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Manuel Eduardo de Gorostiza

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Manuel Eduardo de Gorostiza

(Veracruz, 1789 - Tacubaya, 1851)
Información personal
Nombre de nacimiento Manuel María del Pilar Eduardo de Gorostiza y Cepeda
Nacimiento 13 de octubre de 1789
Veracruz, Nueva España
Fallecimiento 23 de octubre de 1851
(62 años)
Bandera de México Tacubaya, Ciudad de México, México
Nacionalidad Mexicana
Lengua materna Español Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Dramaturgo, periodista y diplomático
Años activo 1813-1851
Cargos ocupados Secretario de Relaciones Exteriores de México Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimiento Romanticismo y Neoclasicismo
Género Teatro
Obras notables Galería en miniatura de los más célebres periodistas, folletistas y articulistas de Madrid Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma

Manuel María del Pilar Eduardo de Gorostiza y Cepeda (Veracruz, Virreinato de Nueva España, 13 de octubre de 1789 - Tacubaya, México, 23 de octubre de 1851) fue un dramaturgo, periodista, diplomático y coronel hispanomexicano de carácter liberal.

Biografía

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Su padre, el general brigadier Pedro Fernández de Gorostiza, era gobernador del puerto de Veracruz e Inspector General de las Tropas de Nueva España (ambos cargos otorgados directamente por el rey) . Su madre, mujer de gran cultura, con un doctorado de la Universidad de Sevilla, regidora honoraria de Cádiz desde los 12 años [1]y descendiente de la familia de santa Teresa de Jesús, se llamaba María del Rosario Cepeda y Mayo. Tenía dos hermanos, Francisco y Pedro Ángel, matemático y poeta. El 8 de noviembre de 1794 falleció su padre y la familia se trasladó a Cádiz.[2] Pedro Fernández llegó junto al virrey, Juan Vicente de Güemes, conde de Revillagigedo, quien era su amigo y pariente.[2]

Manuel Eduardo inicia estudios eclesiásticos que abandona poco después para dedicarse a la carrera de las armas con apoyo de sus hermanos. Al estallar la Guerra de la Independencia es capitán de granaderos y lucha durante la mayor parte de la misma. El 30 de diciembre de 1811 se casa en Madrid con Juana de Castilla o Castillo. En 1814 alcanza el grado de coronel, pero poco después recibe un bayonetazo que le deja encorvada la espalda; empieza a dedicarse entonces a otras actividades, como la literatura y la política. Aunque en 1819 criticó la guerra civil de América y expresó el deseo de que la proyectada expedición militar acabase con la rebelión de las colonias, simpatizó con Rafael del Riego y se empleó a fondo en la revolución de 1820; en marzo de 1820 se dio de baja como militar con el grado de coronel. Otras fuentes indican su baja en 1814.[2]

En este período fluctuó entre apollar a los liberales radicales como Martínez de la Rosa, Alcalá Galiano o José Matías Quintana, a tolerar a José Bonaparte, del mismo modo que Gómez Hermosilla o Leandro Fernández de Moratín.[2]

En Madrid se casó con doña Juana Castilla y Portugal, de familia carlista, y con quien tuvo 4 hijos: Luisa la mayor, Eduardo de Cahors, Rosario, y Vicente el menor; y de su estancia en Madrid fue donde escribió y representó sus primeras obras teatrales gracias a la protección del actor Isidoro Máiquez, merced al cual estrenó su primera obra, Indulgencia para todos, en 1818. Fue editor de El Constitucional, o sea, Crónica, del 13 de marzo de 1820 al 6 de mayo de 1820. Colaborador y director de la revista Cetro Constitucional, junto con Félix Mejía y Francisco José Iznardi, liberales exaltados. Tras la intervención de los Cien Mil hijos de San Luis, "sus avanzadas ideas liberales, sus discursos, sus escritos, hicieron que Fernando VII, al recobrar la corona, lo desterrara al extranjero, confiscándole antes sus bienes..." Por lo que salió de España en 1821 y viajó por Europa.[3] En 1823 se exilió a Londres, donde se relacionó con intelectuales de gran renombre.

Vida política

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Desde 1824 cultivó la amistad de don José Mariano de Michelena, masón yorquino, que era entonces ministro plenipotenciario de México ante Su Majestad Británica. Gracias a él, a quien se presentó como "un mexicano descarriado que deseaba regresar al regazo de la patria", Gorostiza optó por la nacionalidad mexicana. Inmediatamente comenzó su carrera diplomática con una misión en Países Bajos y, más tarde, en 1825, se le nombró cónsul general en ese país; introduce la litografía en México al enviar allí al impresor y carbonario Claudio Linati. [2]

En 1826, el 2 de marzo, es encargado de negocios de México ante el rey neerlandés;[2] en 1829, hace idénticas funciones de encargado de negocios mexicano ante Su Majestad británica y al año siguientes, 1830, es ministro plenipotenciario de México en Londres. Acuerda varios tratados de comercio con los países Dinamarca, Países Bajos (al cual se presentó a su rey solo con su acta de nombramiento, y sin certificado oficial)[2] y se establan relaciones con Prusia, Hamburgo y Francia. [2]

Recibiendo la facultad de realizar tratados de amistad y de comercio a libertad y al criterio suyo, y con un sueldo de 4,000 pesos anuales, realizó en Londres los tratados ya dichos con el Rey de Prusia, el 16 de febrero de 1831, con el rey de Sajonia el 04 de octubre del mismo período. Apenas al caño siguiente, el 7 de abril de 1832, firmó un acuerdo con las ciudades hanseáticas de Bremen, Hamburgo y Lübeck. Así mismo, celebró las primeras relaciones con Baviera y Wurtemberg. Las relaciones con el reino de Francia databan desde 1825, pero no se generó un acuerdo hasta 1840, tras el acuerdo de paz firmado por Guadalupe Victoria con apoyo de Gorostiza, entonces Secretario de Relaciones Exteriores, en Veracruz, con la finalización de la primera intervención francesa. Gorostiza realizó la mayoría de primeros tratados con las potencias extranjeras.[2]

En 1831 publica en Londres la Cartilla política, el único libro de filosofía política escrito por un mexicano en el siglo XIX[cita requerida]. En este libro aborda los grandes temas de la filosofía política: la naturaleza de la vida humana en sociedad, el objeto del gobierno y la naturaleza de su monopolio coercitivo, las ventajas y desventajas de las formas simples y de las formas mixtas de gobierno. En 1833, después de treinta y nueve años de ausencia, vuelve a México al ser llamado por el presidente Manuel Gómez Pedraza.

Desembarcó con toda su familia en Veracruz el 25 de julio de 1833. Valentín Gómez Farías, sucesor de Gómez Pedraza, se hacía cargo de la Dirección General e Instrucción Pública y Gorostiza, junto con Andrés Quintana Roo, José Bernardo Couto, José María Luis Mora, Juan Rodríguez Puebla y Espinosa de los Monteros; trabajó para realizar algunas de las reformas que sostuvo el nuevo presidente, dado que esta Dirección fungía como el consejo privado presidencial.[2] Según José María Roa Bárcena, (1941), José María Luis Mora Lamadrid aseguró que De Gorostiza consintió las nuevas leyes anticlericales del gobierno liberal, en lo que respecta a la secularización de la educación, al cierre de la Nacional y Pontificia Universidad de México por ser "inútil, irreformable y perniciosa", como la definió Mora Lamadrid[2][4]y a la instauración de colegios y escualas controladas por el gobierno liberal.

Fue nombrado director de la Biblioteca Nacional, todavía en ciernes, el 23 de octubre de 1833, cargo que desempeñó hasta el 31 de julio de 1834. En ese tiempo se clausuró la Nacional y Pontificia Universidad de México y a Gorostiza le tocó recibir sus muebles y demás bienes de manos del último rector don José María Cuchet y los libros de dicha universidad para ser traladados todos a la anciente Biblioteca. Se dedicó entonces a concentrar y a clasificar los libros llegados de esa y de otras muchas instituciones. Nombrado también miembro del Consejo de Educación, estudió los proyectos de Gómez Farías para que se fundaran escuelas técnicas y profesionales y los colegios de libre enseñanza, antecedente de los institutos científicos y literarios que se fundaron en todo el país, entre ellos la Escuela de Medicina que subsiste hasta hoy. También fue designado síndico del Ayuntamiento de la capital y desarrolla una intensa labor teatral estrenando obras propias y adaptando obras ajenas extranjeras.

En ese año Lucas Alamán estaba escribiendo y pronto a finalizar, su Defensa, sobre las acusaciones en su relación con el fusilamiento del presidente Vicente Guerrero. Alamán pone a Gorostiza de testigo sobre su buen actuar, siendo que eran opositores ideológicos.[2]

Portada del libro Obras de D. Manuel Eduardo de Gorostiza, 1899.

En 1835 asume la dirección del Teatro Principal de México. Para esas fechas es miembro de la primera Academia de la Lengua, la Academia Nacional de Historia y la Academia de Letrán. Fue diputado al Congreso de la Unión y en 1836 es nombrao ministro plenipotenciario ante el gobierno de los Estados Unidos para evitar la ayuda que este país podía suministrar a Texas, pero fracasa en este empeño; vuelve el mismo año y se encuentra el Teatro Principal destrozado por los errores de su sucesor Patiño, y se dedica a restaurarlo. En 1837 se le nombró consejero de Estado, aunque sigue ocupándose del Teatro Principal; entre 1838 ocupa sucesivamente varios ministerios: Hacienda e Interior, y ocupa la Ministerio de Relaciones Exteriores.[5] Tiene que afrontar la espinosa cuestión de la secesión de Texas y asiste a las negociaciones y la firma del tratado de paz con Francia, que firma junto al Presidente Guadalupe Victoria.

En 1841 es director de la Renta Estancada del Tabaco, que organiza. Sigue supervisando la calidad y los demás aspectos del Teatro Principal de México. Se consagra a actividades filantrópicas y funda la Casa de Corrección para Jóvenes Delincuentes, primera institución en América que tuvo este propósito, y que se mantuvo en funciones únicamente de 1841 a 1842, pausada por la guerra contra Estados Unidos.[2] Se comenta por Roa Bárcena que la fundó en una habitación del Hospicio de Pobres de la Ciudad de México, con sus propios fondos, con mínima ayuda de autoridades locales y la Compañía Lancasteriana. Daban talleres de hojalatería, sastrería, zapatería, carpintería e imprenta. Al término del primer año hicieron exámenes públicos y se otorgaron premios. El señor obispo, el Ayuntamiento y otras personas, donaron 400 pesos para la repartición de los reconocimientos. Se compraron 2 tornos de hilar para incluirlo en el taller, se les dio dinero y herramientas a los jóvenes graduados, y muchos de ellos fueron empleados en la Renta Estancada del Tabaco.[2]

Al mismo tiempo trajo compañías de ópera extranjeras, y tradujo diversas obras, entre ellas Emilia Galotti de Lessing, pero desde una traducción francesa.[6]

Batalla de Churubusco

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Tras el inicio de las tensiones con Estados Unidos de América, fue enviado como ministro extraodinario, pero durante su estancia y evasión por las autoridades de Washington, ocurrió la Ocupación de Nacogdoches por el general Gaines y con indicaciones del presidente Jackson, en 1836, y pidieron el regrese inmediato del ministro.[2] Las tropas estadounidenses se adentran en el país y Gorostiza forma con los operarios, dependientes y empleados de la Renta del Tabaco el que llama Batallón de Bravos y lo ofrece al presidente Santa Anna libre de costes, que sufragan sus propios miembros, a pesar de su ya avanzada edad y de sus heridas de la guerra de Independencia española contra los franceses; con este batallón combate valerosamente en la batalla de Churubusco (1847).

Los "Bravos", "Victoria", "Independencia", "Hidalgo" eran casi los únicos batallones de la Ciudad de México. Gorostiza estaba disgustado que su protegido José Manuel Hidalgo y Esnaurrízar fuese el mayor del cuerpo, pues contaba con apenas 21 años; no obtante su ejemplar desempeño en el campo de batalla. Debían los dichos batallones, que estaban en el monaterio de San Fernando, el 9 de agosto de 1847, ponerse en marcha a su unión con la brigrada de vanguardia del general Pedro María Anaya, en su encuentro con la brigada del general Antonio de León y Loyola, cuando se notó la asencia del coronel por disentería; sin embargo, al momento de partir, el coronel Gorostiza se hizo presente, débil y lánguido, pero con el brío suficiente para motivar y dirigir a la tropa. Se menciona la determinación y elocuencia de Gorostiza para seguir el ritmo de los bisoños soldados, teniendo él casi 60 años, enseñando de táctica militar, disciplina y en momentos de buena coversación, júbilo.[2]Les comentaba a sus subordinados: «Ea, señores, descansemos un poco, y no se olvide que el militar ni pide ni rehúsa". [2]

Las fuerzas mexicanas consistína de los batallones mencionados (Guardia Nacional), y los ejércitos del Norte y Oriente, bajo el mando de los generales Gabriel Valencia y Juan Álvarez respectivamente. Valencia, acompañado de Agustín Jerónimo de Iturbide, desovedeció en dos ocasiones las órdenes del general presidente Santa Anna, sobre retirarse, provocando su muerte en la Batalla de Padierna, a manos del general Winfield Scott.[2]

El presidente Santa Anna estaba saliendo de San Ángel cuando notó a los sobrevivientes de Padierna, huyendo, por lo que envió una parte de sus tropas a la segunda línea en la capital. La brigada del general Pérez se encontraba camino a Churubusco pasando por Coyoacán. Los batallones Hidalgo y Victoria se quedaron en la hacienda de San Antonio, mientras que el monaterio de San Fernando se quedó guarnecido de Independencia, Bravos y San Patricio, este último conformado por irlandeses católicos que desertaron de las fuerzas estadounidenses. El día 20 de agosto llegaron 10 cañones que se colocaron en batería sobre el camino de Coyoacán que gobernaba Santa Anna. 150 hombres del batallón Independencia fueron destacados a Coyoacán para servir de vigías del enemigo desde una iglesia, bajo el mando de Francisco Peñúñuri. [2]Luego de sufrir algunas pérdidas, se reincorporó al cuerpo principal.

Independencia, Bravos y San Patricio cubrían el camino al rededor del convento. Las tropas americanas lideras por los generales William Jenkins Worth, Charles Ferguson Smith y David Emanuel Twiggs, estaba compuesta por aproximadamente 6,000 hombres y equipo de artillería. Estos hombres fueron repelidos 3 veces, a costa de acabar con el parque de los fusibles y el incendio de parte de la artillería mexicana.[2] Sin embargo, arribaron piquetes desde Tlapa, Chilpancingo y Galeana. El reducto del puente de Churubusco fue tomado por los americanos, dirigidos por el general Smith; quien colocó un pañuelo blanco sobre el parapeto en señal de tregua, luego de más de 3 horas de combate[2] Capturaron a una gran cantidad de soldados, tratándolos bien según se dice, y permitiendo que los oficiales mantuvieran sus espadas. A un lado yacían 141 muertos y 83 heridos. [2]

Gorostiiza notó los primeros disparos a las 11 de la mañana. Motivó a sus hombres y les indicó cuidar el parque y no tirar alto. Algunos de sus muchachos temblaban del miedo, de modo que su coronel daba algún chiste apropiado y mostraba el ejemplo, mientras fumaba su habano. Estando él colocado frente un tronera sin cañón, sus hombres le advirtieron moverse para no ser tan visible, a lo que Gorostiza respondió: «Hijo mío, me quedo en mi puesto, porque en todas partes está la muerte».[2]Se hicieron las 3 de la tarde cuando el parque escaceaba. Solo algunos piquetes y San Patricio seguían tirando. Cayeron algunos hombres de los Bravos por tiros en su espalda, que salieron del puente, cuando el cororel comentó: «Todo lo que aquí pasa es incalificable; la victoria nos abandona. ¡Cómo ha de ser!». Al momento, se oyó que el batallón Independencia se abriría camino con bayonetas, a lo que el capitán Esnaurrízar vio con buenos ojos; sin embargo, Gorostiza se negó afirmando lo siguiente: «No se hará tal; no tenemos ni cargados los fusibles, y la sangre que de nuestros soldados se derramará al intentar semejante barbaridad, caería sobre mí»[2]

Se oyó que Peñúñuri y el capitán Martínez de Castro se lanzarían al campo de batalla con bayonetas, dirigiendo a su batallón Independencia,[2] Algunos de los Bravos se mostraron descontentos. A las 3:30 p. m. se detuvieron por completo los disparos, y se supo que los heridos fueron trasladados a la iglesia inmediata, por lo que Gorostiza fue, apoyándose del brazo de Esnaurrízar. Al llegar vio el cadáver de Peñúñuri y de muchos hombres, en medio de los gritos de los heridos, por lo que el coronel lloró, y procedió inmediatamente a secarse las lágrimas con una pañuelo[2] e indicándole a sus compañeros con una de sus frases favoritas: «¡Vámonos! ¡Estos pidieron!»[2] Duermieron en el monasterio y a la mañana siguiente se los llevaron como prisioneros de guerra.

Twiggs indicó que los soldados de rangos sargento hacia abajo, permanecieran en el convento. Los de mayor rango se mantendrían en Coyoacán. Gorostiza de acercó a Twiggs en su caballo, y se le presentó en inglés. El coronel afirmó que se hacía responsable de su batallón y, Twiggs, al reconocer su nombre y su solicitud tan honorable, afirmóle serle un honor ofrecerle sus respetos y aceptó la responsabilidad del coronel mexicano. [2]Anaya envió hombres a buscar comida, por lo que trajeron pan, chocolate y cigarros. [2]

Twiggs permitió que oficialies preservaran su dinero y espadas, para ser reconocidos, y ordenó que las casas en donde se alojarían los mexicanos no tendrían también americanos, por lo que Gorostiza ordenó a su banquero que empezara a pagarle a sus oficiales y tropa, mientras él tradujo la orden. Se le concedió, además, permiso de recibir atención médica en México, y tuvo una entrevista con el presidente Santa Anna. El 22 de septiembre, además, el general Scott exentó totalmente al general Anaya, por ser miembro del Congreso y anterior presidente de México.[2] Gorostiza visitaba a los prisioneros y recibía muchos comentarios de respeto por parte de soldados y oficiales enemigos. [2]

Al ser tomada la capital, tras las derrotas de Molino del Rey y Chapultepec, Gorostiza se va Morelia para seguir liderando la Renta de Tabaco.[2]

Muerte

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Muere su hija Luisa, y se retira de la política. En sus últimos años se mantiene con su trabajo como impresor, pero se encuentra comido de deudas y muere de un ataque cerebral en Tacubaya el 23 de octubre de 1851, al parecer del disgusto que le dieron unos acreedores.

Literatura

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La primera afición de Gorostiza fue, desde siempre, el teatro, para el que escribió, desde su juventud, comedias de costumbres que lo colocan al lado de Leandro Fernández de Moratín y de Bretón de los Herreros en el cultivo de la comedia neoclásica. Así nos lo retrata Guillermo Prieto, quien lo conoció bien:

Era don Manuel medio corcovado, de resultas de un bayonetazo que recibió en el pecho en la guerra de España; su frente hermosa, llena de arrugas bajo su rizada melena abultada y cana; ojos penetrantes y de apacible mirar, dentadura desmesurada al extremo de doblarle el labio superior y hacer imperfecta la pronunciación de su palabra... La casa del Señor Gorostiza, calle del Hospicio de San Nicolás, era el punto de reunión de la flor y nata del mundo artístico, y allí recibían el talento y las gracias un culto verdaderamente cordial y generoso.

Escribió en colecciones, aunque sus obras ya habían sido escritas y publicadas desde antes: "Teatro original de Manuel Eduardo de Gorostiza", París, edición de Rosa, 1822, dedicado a Moratín y que contenía las siguientes obras: «Indulgencia pra todos»; «tal para cual»; «las costumbres de antaño» y «don dieguito».Toda en verso, y algunas bastante innovadoras por tener redondillas y décimas.

Posteriormente publicó otra colección intitulada: «Teatro escogido de don Manuel Eduardo de Gorostiza», Bruselas, edición de Tarlier, 1825. Su contenido, dedicado a la Condesa de Regla y a don Vicente Rocafuerte, se comprendía de «indulgencia para todos»; «el jugador», «Don Dieguito»; «El amigo íntimo» y «Las costumbres de antaño».

«Las costumbres de antaño» fue republicada en 1833, en México, eliminando elogios a Fernando VII y al trono.

Fue uno de los más importantes discípulos de Leandro Fernández de Moratín y en efecto cultivó con éxito la comedia dentro de los cánones del Neoclasicismo; consiguió estrenar sus primeras obras gracias al apoyo del actor Isidoro Máiquez. Escribió Indulgencia para todos (1816), Las costumbres de antaño (1819), refundida después como La pesadilla (1833), Tal para cual o las mujeres y los hombres (1819), Don Dieguito (1820), en la que ridiculiza la figura del petimetre, Contigo, pan y cebolla (1833), parodia burlesca del Romanticismo que es tal vez su obra maestra, Don Bonifacio (1835) y El jugador (1820), adaptada de Regnard. Poseía vis cómica y una elegante prosa.

Bibliografía del autor

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Teatro

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  • Indulgencia para todos, Madrid, 1813 (Imprenta de Cano); también Madrid, 1818.
  • Tal para Cual
  • Las costumbres de antaño, Madrid, 1819 (imprenta de Repullés).
  • Don Dieguito, Madrid, 1820 (Imprenta que fue de Fuentenebro).
  • Comedias, Madrid, 1818-1820 (las anteriores, más El jugador y Tal para cual)
  • Virtud y patriotismo o el primero de enero de 1820, Madrid, 1821.
  • Una noche de alarma en Madrid, Madrid, 1821.
  • El amigo íntimo, París, 1822.
  • Teatro original París: en casa de Rosa, librero, gran patio del Palacio Real, 1822.
  • Apéndice al teatro escogido de Manuel Eduardo de Gorostiza Paris: en casa de Rosa y Cia, libreros, 1823 (Bruselas : M. Hayez)
  • Teatro escogido Bruselas: en casa de Tarlier, 1825
  • Contigo, pan y cebolla, Londres, edición de Cunigham y Salmón,1833. (Librería de Escamilla), 1833 (Imprenta de Repullés).
  • También hay secreto en mujer,
  • El desconfiado, Madrid, 1837.
  • Teatro, México, 1852, póstumo.
  • Obras de don Manuel E. de Gorostiza México: s. n., 1899-1902 (Imp. de V. Agüeros)

Filosofía Política

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  • Cartilla política, Londres, 1831.

Traducciones

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Otras obras

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  • Carta al Excmo. Marqués del Castelar... sobre la representación que dirigió a S. M. en 16 julio de 1820, por sí y a nombre de los jefes e individuos de su Cuerpo, Madrid: Imprenta de la Viuda de Aznar, 1820.
  • Galería en miniatura de los más célebres periodistas, folletistas y articulistas de Madrid por Dos Bachilleres y un Domine Madrid, 1822 (Imprenta de Eusebio Álvarez).
  • Apéndice a la galería de los más célebres periodistas, folletistas y articulistas de estacapital [sic] por dos Bachilleres y un Domine Madrid, 1822 (Eusebio Álvarez)
  • Trois lettres adresées para un Mexicain à Monsieurs les Rédacteurs du Courier des PaysBas, es de Gorostiza según Palau.

Referencias

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  1. De Ochoa y Montel, Eugenio (1838). Tesoro del teatro español. París: Librería Europea de Baudry. Consultado el 01/04/2026.
  2. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 Roa Bárcena, José María (1941). «Discurso». En Jiménez Rueda, Julio, ed. Relatos. Ciudad de México: Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma de México. p. 126. Consultado el 08/03/2026.
  3. El Tiempo, México 1883, p. 192.
  4. Mora Lamadrid, José María Luis (1837). Obras sueltas. Librería de Rosa. Consultado el 04/04/206.
  5. «Los cancilleres de México a través de su historia». Secretaría de Relaciones Exteriores. Archivado desde el original el 18 de mayo de 2006. Consultado el 18 de enero de 2010.
  6. «Gorostiza, Manuel Eduardo de».

Enlaces externos

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Predecesor:
Joaquín María del Castillo y Lanzas
(Encargado de Negocios a.i.)
Enviado de México en Estados Unidos
1836
Sucesor:
Joaquín María del Castillo y Lanzas
(Encargado de Negocios a.i.)