Pedro Blanco Fernández de Trava

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Pedro Blanco Fernández de Trava, conocido como el Mongo de Gallinas (Málaga, 1795-Génova, 1854) fue un pirata y negrero o comerciante de esclavos español, el más importante del imperio español en su época y "el más grande del mundo" según Hugh Thomas.

Biografía[editar]

De orígenes gallegos, nació en el Perchel, el barrio de pescadores de Málaga, como hijo póstumo del fallecido patrón de un falucho de cabotaje y del desliz de su madre, Gertrudis, que a causa de tal fue repudiada por la rica familia de burócratas a la que pertenecía. Su tío materno, Fernando, capitán mercante de la ruta de las Antillas, le pagó un colegio y cuando cumplió diez años la escuela de Náutica de San Telmo. Pero a los catorce años se vio obligado a huir de Málaga por haber dejado a su hermana Rosa embarazada. En 1810 se embarcó a América, según unos como polizón, y según otros para hacer las prácticas reglamentarias como alumno de San Telmo y poder obtener el título de piloto. Sea como fuere, ya no regresó; empezó de abajo como simple marinero a cambio de comida por el Mediterráneo y Terranova (el peor destino para un marino). Luego pasó a las Antillas y al comercio triangular con África. Se las arregló para hacerse capitán de bergantín y adquirir un ingenio azucarero en Cuba; aprendió el negocio de negrero con el cubano Joaquín Gómez Hano de la Vega y en el "criadero" de esclavos de Reeves en Recife (quien apareaba con criterios raciales los mejores ejemplares), así como los métodos del famoso negrero mulato Santiago Cha-Cha, del que fue contable en su etapa de empleado en Ouidah, en la Costa del grano, y luego se estableció por su cuenta llevando uno de sus barcos, el Conquistador, a Lomboko, un archipiélago en la desembocadura del río Gallinas, hoy río Moa, cerca de Sulima, en la costa de la actual Sierra Leona, que era ideal: al estar en un estuario, no aparecía en las cartas marinas.

Allí se instaló entre 1822 y 1838 y, con la ayuda del rey africano Siaka y agitando sin piedad las rivalidades intertribales, llegó a reunir 4.000 esclavos y un harén de 1.000 negras y a desarrollar un próspero negocio internacional de trata de esclavos que suministraba cada estación 6.000 esclavos negros a cubanos, brasileños y estadounidenses. En una isla tenía sus almacenes, en otra su harén, en otra sus oficinas, en otra la residencia de su hermana y, en las islas de Taro y Kamasun, los barracones de los esclavos. Tenía a su servicio ciento cincuenta marineros y doce contables y administrativos. Desde este enclave, urdiendo un sistema de espionaje, soborno y vigilancia, consiguió eludir las naves de la armada británica antitrata, el West Africa Squadron, con sede en Freetown, comprando ligeros y veloces barcos clipper en los Estados Unidos que superaban a los antiguos bergantines en velocidad y movilidad, y dio salida a gran cantidad de esclavos a Estados Unidos, a las Antillas mayores y a Brasil. Compra cada esclavo por veinte dólares y lo vende en destino por trescientos cincuenta, y llegó a acumular una fortuna de cuatro millones de dólares de la época.

El pilar fundamental para su expansión fue su amistad con el catalán Francisco Martí y Torrens, que llegó a Cuba en 1810 y en 1829 fue nombrado subdelegado de Marina de la Chorrera encargado de reprimir el contrabando; dado que controlaba toda una zona de desembarco, permitía introducir cuantos esclavos podía y muchas veces los enviaba a Yucatán como obreros contratados, aunque seguían siendo esclavos. Además, Blanco utilizó también los servicios de sus sobrinos Fernando y Julio, que entraron en el negocio, y una vez acumulada cierta riqueza se convirtieron en honorables comerciantes en distintos enclaves europeos.[1]​ Eventualmente disponía de agentes estacionados en el Cabo Mount (Liberia), Shebar, Digby, Nuevo Sestos y otros lugares. Blanco se asoció con un tal Lino Carballo que tenía su centro de operaciones en La Habana y sucursales en Puerto Rico, Trinidad y la República de Texas; su representante en Cádiz era un tal Pedro Martínez, a quien luego traspasaría el negocio.[2]​ Su posición mercantil era tan alta que tenía cuentas bancarias en Nueva York, Madrid, Londres, París, Nueva Orleáns, Martinica y muchos otros centros financieros bien conocidos.

En 1839, consciente de las dificultades que le causaba el tratado entre España e Inglaterra de 1835 (y la competencia que le daban otros negreros españoles asentados en Gallinas, como José Ramón Vicuña y Gume Suárez), entre otras dificultades,[3]​ dejó el negocio en manos de Pedro Martínez y emigró con su hija mulata Rosa a Cuba, desde donde trató de convencer al gobierno español de las posibilidades de usar la isla de Fernando Poo y otros territorios alrededor del río Gallinas como colonias a la manera británica con mano de obra negra forzada; por ello el general Baldomero Espartero le concedió el título de intendente de la Armada, que fue anulado el 27 de febrero de 1844, ya depuesto el general, por su participación en 1843, a través del señuelo de Julián Zulueta, en la llamada Conjura de los negreros contra el capitán general de la isla de Cuba, Gerónimo Valdés, pero también por un informe que este realizó sobre su escabrosa vida privada. De todas formas, sus factorías en Lomboko habían sido incendiadas por los británicos en un primer ataque en 1840, preparado con una inteligente estratagema;[4]​ ninguneado por la alta sociedad cubana, más por sus sórdidos escándalos que por ser esclavista (mató a un individuo en una taberna, frecuentaba la compañía sexual de hombres, violó a su sobrino y se hizo público que pidió a su esposa que contemplara sus encuentros con otros varones)[5]​ abandonó La Habana en 1845 huyendo de la denuncia de su mujer; a través de Estados Unidos llegó a Europa y probablemente a Génova. Es probable que sus sucesores fletaran la goleta La Amistad; pero el negocio de Blanco finalmente se derrumbó en 1848 y en 1849 Lomboko fue arrasada por la Marina Real británica y sus esclavos liberados. La fecha de su muerte no está establecida con seguridad; unas fuentes afirman que fue en 1852; la mayoría afirma que murió loco en Barcelona en 1854; y otros que fue en Génova en 1854.[6]

En la literatura[editar]

Su biografía fue novelada por el cubano Lino Novás Calvo (El negrero: vida novelada de Pedro Blanco Fernández de Trava, 1944) y por el historiador y escritor español Carlos Bardem (Mongo blanco, 2019)

Referencias[editar]

  1. Fernando Africano, op. cit.
  2. Sánchez Hachero, José Luis (1 de abril de 2012). «Viaje a la infamia: Pedro Blanco y su Negra Alma». Los mundos de Hachero. 
  3. En 1829 tuvo noticias de la fundación de Clarence como ubicación del Tribunal Mixto, y los abolicionistas americanos fundaron Maryland, que, junto con la existente Monrovia, permitía presionar sobre las posesiones de Blanco.
  4. Africano, Fernando (1 de mayo de 2013). «Pedro Blanco, el mayor traficante de esclavos de África occidental». 
  5. Gómez, Víctor A. (5 de junio de 2019). «Pedro Blanco, el malagueño más infame». La Opinión de Málaga. 
  6. García Cantús, Dolores. «Pedro Blanco Fernández de Trava». Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia. RAH. 

Bibliografía[editar]

  • Adam Jones, From Slaves to Palm Kernels: A History of the Galinhas Country (West Africa), 1730-1890, Wiesbaden: Steiner, 1983.
  • Hugh Thomas, The Slave Trade: The Story of the Atlantic Slave Trade: 1440-1870, New York: Simon & Schuster, 1997.
  • Lino Novas Calvo, Pedro Blanco, el negrero, Madrid: Espasa-Calpe, 1973 (1944)
  • Dolores García Cantús, “Pedro Blanco. El lado oscuro de un negrero”, en La Aventura de la Historia n.º 68 (junio de 2004), págs. 74-78
  • Dolores García Cantús, Fernando Poo: una aventura colonial española, vol. I, Vic: Ceiba, 2006, págs. 126-164.
  • Dolores García Cantús, Fernando Poo: una aventura colonial española en el África Occidental (1778-1900), tesis doctoral.