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Pablo Iglesias Posse

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Pablo Iglesias

Pablo Iglesias Posse, c. 1920.


Presidente del PSOE
25 de agosto de 1888-9 de diciembre de 1925
Sucesor Julián Besteiro


Presidente de la Unión General de Trabajadores
1889-9 de diciembre de 1925
Predecesor Luis Zurdo
Sucesor Julián Besteiro


Diputado en las Cortes
por Madrid
10 de junio de 1910-15 de septiembre de 1923


Concejal del Ayuntamiento de Madrid
por Universidad
1914-1918
por Chamberí
1906-1910

Información personal
Apodo El abuelo
Nacimiento 17 de octubre de 1850
Ferrol, La Coruña (España)
Fallecimiento 9 de diciembre de 1925 (75 años)
Madrid (España)
Sepultura Cementerio civil de Madrid
Nacionalidad Española
Familia
Cónyuge Amparo Meliá (1921-1925) Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Tipógrafo, político y sindicalista
Partido político Partido Socialista Obrero Español
Miembro de Unión General de Trabajadores Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma

Pablo Iglesias Posse[1]​ (Ferrol, La Coruña, 17 de octubre de 1850-Madrid, 9 de diciembre de 1925) fue un político español de ideología marxista,[2]​ fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1879 y de la Unión General de Trabajadores (UGT) en 1888. Considerado el padre del socialismo en España, su figura es reivindicada y mantenida por la Fundación Pablo Iglesias.[3]

Biografía

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Hijo de Pedro Iglesias y de Juana Posse, después de la muerte de su padre, Pablo, su hermano menor, Manuel (que más tarde moriría de tuberculosis), y su madre se marcharon a Madrid. El viaje lo hicieron a pie su madre y él, mientras que su hermano pequeño fue enviado con antelación. Al llegar a Madrid, donde esperaban acogerse a la ayuda de un familiar, el hermano de su madre que trabajaba en esa ciudad, se encontraron que este había fallecido y estaban desamparados. Se instalaron en una buhardilla en el número 8 de la calle de la Morería. Apenas un año después de su llegada a Madrid, Pablo fue internado en el Real Hospicio General de Pobres del Ave María y Santo Rey Don Fernando. Este hecho afectaría fuertemente a su salud y le condicionaría para el resto de su vida, sufriendo gran número de achaques heredados de las duras condiciones de su infancia. Allí aprendió el oficio de tipógrafo, al comenzar a colaborar desde 1861 en la elaboración del periódico matutino La Iberia, que circulaba desde el año 1854. Allí también entabló relación con Augusto Burgos, redactor y colaborador en revistas como Revista Mensual de Agricultura, El Fomento, Miscelánea o el Boletín de Agricultura, Industria y Comercio. Burgos incluso propuso la adopción de Pablo Iglesias, pero la fuerte relación del joven con su madre lo impidió.

En la Navidad de 1862, el joven Pablo se escapó a ver a su madre a la pequeña buhardilla de la calle Morería, lo que le supuso fuertes castigos, ya que la elaboración de la revista en el hospicio impedía abandonar el centro durante esos días a los muchachos que trabajaban como tipógrafos y aprendices. Este episodio en su vida fue clave para el devenir del líder obrero. Apenas un año después, el 23 de mayo de 1863, fue dado de baja en el registro del hospicio tras escaparse una vez que adquirió la habilidad necesaria para mantener a su familia. Acabando sus estudios primarios y de tipografía, entró a trabajar en una imprenta a la vez que asistía a clases nocturnas de francés pagadas por él mismo.

Trayectoria

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Comenzó a trabajar en una imprenta situada entre la calle Ancha de San Bernardo y la calle del Álamo, frente a la universidad. En esta imprenta se confeccionaba el Diario Universal, aparecido el 2 de enero de 1863. Pasó por otras pequeñas imprentas madrileñas donde, tras años de trabajo, consigue desarrollar un círculo de compañeros que quedará definitivamente cerrado tras el ingreso de Pablo Iglesias en la sección de tipógrafos de la Federación Madrileña de la Internacional.

Durante el Sexenio Revolucionario (1868-1874), comienza su formación de tipo autodidacta. La precariedad constante en la que vivía junto a su familia debido al pequeño salario de aprendiz de tipógrafo, no le permitía acudir a las constantes tertulias como sí lo hacían tipógrafos asentados. Aun así, comenzó a asistir a las charlas académicas impartidas en los locales del Colegio Internacional o el de San Carlos, donde escuchó a Francisco Giner de los Ríos o a Miguel Echegaray y Raimundo Fernández Villaverde. No obstante, Joan Serrallonga ha admitido que no será esta la verdadera formación del joven tipógrafo, sino que irá llegando progresivamente a lo largo de las relaciones y lecturas que entablará a lo largo de las últimas tres décadas del siglo XIX.

La asistencia de Pablo Iglesias a las clases impulsadas por el ministro Manuel Ruiz Zorrilla en los locales pertenecientes al Ministerio de Fomento, dotarían a Pablo Iglesias de las herramientas necesarias para la articulación de sus pensamientos. Si bien es cierto, no se llevaba a cabo una enseñanza reglada, se abordaban gran diversidad de temas y grados de comprensión, incluyendo los elementos más básicos del lenguaje francés.

Inicios de la militancia

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Asistió a clases nocturnas y aprendió francés. Esto le permitió leer obras clásicas de la ciencia política francesa, traducir las obras de socialistas franceses y participar con éxito en congresos internacionales.

Uno de los hitos en la vida de Pablo Iglesias llegará el día 26 de junio de 1870, momento en el cual los tipógrafos madrileños le elegirán junto a otros dos compañeros, como delegado al consejo local de la Primera Internacional. Apenas un año después, aparecerá el primer escrito de su autoría en el boletín Solidaridad titulado «La Guerra». Un alegato al pacifismo que ha pasado a la historia del socialismo español no solo por ser el primer texto publicado por Pablo Iglesias, sino por ser uno de los primeros artículos críticos con la idea de la guerra y las repercusiones que con ella sufría el Estado y la Clase Trabajadora.

Serán estos años de persecución y violencia, como la acaecida contra la reunión de los internacionalistas, encontrándose en ella Pablo Iglesias, el día 2 de mayo en el Café Internacional. Este suceso, orquestado y tolerado por el Ministerio de Gobernación, hizo comprender a las sociedades obreras, que la postura sería muy dura contra ellos. Será durante estos años cuando aparezca el periódico semanal La Emancipación, que servirá como nexo a los grupos obreros madrileños, editado en sus primeros momentos desde Lisboa, debido a la represión que se estaba desarrollando contra la Internacional.

La fundación del partido y el sindicato obreros

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Durante la Primera Internacional fue una sección de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en España fundada en julio de 1872 por el grupo de marxistas madrileños expulsados de la Federación Regional Española de la AIT de mayoría bakuninista. Aunque tuvo una corta vida, sus miembros encabezados por Pablo Iglesias y Francisco Mora Méndez fueron los que ocho años más tarde fundaron el Partido Socialista Obrero Español

A partir de la Comuna de París en 1871 y de la posterior Conferencia de Londres de la Asociación Internacional de Trabajadores (Primera Internacional, AIT) celebrada en septiembre, en la que se impusieron las tesis marxistas sobre las bakuninistas, una parte de la sección madrileña de la Federación Regional Española de la AIT (Pablo Iglesias, Francisco Mora Méndez, José Mesa y Leompart entre otros) constituyeron el 8 de julio de 1871 la Nueva Federación Madrileña. Tras su ingreso en la Federación Madrileña, Iglesias comenzó a sufrir persecuciones y despidos por parte de distintas imprentas hasta que en 1874 consiguió acceder a la presidencia de la Asociación General del Arte de Imprimir, pasando a ser su presidente desde 1874 a 1885.[4]​ Desde este puesto comenzó a preparar desde la clandestinidad un nuevo partido político de corte obrero-socialista, que culminó el 2 de mayo de 1879 con la fundación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la taberna Casa Labra situada en la calle Tetuán, a la que asistieron veinticinco compañeros: dieciséis tipógrafos, cuatro médicos, un doctor, dos joyeros, un marmolista y un zapatero.[5]​ Las circunstancias de la época no permitió hacer publica la existencia del partido.

El ascenso al poder de Práxedes Mateo-Sagasta en 1881 será clave para el endurecimiento del control sobre las organizaciones obreras pertenecientes a la Internacional, solo defendidas en las Cortes Generales por Francisco Pi y Margall. Pero el movimiento de las tesis obreristas se hará imparable con el establecimiento de Paul Lafargue, teórico revolucionario marxista y médico, casado con la hija de Karl Marx, Laura Marx. Serán los años que fragüen el ideal del Partido Socialista Obrero. Pablo Iglesias iniciará correspondencia con

En 1885, tras abandonar la presidencia de la Asociación General del Arte de Imprimir consiguió el máximo puesto en la Federación Tipográfica Española. Por ese año viajó a Valencia por motivos de salud, donde conoció a Amparo Meliá Monroig, entonces casada.[4]​ El 16 de noviembre de 1921[6]​ se habría[nota 1]​ casado por lo civil con ella tras haber mantenido una relación durante casi tres décadas[8]​ y a cuyo hijo, Juan Almela Meliá, había en la práctica adoptado.[9]

Primer número de El Socialista de 1886.
Pablo Iglesias en 1886.

El 12 de mayo de 1886 sale a la luz el primer número de El Socialista, revista de corte obrero-sindicalista fundada por él mismo y que se continúa editando en la actualidad.[10]​ En 1888 fundó la Unión General de Trabajadores (UGT), accediendo a su presidencia en 1889 después de Antonio García Quejido. En ese mismo año acudió al Congreso fundacional de la Segunda Internacional en París como representante portavoz del PSOE. También aprovechó la Exposición Universal de Barcelona de 1888 para realizar en esa ciudad el primer congreso del partido siendo él representante del grupo madrileño.

En 1890[11][12][13]​ encabezó la primera manifestación del 1 de mayo en España, en que se exigía la jornada laboral de 8 horas y el cese del empleo de niños en actividades laborales. También en ese año celebró el II Congreso del PSOE, en que se decidió participar en las elecciones como partido republicano de corte obrero-socialista. De hecho, Pablo Iglesias, Largo Caballero y García Ormaechea salieron elegidos concejales por Madrid en las elecciones municipales de noviembre de 1905. Ejercería de concejal en el Ayuntamiento de Madrid en dos períodos (1906-1910 y 1914-1918).[14]

Iglesias en abril de 1905 dirigiendo la palabra a los obreros antes de disolverse un acto de protesta por el desastre del hundimiento del tercer depósito del Canal de Isabel II y de recuerdo a las víctimas de este (fotografía de Campúa).

El PSOE se opuso a la guerra hispano-estadounidense de 1898, apoyando la independencia de las colonias españolas (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) pero también rechazando el imperialismo estadounidense.[15]​ En este contexto, el PSOE y la UGT impulsaron la campaña "O todos, o ninguno" exigiendo que también los hijos de las clases altas fueran enviados al frente.[16]

Meeting en Barcelona de Iglesias con Alejandro Lerroux por la liberación de los presos de la semana trágica en 1910.
Carta de Iglesias a Benito Pérez Galdós (3 de agosto de 1911).

En 1908 fundó la Casa del Pueblo de Madrid.[17]​ En 1909 estuvo detenido dieciocho días en relación con los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona, al firmar un manifiesto convocando a la huelga general.[18]​ En 1909, presidió la coalición republicano-socialista junto a Benito Pérez Galdós, con quien mantuvo una amistosa correspondencia. En 1910 el PSOE consiguió su primer diputado de la historia en el Congreso, cuyo sillón ocupó Iglesias, y en sucesivas elecciones, en coalición con los republicanos, fue incrementándose el número de representantes.[18]

Iglesias destacó por su agresividad retórica.[19]​ Justificó el asesinato de Cánovas del Castillo en 1895 como consecuencia de la represión gubernamental.[20]​ Se negó a condenar el intento de asesinato contra Antonio Maura y llegó a decir 7 de julio de 1910 durante la sesión del Congreso que si Maura volvía al poder «debemos llegar hasta el atentado personal».[21][22][23]

El empeoramiento de su salud le impidió asistir a muchas sesiones parlamentarias después de 1914, limitando su carrera parlamentaria. Apoyó la neutralidad del país en la Primera Guerra Mundial pero mostró su oposición a las Potencias Centrales, "representantes genuinos del más puro militarismo, contra las potencias democráticas".[16][24]​ En 1917 enfrentó a Julián Besteiro, quien apoyó la huelga general de ese mismo año.[19]​ En 1919 cesó parcialmente de sus obligaciones políticas a causa de una pulmonía y una salud cada vez más resentida.

Iglesias y Heraclio Botana en Vigo en 1925.

Debido a su moderación política Iglesias no fue partidario del ingreso en la Internacional Comunista (III Internacional) convocada por Lenin, lo que provocó la escisión en el PSOE con la fundación del Partido Comunista Español (PCOE) y Partido Comunista Obrero Español (PCOE), que acabaron fusionándose en el Partido Comunista de España (PCE).

En 1923 fue elegido diputado por última vez. Por esa mismas fechas colaboró con la dictadura de Primo de Rivera para proteger la supervivencia de los movimientos obreros que debía adaptarse a las circunstancias por el bien de ellos.

Durante los últimos años de vida de Pablo Iglesias, debilitado por la enfermedad, Julián Besteiro sería el líder de facto del PSOE desde la vicepresidencia del partido.[19][20]

Muerte

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Iglesias en el lecho mortuorio.

Murió en Madrid el 9 de diciembre de 1925 y su cadáver fue embalsamado y expuesto en la capilla de la Casa del Pueblo de la capital española. A su muerte, un cajón de la oficina contenía un regalo de despedida de 1000 pesetas de Iglesias para El Socialista, al que había estado vinculado desde su nacimiento. Hubo numerosos homenajes póstumos en su honor. Con autorización del Gobierno, más de 150.000 trabajadores acompañaron su procesión fúnebre hasta el cementerio civil de Madrid.[25][26]

Pensamiento

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Mausoleo de Pablo Iglesias.
Portada de la primera entrega de la revista francesa Le Journal con la letra de La Internacional y retratos de varias figuras del socialismo, entre ellos Pablo Iglesias (el quinto a la esquina izquierda, 1893).

Pablo Iglesias fue un intelectual autodidacta, profundamente anticlerical y radicalmente laicista.[19][27]​ Su concepción del socialismo provenía de las traducciones que Pi y Margall y Fernando Garrido habían hecho de la obra de Proudhon.[20]​ Posteriormente fue especialmente influido por los marxistas de la Segunda Internacional, especialmente por los franceses Paul Lafargue y en concreto Jules Guesde, de quien tomó su modelo de acción y pensamiento a partir de José Mesa.[16][19][28]​ También tuvo una gran correspondencia con figuras socialistas como Friedrich Engels,[29]Kart Kaustky, Wilhelm Liebknecht y Albert Thomas.[4]​ El socialista Juan José Morato describió su ideología política de la siguiente forma:

"Iglesias no habló nunca de marxismo, ni nadie le oiría jamás llamarse marxista, y aun siendo quien era y no viendo bien el "revisionismo" de Bernstein en 1898, jamás se consideró con autoridad bastante para llamarle traidor o renegado. De vivir ahora es posible que encontrara en la prodigalidad de la denominación marxismo sus puntos y ribetes de pedantería..."[30]

A pesar de su escasa formación teórica, produjo muchas obras intelectuales tanto en España como internacionalmente. Publicó más de dos mil artículos en periódicos en España entre su primero, «La Guerra», publicado el 5 de diciembre de 1870 en Solidaridad, y el último, «El proletariado vencerá», publicado día antes de su muerte el 8 de diciembre de 1925 en El Socialista.[31]

Objetivo del partido

"El Partido Democrático Socialista Obrero Español declara que su aspiración es: la abolición de las clases, o sea la emancipación completa de los trabajadores; la transformación de la propiedad individual en propiedad social o de la sociedad entera; la posesión del Poder político por la clase trabajadora".[32]
"En suma: el ideal del Partido Socialista es la completa emancipación de la clase trabajadora. Es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes".[33]

La acción política

"No dejen, no, los obreros de conquistar cuantas mejoras puedan mediante el empleo de la acción económica, pero no olviden que toda mejora general, lo mismo la jornada de ocho horas para todos los oficios, que cualquiera otra, únicamente podrán alcanzarla por la acción política, por la vía legislativa".[31]

El sufragio universal

"Nosotros defendemos el sufragio universal por ser un excelente medio de agitación y propaganda de nuestras ideas; pero le negamos la virtud de poder por sí mismo emancipar a la clase proletaria (…). Los trabajadores no deben olvidar nunca que su acción revolucionaria tiene por fin supremo arrebatar a la clase capitalista con los instrumentos de trabajo su propia existencia".[20]

La huelga

"No hay que ir a las huelgas desorganizados y ciegamente, ni cuando intencionadamente las provoque el adversario. Por el contrario, hay que prevenirse bien, hay que organizarse mucho y saber de antemano los resultados que se pueden alcanzar. Donde no hay organización ni cálculo ni los medios complementarios que necesitan aquellas para dar buen fruto, se esconde una victoria patronal, un triunfo de los enemigos del trabajo".[31]

La revolución

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"La Revolución rusa es un acontecimiento magno, y si lograra doblar todos los cabos y vencer todas las dificultades que sistemáticamente se la oponen, lo de Rusia constituiría -lo es ya, sin duda-, la gran epopeya socialista, hacia la que volverán sus ojos, admirados, todos los hombres de buena voluntad".[21]

Los proletarios

"Los proletarios no deben ser nunca sumisos ni esclavos del capitalismo, sino rebelarse siempre contra él; pero en su rebeldía deben ajustarse en todo momento a los dictados de la razón, no inspirados en el capricho o en la inconsciencia. Así serán fuertes y temibles y conseguirán, sin experimentar retrocesos, poner fin a la explotación que hoy sufren".[31]

El capitalismo

"La miseria social, el envilecimiento intelectual y la dependencia política de la clase asalariada, según afirma nuestro programa, no tienen más origen que la sujeción económica de los obreros a la clase capitalista. Querer buscar en otra parte la causa y la explicación de los males de los desheredados es apartarse del camino de la verdad".[31]

La burguesía

"Los privilegios de la burguesía están garantizados por el Poder político, del cual se vale aquella para dominar al proletariado".[31]

La desigualdad social

"Raya en lo absurdo ver a una porción de seres andar desnudos, carecer de albergue y morir de hambre, cuando hay casas inhabitadas, ropas y calzado que deteriora el tiempo, no el uso, géneros alimenticios de todas clases que se pudren y pierden por no haber sido entregados al consumo en el momento necesario".[31]

Las mujeres

"Del Partido Socialista forman parte las mujeres, y es natural que así sea, porque si los hombres necesitan emanciparse, ellas lo necesitan más, por ser mayor su esclavitud, y para acabar con ella no pueden ir a otro partido, ya que solamente el socialista lucha por la desaparición de todas las esclavitudes".[31]
"Una doble supeditación sufre hoy la mujer: la supeditación económica, general a toda la clase asalariada, y la supeditación al varón."[34]

La religión

"DIGO que el verdadero enemigo del socialismo no es el clericalismo sino el capitalismo, que hoy oprime a todas las naciones.
Pero dado que el clericalismo es el aliado más o menos consciente de las clases explotadoras, por tanto los socialistas deben hacer todo lo posible contra él. Sin embargo, en esta lucha no deben confiar mucho en el anticlericalismo de la clase media, porque, aunque use palabras grandes para atacar a la Iglesia, solo lo hace en la medida en que ella desea obtener el poder absoluto o dividirlo con los capitalistas. Sin embargo, la clase media apoyaría a la Iglesia si ella la ayudara a defender a la burguesía. El clericalismo no puede ser eliminado en una sociedad capitalista. Al igual que el militarismo, y como todas las instituciones que existen bajo el sistema salarial, el clericalismo solo desaparecerá el día en que el proletariado obtenga el poder completo. Es un grave error instar a los trabajadores a luchar contra los clericales en lugar de contra los capitalistas, y retrasará el triunfo completo del proletariado."[35]

La Iglesia

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"Queremos la muerte de la Iglesia, cooperadora de la explotación de la burguesía; para ello educamos a los hombres, y así le quitamos conciencias. Pretendemos confiscarle los bienes. No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros".[21]

La guerra

"¿Qué es la guerra? Volvemos a repetir. Un crimen de lesa humanidad. Si, un crimen que todos, absolutamente todos, y especialmente nosotros, los obreros, pues somos sus principales víctimas, debemos combatir, condenar y apostrofar, trabajando todo lo que nos sea posible para que no se lleve a cabo".[31]

El militarismo

"El militarismo es un peligro para la paz del mundo y para las libertades y la tranquilidad del país donde domina".[31]

Legado

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Pablo Iglesias en un sello de la Segunda República Española.

Iglesias fue uno de los mejores propagandistas entre los idealistas socialistas españoles. Caracterizada por una defensa vehemente y un ataque furioso, sus obras hacen un llamado éticamente coherente a la regeneración y la esperanza. Llevó una vida de gran austeridad, identificado con la pobreza de la clase trabajadora de aquellos años. Con frecuencia la redacción del periódico fue su único salario. Su única afición era la zarzuela, que al parecer cantaba con arte.

Destacados socialistas como Julián Besteiro, Julián Zugazagoitia e Indalecio Prieto glorificación de Iglesias después de su muerte. El marxista ortodoxo Karl Kautsky lo comparó con August Bebel dado que "no sólo amaba apasionadamente a la clase trabajadora y a ella consagró toda su existencia".[36]​ El filósofo liberal español José Ortega y Gasset lo elogió como un "santo laico".[37][20]​ Antonio Machado escribió que tras escuchar uno de sus mítines que: “La voz de Pablo Iglesias tiene para mí el timbre inconfundible de la verdad humana”.[38][23]​ En Por quién doblan las campanas, Ernest Hemingway escribió: "¡Dios tenga piedad del pueblo español! Todos sus dirigentes lo traicionan. El único hombre decente en dos mil años fue Pablo Iglesias".[39]

Por otro lado fue duramente cuestionado por figuras la izquierda a raíz de la escisión del PSOE en 1921. El comunista Joaquín Maurín, le criticó como: "ni revolucionario ni inteligente... Iglesias era intelectualmente hombre de una mediocridad completa".[37]Conservadores como Luis Antón del Olmet le describió: "rudo de pensamiento, ególatra, de una incultura hermética, representante del odio, de quien nada deben los obreros".[40]Miguel de Unamuno describió a su partido como:

«Soy socialista convencido, pero, amigo, los que aquí figuran como tales son intratables: fanáticos necios de Marx, ignorantes, ordenancistas, intolerables, llenos de prejuicios de origen burgués, ciegos a las virtudes y servicios de la clase media, desconocedores del proceso evolutivo. En fin que de todo tienen menos sentido social. A mí empiezan a llamarme místico, idealista y qué sé yo cuántas cosas más. Me incomodé cuando les oí la enorme barbaridad de que para ser socialista hay que abrazar el materialismo. Tienen el alma seca, muy seca, es el suyo un socialismo de exclusión, de envidia y de guerra, y no de inclusión, de amor y de paz. ¡Pobre idea! ¡En que manos anda el pandero!»[4]

Busto

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Busto de Pablo Iglesias (José Noja, 2001), réplica de la obra original de Emiliano Barral. Conservado en los Archivos del Movimiento Obrero en Alcalá de Henares.

El 7 de febrero de 1979 fue desenterrada en los jardines de Cecilio Rodríguez, en el parque del Retiro de Madrid, la cabeza de Pablo Iglesias hecha por el escultor Emiliano Barral, que formaba parte del conjunto monumental que la ciudad de Madrid erigió al líder socialista en las inmediaciones de la Moncloa. El monumento fue destruido en 1939, tras la victoria franquista, y sus restos usados para construir parte de la tapia del Retiro. Dos miembros de la cuadrilla de demolición, bajo la dirección de José Pradal (arquitecto de los jardines de Madrid), evitaron que se destruyese la cabeza de Iglesias y la ocultaron finalmente bajo el suelo de uno de los jardines del parque madrileño. Quedó un plano del lugar, que conservaría la familia de Gabriel Pradal durante años.

En 1979, la familia Pradal, a través de Máximo Rodríguez Valverde, entregó el plano al secretario general del PSOE y se procedió a desenterrar la escultura escondida, que luego pasó a ser expuesta permanentemente en la sede del partido en la calle Ferraz de Madrid.[41][42]​ Una réplica del busto, esculpida por José Noja, se conserva en los Archivos del Movimiento Obrero en Alcalá de Henares desde el año 2001.

Véase también

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Notas

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  1. Hay alguna fuente que niega que contrajera matrimonio.[7]

Bibliografía

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Referencias

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  1. «Pablo Iglesias». www.fpabloiglesias.es. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  2. «Partido Socialista Obrero Español (PSOE)». www.psoe.es. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  3. «Fundación Pablo Iglesias». fpabloiglesias.es. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  4. a b c d PSOE (10 de diciembre de 2012). «Homenaje a Pablo Iglesias en el 87º aniversario de su muerte». PSOE provincia de Cáceres. Consultado el 25 de enero de 2026. 
  5. Biografía de Pablo Iglesias en la web de las Juventudes Socialistas de Lepe
  6. «Meliá Monroig, Amparo». Fundación Pablo Iglesias. Consultado el 9 de julio de 2022. 
  7. Moral Sandoval, Enrique (1985). «Pablo Iglesias: una aproximación crítica». Anthropos (45-46-47): 68. ISSN 0211-5611. 
  8. Tierno Galván, Enrique (1 de abril de 1975). «Breve cronología de Pablo Iglesias». Tiempo de Historia (5): 26-27. ISSN 0210-7333. 
  9. Nieto Jiménez, Olmo (2019). «Almela Meliá, Juan: Andanzas castellanas. Ávila, Segovia, Madrid. Valladolid, Maxtor, 2016. 119 pp. (Ed. facsímil con un estudio preliminar de Arias González, Luis y Luis Martín, Francisco de). ISBN: 978-84-9001-545-2». Studia historica. Historia contemporánea (37): 357-358. ISSN 0213-2087. 
  10. Acosta, María José Ruiz (24 de diciembre de 2024). «El Socialista: notas para el estudio del periodismo español en el exilio». RIHC. Revista Internacional de Historia de la Comunicación (23). ISSN 2255-5129. doi:10.12795/RIHC.2024.i23.06. Consultado el 16 de enero de 2026. 
  11. Berzal, Enrique (28 de abril de 2020). «1890: primer Día del Trabajo». El Norte de Castilla. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  12. Pérez, Olivia García (30 de abril de 2024). «La historia del 1 de mayo: un recorrido por 35 años de lemas sindicales». ElDiario.es. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  13. «Sucedió en 1890: Primera manifestación de trabajadores el 1º de mayo». www.psoe.es. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  14. F. García (1 de enero de 1985). «Textos inéditos de Pablo Iglesias». Villa de Madrid. Informativo quincenal (59). p. 14. Archivado desde el original el 7 de febrero de 2016. Consultado el 7 de febrero de 2016. 
  15. "Otro desastre" y "Semana burguesa" publicado en El Socialista nº 641 del 17 de junio de 1898. [1]
  16. a b c Pablo Iglesias: la persona y el divulgador en Fundación Pablo Iglesias
  17. Montagut, Eduardo (29 de noviembre de 2019). «“Voluntad, siempre voluntad”: Pablo Iglesias ante la inauguración de la Casa del Pueblo de Madrid». Eduardo Montagut. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  18. a b «Pablo Iglesias». www.fideus.com. Consultado el 7 de diciembre de 2025. 
  19. a b c d e García Martínez, Fidel. «Pablo Iglesias entre el mito y la realidad». LA CRÍTICA. Consultado el 20 de enero de 2026. 
  20. a b c d e Vilches, Jorge (9 de octubre de 2016). «Pablo Iglesias, el santo laico del PSOE». Libertad Digital. Consultado el 21 de enero de 2026. 
  21. a b c «El origen golpista, totalitario y violento del PSOE: un pasado que hoy intenta blanquear». Contando Estrelas. Consultado el 9 de febrero de 2026. 
  22. Debate, El (17 de octubre de 2025). «El día que Pablo Iglesias amenazó con «llegar hasta el atentado personal» contra Antonio Maura». El Debate. Consultado el 20 de enero de 2026. 
  23. a b «Neonormalidad nº 50. San Pablo Iglesias». El Plural. 15 de abril de 2021. Consultado el 9 de febrero de 2026. 
  24. Montagut, Eduardo (14 de noviembre de 2018). «Las consecuencias de la Gran Guerra para Pablo Iglesias Posse». Nuevatribuna. Consultado el 9 de febrero de 2026. 
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  27. «Pablo Iglesias en el mitin anticlerical del Frontón Central (1901)». laicismo.org. Consultado el 9 de febrero de 2026. 
  28. Montagut, Eduardo (1 de junio de 2023). «Veinte obreros y cinco intelectuales fundaron el PSOE». Nuevatribuna. Consultado el 25 de enero de 2026. 
  29. Jemnitz, Janos (1980). «La correspondencia de Engels con José Mesa y Pablo Iglesias (1887-1895)». Estudios de historia social (15): 273-281. ISSN 0210-1416. Consultado el 16 de enero de 2026. 
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