Mercedes Formica

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Mercedes Fórmica»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Mercedes Formica
Información personal
Nombre de nacimiento Mercedes Formica-Corsi Hezode
Otros nombres Elena Puerto
Nacimiento 9 de agosto de 1913
Cádiz Flag of Spain.svg España
Fallecimiento 22 de abril de 2002 (88 años)
Málaga, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Eduardo Llosent y Marañón (1937-60)
José María González de Careaga y Urquijo (1962-1971)
Educación
Alma máter Universidad de Sevilla
Información profesional
Ocupación escritora, abogada, colaboradora de prensa
Conocida por Fue una de las primeras juristas españolas, pionera en la lucha por los derechos de la mujer en la posguerra española
Distinciones Ver y modificar los datos en Wikidata
[editar datos en Wikidata]

Mercedes Formica-Corsi Hezode (Cádiz, 9 de agosto de 1913 - Málaga, 22 de abril de 2002) conocida como Mercedes Formica[1] fue una jurista y novelista española especializada en la lucha por los derechos de la mujer en España.

Feminista pionera, en plena posguerra sus denuncias lograron en 1958 la reforma de 66 artículos del Código Civil.[2] Sin embargo sus logros fueron silenciados y apenas tuvieron el reconocimiento público en el posfranquismo a causa, según ella misma lamentó, de "su pasado falangista",[3] que contrastaba con el de otros destacados juristas feministas, como Plutarco Marsá, más silenciados todavía a causa de su origen republicano represaliado y por tanto con menor o nulo éxito. También las dificultades por ser mujer en un mundo literario marcado por los hombres contribuyeron según estudiosos de la literatura a su invisibilización como autora.[4]

Estuvo afiliada a la Falange Española, de la que se desvinculó al comprobar lo poco que progresaban sus reivindicaciones feministas durante el régimen de Franco.[5] Simultaneó el periodismo con la literatura a partir de los años 40.

Desde 1941 hasta mediados de los 70 fue directora de "Medina" y colaboró con publicaciones como ABC, Blanco y Negro, Gran Mundo, Teresa y La Ilustración Femenina.[6] Usó el seudónimo de Elena Puerto para firmar sus novelas rosa. En 1973 recibió el Premio Fastenrath de la Real Academia Española por su novela La hija de Don Juan de Austria (Ana de Jesús en el proceso al pastelero de Madrigal) con prólogo de Julio Caro Baroja.[7]

Biografía[editar]

Nació en Cádiz el 9 de agosto de 1913[8] . De familia acomodada, era la segunda de seis hermanos; vivió en su ciudad natal hasta los once años cuando se estableció con su familia en Sevilla, a causa de un traslado profesional de su padre, ingeniero industrial, que pasó a dirigir la sucursal de la Compañía Catalana de Gas y Electricidad en la capital andaluza; de eso trata su novela autobiográfica La infancia.

El empeño de su madre, Amalia Hezode Vidiella, con graves problemas en su matrimonio,[9] le hizo estudiar bachillerato en el colegio de Santa Victoria de Córdoba y más tarde en el Valle de Sevilla. Una madre, según explicó Formica, empeñada en enseñar a sus hijas el camino de la independencia y de la libertad. "Mi madre sufría la indefensión de la mujer educada a la antigua" solía decir.[3]

En 1931 preparó en una academia el acceso a la universidad en 1931, al año siguiente se matriculó en Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla, donde tuvo a profesores formados en la Institución Libre de Enseñanza y posteriormente en la Universidad de Madrid donde tras obtener la licenciatura ejerció como abogada con notable éxito especializándose en temas relacionados con los derechos de la mujer[5] y siendo una de las tres únicas abogadas de Madrid.[10]

Durante su época de estudiante universitaria fue Delegada del SEU en Madrid.[5]

En 1933 sus padres se divorciaron y su madre no consintió el divorcio «amistoso», aquella ley contraria a los débiles, y por eso se vio obligada a vivir en Madrid con sus hijas, una experiencia que le hizo tomar conciencia por la situación y la suerte de las mujeres separadas en España.[3]

Con Falange y Primo de Rivera[editar]

En octubre de ese año conoció a José Antonio Primo de Rivera cuya existencia ignoraba. Pocos días después pudo escuchar las palabras que pronunció en el teatro de la Comedia.

Una mañana decidió rellenar la ficha para afiliarse al Sindicato Español Universitario. Desde entonces su vida se limitó, junto con sus estudios universitarios, a participar en actividades de Falange siendo nombrada al poco tiempo delegada del SEU de la Facultad de Derecho, por el propio José Antonio.

«Sobre el supuesto antifeminismo de José Antonio y la tesis, tan difundida, de querer a la mujer en casa, poco menos que con la «pata quebrada», debo decir que no es cierto. Forma parte del proceso de «interpretación» a que fue sometido su pensamiento. Como buen español, sentía recelo hacia la mujer pedante, agresiva, desaforada, llena de odio hacia el varón. Desde el primer momento contó con las universitarias y las nombró para cargos de responsabilidad. En lo que a mí respecta, no vio a la sufragista encolerizada, sino a una joven preocupada por los problemas de España, que amaba su cultura e intentaba abrirse camino, con una carrera, en el mundo del trabajo.» (pág. 158.)

En 1936 el propio José Antonio la nombró delegada nacional del SEU femenino en 1936 y por tanto miembro de la Junta Política de Falange Española.[3] Durante la guerra colaboró estrechamente con la Sección Femenina.

El 20 de diciembre de 1937 se casó con Eduardo Llosent -editor entre otras revistas de Mediodía, de la Generación del 27 - en la capilla de Nuestra Señora de la Antigua, de la Catedral de Sevilla. Allí residen hasta el final de la guerra cuando Eugenio d'Ors director general de Bellas Artes nombra a Llosent director del Museo de Arte Moderno de Madrid.

Conectada con el ala más liberal del régimen[editar]

Por su casa de Madrid pasaron escritores, pintores y dramaturgos de la posguerra y era frecuentada por el ala más liberal del régimen. Por su parte Mercedes y su marido asistían a tertulias donde acudían Sánchez Mazas, Eugenio Montes, González Ruano, Edgar Neville, Sebastián Miranda, Pilar Regoyos, Natividad Zaro, Mary Navascues, Conchita Montes, etc. También se encontraban con Luis Felipe Vivanco, Luis Rosales y Leopoldo Panero.[3]

A principios de 1944 Pilar Primo de Rivera le propuso la dirección del semanario de la Sección Femenina Medina donde colaboraron personas procedentes de campos políticos opuestos a Falage.

En 1945 publicó en la revista Escorial su primera novela, Bodoque, cuya trama principal gira en torno a un caso de separación.

En 1947 viajó con su marido a Argentina donde se presentó una muestra de artes plásticas, literatura, música y teatro español. Allí pasaron tres meses.[3] Regresaron a España en diciembre y Formica decidió examinarse de las asignaturas que le faltaban para completar su titulación universitaria interrumpida por la guerra.

En 1948 termina la carrera de Derecho dispuesta a ingresar en el Cuerpo Diplomático, también se plantea realizar oposiciones de Abogado de Estado o Notarías, pero en todas, incluida la del Cuerpo Diplomático, uno de los requisitos que se pedían para opositar era «ser varón».

Mercedes se sublevó recordando cómo "José Antonio, cuyo nombre tanto se aireaba, nunca fue contraria a las universitarias".[11] Pidió entonces el alta en el Colegio de Abogados y se convirtió en una de las tres mujeres que ejercían la abogacía en Madrid, tarea que compaginó con su producción literaria.

Aceptó la dirección de la revista Feria donde llegaron a colaborar, entre otros, Leopoldo Panero y Luis Rosales pero la aventura no duró mucho tiempo porque privada de medios económicos la revista desapareció.

Y en 1948 en el Instituto de Estudios Políticos destinado a ser el think tank del régimen franquista, y que entonces dirigía Javier Conde trabajó una propuesta de reforma legal para permitir el acceso de la mujer a puestos de responsabilidad.[12]

La mujer y las profesiones liberales[editar]

A comienzos de la década de los 50 Pilar Primo de Rivera le encargó una ponencia sobre «La mujer en las profesiones liberales» para presentar en el I Congreso Femenino Hispanoamericano Filipino convocado en Madrid en mayo de 1951. Para prepararlo buscó colaboradoras universitarias, que habían obtenido el título antes de la guerra: María de la Mora y Sofía Morales, Periodistas; Carmen Llorca, Josefina Aráez y Pilar Villar, Filosofía y Letras; Carmen Segura, Ingeniero Industrial; Matilde Ucelay –que pertenecía al grupo de los vencidos– y María Ontañón, Arquitectos; Mercedes Maza, Médico; y Carmen Werner, Licenciada en Pedagogía. En el texto reivindicaron la plena incorporación de las mujeres al mundo laboral, pero los organizadores retiraron la ponencia tachándola de "feminista". Durante la elaboración de la ponencia Formica encontró tiempo para escribir una nueva novela: Monte de Sancha, finalista del Premio Ciudad de Barcelona.[3]

"El domicilio conyugal"[editar]

En 1952 empieza a firmar artículos en el diario ABC. El 7 de noviembre de 1953 el director Luis Calvo dio luz verde a la publicación de un artículo de Formica que había sido retenido por la censura: "El domicilio conyugal",[13] escrito al conocer las doce puñaladas que sufrió Antonia Pernia Obrador a manos de su esposo, suceso recogido en los periódicos como "Mujer apuñalada por su marido". No era la primera vez que había discusiones en ese matrimonio, pero ese día el marido fue más lejos; aunque ella había intentado separarse, el abogado le había advertido de que perdería su casa, sus hijos, sus bienes... Así que sólo le quedó el recurso de aguantar y resignarse hasta el límite de jugarse la vida en el verano de 1953.

Su artículo desató una intensa polémica sobre la situación de las mujeres separadas y la legislación matrimonial que no daba opción a las mujeres y por la que optar por la separación significaba perder hijos, hogar y bienes.

De acuerdo con los artículos 1.880 y siguientes de la Ley Procesal entonces vigente, la vivienda familiar se consideraba «casa del marido» y la esposa que pedía la separación –culpable o inocente– debía abandonar aquella para ser «depositada» en domicilio ajeno. El de sus padres si los tenía, o en un convento, siempre bajo la tutela de un «depositario».

El 7 de diciembre de 1953 la revista Time le dedica una página. El artículo termina con la frase que dicen haber escuchado a un madrileño: «Creo que empieza un gran torbellino. Gracias a Dios mi mujer no lee los periódicos».

Y  Robert Capa, al frente Magnum, envió a la fotógrafa austriaca Inge Moraht, la primera mujer que se incorporó a la agencia, a inmortalizar a Mercedes Fórmica para un reportaje, «World of women», junto a otras tres mujeres destacadas de otros países —Federica de Grecia, la doctora Han Suyin, de Singapur; y la científica estadounidense Eugenie Clark—.[14]

El 20 de diciembre el semanario de la CNT dedica una extensa nota que terminaba así: «Interesante la cuestión planteada por Mercedes Fórmica, mucho más por lo que sugiere que por lo que expresan las opiniones terciadas [...] Esperamos sin embargo, que no haya sido dicha la última palabra. A la Iglesia como Institución tocará decirla cuando logre reponerse de la sorpresa».

Persiguiendo una reforma legal Formica pronunció conferencias y escribió artículos, fue recibida por Franco y hasta el presidente del Tribunal Supremo, José Castán Tobeñas, se hizo eco de sus reclamaciones en la apertura del año judicial de 1954.

El ABC se benefició del éxito alcanzado por la abogada. Días después el periódico abrió una encuesta en torno a la reforma de la legislación denunciada dando también cabida en sus columnas a expertos juristas a la vez que a su redacción llegaban a diario cartas adhiriéndose a las reivindicaciones femeninas propuestas por Mercedes Fórmica. Al mismo tiempo publicó un editorial destacando el eco que tuvo el artículo y el planteamiento del problema de la capacidad legal de la mujer española añadiendo que la situación concreta que denunciaba su colaboradora «no es sino una de tantas manifestaciones de una característica de nuestro Derecho Civil que fue objeto de estudio en el primer Congreso Nacional de Justicia y Derecho…»[3]

El 10 de febrero de 1954, en el Círculo Medina de la Sección Femenina pronuncia una conferencia bajo el título La situación jurídica de la mujer española, con un enorme éxito. Con el mismo título da otra en Barcelona donde, además, en La Vanguardia Española le hacen una entrevista que comienza con esta entradilla: «Mercedes Fórmica, abogada en ejercicio, del Colegio de Madrid, escritora, novelista, autora de Bodoque, Monte de Sancha, La ciudad perdida, El miedo (Inédita esta última), defensora de los derechos de la mujer, disertará hoy enConferencia Club, sobre este tema»[3]

En 1955 publica su novela A instancias de parte, donde muestra su preocupación como mujer y abogada por el doble rasero con que se medía los casos de adulterio entre hombres y mujeres presentando el tema desde la complejidad de seis diferentes puntos de vista: el del esposo adúltero (Julián), el marido engañado y que no denuncia a la esposa (Chano), la esposa falsamente acusada de adulterio (Aurelia), la esposa adúltera que no ha sido denunciada por su esposo (Esperanza), la que sí fue denunciada y por lo tanto cumple condena (Fuensanta), la manceba o amante del esposo adultero (Bárbara).

Como consecuencia de la campaña creada por la abogada, en el mes de julio de 1956 en el Juzgado de Primera Instancia nº 3 de Madrid se emitió una sentencia en la que el magistrado resolvió que la esposa siguiera viviendo en el domicilio conyugal debiendo abandonarlo el marido. Esta sentencia animó a muchas mujeres que se dirigieron a la prensa exponiendo se precaria situación en la que quedaron después de una sentencia contraria a ellas. [3]

1958: Reforma del Código Civil[editar]

Cinco años después de la publicación de El domicilio conyugal se logró una tímida modificación del Código Civil: la reforma de 1958 sustituyó el concepto «casa del marido», por el de vivienda común del matrimonio, a efectos de determinar, en caso de separación, cuál de los cónyuges quedaría con el uso de la vivienda. Desde entonces los jueces pudieron decretar que fuese la mujer la que disfrutase de la vivienda conyugal tras la separación. También eliminó la figura degradante del «depósito de la mujer», ese derecho-obligación del marido de «depositarla» en casa de los padres o en un convento. y permitió que las mujeres viudas que contrajesen nuevo matrimonio pudieran mantener la patria potestad sobre sus hijos.

Además se limitaron los poderes casi absolutos que tenía el marido para administrar y vender los bienes del matrimonio, dentro del marco establecido en la ley que, en su Exposición de Motivos, establece que si bien el sexo no puede originar desigualdadades

pero sí ciertas diferencias orgánicas derivadas de los cometidos que en ella incumben a sus componentes, para el mejor logro de los fines morales y sociales que conforme al Derecho natural, está llamada a cumplir. Se contempla, por tanto, la posición peculiar de la mujer casada en la sociedad conyugal, en la que, por exigencias de la unidad matrimonial, existe una potestad de dirección, que la naturaleza, la Religión y la Historia atribuyen al marido, dentro de un régimen en el que se recoge fielmente el sentido de la tradición católica que ha inspirado siempre y debe inspirar en lo sucesivo las relaciones entre los cónyuges. BOE Ley 24 de abril de 1958[15]


Formica reclamó la eliminación de otros preceptos legales que atentaban contra la dignidad de la mujer, como el tratamiento discriminatorio de la mujer adúltera frente al hombre adúltero en el Código Penal.

La activa participación de Formica en el impulso de esta reforma hizo que fuese bautizada, con ironía como «la reformica», aludiendo a su apellido y al limitado alcance de la misma. Pese a que fue un importantísimo primer paso en la defensa de los derechos de las mujeres.

La lucha contra el sistema de autoridad marital, la licencia marital y la obediencia al marido, fue una lucha feminista a cuyo frente estuvo María Telo, que logró que se aprobara la Ley 14/1975, de 2 de mayo, sobre reforma de determinados artículos del Código Civil y del Código de Comercio sobre la situación jurídica de la mujer casada y los derechos y deberes de los cónyuges. Hasta entonces, estuvo vigente en España el deber legal de obediencia de la mujer al marido y el régimen de licencias maritales.

«Mercedes Fórmica ha logrado atraer hacia el tema de la capacidad jurídica de la mujer, la atención de muchos de nuestros mejores profesionales del Derecho. Pero ha logrado todavía más y ha sido el despertar con ese mismo tema la atención delos no profesionales, de los hombres y las mujeres en general, es decir, de lo que se llama atención pública», escribió Antonio Garrigues, sin embargo no tuvo ni el reconocimiento público ni del movimiento feminista. [cita requerida]

Sobre la guerra civil y el franquismo[editar]

Fascinada desde su juventud por el discurso de José Antonio Primo de Rivera, en sus Memorias censura los planteamientos del Caudillo y asegura que hubiese preferido la disolución de Falange Española al "arbondigón" nombre que ella utilizaba para referirse a la unión de tradicionalistas y falangistas decretada por Francisco Franco:

«Aquella amalgama monstruosa, aquel gigantesco albondigón estranguló la ideología y todo quedó en una especie de cristianismo obligado como el impuesto por Roma en el Decreto de Constantino. La tragedia del pensamiento joseantoniano fue detenerse en plena evolución. Si Dionisio alzó la voz, a José Antonio le cerraron la boca los que dispusieron su muerte».

En los relatos sobre la Guerra Civil española que atraviesan una parte importante de sus Memorias, Mercedes Formica se rebela contra la barbarie. Y según algunas crónicas, al igual que Primo de Rivera, estaba en contra de aquella guerra. Por eso, no se calla a la hora de desenmascarar los cambios de camisa a los que asistió entonces, o lo mismo recuerda su relación con importantes poetas de la Generación del 27 que clama contra el fusilamiento de su admirado Federico García Lorca: «Dos días después, 18 de agosto, asesinaron en Granada a Federico García Lorca. Durante mucho tiempo me resistí a creerlo».

Formica llegó a entrevistarse años con Franco con quien debatió sobre la situación de los derechos de la mujer. De su encuentro salió "con la sensación de que había sido comprendida" porque el Caudillo también había asistido al igual que ella en su casa, a los problemas que vivió su madre, explica en sus Memorias.[2]

Memorias[editar]

En 1960 un tribunal eclesiástico declaró nulo su primer matrimonio.[9] En 1962 se casó en segundas nupcias con el industrial y político José María González de Careaga y Urquijo que murió en 1971.

En los últimos años del franquismo cultivó la biografía: escribió la de María Ana y María de Mendoza, hija y amante, respectivamente, de Juan de Austria. Fue la novela "La hija de Don Juna de Austria (Ana de Jesús en el porceso al pastelero de Madrigal)" publicada en 1972 en Revista de Occidente y prologada por Julio Caro Baroja la que le valió en 1972 el Premio Fastenrath de la Real Academia Española. La obra fue recibida por la crítica internacional como una definitiva aportación al estudio del siglo XVI español y fue objeto de polémica entre Formica y Antonio Gala en 1985 al que acusó de plagio en un guion de éste para el programa de televisión "Paisaje con Figuras".[6]

A mediados de los ochenta y decidió escribir sus memorias: La infancia (1987) Visto y Vivido (1931-1937) (1982) Escucho el silencio (1984) Pequeña historia de ayer, Espejos rotos, y Espejuelos (1989) y su novela Collar de ámbar (1989).

Afectada por la enfermedad de Alzheimer murió en abril de 2002.[16]

Opiniones sobre la jurista y escritora[editar]

En 2013 con motivo de la reedición de sus memorias Luís Antonio de Villena escribe:

Es una escritora notable (historiadora o novelista) que se quedó, como tantos, sin su España. Ella pertenece también a esa soñada y querida “tercera España” –la de Juan RamónCernuda– que no terminamos de ver llegar. Sí, Mercedes Formica no era para nada (bastaba su libertad al oírle hablar para comprobarlo) una señora del Régimen. Pero –hay que decirlo- tampoco abandonó el paraguas de la derecha para cruzar la calle, por lo menos a la mitad. Era simpática, abierta, culta, libre, criticaba a la Iglesia y a Franco, pero se quedó sin cruzar. Merece el rescate. Decía: “El sueño no pudo ser.” Era verdad.[17]

Polémica por la retirada de su busto en Cádiz[editar]

El 2 de diciembre de 2014 se inauguró en su ciudad natal un busto de Mercedes Formica en la Plaza del Palillero en el centro de la ciudad, en reconocimiento a su lucha por los derechos de la mujer.[18]

El 6 de octubre de 2015 el Ayuntamiento de Cádiz retiró el busto y fue trasladado al interior de la Fundación de la Mujer, ubicándola en la biblioteca que lleva, hasta ahora, el nombre de la abogada.[19]

La decisión tomada por el nuevo consistorio liderado por el partido Podemos se interpretó por parte de algunos medios como un intento de borrar las huellas de la historia de la derecha en la calle, dado el pasado falangista de la jurista y abogada. En febrero de 2016 un grupo de intelectuales malagueños iniciaron una campaña para recuperar el busto y recolocarlo en un lugar de honor en la ciudad de Málaga donde Formica vivió sus últimos años y escribió algunos libros.[20]

Publicaciones[editar]

  • Bodoque, 1945.
  • A instancia de parte. Edición de María Elena Bravo. Madrid, Castalia / Instituto de la Mujer, 1991 (Biblioteca de escritoras, 22)
  • Monte Sancha, Barcelona, Luis de Caralt, 1950. Ed. rev. y corr. por la autora. Málaga, El Aguacero Libros, 1999 (Prólogo de Francisco Chica). Edición facsímil de la de 1950, Renacimiento, 2015 (Prólogo de Miguel Soler Gallo).
  • A instancia de parte. Madrid, Cid, (1954), Distinguida con el Premio Cid de la Cadena SER.
  • La ciudad perdida. Barcelona, Luis de Caralt, 1951
  • Collar de ámbar. Madrid, Caro Raggio, 1989
  • Escucho el silencio. Barcelona, Planeta, 1984 (Pequeña historia de ayer, 2) [Autobiografía]
  • Espejo roto, y espejuelos. Madrid, Huerga & Fierro, 1988 [Autobiografía]
  • Falsas y verdaderas formas del feminismo: conferencia... homenaje a Beatriz Galindo. Madrid, (Instituto Beatriz Galindo), 1975
  • La hija de Juan de Austria. Madrid, Revista de Occidente, 1975
  • La infancia. Jerez, Cátedra Adolfo de Castro/Fundación Municipal de Cultura, 1987 [Biografía]
  • La infanta Catalina Micaela en la corte alegre de Turín. Madrid, Fundación Universitaria Española, 1976 [Biografía]
  • María de Mendoza. Madrid, Caro Raggio, 1979
  • Mi mujer eres tú. Madrid, 1946, como Elena Puerto
  • El secreto. Madrid, Tecnos, 1953
  • Visto y vivido, 1931-1937. Barcelona, Planeta, 1982 (Pequeña historia de ayer, 1)
  • Vuelve a mí. Madrid, Afrodisio Aguado, 1944, como Elena Puerto.

Bibliografía y fuentes[editar]

  • Ruís Franco, Rosario, Mercedes Fórmica (1916-). Madrid, Ediciones del Orto, Biblioteca de Mujeres, 1997.
  • Soler Gallo, Miguel, «Un tiempo de tempestad», prólogo de Monte de Sancha, Sevilla, Renacimiento, 2015.
  • Soler Gallo, Miguel, «Una trayectoria disidente en la Sección Femenina de Falange: Mercedes Formica y la reforma del Código Civil de 1958», en Teresa Fernández Ulloa (ed.): Changes, Conflicts and Ideologies in Contemporary Hispanic Culture, Newcastle upon Tyne, United Kingdom, Cambridge Scholars Publishing, 2014, pp. 219-247. I.S.B.N.: (10): 1-4438-5654-1, I.S.B.N.: (13): 978-1-4438-5654-6.
  • Soler Gallo, Miguel, «Tributo al centenario del nacimiento de Mercedes Formica (1913-2002): 'La mano de la niña'», en Letras Femeninas, Vol. XXXIX, nº 1, verano de 2013, pp. 141-158. I.S.S.N.: 0277-4356.
  • Soler Gallo, Miguel, «Mercedes Formica: La posteridad no ignorará tu nombre» (dedicado al centenario de su nacimiento), en Diario de Cádiz, 10-08-2013.
  • Soler Gallo, Miguel, «Diez años sin Mercedes Formica» (recuerdo en la primera década de su fallecimiento), en Diario de Cádiz, 30-04-2012.
  • Soler Gallo, Miguel, «Mercedes Formica-Corsi Hezode (1913-2002): narradora andaluza de la Generación del 36», en Antonio A. Gómez Yebra (ed.): Estudios sobre el Patrimonio Literario Andaluz, Málaga, AEDILE, 2012, pp. 185-213. I.S.B.N.: 978-84-937837-2-3.

Referencias[editar]

  1. Pese a que es habitual en sus obras y artículos encontrar con tilde su apellido, en realidad, según ella misma reconocía en una entrevista, carece de ella. Véase en: Alborg, C. Cinco figuras en torno a la novela de posguerra: Galvarriato, Soriano, Formica, Boixados y Aldecoa, Madrid, Libertarias, 1993
  2. a b «Guapa, falangista y feminista». ELMUNDO. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  3. a b c d e f g h i j José María García de Tuñón Aza (8 de marzo de 2014). «8 de marzo: Mercedes Fórmica, «una voz en el silencio»». Hispaniainfo (en español de España). Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  4. «Hurgando en el 'desván de los malditos': unas notas sobre Mercedes Formica. Miguel Soler Gallo*. Universidad de Cádiz». revistaperifrasis.uniandes.edu.co. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  5. a b c Ruiz-Copete, Juan de Dios (1 de enero de 2001). Narradores andaluces de posguerra: historia de una década (1939-1949). Universidad de Sevilla. ISBN 9788447206506. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  6. a b «Muere Mercedes Fórmica, pionera en la lucha por los derechos de la mujer | Cultura | Cultura - Abc.es». ABC. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  7. «Muere Mercedes Fórmica, pionera en la lucha por los derechos de la mujer | Cultura | Cultura - Abc.es». ABC. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  8. Hasta hace poco tiempo, la fecha del nacimiento de Mercedes Formica no se sabía con exactitud y solía indicarse el año 1916 (sin día ni mes). El investigador Miguel Soler Gallo, que se ha ocupado ampliamente de su vida y obra, fue el primero que indicó la fecha correcta de su nacimiento, después de hallarla en su partida bautismal para sus investigaciones, y así lo indicó en las referencias bibliográficas señaladas.
  9. a b «Diez años sin Mercedes Formica». www.diariodecadiz.es. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  10. Pérez, Luis Alberto Cabrera (1 de enero de 2005). Mujer, trabajo y sociedad (1839-1983). Fundación F. Largo Caballero. ISBN 9788486716271. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  11. Formica, Mercedes (1998). Espejo roto y espejuelos. Huerga Fierros. p. 11. 
  12. «Pedro Fernández Barbadillo - Mercedes Formica, una adelantada olvidada». Libertad Digital - Cultura. 12 de diciembre de 2014. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  13. «El domicilio conyugal». hemeroteca.sevilla.abc.es. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  14. Flórez, Aurora (6 de noviembre de 2013). «Mércedes Fórmica, la falangista que lideró el cambio por los derechos de la mujer». abcdesevilla.es. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  15. [1]
  16. País, Ediciones El (26 de abril de 2002). «Mercedes Fórmica,jurista y escritora feminista». EL PAÍS. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  17. «Mercedes Formica, dama oscura. - Página personal de Luis Antonio de Villena». luisantoniodevillena.es. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  18. ocadizdigital. «Natalia Figueroa: Mercedes Formica dignificó la condición de la mujer | OCádizDigital». ocadizdigital.es (en español de España). Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  19. «El Ayuntamiento retira de la plaza del Palillero el busto de...». www.diariodecadiz.es. Consultado el 25 de marzo de 2016. 
  20. «Un grupo de intelectuales malagueños pedirá a Cádiz el busto de Mercedes Formica». www.efe.com. Consultado el 25 de marzo de 2016. 

Enlaces externos[editar]