Mysterii Paschalis

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Mysterii Paschalis es el íncipit del motu proprio del papa Pablo VI emitido el 14 de febrero de 1969,[1][2]​ por el cual se reorganizó el año litúrgico del rito romano católico, con lo que se revisaron y modificaron las celebraciones litúrgicas en el Calendario romano general.[3]

A través de este documento, el papa Pablo VI aplicó la normativa del Concilio Vaticano II en lo relativo a la restauración del año litúrgico y se aprobó el nuevo Calendario Romano Universal.[1][2]

El 21 de marzo del mismo año, la Sagrada Congregación de Ritos promulgó las Normas Universales sobre el año litúrgico y el calendario, mediante un decreto firmado por el prefecto cardenal Benno Gut y el secretario Ferdinando Giuseppe Antonelli. El motu proprio y el decreto fueron incluidos, con un comentario no oficial del Concilio para la Correcta Implementación de la Constitución de la Sagrada Liturgia, en el libro Calendarium Romanum.[4]

Las nuevas normas entraron en vigor el 1 de enero de 1970.

Antecedentes[editar]

Desde en Concilio Vaticano II, la constitución apostólica Sacrosanctum Concilium ordenó revisar el calendario litúrgico para adecuarlo a las necesidades modernas:

«Revísese al año litúrgico de manera que, conservadas o restablecidas las costumbres e instituciones tradicionales de los tiempos sagrados de acuerdo con las circunstancias de nuestra época, se mantenga su índole primitiva para que alimente debidamente la piedad de los fieles en la celebración de los misterios de la redención cristiana, muy especialmente del misterio pascual.»

Constitución Sacrosactum Concilium sobre la Sagrada Liturgia. §107[5]

Igualmente, ordenaba revisar las fiestas de los santos para dejar en el calendario sólo la memoria de aquellos «de importancia realmente universal».[6]

Año litúrgico[editar]

Los principios contenidos en el documento Normas Universales sobre el año litúrgico y el calendario fueron declaradas aplicables tanto al rito romano como a todos los demás ritos, mientras que las normas prácticas deben interpretarse como dirigidas solamente al rito romano salvo que por su naturaleza conciernan también a los restantes ritos.[7]

Un día litúrgico se define como el que transcurre de medianoche a medianoche, con la excepción de los domingos y solemnidades, el cual comienza desde la tarde anterior.[8]

El domingo, en tanto día de la Resurrección de Jesús, es la fiesta primordial y no admite otras celebraciones de menor categoría que aquellas respectivas a solemnidades o fiestas de Jesucristo. En Adviento, Cuaresma y Pascua, los domingos desplazan incluso a las solemnidades de ese tiempo, con algunas excepciones de celebraciones que por regla general son dominicales: las solemnidades de la Sagrada Familia, del Bautismo de Jesús, de la Santísima Trinidad, de Cristo Rey y, en los lugares donde no son fiesta obligatoria, de la Epifanía, de la Ascensión de Cristo y de Corpus Christi.[9]

Cambios en el Calendario General Romano por mes[editar]

Los siguientes son los cambios introducidos en 1969 por remoción o reubicación de las celebraciones en el calendario. Las celebraciones que permanecieron sin cambios no se indican. Las nuevas celebraciones también fueron agregagas al calendario para mostrar mejor la universalidad de la Iglesia Católica.

Las explicaciones dadas son aquellas que fueron publicadas en el Calendarium Romanum en 1969. Por "calendarios particulares" se entiende aquellos de "Iglesias particulares, naciones o familias religiosas".[6]​ La frase "verdadera importancia universal" también es un término tomado del Segundo Concilio Vaticano Segundo.

Algunas remociones de fiestas anteriores a 1969 en el Calendario General Romano, fueron realizadas en las reformas del Calendario General Romano del papa Pío XII y en el Calendario General Romano de 1960.

Enero[editar]

  • Telesforo, 5 de enero, agregado en 1602, borrado: la fiesta era, originalmente, la de un mártir distinto y desconocido que no fue papa.
  • Higinio, 11 de enero, agregado en el siglo XII, borrado; no fue mártir y la fecha de su muerte es desconocida.
  • Félix, 14 de enero, trasladado a la fiesta de su muerte el 13 de enero.
  • Pablo el ermitaño, 15 de enero, agregado en el siglo XII, se deja a calendarios particulares en vista de problemas concernientes a la historicidad de la vida del santo escrita por San Jerónimo.
  • Mauro, 15 de enero, agregado en el siglo XII, se deja a calendarios particulares: fue erróneamente identificado con el San Mauro mencionado en el martirologio romano para este día.
  • Marcelo, 16 de enero, se deja a calendarios particulares: sin "verdadera importancia universal".
  • Priscila, 18 de enero, se deja al calendario de la basílica romana que lleva ese nombre: sus Hechos no son solamente fabulosos sino que conciernen a un santo diferente.
  • San Mario y Santa Marta y sus hijos Audifax y Abaco, 19 de enero, agregado en el siglo IX, borrado: nada es conocido de ellos salvo por sus nombres y lugar de entierro.
  • Canuto, 19 de enero, se deja a calendarios particulares: sin "verdadera importancia universal".
  • Anastasio, 22 de enero, agregado en siglo XII, se deja a calendarios particulares.
  • Emerenciana, 23 de enero, agregado en siglo IX, se deja a calendarios particulares: nada es conocido de ella salvo por su nombre y lugar de entierro.
  • Raimundo de Peñafort, 23 de enero, se movió al día después de su muerte, 7 de enero.

Referencias[editar]