Principado de Serbia

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Кнежевина Србија
Kneževina Srbija
Principado de Serbia

Estado vasallo del Imperio otomano

Ottoman flag.svg

1815-1882

State Flag of Serbia (1882-1918).svg

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de Serbia
El principado de Serbia en 1878
Capital
Idioma principal Serbio
Gobierno Monarquía
Título de líder Knez (príncipe)
 • 1817-39 Miloš Obrenović I
 • 1839 Milan Obrenović II
 • 1839-1842 Miguel Obrenović III
 • 1842-1858 Alejandro Karađorđević
 • 1858-1860 Miloš Obrenović I
 • 1860-1868 Miguel Obrenović III
 • 1868-82 Milan Obrenović IV
Período histórico Edad Contemporánea
 • Reconocido por la Sublime Puerta 1815
 • Proclamado reino 1882

El Principado de Serbia (en serbio: Kneževina Srbija, escrito en alfabeto cirílico: Кнежевина Србија) fue un Estado que existió entre los años 1815 y 1882. Fue fundado después de la Segunda Insurrección Serbia en 1817 y existió hasta 1882, cuando fue proclamado el reino de Serbia.

Antecedentes[editar]

En el siglo XVIII, los austriacos ocuparon durante unos treinta años (1718-1739 y 1788-1791) un territorio que coincidía aproximadamente con el sanjacado de Belgrado —llamado habitualmente Serbia—, al que otorgaron cierta autonomía en la gestión de los asuntos locales, que mantuvo el sultán otomano Selim III cuando recuperó el territorio, tanto para ganarse el favor de la población a sus reformas como para evitar nueva emigración serbia al vecino Imperio austriaco.[1][2]​ Las medidas del sultán permitieron que la última década del siglo fuese de paz, lo que contrastaba con la guerra casi incesante de las anteriores y con la inestabilidad de otras regiones otomanas balcánicas.[3]​ La provincia gozaba de bastante autonomía,[2]​ mantenía el comercio con los austriacos y se gobernaba casi como una confederación de pueblos.[3]​ Contaba por entonces con unos cuatrocientos mil habitantes,[nota 1]​ un 10 % de los cuales eran musulmanes, concentrados en las ciudades.[3]​ La campaña napoleónica en Egipto y Siria debilitó al Gobierno otomano y extendió la rebelión de jenízaros y bandas armadas por las provincias.[3][5]​ La pacificación de la región, casi completada por entonces, con las sucesivas derrotas de los rebeldes por la colaboración de las fuerzas gubernamentales y las auxiliares formadas por la población cristiana para acabar con los abusos de los alzados, quedó desbaratada.[6]​ El Gobierno otomano tuvo que pactar con los jenízaros y permitirles volver al territorio belgradense; teóricamente, debían respetar la autoridad del Gobierno regional, pero pronto infringieron esta condición y sumieron el territorio nuevamente en el caos.[7]​ Los rebeldes al gobierno constatinopolitano se apoderaron del sancajado de Belgrado en 1804.[3]​ El asesinato de setenta notables desató la rebelión de la provincia, aterrorizada por los desmanes de los jenízaros.[3]

La primera rebelión serbia[editar]

La rebelión serbia, acaudillada esencialmente por proscritos que encuadraron a los campesinos, en realidad fue una lucha entre los jenízaros rebeldes a la autoridad del sultán, que empleaban también tropas serbias, y los notables insurrectos, que contaron también con la colaboración de los terratenientes cipayos.[8]​ El primer grupo de rebeldes en alzarse contra los jenízaros que se habían adueñado de la provincia fue el de Karađorđe Petrović, un comerciante de ganado y notable de la región de Šumadija,[5]​ en febrero de 1804.[9]​ Surgieron varios núcleos de fuerzas serbias contra los jenízaros, que en febrero de 1804 aceptaron a Petrović como jefe.[5]

A finales de ese año, los jefes serbios lograron expulsar a los jenízaros del sanjacado, pero, en los combates, acabaron además con la estructura administrativa, fiscal y militar otomana en el territorio.[9]​ La debilidad del Gobierno le impidió sofocar las revueltas en la provincia y, al no poder emplear otras tropas que los brutales irregulares bosnios, transformó el alzamiento contra los jenízaros, que, en principio, buscaba la restauración del régimen reformista del sultán, en una guerra de independencia.[9][10]

Karađorđe Petrović, el caudillo de la primera y fallida primera insurrección serbia.

Los rebeldes buscaron la ayuda de las potencias europeas;[10]​ Rusia convenció a Petrović para que rechazase los intentos otomanos de conciliación pero, cuando Napoleón la invadió en 1812, se apresuró a pactar con los otomanos.[11]​ Rusia se había conformado con que Constantinopla restaurase la autonomía del sanjacado;[12]​ Petrović rechazó el tratado, en cuya redacción no había participado, y el Gobierno del sultán se aprestó para aplastar la rebelión, pese a las promesas hechas a los rusos.[11]​ El rechazo a la vuelta del gobierno otomano llevó a los rebeldes a emprender la expulsión de la población musulmana de la región, lo que no sirvió para impedirlo; la milicia que defendía el territorio insurrecto fue vencida en el verano de 1813.[11]​ Parte de los rebeldes huyó al extranjero,[12]​ tanto a Austria como a Rusia.[11]​ Las represalias de las tropas otomanas, fundamentalmente albanesas y bosnias, fueron brutales: se quemaron aldeas, hubo matanzas, empalamientos y toma de esclavos.[13]​ A la pérdida de población se sumó el hundimiento de la economía, con el desbaratamiento del comercio con Austria.[14]​ El Gobierno otomano infringió el tratado con Rusia e impuso el control directo de la provincia, a la que regresó la población musulmana, que también se vengó de los desmanes sufridos durante la fallida rebelión.[14]

La segunda rebelión serbia[editar]

Fundación del Principado
A la izquierda, el territorio rebelde durante la segunda rebelión (1817). A la derecha, el territorio del nuevo principado autónomo otomano, con las fronteras de 1834, que permanecieron invariables hasta 1878. Abarcaba las tierras que los rebeldes habían controlado durante la primera insurrección.

En abril de 1815, estalló una segunda rebelión, encabezada esta vez por Miloš Obrenović, uno de los jefes de la primera.[15][16]​ De nuevo, los rebeldes no combatían en principio contra el sultán, sino contra los abusos que cometían los que ostentaban el poder en la provincia.[15][16]​ Tanto los alzados como el Gobierno imperial se mostraron pronto dispuestos a negociar y las conversaciones entre las dos partes comenzaron en noviembre.[15][16]​ La provincia recuperó su autonomía y Obrenović quedó como representante del territorio ante el sultán, con el título —no hereditario—[17]​ de príncipe.[15][16]​ La guerra de independencia de Grecia y la posterior guerra ruso-turca de 1828-1829 alargaron las negociaciones, que se centraron en el mantenimiento de la autonomía de la región.[15]​ Los insurrectos griegos trataron de que los serbios participasen en un levantamiento general cristiano en los Balcanes contra los otomanos, pero Obrenović lo consideró una temeridad y rehusó participar.[15][18]​ Petrović, que regresó a Serbia en julio de 1817 para hacerlo, fue asesinado por orden de Obrenović.[15][18]​ El homicidio originó la enemistad entre las dos familias, que formaron las dinastías rivales que se disputaron el trono hasta 1903.[17]

Durante el gobierno de Obrenović, la recuperación del comercio del cerdo con Austria aumentó los fondos de este, que los empleó para conservar el favor de los cabecillas locales, enriquecerse y obtener concesiones de los otomanos, mediante sobornos.[19]​ El príncipe se dedicó a dominar los puestos administrativos, incluyendo los locales mediante el nombramiento de los alcaldes y a aplastar sin miramientos cualquier conspiración en su contra.[17]​ Por fin en 1830 y como consecuencia del Tratado de Adrianópolis se fijó la situación del territorio, como principado autónomo del imperio; las fronteras exactas del nuevo principado se fijaron en 1833, coincidieron con la zona que Petrović había dominado durante la primera insurrección y permanecieron inmutables hasta 1878.[15][20]​ La presencia otomana se limitaba a la existencia de algunas guarniciones, ciertas concesiones económicas y la soberanía, más teórica que práctica, del sultán, al que el principado debía un tributo anual.[21][22]​ Las dos partes habían pacto incluso la marcha de la población musulmana,[22]​ por entonces reducida a quince mil personas.[21]

Principado autónomo otomano[editar]

Príncipes de Serbia

Gobierno autocrático de Miloš Obrenović[editar]

Obrenović quedó como príncipe de un territorio que abarcaba 38 000 km² y contaba con una población de unos 700 000 habitantes.[21]​ El título era hereditario tras el acuerdo de 1830 con la Sublime Puerta.[21][22]​ El aumento del comercio con Austria y del precio del cerdo en esta favoreció la mejora de la economía serbia, aún primitiva y con malas comunicaciones con el exterior.[21][23]​ Por entonces Serbia era un territorio atrasado y de aspecto fronterizo, con malos caminos, viviendas toscas y escasas escuelas.[23]

Obrenović atrajo colonos de fuera del principado mediante exenciones de impuestos y concesiones de tierras, pues por entonces la población no era muy grande y sobraban tierras sin cultivar.[21][24]​ El aumento de la población llevó al aumento del cultivo de maíz y cereal, y a la tala de bosques, lo que requirió también la ampliación del cultivo de forrajes para cerdos, hasta entonces alimentados con bellota.[25]​ El cultivo comunal fue dando paso paulatinamente a las explotaciones familiares, que pronto se endeudaron.[25]​ Obrenović impidió la formación de haciendas, que habían empezado a surgir con la adquisiciones de tierras de los campesinos más acomodados, que trataban de establecerse en una posición de privilegio como los vecinos boyardos valacos.[26]​ Desde el estallido de la segunda insurrección hasta el establecimiento oficial del principado autónomo a principios de la década de 1830, se fue produciendo una expulsión paulatina de los terratenientes musulmanes y una transferencia de tierras a los aparceros serbios, además de al propio Obrenović.[24]​ Serbia quedó conformado en país de pequeños propietarios y, a partir de 1836, un mínimo de sus tierras resultó inembargable.[24]

Miloš Obrenović, fundador del principado y dos veces príncipe, reformador, pero autocrático.

A pesar de sus medidas modernizadoras, la mentalidad de Obrenović era la de un pachá turco[nota 2]​ y su manera de gobernar reflejaba la de estos.[28]​ La difusa división entre sus propiedades personales y las estatales le permitieron enriquecerse, pues además gozaba del monopolio de la exportación de ganado y tenía fincas y pueblos en Valaquia.[27]​ Pese a su corrupción, falta de cultura y rudeza, Obrenović era un gobernante que apreciado por la mayoría de la población.[27]

La nueva Administración, que fue extendiéndose progresivamente y al comienzo la componían partidarios de Obrenović, se sostuvo merced a los serbios húngaros, que llegaron para llevarla a cabo, pese al recelo de los aborígenes.[29][30]​ En los primeros tiempos del principado, la vecina Voivodina fue en principal centro cultural serbio.[30]​ En 1831 se abrió la primera imprenta serbia y a lo largo de la década se fundaron escuelas, tanto primarias como secundarias, pese a la escasez de medios y personal.[30]​ Otra importante medida fue la formación de una iglesia autónoma serbia, que se estableció con la aquiescencia del sultán en 1830.[30]

El autoritarismo del príncipe comenzó a generar descontento entre aquellos cuyas ambiciones había frustrado, en general antiguos cabecillas de la rebelión y campesinos acomodados, a los que Obrenović había impedido transformarse en una especie de nueva aristocracia.[31][32]​ La oligarquía se organizó en el grupo de los constitucionalistas, que deseaban limitar los poderes del príncipe e implantar una Constitución que lo reflejase y garantizase las propiedades y su situación personal; esta oposición recabó el apoyo de Rusia, mientras que Obrenović obtuvo la del Reino Unido y Francia, con menor peso en los Balcanes.[33][34]​ La disputa entre el príncipe y los constitucionalistas —que buscaban obtener poder a costa de aquel, no implantar un gobierno democrático—[22]​ acabó con el triunfo de estos: a finales de 1838 los otomanos proclamaron una Constitución o estatuto para el principado que limitaba los poderes del príncipe y establecía un consejo asesor de diecisiete miembros vitalicios, que aquel debía de elegir entre los notables del territorio.[35][30]​ Rusia había tenido un papel fundamental al influir en Constantinopla en favor de los constitucionalistas y lograr que el Gobierno otomano aprobase la Constitución, que sirvió de base a la administración serbia hasta 1869.[30]​ Incapaz de adaptarse a la nueva situación, Obrenović abdicó en junio del año siguiente y partió al exilio.[35][36]​ Comenzó entonces un periodo de influencia rusa sobre el principado.[37]

Dominio de la oligarquía[editar]

A Miloš le sucedió su hijo Milan II Obrenović, que apenas reinó veintiséis días, pues murió de tuberculosis.[38][24]​ Fue nombrado entonces otro hijo de Miloš, Miguel III Obrenović (1839-1842).[38]​ Como el nuevo príncipe se hallaba en el extranjero, se formó una regencia para gobernar el país en su ausencia, que ostentó el poder hasta mayo de 1840.[24]​ Miguel, que apenas tenía dieciséis años, tuvo que afrontar la oposición de los constitucionalistas y la de los partidarios de su padre, que deseaban su regreso.[24]​ En 1842, la oligarquía lo sustituyó por un miembro de la dinastía rival de los Karađorđević, Alejandro, hijo del difunto Karađorđe Petrović y considerado más obediente a sus deseos.[38][24][39]​ Tanto Rusia como el Gobierno del sultán aprobaron el cambio de príncipe.[38]​ El príncipe, débil de carácter, no estaba en posición de disputar el poder a los constitucionalistas, pues carecía de respaldo popular, ostentaba un título que no era hereditario en su familia y tenía que afrontar la amenaza permanente de una restauración de la dinastía rival.[40]​ La oligarquía dominó el gobierno en este periodo, hasta 1858, ocupó los puestos de ministro y consejero en los distintos gobiernos y emprendió la modernización del Estado, adoptando el modelo europeo occidental.[38][41]​ Escasa y poco instruida como para copar la Administración, tuvo que dejar esta en manos nuevamente de la inmigración serbia de Austria, que instituyó un sistema legal inspirado en el austriaco.[42][40]​ En 1844 se aprobó un código civil,[40]​ al tiempo que se comenzaba a fomentar la educación, con el objetivo primordial de formar funcionarios.[42]​ Estos formaban una nueva casta administrativa, mal vista por el campesinado.[40]​ La red de escuelas primarias y algunos centros de enseñanza secundaria se complementó con un sistema de becas de estudios en el extranjero, principalmente el París, para formar a los principales cuadros administrativos.[42]​ Tras dos décadas, los «parisienses», unos doscientos, comenzaron a gozar de gran influencia en el principado, y a arrumbar la de los serbios de origen austriaco, que habían dominado hasta entonces.[42]​ Estos jóvenes formaron una especie de oposición liberal a la generación anterior, más autoritaria y burocrática.[43]

A mediados de siglo, el principado seguía siendo casi completamente rural, sin industria aunque con comercio, y sin moneda propia.[44]​ El campesinado, aunque propietario de las tierras que trabajaba, carecía de capital o crédito, y se fue empobreciendo, lo que más adelante dio lugar al radicalismo político.[45]

Dos acontecimientos que minaron las simpatías populares por Alejandro y los constitucionalistas fue la falta de respaldo a los movimientos eslavos en el Imperio austriaco durante la revolución de 1848 y a Rusia durante la guerra de Crimea.[46][40]​ Desde el final de esta última, Austria pasó a ser la potencia protectora del principado junto a Rusia.[46][47][nota 3]​ La preponderancia de la influencia austriaca duró hasta el golpe de Estado de 1903.[47]

Las restauraciones[editar]

Tras un desacuerdo con el príncipe, cada vez menos dócil a los dictados de la oligarquía, esta trató de repetir la maniobra de 1842 y destituirlo mediante una asamblea que creía poder controlar, pero fueron los liberales los que, dominando las sesiones, optaron por devolver el trono al exiliado Miloš Obrenović, ya anciano.[45][48]​ Este mantuvo su estilo de gobierno y eliminó el sistema constitucional con el apoyo del pueblo, mientras los liberales se enzarzaban inútilmente en disputas con los constitucionalistas, transformados en conservadores.[45][48]​ Durante el año que Obrenović hubo de esperar para esperar la aquiescencia del Gobierno otomano a su vuelta al principado, la regencia, compuesta por conservadores y liberales, creó un nuevo Parlamento consultivo, elegido por todos los contribuyentes barones del territorio: la Asamblea Nacional.[46][48]​ Esta había de reunirse cada tres años y devino la institución preferida de los liberales, mientras que los conservadores defendían el poder del Consejo y del príncipe.[48]

El príncipe, que en su ausencia había adquirido un aura de héroe cuasilegendario entre el campesinado, fue, por el contrario, visto como un déspota por los políticos liberales y conservadores; falleció poco después de recobrar el trono, en 1860.[49]​ Le sucedió entonces su hijo Miguel, que también volvió del exilio, después de dieciséis años.[49][48]​ Miguel regresó con el proyecto de eliminar el poder otomano de los Balcanes y crear en la península un gran Estado eslavo y para ello se enfrascó en tratar de unir políticamente a Serbia como paso previo a obtener el respaldo del resto de grupos balcánicos hostiles a los otomanos.[49]​ Comenzó por reformar progresivamente las leyes y aumentar así su poder, aunque mantuvo la apariencia de gobierno constitucional.[50]​ El consejo consultivo obtuvo la primacía del funcionariado, pero quedó sometido al príncipe, que obtuvo con la reforma los poderes legislativo del consejo.[51]​ Reformó el servicio público, dominado por sus partidarios,[48]​ y creó un Consejo de Ministros moderno, con un presidente.[51]​ Mediante el uso de la policía, el príncipe se aseguro de que las mayorías de las sucesivas sesiones de la Asamblea Nacional le fuesen favorables.[48]​ Se codificaron además los poderes de los gobiernos municipales, que eran elegidos por los contribuyentes y se creó la figura del prefecto de distrito, que supervisaba los ayuntamientos.[51]

La imposibilidad de unir a liberales y conservadores hizo que los primeros gabinetes de Miguel estuviesen formados por tecnócratas dispuestos a aplicar las reformas deseadas por el príncipe.[51]​ Luego en 1861, este otorgó el Gobierno a los conservadores, que lo retuvieron hasta 1867.[51][48]​ En el fondo, era el príncipe el que llevaba las riendas del Gobierno, apoyado en figuras políticas de su confianza, aunque con escasa habilidad, lo que fue minando su popularidad inicial.[51]​ Conservó, no obstante, el respaldo de liberales y conservadores a su objetivo antiotomano, que conllevó el aumento[48]​ de las fuerzas armadas con la formación de una milicia que se sumó al Ejército regular, armado gracias a la importación de armas mediante contrabando desde Valaquia.[52]​ La creciente tensión con los otomanos estalló en 1862 en refriegas en la frontera y en las ciudades con guarniciones imperiales.[53]​ En Belgrado los turcos tuvieron que refugiarse en la ciudadela, desde donde se bombardeó la ciudad, aunque sin causar grandes estragos.[53][54]​ La crisis se resolvió temporalmente en una conferencia de embajadores de las potencias en Constantinopla: se desmantelaron varias guarniciones, si bien no las principales, y se expulsó a la población civil turca de Serbia.[53]​ El arbitraje solo retrasó el choque entre Constantinopla y Belgrado, que siguió atizando el descontento en los Balcanes contra los otomanos.[55]​ Para intentar calmar las tensiones, el Gobierno del sultán se avino a retirar las guarniciones del principado en 1867,[54]​ a cambio de la renovación del sometimiento de Miguel a aquel mediante una visita a la capital imperial; este fue un paso más hacia la independencia del principado, pues la autoridad otomana quedó desde entonces limitada fundamentalmente al pago del tributo anual.[56]​ La agitación serbia contra los otomanos, sin embargo, no cesó y Miguel hizo del país el centro de las maquinaciones contra Constantinopla, tejiendo una red de alianzas con otros territorios balcánicos en la segunda mitad de la década de 1860.[54]

Miguel fue asesinado en junio de 1868 y el ministro de Defensa proclamó sucesor al único pariente masculino del difunto: un primo en cuarto grado, Milan que por entonces estudiaba en París.[57][54][39]​ La Asamblea Nacional se limitó a refrendar la elección del Ejército, única fuerza política del país tras el reinado autocrático de Miguel.[57]

El reinado de Milan[editar]

Como Milan era aún menor de edad —tenía trece años—, se formó una regencia, que aprobó, fundamentalmente merced a los liberales, una nueva Constitución en julio de 1869 que dio más poder al Parlamento.[57][54][58]​ Un cuarto de la asamblea, no obstante, era todavía elegida por el príncipe, que podía disolverla a voluntad.[54][58]​ El antiguo consejo de Estado fue abolido.[59]​ El poder legislativo lo ostentaba el Parlamento, pero el Gobierno no respondía ante él y tenía que atenerse a aprobar o rechazar los proyectos de ley presentados por el príncipe.[58]​ En la práctica, el poder quedaba en manos del Gobierno nombrado por el príncipe.[59]

Los planes subversivos de Miguel en el imperio se abandonaron y la regencia trató de mantener un equilibrio entre Austria y Rusia.[60]​ Cuando alcanzó la mayoría de edad en agosto de 1872,[61]​ Miguel encargó el gobierno a los conservadores, que emprendieron una serie de reformas.[60]​ Entre 1872 y 1876, la política exterior del principado quedó sometida a la influencia de la Liga de los Tres Emperadores, que trataba de evitar cambios en la situación balcánica.[62]

Guerra de 1877[editar]

La primera intervención serbia en apoyo de los rebeldes bosnios en junio de 1876 concluyó en grave descalabro; derrotada por el Ejército otomano reformado, Serbia necesitó la intervención de Rusia en octubre para evitar la derrota total.[63]

Durante la guerra ruso-turca de 1877-1878, las tropas serbias reanudaron el conflicto con los otomanos, se apoderaron de Niš y seguidamente penetraron en Kosovo, donde la población albanesa opuso denodada resistencia a su avance.[64]​ El grueso de las tropas otomanas que se enfrentaron a los serbios fueron efectivamente albaneses,[65]​ reclutados en Kosovo y Macedonia.[66]​ Para Serbia, la guerra había comenzado con una derrota en 1876, que dejó a doscientas mil personas, en parte refugiados venidos de territorio otomano, sin casa.[67]​ La segunda fase de la guerra, en la que el principado participó a instancias de Rusia, permitió la expansión hacia el sur, pero no hacia Bosnia, pues un acuerdo austro-ruso había asignado esta a Austria.[67]

Las ganancias territoriales serbias en la guerra ruso-turca de 1877-1878. El cambio de soberanía del territorio desencadenó importantes traslados de población.

La contienda tuvo como consecuencia para Serbia la ampliación de su territorio hacia el sur, pues las potencias permitieron que el principado conservase la mayoría de los territorios que había conquistado durante el conflicto.[68][67]​ Estos se organizaron en cuatro condados: Niš, Pirot, Vranje y Toplica; hasta entonces, todos habían formado parte del sanjacado de Niš, parte del valiato de Kosovo.[69]​ Las nuevas tierras eran, en general, más atrasadas que el principado, y contaban con un tercio de población musulmana,[70]​ sin entusiasmo por su nuevo país.[68]​ En vísperas de la entrega a Serbia, la zona contaba con unos trescientos diez mil habitantes.[70]​ El Gobierno otomano había favorecido el asentamiento de musulmanes en las fronteras del principado antes de la guerra, como medida de protección.[68]​ Los albaneses abundaban en el suroeste; los circasianos —expulsados por Rusia de la región caucásica—, en el noreste; y los musulmanes emigrados de Serbia a partir del 1862, en el sur.[68][65]​ Se calcula que unos setenta y un mil musulmanes, entre ellos unos cuarenta y nueve mil albaneses, abandonaron el nuevo territorio serbio, la mayoría antes del final del conflicto; el Gobierno serbio fomentó[65]​ la emigración.[66]​ La mayoría de los musulmanes que se quedaron eran pobres y residían en los principales centros urbanos.[66]​ En Niš, la principal población de la zona, los serbios eran apenas la mitad de la población en 1878 y el 80 % en 1884.[66]​ La guerra avivó los traslados de población: serbios de Kosovo se instalaron en los nuevos territorios del principado, mientras que los albaneses los abandonaron y se asentaron en el norte de Kosovo, cerca de la nueva frontera.[66]

Independencia y transformación en reino[editar]

Economía y sociedad[editar]

El Congreso de Berlín de 1878 reconoció la independencia del principado.[71]​ Por entonces el país tenía una extensión de 48 000 km² y una población de 1 700 000 habitantes, abrumadoramente rural.[72]​ El 87 % de la población vivía en el campo y solo dos ciudades, Belgrado y la recién obtenida Niš, superaban los diez mil habitantes.[72]​ A lo largo de la década siguiente, la capital casi dobló su tamaño y alcanzó los 54 200 habitantes en 1890, cuando Serbia ya se había transformado en reino.[72]​ La población era mayoritariamente analfabeta (el 80 %, incluso el 87 % de las mujeres que vivían en las escasas ciudades).[72]​ En 1880 se fundó la Universidad de Belgrado, alma máter de la escasa intelectualidad nacional junto con las universidades extranjeras.[72]​ En 1883 se impuso la obligatoriedad de la enseñanza primaria, pero el país no contaba todavía con suficientes escuelas y maestros para aplicar la medida.[72]

Otra consecuencia de la independencia fue la proclamación de una Iglesia ortodoxa serbia autocéfala, independiente de la autoridad del patriarca de Constantinopla, en 1879.[68]​ Serbia fue el único país balcánico que negoció con el patriarca la separación de su iglesia.[68]

La población había crecido notablemente, desde los 678 000 habitantes de 1834 al 1 353 000 de 1874, poco antes de la independencia.[72]​ La aportación principal, sin embargo, no había sido el crecimiento vegetativo, sino la inmigración.[72]​ Diversos factores la favorecieron: la paz, la seguridad y la disponibilidad de tierras de cultivo atrajeron población.[73]​ Los altos impuestos hicieron que los labradores abandonasen paulatinamente la cría de ganado para dedicarse al cultivo de productos que se pudiesen comercializar, generalmente de mayor beneficio y más rápida producción, y ampliasen el terreno cultivable.[74]​ En las últimas dos décadas del principado y las dos primeras del reino, las tierras dedicadas al cultivo de cereal se duplicaron, lo que también fomentó el aumento de la población.[74]​ La mayoría de producción se consumía internamente y la exportación de grano apenas superaba el 10 % de lo cosechado.[74]

En 1881 se firmó un acuerdo comercial con el Imperio austrohúngaro que permitió que a partir de 1887 la balanza comercial serbia tuviese superávit.[74]​ Las principales exportaciones eran el ganado y, en menor medida, el cereal.[74]

Política[editar]

La independencia coincidió con la decadencia de los «partidos» tradicionales serbios, el nacionalista y el liberal popular.[66]​ Los jóvenes conservadores se unieron a parte de los liberales y en 1881 fundaron el Partido Progresista, que abogaba por la modernización del país, dirigida por la minoría con educación y la Corona; por la implantación de una Constitución y un sistema legislativo moderno; y por la expansión del país para englobar al resto de población considerada serbia.[75]​ Junto al Progresista surgieron también los partidos liberal y radical.[75]​ Este último, fundamentalmente nacionalista y democrático, fue el primer partido de masas serbio.[75]​ Defendía un recorte de la burocracia nacional y de los poderes del soberano, la formación de Gobiernos sostenidos por la mayoría parlamentaria, la implantación del sufragio universal y el aumento del poder de los ayuntamientos.[75]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Trescientos sesenta y ocho mil en 1804, según Jelavich.[4]
  2. Solo conocía forma de vida del Imperio otomano y era analfabeto.[27]
  3. Teóricamente, las potencias europeas en su conjunto pasaban a garantizar la autonomía serbia, pero, dada la cercanía de Austria, esta ostentó la influencia primordial en el principado.[46]

Referencias[editar]

  1. Pavlowitch, 2002, p. 26.
  2. a b Jelavich, 1994, p. 195.
  3. a b c d e f Pavlowitch, 2002, p. 28.
  4. Jelavich, 1994, p. 193.
  5. a b c Jelavich, 1994, p. 196.
  6. Jelavich, 1994, pp. 195-196.
  7. Jelavich, 1994, p. 1956.
  8. Pavlowitch, 2002, pp. 28-29.
  9. a b c Pavlowitch, 2002, p. 29.
  10. a b Jelavich, 1994, p. 197.
  11. a b c d Pavlowitch, 2002, p. 30.
  12. a b Jelavich, 1994, p. 202.
  13. Pavlowitch, 2002, pp. 30-31.
  14. a b Pavlowitch, 2002, p. 31.
  15. a b c d e f g h Pavlowitch, 2002, p. 32.
  16. a b c d Jelavich, 1994, p. 203.
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  19. Pavlowitch, 2002, pp. 32-33.
  20. Jelavich, 1994, pp. 240-241.
  21. a b c d e f Pavlowitch, 2002, p. 33.
  22. a b c d Jelavich, 1994, p. 241.
  23. a b Jelavich, 1994, p. 238.
  24. a b c d e f g Jelavich, 1994, p. 243.
  25. a b Pavlowitch, 2002, pp. 33-34.
  26. Pavlowitch, 2002, p. 34.
  27. a b c Jelavich, 1994, p. 239.
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Bibliografía[editar]