Mengíbar

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Mengíbar
Municipio de España
Bandera de Mengíbar
Bandera
Escudo de Mengíbar
Escudo
Mengíbar
Mengíbar
Ubicación de Mengíbar en España.
Mengíbar
Mengíbar
Ubicación de Mengíbar en la provincia de Jaén.
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Flag of Andalucía.svg Andalucía
• Provincia Bandera de la provincia de Jaén.svg Jaén
• Comarca Metropolitana
• Partido judicial Jaén
Ubicación 37°58′06″N 3°48′32″O / 37.968333333333, -3.8088888888889


Coordenadas: 37°58′06″N 3°48′32″O / 37.968333333333, -3.8088888888889
• Altitud 323 msnm
• Distancia 21 km a Jaén
Superficie 62,34 km²
Población 9973 hab. (2013)
• Densidad 159,98 hab./km²
Gentilicio mengibareño, ña / Iliturgitano,na
Código postal 23620
Pref. telefónico (+34) 953 37 XX XX
Alcalde (2011) Gil Beltrán Ceacero (PSOE-A, mayoría absoluta)
Sitio web www.aytomengibar.net
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Mengíbar ( del adjetivo hebreo medieval MGBR * : Fortificado (a) ), es un municipio español de la provincia de Jaén (Andalucía), situado a 21 km de la capital provincial, Jaén, y a 323 km de la ciudad de Madrid. Cuenta con 9908 habitantes (2012, INE) y tiene una extensión de 62,34 km². Pertenece al Área metropolitana de Jaén.

* La pronunciación de este vocablo, según establece la vocalización Masorética sería : " MuGeBaR ". En hebreo medieval, MGDL MGBR ( MiGDaL MuGeBaR ) significaría : " Torre Fortificada ".


Situación geográfica[editar]

Mengíbar es un municipio con una situación geográfica en el enclave entre Jaén, Linares y Bailén, la ciudad ha experimentado un crecimiento importante a finales del siglo XX y principios del XXI, tanto demográfica como económicamente. Algunas empresas pequeñas y tiendas han estado afincadas en su término, como ya hicieron civilizaciones anteriores ─iberas y romanas─ ocupando también estas tierras.

Historia[editar]

El territorio en que actualmente se asienta el pueblo de Mengíbar ha jugado cierto papel en la Historia. Yacimientos prehistóricos así lo confirman, siendo las numerosas valiosas piezas encontradas una prueba. Sus tierras fueron ocupadas por pastores y agricultores de la Edad del Cobre y prueba de ello es el poblado de La Atalaya, localizado dentro de su término.

A través del río Guadalquivir, muchos han sido los pueblos que la han visitado estableciéndose en sus feraces vegas y sedimentando una larga historia y un pasado de cierta entidad.

Al final del periodo de Bronce pertenece la Espada de Mengíbar, encontrada el 14 de junio de 1914, en el lecho del río Guadalquivir al hacer la cimentación de uno de los pilares de la presa y datada hacia el siglo IX a. C. y se cree que es de influencia cultural de otros pueblos como los fenicios que la transmitieron a los tartesos del alto Guadalquivir. Fue regalada al rey Alfonso XIII en 1916 cuando inauguró la central eléctrica.

En el Museo Arqueológico Nacional, en las salas II y IV, se exhiben piezas ibéricas y romanas encontradas en estas tierras, sobre todo del Tesoro de Mengíbar. Quizá un hallazgo conservado en la Casa Palacio de Mengíbar ha creado un serio problema a los historiadores, ya que se prueba en ella la existencia en la cercanía de Mengíbar de la antigua ciudad de Iliturgi. Arqueólogos españoles y alemanes han estudiando este nuevo dato que demuestra, según los habitantes de Mengíbar, que esta importante ciudad no estaba localizada en la ciudad de Andújar, como hasta ahora se había pensado, sino que es aquí en Mengíbar donde estaba ubicada. Son muchos los historiadores que en recientes escritos así lo mantienen. Su emplazamiento fue en el paraje conocido por Las Torres. Algunas excavaciones esporádicas e incontroladas han sacado a la luz que en dicho paraje debió de existir una gran ciudad. Capiteles, cimentaciones de templos, columnas, frisos, basas, monedas, cerámicas y otras muchas piezas así lo confirman. El problema es la expoliación a la que se ha visto sometida, y aún sigue, provocada por comerciantes sin escrúpulos que pagan grandes cantidades de dinero a los que buscan enterramientos para sacar urnas, joyas, armas y ajuares.

Iliturgi fue habitada por los íberos, conquistada por Roma y destruida por esta, junto con Cástulo (Linares), al negarse a pagar tributos. La Historia habla de que sus habitantes fueron "pasados a cuchillo" y quemada la ciudad. Se desconoce dónde se establecieron los que se salvaron de tal masacre.

Por la ciudad pasaba la calzada romana desde Cástulo hasta Córdoba y otros muchos poblados iberos y romanos estaban asentados junto a ella y dentro del límite de Mengíbar. Los hallazgos son numerosísimos. En la Casa Palacio existía un auténtico museo de piezas encontradas, esto sin contar la gran cantidad de piezas que han sido objeto de la expoliación antes mencionada. Hay que hacer constar, que la ciudad que se creía que existió en este paraje, era Ossigi, de la que también habla en numerosas ocasiones la Historia. Después se habla de la ciudad árabe de Bena Maquiz, aún no determinado su emplazamiento exacto, aunque se asegura que debió de estar cerca de Iliturgi.

En 1225, Fernando III, antes de la toma de Jaén, conquista Maquiz, entregándola a la Orden Militar de Santiago. La palabra Menxíbar aparece por primera vez en la Historia en documentos que hablan de la conquista de Jaén, lo que demuestra que debió de existir una fortaleza con alcaide, que fue ocupada por las tropas cristianas. Conquistada Jaén, el rey la agrupa a la ciudad, dependiendo de ella hasta 1574, año en el que Felipe II la enajena de Jaén pagando sus vecinos 22 500 ducados. Mengíbar así se convierte en villa. En el Archivo Municipal del Ayuntamiento se conserva la Carta de libertad otorgada y firmada por Felipe II. A partir de aquí comienza una época floreciente para la población.

El día 6 de diciembre de 1708, D. Francisco Pretel de Gámez inaugura en Mengíbar la primera Escuela Pública. El 16 de julio de 1808 tiene lugar en Mengíbar un acontecimiento glorioso para la Historia de España: El General Reding derrota a las tropas francesas en Mengíbar, muriendo el General François Gobert. Los franceses huyen hacia Bailén donde dos días más tarde serían derrotados por el general Castaños en la batalla de Bailén. Indudablemente, sin la primera derrota en Mengíbar, no se hubiese producido la definitiva de Bailén. Fernando VII concedió la Cruz de Mengíbar a todos los combatientes el 18 de abril de 1816.

En 1865 se inaugura en Mengíbar el tramo de Ferrocarril entre Vílchez y Córdoba, pasando el tren por primera vez por la estación de Mengíbar Las Palomeras.

En 1912 se inaugura en Mengíbar el Alumbrado Eléctrico. En los años 60 Mengíbar es testigo del comienzo de una floreciente industria, lo cual provoca un incremento en el nivel de vida de su población y como consecuencia de ello de un incremento de su población a pesar de la emigración que sufren los pueblos andaluces en esta época.

Mengíbar ha contado siempre con una privilegiada situación en el centro de la provincia llegando a denominarse «corazón de Jaén», con unas comunicaciones envidiables con la Autovía Bailen-Motril que la cruza de Norte a Sur y a 12 kilómetros se une a la Autovía Madrid-Cádiz.

La Bandera de Mengíbar es rectangular partida en tres bandas horizontales de igual tamaño, azul, blanco y verde, instituida en 1992 su autor fue D. Manuel María Criado Bailón. Su primer izado fue el día 21 de julio de ese mismo año.

Patrimonio[editar]

TORRE DEL HOMENAJE

Mengíbar cuenta con varios edificios, testigos y protagonistas de muchos hechos históricos, y el primero, el más emblemático y más antiguo es La Torre. Con la invasión árabe finalizó prácticamente la vida de la ciudad de Iliturgi, situada a unos 3 kilómetros de la actual Mengibar, en un lugar conocido como "Las Torres" o "El Cerro de Maquiz" (Historia de Mengibar). En estas circunstancias, los supervivientes debieron buscar un nuevo lugar donde asentarse, quizá el actual Mengíbar, cerca de su anterior emplazamiento para no dejar de ver su querido Betis, al mismo tiempo que se aproximan a la fértil campiña, por lo que los árabes supieron valorar su estratégica y valiosa situación para establecerse en ella. Es lógico pensar que los árabes levantaran una fortaleza que junto con la de Estiviel o Las Huelgas, formaba parte de la Cora de Yayyan y fueron piezas fundamentales en la defensa de estas tierras, y cómo no, de la ciudad musulmana de Jaén. Pocos testimonios conservamos de aquella fortaleza árabe, aunque si podemos imaginar cómo alrededor de ella fue surgiendo un pequeño núcleo de población, base actual de Mengíbar. Así llegamos al año 1225, fecha en que Fernando III, el rey santo, penetra por segunda vez en la vega de Granada y a la vuelta conquista una serie de castillos, entre los que se encuentra el de Mengíbar.

Parece lógico que Fernando III destruyera la fortaleza árabe existente en Mengíbar y posteriormente debió de levantarse otra, siendo de esta última de la que existen testimonios, como el de Martín Jimena Jurado en el siglo XVII.

En 1465, el Maestre de Calatraba se atrinchera en Torredelcampo, Fuerte del Rey, Mengíbar y Cazalilla que estaban con él, frente al Contestable, en las luchas que enfrentaron a estos personajes. Unos años más tarde hubo un acuerdo entre ellos y el Maestre de Calatraba entrega el castillo de Mengíbar.

Con el transcurso de los años la población de Mengíbar fue creciendo y también su casco urbano. En el siglo XVII el castillo o fortaleza aún estaba en pie e incluso a principios del actual siglo se conservaban algunos lienzos de murallas del mismo. (Descripción) Se trata de una torre cuadrada de 13,70 metros de lado y cuyo interior también es cuadrado, de 7,5 metros y 3 de espesor.

Se entra a la misma por una escalera de 9 peldaños y 2 descansillos. La puerta de entrada está en el lado de Oriente y es pequeña, enmarcada por sillares y adintelada, apoyada en unos salientes salmeres de cantería.

El material empleado en su construcción es la piedra, concretamente un sillarejo informe, con abundantes ripios, cuidando de una manera especial las esquinas, construidas con sillares más modelados a soga y tizón.

En los paramentos de los muros aparecen saeteras o aspilleras y una doble ventana o balcón, antes amatacanado, en el Este, que cuidaba la entrada de la torre que queda en su vertical. A este balcón se accedía por dos estrechos pasillos adintelados que presentan falso arco de ladrillo apuntado en el interior. En el muro Norte existe otra ventana que da luz a la escalera, embutida en el muro.

En las esquinas de la terraza de la Torre persisten airosos canes que sostenían balcones amatacanados. Interiormente la Torre queda dividida en tres plantas, además de una terraza. La planta baja es un aposento cuadrado de 7,45 metros de lado, cubierto por bóveda esférica de ladrillo. Desviado del centro, se abre un pozo o aljibe circular, excavado en la roca, cubierto con bóveda de cascarón, toda de ladrillo y 3 metros de diámetro y 4 de altura. A la derecha de la entrada se alza la escalera de subida a la primera planta, que va empotrada en los muros de Norte a Oeste.

La planta primera tiene las mismas dimensiones que la anterior y se cubre con tres bóvedas de cañón, también de ladrillo, en forma de espiga, ligeramente apuntados, con rombo sin cubrir en la central por comunicarse con la segunda planta. Las bóvedas se apoyan en dos arcos apuntados de piedra y ladrillo, que arrancan desde la misma línea del pavimento y estribados en los muros Norte y Sur. Empotrada en el muro Sur asciende la escalera a la segunda planta, ahora los arcos se apoyan en los muros Este y Oeste. También embutida en el muro Oeste, sube la escalera a la terraza, que está desprovista de almenado y matacanes.

En la última restauración se suplementó con pretil de piedra. En el suelo de la primera planta, cerca de los rincones y empotradas en el suelo, existen cuatro grandes tinajas de cerámica de 1,20 metros de profundidad. Todas ellas sirvieron para almacenar granos o líquidos. En las cuatro esquinas hay restos de los antiguos matacanes, consistentes en unas ménsulas, colocadas diagonalmente. La altura de la Torre varía según el sitio desde el que se mida, por los lados Sur y Este es de 25,7 metros y por el Norte y Oeste de 24,7.

Después de un completo y detallado estudio sobre esta Torre, se nos informa de que los matacanes en las torres y fortalezas aparecen en el siglo XIV, por lo que la construcción de nuestra Torre bien pudo tener lugar en los primeros años del siglo XIV, dentro de un estilo mudéjar, coincidiendo con los reinados de Fernando IV y Alfonso XI. También tiene nuestra Torre influencias Sirias. La Torre fue restaurada en el año 1982, y ello hizo recobrar la belleza y solidez que había perdido a lo largo de los muchos siglos de existencia.

Parroquia de san Pedro Apóstol[editar]

La Iglesia de San Pedro Apóstol, joya arquitectónica del Renacimiento, está situada en el centro del casco antiguo, y junto con la Torre y la Casa Palacio, conforman las construcciones más emblemáticas y significativas de la ciudad. El edificio, con marcadas influencias de Vandelvira, Francisco del Castillo "El Viejo", y Alonso Barba, pese a las reformas que ha sufrido a lo largo de los siglos, conserva el gusto de finales del siglo XVI. Su fachada principal está orientada al sur y se accede a través de la Plaza del Sol, centro histórico de la ciudad en los siglos XV y XVI, en los que fue construida o reformada. La otra fachada se orienta al norte, en la Plaza de la Constitución, en la que se le añadieron algunas dependencias, como sacristía, capillas y salones, en las reformas de los años 69 y 70. Su superficie es de 675 metros cuadrados (33,75 de largo por 20 de ancho). Aunque en una cartela, junto al presbiterio, al lado del Evangelio, se lee que las obras se terminaron en 1608, hay datos de que esta iglesia existía en el siglo XV, sería más pequeña inicialmente, y al ir creciendo Mengíbar, los vecinos se decidirían a ampliarla en el siglo XVI, añadiendo el presbiterio y alzando las naves. Las primeras noticias de que se disponen se remontan al día 9 de diciembre de 1550 en el testamento de Francisco del Castillo "el Viejo", maestro de cantería de la ciudad de Jaén, en el que declara "... tiene a su cargo la obra de la Yglesia de Mengíbar...". Cuando fallece Francisco del Castillo, es muy probable que las obras fuesen continuadas por Andrés de Vandelvira, y puede tener herencia vandelviriana en nuestro templo el pilar siloesco o cruciforme con cuatro columnas adosadas y el doble entablamento sobre el capitel, según estructura del orden griego que a su vez recorre los muros perimetrales en su interior, así como la elegante solución de los dos arcos abiertos en cada tramo de muro enmarcado por pilares. A la muerte de este, le sucede en la obra, como en la catedral de Jaén, su discípulo Alonso Barba, y la señal más clara es la portada principal en la fachada lateral y cuyo rasgo más destacable es el gran frontón triangular que encierra la hornacina con la imagen sédente de San Pedro, titular de esta iglesia. Su sucesor sería probablemente Sebastián de Solis, que en 1593 había sido nombrado visitador y veedor general de obras para todas las iglesias del obispado. Su interior lo forma una planta con tres naves espaciosas, las naves se cubren baídas. El presbiterio tiene una bóveda de cañón con casetones que albergan escudos de los Ponce de León, patrocinadores del primer retablo del siglo XVI, y cabezas de santos en relieve, todas ellas de buena calidad. En las pechinas de la bóveda de media naranja, encima del altar mayor, escudos en yeso del obispo de Jaén, Sancho Dávila, y otro con las llaves de san Pedro. El retablo renacentista fue sustituido en el siglo XVIII por otro barroco que fue destruido en 1936. El actual fue inaugurado el 1 de enero de 1951, imitando al barroco. En el ático hay una estatua de san Pedro sédente con sus atributos pontificios y rodeado de grupos de ángeles. Todas las figuras están policromadas, y vaciado su conjunto en escayola, reforzada con aglomerado de laca y estuco, así como los estípites y columnas que separan las tres calles del único piso de que consta. En el banco hay buenas tallas de madera, adquiridas de restos de retablos, otras son obras de Miguel Ligero, profesor de Bellas Artes de Guadix.

PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN

Junto a la Torre y en una amplia meseta se sitúa esta plaza, la que en su día probablemente correspondiera a la plaza de armas de la fortaleza o castillo, que conquistó Fernando III en 1225 y de la que la actual torre sería la del Homenaje. Una vez que los Reyes Católicos pacificaron estas tierras, la plaza de armas debió de abrirse a la vecindad para su esparcimiento. Así en 1464 cuenta la crónica que Enrique IV de Castilla visita Mengíbar, donde se divirtió corriendo cuatro toros enviados por el condestable Miguel Lucas de Iranzo. Así vemos que la fachada principal de la Iglesia parroquial de San Pedro da la espalda a esta plaza, por lo que seguramente no era pública y pertenecía a la citada fortaleza y el poder religioso construye la iglesia de cara al casco urbano, y dejan delante otra pequeña plaza llamada del Sol. Cuando la fortaleza cae en desuso esta plaza empieza a adquirir importancia y se construye el Concejo o Ayuntamiento. La Plaza de la Constitución ha sufrido continuas modificaciones a lo largo de la historia, al igual que en su denominación: Plaza de Armas, Plaza del Castillo y Plaza Pública, Plaza Pública y Plaza de la Sombra, Plaza Real, Plaza del Caudillo y Plaza de la Constitución.

CASA DE LA INQUISICIÓN

En una de las calles que desembocan en la Plaza de la Constitución, muy popular entre los vecinos por ser la que conduce al cementerio, llamada calle Jaén, nos encontramos con la fachada de lo que fue la llamada Casa de la Inquisición, debido a que contiene el escudo del santo oficio.

Se remonta su origen al siglo XVII y en 1762 residía en ella D. Juan Rubio Galera, familiar del Santo oficio de Córdoba en Mengíbar.

RESTOS ARQUEOLOGICOS DE ILITURGI

El Cerro de las Torres de la encomienda de Maquiz se sitúa en la confluencia del río Guadalbullón con el río Guadalquivir con una elevación de 40 metros, por encima de los terrenos circundantes. En esta misma zona geográfica el Guadalquivir constituía el límite entre la Bética y la Tarraconense.

A unos seis kilómetros aguas abajo, la vía Augusta cruzaba el antiguo Baetis. Vista desde Maquiz, aquella vía se extendía, a partir de la otra orilla del río, buscando la confluencia del río Guadalimar, para luego girar hacia el norte y tomar la dirección de Cástulo.

El área de poblamiento que mejor se documenta en el Cerro de Maquiz pertenece claramente a los tiempos tempranos del Imperio. Comprende una extensión longitudinal de 800 metros. Aparte de las edificaciones propias del poblado, se localiza una necrópolis de época romana en las laderas del cerro que miran hacia el NE, al lado de un camino de acceso, de empinada pendiente. Otra necrópolis tardo-romana se encuentra hacia el SE del área habitada, en una elevación vecina, separada de aquella por una vaguada.

Bronces iberos usados como apliques para lanzas de carros, hallados en el Cerro de Maquiz (M.A.N., Madrid).

En las cercanías del Cerro de Maquiz se conocen también dos necrópolis ibéricas. La primera, que no ha sido localizada todavía con precisión, se halla muy próxima al Guadalquivir. La segunda, conocida con el nombre de " Los Chorrillos", se encuentra en una colina que se eleva sobre el Guadalbullón, al S de Maquiz. El yacimiento del Cerro de Maquiz era conocido desde el siglo XIX a la vista de varios sillares decorados con relieves, pertenecientes a edificaciones funerarias romanas. También a tenor de varias piezas de bronce (cabezas de bronce de Maquiz) al parecer relacionadas con la necrópolis situada en las proximidades del Guadalquivir, anteriormente mencionada. En un principio, el yacimiento del Cerro de Maquiz se había identificado con la ciudad de Ossigi, pero a partir de los años cincuenta se ha producido un cambio en la interpretación, motivado por el hallazgo de una inscripción en piedra, de la cual se parece desprender que era Iliturgi la ciudad que se hallaba emplazada en Maquiz.

Se trata de un epígrafe grabado en un bloque de caliza. R. Wiegels discute muy meticulosamente todos los aspectos de la referida inscripción, tomando en cuenta las dudas emitidas por otros autores sobre la autenticidad de la misma y llegando a la conclusión de que se trata de una lápida grabada en el siglo II d. C., mostrando un contenido históricamente falso. C.Castillo argumenta con nuevos puntos de vista la posibilidad de referir el significado de la inscripción a una realidad histórica más antigua, pudiendo recordar el epígrafe, mucho tiempo después, la fundación atribuida a Tiberio Sempronio Graco. Se trataría de una dedicatoria al fundador de las civitas grabada en el momento de la realidad histórica de su redacción; siendo Iliturgi colonia romana desde comienzos del Imperio.

Si ello hubiera sido así, quedaría claro que las gentes de Iliturgi querían conectar con un pasado referido a los primeros tiempos de la romanización, como intentando legitimar su prosapia, dentro del mundo romano.

También C. Castillo, recuerda el sobrenombre de Forum Iulium que se dio a Iliturgi, reflejando quizás los privilegios que Cesar habría concedido a la comunidad. Otra inscripción, un decreto de los decuriones en el cual se honra a un iliturgense adscrito a la tribu Galería, la tribu de los Julios, viene a ratificar la identificación del Cerro de Maquiz con Iliturgi. Según estas equiparaciones el Cerro de Maquiz tendría que ser el mismo sitio conocido a través de las fuentes escritas, que se dice había sido destruido por los romanos, alrededor del 206 a. C., durante la Segunda Guerra Púnica, siendo nuevamente arrasado por Marcus Helvius en el año 195 a. C.

Las campañas arqueológicas han dado como resultado una imagen contradictoria con lo anteriormente apuntado, sobre todo por no haberse localizado hasta el presente, una ciudad de fechación antigua que coincida con la datación relativa a los tiempos de Tiberio Sempronio Graco. La que mejor se tiene documentada es la planta de una ciudad de comienzos del Imperio, regularmente construida, con una orientación fija, y conociendo quizás bloques de vivienda de la misma extensión. Esta impresión deberá ser investigada, de una manera más precisa. La ejecución de "cuerda y escuadra" de esta ciudad, según parece, pudo haber sido realizada en los tiempos de Tiberio, teniendo su final hacia la época de los Flavios. Fue cubierta estatigráficamente por otros niveles de habitación de fechación más tardía. El marco temporal barcado por la ciudad de comienzos del Imperio concuerda muy bien con las observaciones estilísticas que se pudieron establecer al elaborar el catálogo de los monumentos de piedra procedentes de la necrópolis. A este mismo horizonte parece pertenecer el inicio de un pequeño templo, en cuyo frente ha aparecido una plaza enlosada, que hubo de ser utilizada como el propio templo durante mucho tiempo.

Las edificaciones de esta planta fueron elevadas después de haberse dado la extensa destrucción de un poblado anterior. Así lo demuestran los sillares reutilizados en la construcción de la parte frontal del templo. Es de mencionar que después de la citada destrucción el plano originario de la ciudad continuó siendo respetado.

La instalación de una ciudad ibero-romana, previamente planificada, parece que tuvo un precedente "in situ". Casi con seguridad existía en el Cerro de Maquiz un poblado anterior, que en base a la cerámica campaniense B se puede remontar a la época republicana tardía. Numerosos bloques reutilizados confirman que había un poblado que se encuentra sumamente destruido por las reedificaciones posteriores.

En el reborde Este del cerro, se encuentran construcciones erigidas sobre el firme, apareciendo asociadas formas diversas de la cerámica ibérica, pero también Campaniense B Tardía, mezclada en niveles con ánforas romanas del tipo Dressel 7-11. La mezcla puede ser causada por los constructores de las edificaciones documentadas, pero las cerámicas campanienses resultan indicativas de que al prolongarse los trabajos excavatorios, en extensión, han de aparecer en algún punto de aquel sector del cerro los niveles de época republicana.

Excavado sobre la pendiente norte, mirando hacia el Guadalquivir, se han documentado cerámicas propias del Bronce Final, que se conservaban sólo en el interior de oquedales de la roca. Directamente por encima, se estratifica un potente nivel arqueológico caracterizado por cerámicas ibéricas y cerámicas romanas. Entre otras la Terra Sigillata Itálica. Este nivel se encuentra sellado por un pavimento, sumamente horizontal, sobre el cual han aparecido numerosos fragmentos de etusco, procedentes del derrumbe de paredes vecinas. Todo ello se hallaba sepultado por un estrato de color marrón claro, que ofrecía entre otros hallazgos: cerámica ibérica; sigillata hispánica de las formas Dragendorff 11 y 18; la cantimplora Hermet 13; sigillata sudgálica 24/25. Además sigillata hispánica decorada con hojas de palma. El estrato por debajo del pavimento parece ser referido a los tiempos de Tiberio, siendo el otro posterior.

A tenor de lo que se evidencia hasta ahora, tanto el poblado de la época republicana tardía, como el de época imperial temprana, se hallan emplazados sobre un poblado proto-ibérico, cuyos restos, trazos de muros, cerámica a torno arcaica, trozos de fíbulas y de broches de cinturón, han sido descubiertos en la zona del templo. Los cortes hasta ahora realizados confirman estas observaciones. Tenemos además que contar con un "hiatus" que separa la época del poblado proto-ibérico de la época republicana tardía.

Tal cual o se adelantaba en la introducción, no se demuestra en el Cerro de Maquiz, como en Los Alcores de Porcuna, una romanización de elementos ibéricos "in situ", sino un traslado masivo de población, es decir, una fundación de nueva planta, llevada a cabo por elementos ibéricos, claramente romanizados.

HOTEL PALACIO DE MENGIBAR (ANTIGUA CASA PALACIO)

Una breve noticia de Iliturgi la sitúa a cinco kilómetros de Mengíbar en el llamado cerro Marquíz. Colonia, municipio, comunidad privilegiada, escenario de la lucha de romanos contra los cartagineses, conserva guarnición romana. Durante la dominación árabe existe una fortificación islámica con su posterior transformación en castillo cristiano. La Casa Palacio se construye por tanto sobre cimientos que recuerdan la época de la Iliturgi romana, visigoda, islámica y cristiana tras la conquista de Mengíbar por las tropas de Fernando III el Santo al mando de Álvaro Pérez de Castro en 1240. Desde entonces la Casa Palacio representa siente siglos de historia y su dominio o propiedad es detentada por las familias de Sotomayor, Barrionuevo, Messía, Ponce de León, Osorio Moscoso y De la Chica Cassinello de probados abolengos nobiliarios, siendo la primera propietaria del Inmuebles Dª Constanza Díaz de Sotomayor (mediados del Siglo XIV). Singular importancia adquiere la Casa Palacio durante la guerra de la Independencia. El 13 de Julio de 1808 los franceses llegan a Mengíbar procedentes de Jaén a la que han saqueado. En la madrugada del día siguiente, las tropas españolas y suizas del general Réding entran por la Tejera y entablan un tiroteo con las fuerzas francesas del general Liger que controlan los accesos a la localidad y que temiendo un nuevo enfrentamiento con las tropas españolas huyen del pueblo y pasan al Guadalquivir, haciéndose fuertes en la otra orilla del río. Así, Mengíbar es ocupada de nuevos por las tropas españolas. En la noche del día 14, el general Réding llega a Mengíbar instalando su cuartel general en la Casa Palacio, propiedad desde entonces del duque de Montemar, y decide para la madrugada del día 16 un nuevo ataque a los franceses. Para él, una parte de la división quedaría en la orilla izquierda del Guadalquivir vigilando la Darca, mientras que el resto atravesaría el río algo más arriba por el vado del Peñón cogiendo así al enemigo entre dos fuegos. Tras encarnizado combate cuyo relato se obvia, los franceses se ven obligados a huir a Bailén después de sufrir su primera derrota tras sus victorias europeas. El ejército español vuelve victorioso a Mengíbar y Réding a la Casa Palacio, resultando anecdótico que tras esa victoria los soldados españoles pudieron contemplar en la misma Casa Palacio las corazas francesas atravesadas por sus municiones, algo que hasta el momento se creía imposible. Como consecuencia de la victoria sobre las tropas napoleónicas el 18 de abril de 1816, Fernando VII concedió la Cruz de Mengíbar a todos los combatientes de la acción.

Los acontecimientos y vicisitudes por la que la Casa Palacio transcurre durante el siglo XIX se deben principalmente a la labor de D. Manuel de la Chica y Damas, y entre las visitas ilustres durante las primeras décadas del siglo XX figuran la del Rey Alfonso XIII en 1916 con motivo de la inauguración de la central hidroeléctrica sobre el Guadalquivir así como la de Niceto Alcalá Zamora, Presidente de la República en 1932. La Casa Palacio de los Señores De la Chica es uno de los inmuebles más destacados dentro de la población de Mengíbar por la importante presencia que ha tenido en el municipio a lo largo de su historia. Mostrando fachada a la plaza principal de la ciudad, ha sido escenario de esenciales actividades colectivas de la misma como casamientos, banquetes, velaciones, entierros, bautizos, oficios militares, hospital de sangre durante la Guerra Civil, teatro, archivo, almacén de piezas arqueológicas procedentes del asentamiento de Cerro Maquiz... ejerciendo sus propietarios, de manera notable, una gran influencia en la sociedad de Mengíbar. La Casa ocupa buena parte del solar de la antigua fortaleza de los siglos XII - XIII, de la que sólo quedan los restos de un aljibe en el patio posterior y la Torre del Homenaje en una parcela anexa. Sin embargo, la factura arquitectónica puede enmarcarse en dos momentos constructivos clave: 1663 y 1940, fechas que aparecen inscritas en sendas inscripciones y enmarcadas bajo la titularidad del sus dos principales familias propietarias: los Ponce de León y De la Chica. La reforma del siglo XVII confirió a la Casa de presencia palaciega, organizándola entorno a una patio principal y presentando doble fachada: a la Plaza, y al patio de acceso de caballerizas por la parte posterior. Aunque fue la reforma de los años 40 del siglo pasado la que otorgó al inmueble del aspecto almenado actual y levantó una tercera fachada Oeste con la fuerte presencia de un torreón vigía y de unos balcones a la calle. La familia De la Chica Cassinello fue la que procedió a esta importante reforma con una clara intención de hacer mostrar su presencia tras el fin de la Guerra Civil Española. Así, como testimonio de la historia de Mengíbar, por su importante presencia territorial y urbana, por su evidente interés arquitectónico, socioeconómico y etnológico, el inmueble reúne suficientes valores para acordar la tramitación del procedimiento de declaración de Bien de Interés Cultural, categoría Monumento. El palacio se articula en torno a un patio en tres cuerpos principales correspondientes a las tres alas que lo conforman, a su vez organizadas en dos crujías. El ala Este presenta acceso directo a planta primera a través del patio, así como comunicación interior con el ala Norte a través de un holgado vestíbulo desde el cual se accede a la vivienda de los caseros, así como a la terraza que da acceso a la bodega. En planta baja presenta estructura de vigas de madera y rasillones cerámicos enlucidos y encalados, con grandes huecos protegidos mediante rejas de tipo cajón. La solería es de baldosa hidráulica en su mayor parte. La altura libre aproximada podría ser de 4 metros. En planta primera, se aprecia factura diferente y así se ha constatado mediante conversaciones con los anteriores propietarios, la familia De la Chica. Esta reforma podría datarse en 1940 y cuya ampliación en altura del cuerpo original consistió en dotar en esta planta de una nueva vivienda. La estructura portante de muros de mampostería queda vista en ciertas zonas y la cubierta se ejecuta en par y nudillo. Desde el vestíbulo de planta baja que comunica con el ala Norte, como se indicó anteriormente, se accede a una pequeña terraza de reciente construcción, y desde aquí se accede a la bodega. En dicha terraza se aprecian signos mal integrados con el resto del Palacio, como son los pilares de ladrillo visto que sustentan el tejadillo de cubrición al acceso a la bodega, o los arcos de medio punto, de igual material en lado norte de la terraza, hacia el patio norte. La bodega presenta estructura abovedada con lunetos, alcanzando una altura libre aproximada de 2.50 m. Con respecto al cuerpo Norte, cabe destacar su configuración en torno a las dos crujías que lo vuelven a articular, pero organizadas a través de un pasillo que dará acceso a las diferentes estancias. En ambas crujías se encuentran elementos de interés como la cúpula central, la chimenea empotrada o los baños, compartidos a modo de armario que se abre a dos dormitorios, con bañeras de una pieza de mármol y griferías de latón. Este ala presenta una organización axial con respecto a ambos patios, el Norte y el Sur, así como las dependencias de la misma. La altura aproximada puede ser de 4 metros. Hacia el patio Norte este ala presenta una planta inferior, que no tiene carácter de sótano o bodega, dad la topografía existente sino de planta Baja, como se puede apreciar en la fachada hacia este patio. En esta planta encontramos las dependencias que albergaban las cuadras originales, con presencia de algunos pesebres y estructura de rollizos de madera, si bien consta de refuerzo mediante pares de rollizos, según la tradición, para soportar el sobrepeso que causó el ser usada la planta superior como almacén de artillería en la Batalla de Mengíbar durante el acantonamiento del General Réding. Además, se precian en esta planta los restos de lo que fue el antiguo Teatro. El cuerpo Oeste presenta fachada a la calle Real, siendo su estado el más deteriorado de todos, apreciándose diferentes patologías que ponen en peligro la estabilidad del mismo. Hacia el patio Sur presenta acceso independiente y se articula como una vivienda. Hacia la Calle Real presenta Cantina. La Casa Palacio se levanta sobre parte del solar de la antigua fortaleza construida entre los siglos XII y XIII, de la que actualmente sólo se conserva su torre del homenaje, erigida tras la conquista cristina, en una parcela exterior. Marín Jimena Jurado (1616 - 1664) dibuja el recinto en un croquis, adaptándolo a una planta rectangular que probablemente daría entrada al recinto. La torre del homenaje la sitúa en el centro del patio de armas. El hecho de ocupar el Palacio parte del antiguo recinto militar parece constatarse por la presencia de un aljibe en la esquina Sureste del patio posterior, de similar factura al conservado en la torre. Además, podríamos interpretar las actuales Plaza de la Constitución y del Sol como parte del patio de armas, circunstancia que podría confirmar la elevación de ambas respecto al resto del parcelano urbano, situándose la fortaleza pues en la parte más elevada de una loma. Según D. Sebastián Barahona Vadecillo (1), Cronista Oficial de Mengíbar, los datos más antiguos que se conocen para la Casa Palacio datan del siglo XV, registrándose una venta fechada el 2 de diciembre de 1489 efectuada por Pedro de Barrionuevo. Caballero Veinticuatro de Jaén, a María Ponce de León, y en concepto de tierras y unas casas en Mengíbar por valor de más de un millón de maravedís. El conjunto de bienes adquiridos en la ciudad por esta familia a finales del siglo XV fue conservado por sus descendientes hasta prácticamente finales del XIX, y parece registrarse en las fuentes que la construcción de la Casa Palacio objeto del presente expediente sería iniciada por ellos. Los Ponce de León ejercerán una gran influencia en el municipio. Es esta familia la que funda en 1550 la Cofradía de la Santa Vera Cruz en la Iglesia de San Pedro Apóstol de Mengíbar y aportarán una gran cantidad de dinero para la ampliación y reforma de la misma Iglesia, contribuyendo a la construcción del Altar Mayor, donde unos bustos policromados se asocian a retratos de sus miembros. Un hecho de gran trascendencia se produce en 1573, cuando Rodrigo Ponce de León intenta comprar a Felipe II la jurisdicción de Mengíbar por valor de 22.500 ducados. La oposición de los vecinos, que no deseaban estar bajo el dominio de un señorío, motiva que soliciten y consigan del Rey al año siguiente la compra y la Carta de Libertad y Título de Villa, enajenándola de Jaén, a cambio de hipotecar todas las tierras del término municipal en un censo de perpetuidad que fue abonado hasta 1931, momento en el que fueron abolidas oficialmente estas cargas. El 16 de agosto de 1627, Felipe V concede el título de Conde de Garcíez a Fernando de Quesada Hurtado de Mendoza y Toledo, cuyo heredero, Miguel Jerónimo Ponce de León Quesada Mesía Baeza y Toledo se convierte en IV Conde de Garcíez y señor de Mengíbar. El matrimonio de éste último con la III Condesa de Montemar, constituye la unión de ambos títulos, que se completaría posteriormente con el Ducado de Sessa y el Marquesado de Castromonte gracias a las diversas uniones de la familia. En 1808 un heredero, Joaquín Osorio de Moscoso, Duque de Montemar y Conde de Garcíez, preside la Junta Suprema del Santo Reino, constituida ante la amenaza del ejército francés en la Guerra de la Independencia. Es sin duda esta presidencia la que motiva que el 16 de julio de 1808, el general del ejército español, Teodoro Réding, se acantonara en la Casa Palacio tras su victoria en la Batalla de Mengíbar, prolegómeno de la decisiva Batalla de Bailén. Tal y como narran las fuentes (2), Réding ordenó que las corazas de los soldados franceses vencidos en el combate fueran expuestas en los bajos de la Casa Palacio para demostrar que los Coraceros temidos por su invencibilidad, eran derrotables. La larga trayectoria de esta familia en relación con la Casa Palacio da un giro el 28 de agosto de 1880, cuando debido a unos préstamos a los que no puede hacer frente, decide sacar a pública subasta sus propiedades. Juan Ramón De la Chica Saeta, vecino de Granada y natural de Mengíbar, casado con Francisca Martínez Guerrero, adquiere de este modo el inmueble por valor de 21.250 pesetas, además de los bienes de Mengíbar y otras localidades. Esta familia será la propietaria de la Casa Palacio hasta el año 2003. Nuevamente, la notable influencia de sus propietarios será evidente en el municipio. En 1924, el Ayuntamiento hace entrega al Puesto de la Guardia Civil de una bandera nacional, concentrándose gran cantidad de autoridades en un entorno tan atípico como la Casa Palacio, un espacio privado. Años después, durante la Guerra Civil Española, será convertida en hospital de sangre, uso que la despojaría de la mayor parte de sus pertenencias. Una vez finalizada la contienda, los Señores De la Chica almenan al conjunto y reforman la fachada Oeste para conferirle un aspecto de fortaleza. En su vivienda acogerán innumerables testimonios públicos, ejerciendo una gran influencia en la sociedad del municipio. Actos religiosos, lúdicos y civiles se concentran bajo su escenario, destacando la celebración de bodas y entierros, y la adaptación de parte de la planta baja para teatro público. A lo largo de los patios, galerías, distribuidores y jardines almacenan una ingente cantidad de piezas arqueológicas procedentes en su gran mayoría del asentamiento de Cerro Maquiz, apropiándose del pasado histórico del municipio como lo harán al recibir en la Casa Palacio el archivo parroquial de la Iglesia de San Pedro Apóstol, la misma que fuera construida bajo el mecenazgo de los Ponce de León. La misma toponimia de las calles de la ciudad deja constancia: C/ Juana Cassinello Núñez, C/ Antonio José De la Chica... y la C/ Real, que según plano de 1888 (3), se denomina C/ Bajada de la Cochera, en una clara referencia a la entrada que la Casa Palacio tenía hacia ésta. Esta gran influencia sobre el pueblo mengibeño confiere a la Casa Palacio un destacado valor social para el municipio, valor que se une a los históricos, artísticos y arquitectónicos y que la convierten en evidente exponente patrimonial.

Fiestas populares[editar]

* San Antón (16 y 17 de enero)

La noche anterior se encienden en las calles grandes luminarias, concentrando a su alrededor a la gente del barrio, dando vivas al Santo, al tiempo que se asa la chuleta, el chorizo, la sardina, la calabaza o se hacen las clásicas palomitas de maíz o "flores", típicas de Mengíbar.

Al día siguiente los animales de labor y domésticos dan vueltas alrededor de la Iglesia de San Pedro, buscando la protección divina y del santo.

* Carnavales (febrero)

En febrero, y desde hace ya algunos años, se celebran los Carnavales, con participación de grandes y chicos.

También se celebran concursos de disfraces y chirigotas con letrillas que son componentes esenciales de esta fiesta que viste de humor y colorido costumbrista la ciudad en estas fechas. Además se celebra una cabalgata de Carnaval.

* Semana Santa (marzo/abril)

La Semana Santa, de gran tradición y tipismo de Mengíbar, precedida por el septenario a la Virgen de Los Dolores, y el pregón de Miércoles Santo al Domingo de Resurrección, las distintas cofradías de Pasión desfilan sus pasos procesionales por el casco antiguo de la población, en un tipismo característico de toda la región.

En la calle del Pozuelo tiene lugar el encuentro de la Virgen María con su Hijo.

En la madrugada del Viernes Santo se celebra en la Parroquia de San Pedro el Sermón de Pasión organizado por la Cofradía Nuestro Padre Jesús Nazareno. A lo largo del mismo, cuatro seglares cantan, con un tono singular, los Pregones: Confortación del Ángel, Sentencia a Azotes, Condena a Muerte y Justicia Recta. Su origen se remonta al siglo XVII, por el estilo y léxico empleados.

La Cofradía de la Santa Vera Cruz se remonta al siglo XVI, y la cruz que le da nombre logró salvarse de la quema generalizada de imágenes sacras que llevaron a cabo los republicanos durante la Guerra Civil gracias a la familia Criado, que la conservó escondida en el hueco de una escalera durante la contienda, sin temor a que las tropas fieles a la República, que ocupaban la casa, la descubrieran.

* Las Cruces de Mayo (2 y 3 de mayo)

En Mayo, los días 2 y 3, se celebra la Invención de la SANTA CRUZ.

Este día Mengíbar se viste de Fiesta y sus calles y barrios se engalanan de flores, luz y colorido, en una competitividad acostumbrada, por lo que esta fiesta ha trascendido al resto de la provincia, haciendo que este día nos visiten algunos forasteros.

* Romería a Santa María Magdalena (Segundo Fin de Semana de mayo)

También en Mayo celebramos la ROMERÍA DE SANTA MARÍA MAGDALENA, la Patrona de Mengíbar.

Fue inaugurada y bendecida el 14 de julio de 1990.

Se encuentra situada en el Cerro de Maquiz, buscando el origen y la tradición de que allí estuvo la primitiva Ermita, pues existen datos de que ya existía en el siglo XVI.

La Patrona es llevada el domingo a la Ermita, en un ambiente decimonónico, con las típicas carrozas y caballos y los romeros ataviados para la ocasión.

La Romería se celebra el fin de semana siguiente al de las Cruces de Mayo.

* Verbena de San Antonio (fin de semana próximo al 13 de junio)

La Verbena de San Antonio se celebra la noche del sábado más próximo a la Fesstividad del citado Santo. Dicha Verbena se alterna entre las plazas principales del pueblo, y en la cual actúan los grupos locales. Esta fiesta se ha recuperado recientemente con gran acogida por los mengibareños, pero su historia se pierde en el tiempo.

* Feria y Fiestas en honor a Santa María Magdalena (del 21 al 25 de julio)

En Julio, desde el día 21 al 25, se celebran la FERIA Y FIESTAS EN HONOR DE SANTA MARÍA MAGDALENA.

Son las fiestas por excelencia de Mengíbar, en las cuales se organizan actividades para los más pequeños como juegos y concursos, y para los más grandes, como la Feria de Día, la Feria de Noche, jornadas deportivas, conciertos, bailes y un sin fin de actos.

* Los Rosarios de la Aurora (Último domingo de agosto, domingos de septiembre, y primer domingo de octubre)

Mengíbar reza cantando en las auroras de los domingos de septiembre.

Es de destacar la costumbre de ir muniendo o convocando al resto de los Hermanos de la Cofradía para que se levanten, decisión harto costosa para los Mengibareños, y acudan al Rosario.

Las coplas de las muniduras, conservadas de generación en generación, gozan de una gran atracción entre los mengibareños, calculándose su origen hacía el siglo XVII.

En las tardes de los domingos, se hacen las fiestas religiosas y las procesiones con las imágenes de las cuatro Cofradías que en cada domingo celebra su fiesta: Jesús Nazareno, Virgen de los Dolores, Virgen del Carmen y Virgen del Rosario.

* Navidades

A partir de "La Inmaculada", de madrugada, nos despiertan viejos y entrañables villancicos que, remontándose a varios siglos, van transmitiéndose de padres a hijos, haciendo que no se pierdan esas letras y sus tonalidades.

Tradicional También es el certámen de villancicos de la población, que se viene celebrando desde hace más de 20 años en la casa de la cultura y actualmente en el auditorio municipal, impulsado en gran medida por el gran conocido y que recientemente nos dejó, Alonso "zapaticos".

El día 31 de Diciembre, y en la Plaza de La Constitución, un gran número de mengibareños se concentran para decir adiós al año viejo y saludar con optimismo el nuevo año, al son de las campanas de nuestro Reloj del Ayuntamiento.

Personajes ilustres[editar]

CST

Proyectos medioambientales[editar]

Proyecto Naumanni[editar]

Llevado a cabo por unos jóvenes emprendedores del municipio pertenecientes a la la Asociación Audax Meles, este proyecto activo desde el verano de 2009 ha conseguido que el cernícalo primilla, una especie amenazada que antaño poblaba la Torre del Homenaje del pueblo, vuelva a asentarse y reproducirse en lo que antiguamente fue su hogar. Con este proyecto se pretende también disminuir la superpoblación de palomas que desde hace muchos años atormenta a los vecinos de Mengíbar.

Enlaces externos[editar]

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