José María Esquerdo

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José María Esquerdo
José María Esquerdo, de Compañy.jpg
Fotografiado por Compañy.

Diputado en Cortes
por Madrid
1893-1895; 1910-1912

Información personal
Nombre de nacimiento José María Esquerdo Zaragoza
Nacimiento 2 de febrero de 1842
Villajoyosa
Fallecimiento 30 de enero de 1912 (69 años)
Madrid
Residencia calle de Serrano Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Republicano
Educación
Educación Medicina
Información profesional
Ocupación psiquiatra y político

José María Esquerdo Zaragoza (Villajoyosa, 2 de febrero de 1842-Madrid, 30 de enero de 1912)[1]​ fue un psiquiatra y político republicano español. Como médico, se interesó especialmente por la asistencia a los enfermos mentales y los problemas jurídicos que plantean.

Biografía[editar]

Nacido en la localidad alicantina de Villajoyosa, quedó huérfano de padre a los pocos meses y fue recogido y educado por un sacerdote hermano de su madre. Cursó tres años en el seminario conciliar de Valencia, pero le faltaba vocación, así que salió e hizo el bachillerato.[2]​ Comenzó sus estudios de Medicina en Valencia, pero los continuó y terminó en Madrid, donde se doctoró en 1865. Durante sus estudios, fue influido por Pedro Mata Fontanet, quien le transmitió el interés por la psiquiatría y por los problema jurídicos planteados por los enfermos mentales, pero también estuvieron entre sus predilectos Luis Martínez y Leganés y Rafael Martínez Molina, según cuenta el historiador de la medicina española José Álvarez-Sierra.[3]​ Al poco de terminar la carrera ingresó en la Beneficencia provincial por oposición.

En 1868 obtuvo plaza de cirujano en el Hospital Provincial de Madrid. Fue profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid, donde se encargó del curso libre de Patología General y Enfermedades Mentales. Desempeñó una gran labor clínica en la epidemia de cólera. No aceptó la propuesta de su amigo, el republicano Manuel Ruiz Zorrilla, ministro de Fomento tras la revolución de 1868, para nombrarlo catedrático oficial. Formó parte también de la organización de la «Escuela Teórico-Práctica de Medicina y Cirugía» de la Beneficencia Provincial de Madrid, donde enseñaría la especialidad de psiquiatría. Igualmente, colaboró en la «Escuela Práctica Libre de Medicina y Cirugía» situada en el Museo Antropológico de Madrid, donde impartió una serie de lecciones publicadas en 1878 con el título de Conferencias sobre las enfermedades mentales.

Introdujo en España la neuropsiquiatría y la terapia ocupacional. En 1877 fundó un famoso sanatorio mental, el Sanatorio Esquerdo, emplazado en Carabanchel, notable por el teatro en que los internos y los cuidadores representaban obras dramáticas (por ejemplo, las del interno Eduardo Lustonó) y donde eliminó el tratamiento coercitivo extremo de los sanatorios de la época,[4]​ sustituyéndolo por una asistencia a cargo de médicos y enfermeros adecuadamente instruidos. Esquerdo siente lástima por el perturbado y quiere redimirle pues piensa que el imbécil sin la debida asistencia es un criminal en potencia. También investiga el stress ocasionado por el fuerte ritmo de la vida urbana y las grandes aglomeraciones de ciudadanos (Llorca, 1984). Así lo describe el biógrafo José Álvarez-Sierra:

La asistencia de los locos, que en España había estado vinculada a las casas de orates, hospitales-presidios donde toda incomodidad, dolor y tortura tuvo asiento, sufrió una transformación en consonancia con las teorías de la psiquiatría y la psicología experimental gracias a este notable alienista de la Beneficencia provincial de Madrid [...] La organización de los manicomios se debe a él, así como las aplicaciones del laboratorio a la clínica [...] Al busto de Hipócrates le hizo traición con sus preocupaciones revolucionarias. En el Congreso, su oratoria fogosa, arrebatadora y convincente, así como la lealtad de sus ideas, le granjearon universales simpatías [...] En cierta ocasión, en la época del destronamiento de Isabel II, época revolucionaria y de grandes luchas políticas, acostumbraba, siguiendo las últimas teorías terapéuticas, a sacar de paseo por las calles de Madrid a los enajenados que tenía bajo su dirección facultativa. Adquirió la costumbre de que trece o catorce le acompañasen diariamente en sus paseos cual camaradas amistosos, y, por lo general, se los llevaba hacia la Castellana o el Retiro. Fueron varias tardes al segundo de estos lugares de esparcimiento y, sentándose todos en los bancos de la glorieta llamada del Ángel Caído, se ponían a discutir acerca de diversos temas [...] terminando con gritos subversivos y frases de condenación para la monarquía y el Gobierno. Enterada la policía de aquella especie de club revolucionario... escucharon atentamente todas las discusiones, y fue tal la actitud en que vieron a Esquerdo, que pensaron que estaba loco y le detuvieron, llevándole al Gobierno civil en concepto de peligroso exaltado. En cambio, dejaron solos y libres a los clientes, que se pasearon por la Villa y Corte dando pruebas de una gran cordura y sensatez.[5]

Miembro del Partido Republicano Progresista fundado por Ruiz Zorrilla y Salmerón, fue elegido concejal (1891) y diputado por Madrid (1893). A finales de la década de 1880, se convirtió en representante general de Manuel Ruiz Zorrilla, líder de la agrupación republicana progresista, en España.[6]​ Acumuló, desde entonces, cargos dentro de la agrupación, convirtiéndose en uno de sus más activos propagandistas. En 1895, tras el regreso a España de Ruiz Zorrilla, el partido se dividió en dos tendencias. Ambas proclamaban su obediencia a Ruiz Zorrilla. Fue la tendencia la que se denominó como izquierda, y que contaba con el periódico El País y personalidades como Alejandro Lerroux de su parte, la que logró prevalecer. Tras la muerte de Ruiz Zorrilla, en junio de 1895, ofrecieron al doctor Esquerdo la jefatura del partido, ya que se le consideraba el sucesor natural de su antiguo líder. Sus propuestas enfatizaron la tendencia revolucionaria del republicanismo, que se proponía derribar las instituciones monárquicas mediante medios insurreccionales. Esas posiciones fueron defendidas por el nuevo órgano de prensa del partido, El Progreso, impulsado económicamente por Esquerdo y dirigido por Lerroux. En 1897 fundó, junto con otros destacados políticos, la Unión Republicana Nacional. En 1901, sin embargo, renunció a la jefatura del Partido Republicano Progresista. La Junta de su agrupación apostaba por la participación electoral, mientras que él defendía el retraimiento: "Fundo dicha renuncia -escribió- en la discordancia existente entre la mayoría de la citada Junta y el que suscribe, aquélla partidaria de la lucha electoral de Diputados a Cortes, que en este momento ha terminado, y un servidor, partidario de la abstención, por considerar impolítica nuestra presencia en las cortes destinadas a proclamar la mayoría de edad de Alfonso XIII".[7]

Su renuncia no fue aceptada, pero desde entonces la agrupación quedó en una situación casi de letargo, al integrarse la mayor parte de sus miembros en la Unión Republicana. Desde esos momentos, las apariciones públicas de Esquerdo fueron menos frecuentes.

En año 1905, La Wagneriana le nombra presidente de honor el día de la constitución de la primera junta directiva de esta sociedad.[8]​ En 1910 volvió al frente del progresismo a la primera línea política. Fue elegido de nuevo diputado por Madrid[9]​ dentro de una coalición de republicanos y socialistas, junto con Pablo Iglesias y Benito Pérez Galdós.

Murió el 30 de enero de 1912, en su casa de Madrid, en el número 29 de la calle Serrano. Fue enterrado en la Sacramental de San Lorenzo y San José, en Carabanchel Bajo.

Los testimonios sobre el doctor y su gran ojo clínico son numerosos: “Esquerdo trajo a la psiquiatría española la intuición mediterránea, que adivina lo que todavía no se puede saber, y el primer gesto de liberación del loco, infundiéndole en su asistencia aquel hermoso y cándido espíritu de generosidad liberal y laica” (Marañón, 1973. 136 – 137). También circula una coplilla que dice:

Fue Esquerdo el mejor doctor / en locura, y muy humano. / Fue también gran orador, / gran líder batallador / del credo republicano.

Galdós lo llama en su necrología "apóstol y caudillo de dos religiones: la ciencia y la república". Francisco Giner de los Ríos destaca “su condición de antimilitarista y anticlerical, por el riesgo de que esas dos instituciones sojuzguen el poder civil".

Este personaje da nombre a vías públicas de varias ciudades españolas. En el caso de Madrid está ubicada en el distrito de Retiro, al este del centro de la capital. En el caso de Valladolid está en el barrio de San Pedro-Hospital. En la ciudad de Alicante da nombre a una calle del barrio de las Carolinas, y en San Juan de Alicante, da nombre a un parque situado junto al Centro Asistencial Doctor Esquerdo, cerca de la pedanía de la Santa Faz.

En 2017 se publicó una novela titulada Locos que no lo parecen[10]​ en la que el doctor Esquerdo es protagonista. En ella se relatan sus vivencias durante los viajes que realizó para estudiar al criminal Juan Díaz de Garayo.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Pérez Peña, 2005, p. 64.
  2. J. Álvarez-Sierra, op. cit.
  3. Cf. José Álvarez-Sierra, Memorias del doctor Iturralde o Escenas de la vida de hospital. Madrid: R. Chena, 1930, p. 65,
  4. Este establecimiento se complementa con otro sanatorio mental para el tiempo de vacaciones, ubicado en Villajoyosa, llamado “El Paraíso” y regido por los mismos principios. Pronto se convierte en un paradigma. En 1888 Esquerdo había publicado al respecto un artículo de título significativo: «La cárcel o el manicomio».
  5. José Álvarez-Sierra, op. cit. p. 63 y ss.
  6. HIGUERAS CASTAÑEDA, Eduardo (2013). «"José María Esquerdo y el republicanismo radical"». Claves del mundo contemporáneo, debate e investigación: Actas del XI Congreso de la Asociación de la Historia Contemporánea / Teresa María Ortega López (ed. lit.),Miguel Ángel del Arco Blanco (ed. lit.). Consultado el 15 de octubre de 2016. 
  7. HIGUERAS CASTAÑEDA, Eduardo (2016). «"José María Esquerdo y el republicanismo radical"». Claves del mundo contemporáneo, debate e investigación: Actas del XI Congreso de la Asociación de la Historia Contemporánea / Teresa María Ortega López (ed. lit.), Miguel Ángel del Arco Blanco (ed. lit.), 2013, ISBN 978-84-9045-089-5. Consultado el 15 de octubre de 2016. 
  8. «La Wagneriana». La correspondencia de Alicante. 30 de enero de 1905. 
  9. «Esquerdo y Zaragoza, José María. 46. Elecciones 8.5.1910». Archivo histórico de diputados (1810-1977). Congreso de los Diputados. 
  10. Corral San Román, Julio. Locos que no lo parecen. Vitoria-Gasteiz: Editorial Las Modernas. ISBN 978-84-697-6041-3. 

Bibliografía[editar]