinded investigation into the accuracy of reflexology charts», artículo en la revista Complementary Therapies in Medicine, 8 (3): págs. 166-172. DOI: 11068346.
  3. M. Wang, P. Tsai, P. Lee, W. Chang, y C. Yang: «The efficacy of reflexology: systematic review», artículo en la revista Journal of Advanced Nursing, 62 (5), págs. 512-520; 2008. DOI: JAN4606.

Enlaces externos[editar]