Monasterio de Santa Clara la Real (Murcia)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Monasterio de Santa Clara la Real
Monumento Nacional
Real Monasterio de Santa Clara (Murcia).jpg
Tipo Convento y museo
Ubicación Escudo de Murcia.svg Murcia,
Flag of the Region of Murcia.svg Región de Murcia,
Flag of Spain.svg España
Coordenadas 37°59′17″N 1°07′49″O / 37.98805618, -1.13027775Coordenadas: 37°59′17″N 1°07′49″O / 37.98805618, -1.13027775
Uso
Culto Iglesia católica
Diócesis Diócesis de Cartagena
Orden Orden de las Clarisas
Arquitectura
Construcción Palacio árabe (siglo XIII), Monasterio (siglo XIV) e Iglesia (siglos XVII y XVIII)
Estilo arquitectónico arte islámico, gótico y barroco
[editar datos en Wikidata]

El Monasterio de Santa Clara la Real es un conjunto monástico de la orden de las Clarisas situado en la ciudad de Murcia (Región de Murcia, España). Tiene su origen en el siglo XIV, ocupando lo que fue el antiguo Alcázar Seguir musulmán del siglo XIII.[1] Es uno de los edificios históricos más importantes de la ciudad al disponer de restos del palacio árabe (los más importantes del arte islámico murciano). El monasterio cuenta también con un claustro y coro góticos, y una iglesia barroca.

Parte del edificio es actualmente el Museo de Santa Clara, mientras que en el ala oeste se sitúa el Centro Cultural Las Claras de CajaMurcia.

Historia[editar]

El palacio del Rey Lobo (siglo XII)

Patio del Alcázar con la alberca de agua y los jardines.

Los orígenes de la ocupación de este solar, situado fuera de las murallas de la medina de Mursiyya, en plena zona residencial del arrabal conocido como la Arrixaca y con disponibilidad de aguas de la Acequia Mayor Aljufía (que pasa por el lado sur del mismo), hay que buscarlos en el palacio de recreo que el rey taifa murciano Ibn Mardanis (el Rey Lobo) edificó durante su próspero reinado (1147-1172).

Este alcázar, denominado Al Dar al Sugra, del cual quedan restos actualmente, fue parcialmente destruido tras la toma de la ciudad por los almohades en 1172.

El Alcázar Seguir de Ibn Hud (1228-1266)

Posteriormente, con la creación de la Tercera taifa de Murcia, el rey murciano Ibn Hud al Mutawakkil construyó entre 1228 y 1238, en el mismo solar que el palacio anterior, el conocido como Alcázar Seguir, concebido asímismo como un palacio de recreo situado en la referida zona residencial del arrabal de la Arrixaca, que en aquellos años vivió una importante expansión urbana.

La mayor parte de los valiosos restos arqueológicos que guarda el conjunto patrimonial son del Alcázar Seguir, de hecho el monasterio de las clarisas actual se edificó utilizando parte de la estructura del antiguo palacio musulmán. Las posesiones de la familia real musulmana se completaban con el Alcázar Nasir, la residencia oficial del monarca que se encontraba dentro de la medina.

En 1238 Ibn Hud murió asesinado en Almería. En 1243 se firmó el Tratado de Alcaraz, por el que la Taifa de Murcia se convirtió en un protectorado de la Corona de Castilla manteniendo la autonomía de los musulmanes. En cumplimiento del tratado el Alcázar Nasir fue ocupado por una guarnición cristiana por lo que el Alcázar Seguir pasó de ser un palacio de recreo a residencia permanente de la familia real murciana, encabezada en aquel momento por Ibn Hud al-Dawla (tío del anterior), que todavía se intitulaba como "rey de Murcia".

Alfonso X y su corte.

Residencia de los reyes cristianos (1266-1365)

En 1267; después de que fuera sofocada la sublevación mudéjar (1264-1266) por Jaime I de Aragón y de que la ciudad pasara definitivamente a control cristiano, el Alcázar Seguir se convirtió en Casa Real de la monarquía castellana. Personajes tan ilustres como Alfonso X el Sabio, Violante de Aragón y Jaime I de Aragón residieron largas temporadas en sus estancias con ocasión de sus visitas al reino de Murcia.

Monasterio de clarisas (1365-hoy)

Anteriormente los monarcas cristianos ya habían cedido a los Franciscanos una parte del palacio, pero fue en 1365 cuando Pedro I el Cruel donó todas las estancias palaciales a la abadesa Berenguela de Espín y a la Orden de Hermanas Pobres de Santa Clara, manteniéndose en su propiedad hasta nuestros días.

Fachada de la iglesia del Monasterio de Santa Clara la Real, edificada en el siglo XVII, destacando las famosas celosías.

En 1367 las monjas obtuvieron permiso del obispo Nicolás de Aguilar para acondicionar las estancias palaciales (en aquel tiempo ya semi-ruinosas) en convento. El antiguo patio musulmán se convirtió en el centro de la vida conventual, añadiéndole poco a poco las arquerías y las dependencias colaterales.

Superadas las penurias del siglo XIV, el monasterio vivió un momento de esplendor a finales del siglo XV, cuando recibió la protección personal de los Reyes Católicos, por lo que se pudieron acometer las obras del claustro y la iglesia en estilo gótico final.

Durante el siglo XVII se reformaron partes del monasterio destacando la edificación de una nueva iglesia en estilo barroco obra de Melchor Luzón, conservándose solamente el coro alto del templo gótico anterior. La Iglesia fue redecorada en estilo rococó en el siglo XVIII.[2]

Durante el siglo XX se suceden tiempos difíciles para la comunidad de hermanas de Santa Clara. Es ahora cuando acuciadas por las necesidades económicas las clarisas se desprenden del ala oeste del monasterio; zona actualmente recuperada como centro socio-cultural de CajaMurcia.

Durante la Guerra Civil se vivió la exclaustración del inmueble y su conversión en cuartel de tropas. Una vez que las monjas regresaron, en los años 60 decidieron el alquiler del ala sur que supuso la destrucción de esa zona para la construcción de un garaje.

A partir de 1980 las obras de restauración del monasterio se hicieron más importantes. En 1995 se levantó una nueva residencia para las monjas en el ala sur, lo que permitió la reconstrucción de los alzados del palacio islámico en el ala norte y del antiguo patio. Se fueron sacando a la luz los restos tanto del palacio hudí como del mardanisí que pueden visitarse desde hace algunos años junto con una colección de arqueología musulmana, otra de arte sacro proveniente del monasterio, además de la parte interior del claustro y el coro alto, todo ello a través del Museo de Santa Clara. La visita a la iglesia conventual es independiente del Museo.

Arquitectura[editar]

Palacios árabes[editar]

Dentro de la arquitectura árabe, los restos conservados en Santa Clara tienen un gran interés para los especialistas en el arte, la arquitectura y la arqueología de la Península Ibérica en época musulmana.

Alberca árabe del patio del Alcázar Seguir (siglo XIII), con el claustro del Monasterio enfrente.

A su monumentalidad se añade su carácter singular. Hoy en día, el Alcázar Seguir de la etapa Hudí (1228-1243) es el mejor exponente de un período de transición entre el arte almohade (con edificios emblemáticos como la Giralda o los Reales Alcázares de Sevilla) y el nazarí, cuyo máximo exponente se encuentra en el conjunto monumental de la Alhambra de Granada. Ello se aprecia en la decoración de sus arcos, así como también en el diseño novedoso del patio que mantiene los dos paseadores en cruz y los cuatro arriates (documentados también en el palacio Mardanisí del siglo XII y característicos de la arquitectura almorávide y almohade). A ello se añade una gran alberca central, claro precedente de los palacios nazaríes. Hasta ahora es el único palacio con este diseño conocido en todo el territorio peninsular, diseño que más tarde vuelve a aparecer en el Palacio Al-Badí (Marraquech) ya en el siglo XVII.

En Santa Clara se han recuperado los siguientes espacios:

Portada del salón norte del Alcázar Seguir (siglo XIII). Museo de Santa Clara.

Del palacio hudí o Alcázar Seguir (siglo XIII):

  • Alberca y patio del palacio: El claustro del monasterio recrea parcialmente la disposición original que tuvo el gran espacio abierto del palacio hudí en su fase de mayor apogeo: una gran alberca longitudinal, de 27,5m x 7,50m en el eje norte-sur, que se encontraba aterrada tras la conversión del edificio en Monasterio y que se descubrió prácticamente intacta tras las excavaciones arqueológicas, y cuatro frondosos arriates rectangulares. Un novedoso diseño proporcionado por la Murcia andalusí que supone la transición entre los famosos jardines de crucero difundidos durante los siglos XII y XIII por los imperios almorávide y almohade (como se da en el Castillejo de Monteagudo o en el palacio mardanisí anterior), y los característicos patios de la arquitectura granadina del siglo XIV. La vegetación plantada en los arriates reproduce en parte la flora original gracias a estudios palinológicos (palmeras, ciruelos, cítricos, etc.).
  • Pórtico del palacio: A la alberca y jardines del palacio precede un alargado pórtico compuesto por tres arcos festoneados, con pequeñas alhanías sobreelevadas en sus costados. En el centro se ubica una fuente que recupera la original que debió de estar conectada con la alberca.
  • Salón del palacio: Tras el pórtico del palacio hudí se sitúa la elegante portada del salón del palacio que conserva yeserías originales. El salón cuenta con amplias alhanías sobreelevadas en sus extremos. Estas se encuentran enmarcadas por esbeltos arcos angrelados policromados apeados en semicolumnas con capiteles de hojas de acanto y recuadrados por alfiz con epígrafe cursivo. Los lóbulos están recorridos por molduras en nacela con ornamentación epigráfica sobre fondo rojo y azul. Previsiblemente, en estos amplios salones "del trono" tenían lugar las audiencias, recepción de embajadas y administración de justicia.

Del palacio mardanisí o Al Dar al Sugra (siglo XII):

  • Patio de crucero: La excavación en profundidad del suelo del salón septentrional del palacio del siglo XIII dio como fruto el hallazgo de los restos de un gran patio de crucero del siglo XII perteneciente al conjunto aúlico que construyó Ibn Mardanis (similar al Castillejo de Monteagudo), caracterizado por andenes y plataformas soladas de ladrillo que delimitan jardines de escaso fondo, canales cortados en cruz y una qubba o pabellón en la intersección de los brazos. De aquí proceden algunas de las yeserías talladas policromadas de progenie almorávide y mardanisí.

Monasterio Santa Clara la Real[editar]

La cúpula de los dragones en el presbiterio del monasterio. Data del siglo XV, es de estilo gótico final.

Dentro ya de la aquitectura conventual, durante el reinado de los Reyes Católicos, gracias al decidido apoyo mostrado por la reina Isabel y sobre todo a la aportación de cuantiosas dotes por parte de algunas religiosas pertenecientes a poderosas familias del reino (los Pacheco o los Fajardo), se construyó una doble e irregular arquería gótica compuesta por arcos de torso rebajado, en planta baja, y arquillos mixtilíneos en la superior, adosándola a las crujías y fachadas del pórtico islámico hasta dotar finalmente a la residencia de la imagen característica de un monasterio.

La primitiva iglesia del monasterio también databa de esta época, sin embargo lo único que se conserva de la misma tras la edificación de la nueva en los siglos XVII-XVIII es el presbiterio o coro alto, una sala cuadrangular con bóveda estrellada típica del gótico, existiendo claves colgantes en cada una de las uniones de los nervios. Las pinturas que decoran la bóveda y sus nervaduras; probablemente de principios de siglo XVI, conservan elementos góticos, representando al ejército espiritual luchando contra las tinieblas con espectaculares dragones con ojos y fauces abiertas.

La iglesia actual del monasterio; con la conocida fachada de celosías que es imagen exterior del monumento, data del siglo XVII, en cuanto a su estructura y arquitectura (debida a Melchor Luzón), y del XVIII en cuanto a su decoración interior. La fachada tiene dos niveles, el primero, de igual altura que las naves de la iglesia, muy sencillo, y el segundo compuesto por dos torres con celosías. En su interior destacan las yeserías rococó que decoran el templo y el interior de la cúpula del crucero.

Patrimonio[editar]

Museo de Santa Clara[editar]

Cuenta con dos secciones:

  • Sección de Arte y Arqueología Andalusí

Situada en el salón norte del palacio hudí. En ella se exponen interesantes restos arquitectónicos (maderas talladas y decoradas, zócalos con interesante labor de ataurique, yeserías talladas y pintadas, los restos más antiguos de una cubierta de mocárabes...), todos ellos provenientes de las actuaciones de restauración y excavación de Santa Clara, que por sí solos justifican la creación de un museo monográfico en parte del monasterio-palacio, en concreto en su ala norte. A estos restos procedentes de los conjuntos aúlicos se suma una magnífica colección de piezas que configuran la Sección Islámica del Museo Arqueológico de Murcia, destacando los excelentes tesoros aúreos de la plaza Yesqueros de Murcia y La Pita de Alhama de Murcia, o el tesoro de dirhams procedente de Cehegín. También son reseñables en la colección otras piezas y ajuares islámicos de carácter suntuoso.

Una de las piezas más importantes de esta sección del Museo es la decoración en yeso y madera que engalanaba las estancias palatinas del palacio anterior del siglo XII, destacando el arrocabe y los canecillos tallados, los austeros frisos de lacería, las adarajas de mocárabes que contienen escenas figuradas como la imagen del famoso flautista, al igual que los espectaculares zócalos pintados de época almorávide y mardanisí. De esta época también se exponen las delicadas dovelas epigráficas provenientes del Palacio del Castillejo de Monteagudo.

  • Tiempos de Silencio

Con este nombre se abre la sección de arte sacro preveniente del monasterio, situada en el ala oriental y coro alto del convento. A estas salas se asoman algunas obras de arte promovidas por el mecenazgo cenobial. Esculturas, pinturas, documentos, piezas suntuarias, etc. destacando entre ellas el retablo de Santa Clara, obra del siglo XVI de Jerónimo Ballesteros, el retablo de San Juan Evangelista y la Predella de la Última Cena de la misma época que el anterior. Hay obras escultóricas de Diego de Mora, Francisco Salzillo, Roque López etc. Destaca la imagen del Cristo de las Isabelas, obra maestra de Salzillo de (1770).

Baldaquino barroco de la Iglesia del Monasterio, de José Ganga Ripoll y Francisco Salzillo (1755).

La Iglesia de Santa Clara[editar]

Independiente de la visita al Museo, el barroco templo conventual dispone de un rico conjunto de retablos e imágenes. Destaca principalmente el original retablo-templete o baldaquino que preside la iglesia, de clara inspiración italiana donde las esculturas se liberan del frontalismo que un retablo adosado les habría impuesto, obra de José Ganga Ripoll y Francisco Salzillo (1755), autores igualmente del retablo mayor del cercano Convento de Santa Ana.

Del mismo Salzillo destaca la Inmaculada Concepción (1730) en donde llama la atención su disposición ascendente, y el grupo de San José y el Niño (1733-1735), pertenecientes a su primera etapa donde ya se aprecian las características posteriores de la obra salzillesca: importancia de la policromía, tamaño pequeño de las figuras, riqueza de los oros, etc. El retablo barroco donde se localiza esta obra es del tipo de los que se producen en el primer cuarto del XVIII, caracterizado por el predominio de lo decorativo.

Del templo conventual también hay que destacar la cuidada decoración del interior de la cúpula del crucero, característicica del barroco-rococó.

Horario del Museo[editar]

  • Martes a Sábado: Mañanas de 10:00 a 13:00 y Tardes 16:00 a 18:30 (del 1 Julio al 31 Agosto de 17:00 a 19:30)
  • Domingos: 10:00 a 13:00
  • Lunes cerrado

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Estrella Sevilla, Emilio (2007). Dos siglos a la sombra de una torre. Murcia: Contraste Producciones, S.L. ISBN 978-84-612-0451-9. 
  • Consejería de Cultura, Educación y Turismo (1988). Murcia. Guía Artística. Murcia: I. G. Jiménez Godoy. ISBN 84-7564-068-0. 

Notas al pie[editar]

Enlaces externos[editar]