La traviata

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La traviata
La Traviata.jpg
Representación de La traviata en el Teatro Argentino de La Plata (1993); escenografía y vestuario de Carlos Gianni
Género Melodrama
Basado en Basada en la obra de Alejandro Dumas, hijo La dame aux camélias (1852)
Actos Tres actos
Idioma Italiano
Música
Compositor Giuseppe Verdi
Puesta en escena
Lugar de estreno La Fenice
Venecia
Fecha de estreno 6 de marzo de 1853
Personajes
Libretista Francesco Maria Piave
Duración Dos horas
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Afiche de la primera representación de La traviata.

La traviata (título original en italiano que en castellano podría traducirse como La extraviada) es una ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la novela de Alexandre Dumas (hijo) La dama de las camelias (1852), aunque no directamente sino a través de una adaptación teatral. Titulada en principio Violetta -nombre del personaje principal-, al parecer está basada en la vida de una cortesana de París, Alphonsine Plessis.

Piave y Verdi querían seguir a Dumas dándole a la ópera una ambientación contemporánea, pero las autoridades de La Fenice insistieron en que se ambientara en el pasado, «hacia 1700». No fue hasta la década de 1880 que se respetaron los deseos originales del compositor y del libretista y se representaron producciones «realistas».[2]

Historia[editar]

Fue estrenada, sin éxito, en el teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853. El público se burló de la representación varias veces, dirigiendo sus burlas sobre la soprano Fanny Salvini-Donatelli que interpretaba a Violetta. Salvini-Donatelli, aunque una cantante aclamada, fue considerada demasiado vieja (a los 38), no sólo eso, tenía sobrepeso de manera que no encajaba con el papel dramático de Violetta Valery quien muere de consunción. Verdi había intentado previamente convencer al gerente de La Fenice para dar el papel a una mujer joven, pero sin éxito. A pesar de todo, el primer acto encontró el aplauso al final; pero en el segundo acto, el público empezó a volverse en contra de la representación, especialmente después de cantar el barítono (Felice Varesi) y el tenor (Lodovico Graziani). Al final de la ópera, el público rió a carcajadas en vez de apreciar el final trágico. El día después, Verdi escribió a su amigo Muzio en lo que ahora se ha convertido quizás en su carta más famosa: «La traviata anoche un fracaso. ¿Fallo mío o de los cantantes? El tiempo lo dirá».[3]

Después de algunas revisiones entre 1853 y mayo de 1854, que afectaron principalmente a los actos II y III, la ópera se representó de nuevo en Venecia, esta vez en el Teatro San Benedetto. Esta representación fue un éxito de crítica, en gran medida debido al retrato de Violetta hecho por Maria Spezia-Aldighieri. Más tarde, se estrenó en Madrid, en el Teatro Real el 1 de febrero de 1855 (con Spezia en el papel titular), y en Barcelona el 25 de octubre del mismo año, en el Gran Teatro del Liceo. El 24 de mayo de 1856 la versión revisada fue presentada en Her Majesty's Theatre en Londres y le siguió el 3 de diciembre de aquel año su estreno en Nueva York.

Desde entonces su popularidad ha sido constante y se ha mantenido en el repertorio hasta la actualidad. La traviata sigue siendo muy importante; dentro del repertorio operístico estándar y aparece como la número uno en la lista de Operabase de las óperas más representadas en todo el mundo en las temporadas 2007/2008 y 2011/2012,[4] la primera de Italia y de Verdi.

Con La traviata, Verdi alcanzó un estilo maduro, con mayor hondura en la descripción de los personajes, mayor solidez en las construcciones dramáticas, y una orquesta más importante y rica.

Es una obra atípica dentro de la producción de Verdi por su carácter realista. No refiere grandes hechos históricos, como Nabucco, ni está basada en tragedias como Macbeth, sino que es un drama psicológico de carácter intimista. Fue la primera ópera en la que los actores usaron trajes contemporáneos de la época (esmoquin y vestidos largos de dama a la usanza francesa o inglesa) ya que hasta ese momento, las óperas siempre usaban trajes históricos, correspondiente a siglos pasados u otras civilizaciones (tal como pasó en Aida, en la que usaban ropas del antiguo Egipto, Nabucco, del antiguo Israel, o Rigoletto, que evocaba la Italia del norte del siglo XVI).

Personajes[editar]

Rol Tipo de voz Primera representación,
6 marzo de 1853[5]
Violetta Valery, una cortesana soprano Fanny Salvini-Donatelli
Alfredo Germont tenor Lodovico Graziani
Giorgio Germont, padre de Alfredo Germont barítono Felice Varesi
Flora Berboixo mezzo-soprano Speranza Giuseppini
Annina, criada de Violetta soprano Carlotta Berini
Gastone, amigo de Alfredo tenor Angelo Zuliani
Barone Douphol barítono Francesco Dragone
Marchese d'Obigny bajo Arnaldo Silvestri
Dottore Grenvil bajo Andrea Bellini
Giuseppe, sirviente de Violetta tenor G. Borsato
Sirviente de Flora bajo G. Tona
Comisionado bajo Antonio Mazzini

Argumento[editar]

«Ah, fors'è lui» ... «Sempre libera»
Final del acto I, interpretado por Lucrezia Bori en 1910.

Está dividida en tres actos que respetan la estructura tradicional de presentación, desarrollo y desenlace. El eje dramático de la ópera está centrado en la protagonista, Violeta Valery, a diferencia de la novela de Alejandro Dumas centrada en su amante Alfredo Germont, y hace de ella un retrato aún más idealizado, mostrándola como un ser casi angelical.

Acto I[editar]

El salón en casa de Violeta

Violeta Valery, una famosa cortesana, da una lujosa fiesta en su salón de París para celebrar su recuperación de una enfermedad. Uno de los últimos en llegar a la fiesta es Gastón, un conde, que llega acompañado de su amigo, el joven noble Alfredo Germont, que hacía tiempo que deseaba conocer a Violeta pues la adoraba desde lejos. Mientras pasea por el salón, Gastón le dice a Violeta que Alfredo la ama, y que mientras ella estaba enferma, él la visitó cada día. Alfredo, una vez presentados, le expresa su preocupación por su delicada salud, y luego le declara su amor.

El barón, actual amante de Violeta, espera cerca para llevarla al salón donde le piden al barón que haga un brindis, pero él lo rechaza, y la gente se vuelve a Alfredo (Alfredo, Violeta, coro: Libiamo ne' lieti calici — «Brindis».

Desde la habitación vecina, se oye el sonido de la orquesta y los invitados se mueven allí para bailar. Sintiéndose mareada, Violeta pide a sus invitados que vayan por delante y la dejen descansar hasta que se recupere. Mientras los invitados bailan en la habitación próxima, Violeta mira su pálida cara en el espejo. Alfredo entra y expresa su preocupación por su frágil salud, declarando más tarde su amor por ella (Alfredo, Violeta: Un dì, felice, eterea — «El día que te conocí»). Al principio, Violeta lo rechaza porque su amor no significa nada para ella, pero hay algo en Alfredo que le llega al corazón. Cuando él se marcha, le regala una camelia, diciéndole que regrese cuando la flor se haya marchitado. Ella le promete reunirse con él al día siguiente.

Después de que los invitados se han marchado, Violeta analiza la posibilidad de una relación con amor verdadero (Violeta: Ah, fors'è lui — «Quizá sea él»). Pero finalmente desecha la idea. Ella necesita ser libre para vivir su vida, día y noche, de un placer a otro (Violeta: Sempre libera — «Siempre libre»). Desde fuera del escenario, la voz de Alfredo se oye cantando sobre el amor conforme baja por la calle.

Acto II[editar]

Escena primera: en la casa de campo de Violeta en las afueras de París

Tres meses después, Alfredo y Violeta llevan una existencia tranquila en una casa de campo, en las afueras de París. Violeta se ha enamorado de Alfredo y ha abandonado completamente su anterior estilo de vida. Alfredo canta su vida feliz juntos (Alfredo: De miei bollenti spiriti — «De mis salvajes sueños de éxtasis»). Annina, la doncella, llega desde París, y, cuando Alfredo le pregunta, le dice que ella fue allí a vender los caballos, los carruajes y todo lo que Violeta posee para apoyar su estilo de vida en el campo.

Alfredo queda abrumado de saber esto y se dirige a París inmediatamente para corregir la situación él mismo. Violeta regresa a casa y recibe una invitación de su amiga Flora, a una fiesta en París aquella tarde. El padre de Alfredo, Giorgio Germont, llega a la casa y exige a Violeta que rompa su relación con su hijo por el bien de su familia, pues la suerte de su hermana han sido destruida por su conexión con ella, ya que su reputación como cortesana compromete el nombre Germont (Giorgio: Pura siccome un angelo — «Tengo una hija pura como un ángel»). Mientras tanto, él queda impresionado por la nobleza de Violeta, algo que no esperaba de una cortesana. Ella le responde que no puede poner fin a su relación porque lo ama mucho, pero Giorgio le ruega por el bien de la familia. Violeta escucha, con un creciente remordimiento, las patéticas palabras del señor Germont y finalmente se muestra conforme (Violetta, Giorgio: Dite alla giovine — «Di a esa niña tuya») y dice adiós a Giorgio. En un gesto de gratitud por su bondad y sacrificio, Giorgio besa su frente antes de dejarla a solas llorando.

Decide abandonar a su amado. Violeta deja una nota a Annina para enviarla a Flora aceptando la invitación a la fiesta y, mientras escribe su carta de despedida a Alfredo, entra éste. Apenas puede controlar su tristeza y lágrimas; le habla repetidamente de su amor incondicional (Violetta: Amami, Alfredo — «Ámame, Alfredo»). Antes de apresurarse fuera e ir a París, entrega la carta de despedida a su sirviente para que se la entregue a Alfredo.

Pronto, los sirvientes le llevan la carta a Alfredo y, tan pronto como la ha leído, Giorgio regresa e intenta reconfortar a su hijo, recordándole a su familia en Provenza (Giorgio: Di Provenza il mar — «El mar de Provenza»). Alfredo sospecha que el barón está detrás de su separación con Violeta y la invitación a la fiesta, que él encuentra en la mesa, fortaleciendo sus sospechas. Decide enfrentarse a Violeta en la fiesta. Giorgio intenta detener a Alfredo, pero él sale apresuradamente.

Escena segunda: fiesta en casa de Flora

Acto II, escena segunda de la producción de Fife Opera en 2004.

En la fiesta, el marqués le dice a Flora que Violeta y Alfredo se han separado. Pide a los animadores que interpreten para los invitados (Coro: Noi siamo zingarelle — «Somos gitanillas»); (Coro: Di Madride noi siam mattadori — «Somos toreros de Madrid»). Gastone y sus amigos se unen a los toreros y cantan (Gastone, coro, bailarines: È Piquillo, un bel gagliardo — «Fue Piquillo, tan joven y gallardo»).

Para ahogar su pena, Violeta, se consume aún más profundamente en su libertinaje. Llega el barón Douphol. Ven a Alfredo en una mesa de juego. Cuando él la ve, Alfredo proclama en voz alta de que se llevará a Violeta a casa con él. Sintiéndose enojado, el barón se acerca a la mesa de juego y se une a él en el juego. Conforme apuestan, Alfredo gana grandes cantidades de dinero hasta que Flora anuncia que la cena está preparada. Alfredo se va con puñados de dinero.

Antes de que Alfredo abandone el salón, Violeta le pide hablar con él. Temiendo que la ira del barón le llevará a desafiar a Alfredo a un duelo, ella amablemente le pide a Alfredo que se marche. Alfredo confunde sus temores y se enfrenta a ella, exigiéndole que admita que ella ama al barón. Dolorida, ella lo admite y, furioso, Alfredo llama a los invitados para testificar lo que él tiene que decir (Questa donna conoscete? — «¿Conocéis a esta dama?»). La deshonra tirándole dinero que dice le debe por los servicios prestados mientras vivieron juntos, en frente de los invitados. Violeta se desmaya abrumada por la enfermedad y la pena. Los invitados riñen a Alfredo: «Vete de una vez, te despreciamos. Has insultado a una noble dama».

En busca de su hijo, Giorgio entra en el salón y, sabiendo el significado real de la escena, denuncia el comportamiento de su hijo (Giorgio, Alfredo, Violetta, coro: Di sprezzo degno, se stesso rende — «Digno de desprecio es el hombre»).

Flora y las damas intentan convencer a Violeta para que abandone el salón, pero esta se vuelve hacia Alfredo: Alfredo, Alfredo, di questo cuore non puoi comprendere tutto l'amore — «Alfredo, Alfredo, no puedes entender todo el amor de este corazón».

Acto III[editar]

Algunos meses después de la fiesta, Violeta aparece en la cama debido al avance de la tuberculosis. El doctor Grenvil le dice a Annina que Violetta no vivirá mucho puesto que su enfermedad ha empeorado. A solas en su habitación, Violeta lee una carta del señor Germont, en la que le dice que el barón sólo fue herido en su duelo con Alfredo; que ha informado a Alfredo del sacrificio que Violeta ha hecho por él y su hermana; y que él envía a su hijo a verla tan pronto como sea posible para pedir su perdón (Violetta: Teneste la promessa — «Habéis mantenido la promesa»). Pero Violeta siente que es demasiado tarde (Violetta: Addio del passato — «Así se cierra mi triste historia»).

Maria Callas como Violeta antes de reunirse con Alfredo.

Annina se apresura a la habitación para decir a Violeta que ha llegado Alfredo. Los amantes quedan reunidos y Alfredo sugiere que ellos abandonarán París (Alfredo, Violetta: Parigi, o cara, noi lasceremo — «Querida, dejaremos París»).

Pero es demasiado tarde: ella sabe que su tiempo se ha agotado (Alfredo, Violetta: Gran Dio! morir sì giovane — «¡Oh, Dios! Morir tan joven»). El padre de Alfredo entra con el doctor, lamentando lo que ha hecho. Después de cantar un dúo con Alfredo, Violeta revive rápidamente, exclamando que el dolor y la incomodidad la han abandonado (Violetta, Alfredo, Germont, Anina, Grenvil: Prendi, quest'è l'immagine — «Toma, esta es la imagen de mis días pasados»). Un momento después, ella muere en brazos de Alfredo.

La música[editar]

El preludio está integrado musical y dramáticamente al resto de la opera. En él se reproduce musicalmente el recurso utilizado por Alejandro Dumas de comenzar la novela por el final de la historia, al presentar inicialmente el tema de la agonía de Violeta, profundamente triste, seguido del tema de amor.

Lentamente, la música se va animando sin perder el tono melancólico hasta concluir enlazándose con el clima festivo que estalla al comienzo del primer acto.

Uno de los momentos más brillantes y célebres de la ópera es la escena del brindis Libiamo ne' lieti calici al comienzo del primer acto. Se trata de una escena de conjunto, que sirve de marco para el momento de seducción entre Violeta y Alfredo. Verdi sutilmente diferencia distintos planos musicales para separar a los amantes del resto de la gente. Dicha aria es interpretada al finalizar muchas Galas Líricas, donde se presentan cantantes de ópera.

El tono orgulloso de Alfredo en el brindis se transforma a través de una línea melódica entrecortada y anhelante al comienzo del dúo de amor, antes del apasionado tema de amor de Alfredo, verdadero centro emocional de toda la obra. La respuesta de Violeta es un canto de coloratura, superficial que contrasta con el de Alfredo y la muestra distante de los sentimientos de aquél, hasta que paulatinamente las líneas melódicas se unen sellando el definitivo encuentro entre ambos (dueto Un dì, felice, eterea).

El acto continúa con Violeta, sola, meditando si sería para ella una desventura un verdadero amor (È strano! Ah! Fors'è lui), pero concluye con que ella no puede amar y debe ser siempre libre (Sempre libera), aunque en el segundo acto la veamos viviendo plácidamente con Alfredo.

Al comienzo del acto segundo, el aria de Alfredo De miei bollenti spiriti muestra su agitación emocional reforzada por el pizzicato de las cuerdas.

El punto de inflexión de todo el desarrollo dramático de la ópera reside en la escena entre Violeta y Germont, en la cual este trata de convencerla por todos los medios a su alcance de que abandone a Alfredo. Arias como Pura siccome un angelo, en la que Violeta recupera su melodía entrecortada, Un dí quando le veneri en la que Germont canta cuatro notas seguidas de un adorno, motivo que repite insistentemente para conseguir su propósito de convencer a Violeta, y el Dite alla giovine, en la que se alcanza el punto culminante con el conmovedor piangi de Germont acompañado del lamento de las cuerdas, se suceden describiendo musicalmente los cambios que van sufriendo estos personajes, especialmente en Violeta a través de variaciones en la línea melódica.

Finalmente, al despedirse de Alfredo lo hace con el tema de amor del preludio, que se escucha en un tutti orquestal con un fuerte sentido dramático, el aria Amami, Alfredo!.

El preludio al acto tercero subraya el tono sombrío de la situación.

El aria Addio del passato termina con una plegaria donde Violeta le pide a Dios piedad para «la traviata», la extraviada, lo cual finalmente le dará el título a la ópera.

El reencuentro de los amantes se sella con el dúo de amor Parigi, o cara, noi lasceremo.

Es de destacar al comienzo de este acto el solo de violín ejecutando el tema de amor de Alfredo, acompañado sólo por un trémolo de las cuerdas, mientras que se escucha la voz de Violeta leyendo la carta de Germont, («Teneste la promessa») recurso que también aparece al final del acto. El uso de la voz hablada como recurso dramático le permite a Verdi entrar de lleno en el realismo, dotando a esta escena de una sobrecogedora dimensión trágica. La obra termina con el «Prendi, quest'è l'immagine», en el que Violeta muere.

La función del 27 de marzo de 1958 en Lisboa, Portugal donde Maria Callas cantaría junto al joven tenor canario Alfredo Kraus es una de las representaciones más aclamadas de La traviata. Esta función dirigida por Franco Ghione es considerada, pese a su sonido precario, como la mejor grabación de esta ópera. Se han descubierto fragmentos filmados.

En el año 2010, la música de La traviata se adaptó para ballet.

Instrumentación[editar]

En La traviata participan gran variedad de instrumentos y grupo lírico; en este caso, Giovanna Sportelli con la Orquesta Sinfónica de Maracaibo.
En La traviata participan gran variedad de instrumentos y grupo lírico; en este caso, Giovanna Sportelli con la Orquesta Sinfónica de Maracaibo
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Dos flautas (fl. 2 doblando flautín), 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas, 2 trompetas, 3 trombones, cimbasso, timbales, címbalos, bombo, triángulo, cuerdas.

Banda: dos flautines, clarinete piccolo en la bemol, clarinete en mi bemol, 2 clarinetes en si bemol, 2 trompas, flugelhorn, 3 trompetas, 2 trombones, pandereta, bombo, castañuelas, arpa , 2 contrabajos.

Grabaciones[editar]

Año Elenco
(Violetta,
Alfredo,
Germont)
Director,
Teatro de ópera y orquesta
Discográfica[7]
1955 Maria Callas,
Giuseppe Di Stefano,
Ettore Bastianini
Carlo Maria Giulini,
Orquesta y coro del Teatro de La Scala de Milán
(Grabación de una interpretación en La Scala, 28 de mayo de 1955)
EMI Classics
Cat: 66450[8]
1958 Maria Callas,
Alfredo Kraus,
Mario Sereni
Franco Ghione,
Orquesta y coro del Teatro Nacional de San Carlos, Lisboa
(Grabación de una representación en Lisboa, 27 de marzo)
EMI Classics
Cat: 56330
1958 Victoria de los Ángeles,
Carlo Del Monte,
Mario Sereni
Tullio Serafin,
Orquesta y coro del Teatro de la Ópera de Roma
HMV
Cat: CDS7 49578-2
1962 Joan Sutherland,
Carlo Bergonzi,
Robert Merrill
John Pritchard,
Orquesta y coro del Mayo Musical Florentino
Decca
Cat: 717302
1967 Montserrat Caballé,
Carlo Bergonzi,
Sherrill Milnes
Georges Prêtre,
Coro y orquesta RCA Italiana
RCA Victor
Cat: 286180
1968 Pilar Lorengar,
Jaime Aragall,
Dietrich Fischer-Dieskau
Lorin Maazel,
Orquesta y coro de la Deutschen Oper Berlin
Decca
Cat: 443000
1976 Ileana Cotrubaş,
Plácido Domingo,
Sherrill Milnes
Carlos Kleiber
Orquesta y coro de la Ópera Estatal de Baviera
Deutsche Grammophon
Cat: 415132
1979 Joan Sutherland,
Luciano Pavarotti,
Matteo Manuguerra
Richard Bonynge,
Orquesta Filarmónica Nacional y Coro del Covent Garden de Londres
Decca
Cat: 430491
1980 Renata Scotto,
Alfredo Kraus,
Renato Bruson
Riccardo Muti,
Orquesta Philharmonia y el Coro de Ópera Ambrosiano
EMI Classics
Cat: 47538
1992 Tiziana Fabbricini,
Roberto Alagna,
Paolo Coni
Riccardo Muti,
Orquesta y coro del Teatro de La Scala
Sony
Cat: SM2K 90457

Película y otras versiones[editar]

  • Donato Lovreglio (1841–1907), flautista y compositor italiano, escribió la «Fantasía concierto sobre temas de La traviata de Verdi (op. 45)» para clarinete y orquesta; en él, Lovreglio usó la obertura y varias arias de la ópera.
  • Varias versiones de la película Camille también fueron adaptaciones de la misma novela. Véase Camille (desambiguación).
  • Hay una versión fílmica de la ópera del año 1967, con Anna Moffo como Violetta, Franco Bonisolli como Alfredo, Gino Bechi como Giorgio Germont, y el coro y orquesta del Teatro de la Ópera de Roma, dirigido por Giuseppe Patanè. La película está dirigida por Mario Lanfranchi. Está disponible en DVD.[9]
  • Franco Zeffirelli dirigió otra versión en 1983, con Teresa Stratas como Violetta, Plácido Domingo como Alfredo y Cornell MacNeil como Giorgio Germont.[10]
  • El compositor español Julián Arcas escribió una «Fantasía sobre motivos de La traviata». El arreglo se abre con una paráfrasis del preludio de la ópera. El resto de la obra está formada por arreglos de las tres arias de Violetta, cada una presentando técnicas especiales para la guitarra. Addio del passato presenta un breve pasaje de trémolo; A fors'è lui está en harmónicos; y el arreglo de cierre de Sempre libera presenta escalas rápidas que sugieren un nuevo género de «guitarra de coloratura».

Referencias[editar]

Notas
  1. José María Martín Triana: El libro de la ópera, segunda reimpresión en «El libro de bolsillo», 1992, Alianza Editorial, ISBN 84-206-0284-1.
  2. Holden, p. 995.
  3. Krehbiel, p. ¿?.
  4. «Statistics, 2007/08-2011/12». Operabase. Consultado el 24 de octubre de 2012. 
  5. Lista de cantantes tomada de Budden, Julian: The Operas of Verdi (Cassell), vol. 2, p. 114.
  6. Melitz: Fuente de la sinopsis.
  7. Recordings from operadis-opera-discography.org.uk.
  8. Grabación histórica según La discoteca ideal de la ópera, de Roger Alier y otros, Enciclopedia Planeta, 1995. ISBN 84-08-01285-1.
Fuentes citadas
Otras fuentes

Enlaces externos[editar]