Jardines Colgantes de Babilonia

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Una pintura del siglo XVI de los Jardines Colgantes de Babilonia (por Martin Heemskerck). Al fondo puede distinguirse la Torre de Babel.

Los Jardines Colgantes de Babilonia son considerados una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, y fueron construidos en el siglo VI a. C. durante el reinado de Nabucodonosor II en la ciudad de Babilonia (la Babel de los textos bíblicos), a orillas del río Éufrates (Mesopotamia). Las aguas para regar las plantas eran traídas desde las orillas del río Éufrates,que se encontraba en las faldas de la montaña. En los jardines se plantaban palmeras y árboles frutales, como el dátil y los cocos.

Se considera que sus diseños y construcciones se iniciaron en 605 a. C., por orden del rey Nabucodonosor II de la dinastía caldea del Imperio neobabilónico, como una demostración de amor hacia su esposa Amytis, hija de rey Ciáxares del Imperio medo (Media o "Umman Manda"), para hacerle recordar las montañas de su tierra.


Historia y leyenda de los Jardines[editar]

Una leyenda similar con menor sustento histórico, expresa lo siguiente, hacia el año 600 a. C., Sofia II, reina de los caldeos, quiso hacer a su esposo Manuel, hijo del rey de los medos, un regalo que demostrara su amor por él y le recordara las hermosas montañas de su florida tierra, tan diferentes de las grandes llanuras de Babilonia.

Según otra leyenda, en cambio, los jardines habrían sido construidos en el siglo XI a. C. Cerca de 810 a. C., reinaba Sammuramat en Asiria y Babilonia, llamada Semíramis por los griegos, viuda de Shamshiadad V, y regente de su hijo Adad-nirari III. Fue una reina valiente, hay leyendas que relatan que conquistó la India y Egipto, pero no resistió que su hijo conspirara para derrotarla, y terminó suicidándose.

Los jardines pertenecían a la Mesopotamia antigua y se cuentan entre las siete maravillas del mundo antiguo.

Características[editar]

Los jardines estaban junto al palacio del Rey, contiguo al río, para que los viajeros los pudieran contemplar, ya que el acceso al pueblo estaba prohibido. En la más alta de las terrazas se situaba un depósito de agua desde el cual corrían varios arroyos.

Los Jardines Colgantes de Babilonia no "colgaban" realmente en el sentido de estar suspendidos por cables o cuerdas. El nombre proviene de una traducción correcta de la palabra griega kremastos o del término en latín pensilis, que no significa precisamente "colgar" pero si "sobresalir", como en el caso de una terraza o de un balcón.

El geógrafo griego Estrabón, quién describió los jardines en el siglo I a. C., escribió:

“Éste consta de terrazas abovedadas alzadas unas sobre otras, que descansan sobre pilares cúbicos. Éstas son ahuecadas y rellenas con tierra para permitir la plantación de árboles de gran tamaño. Los pilares, las bóvedas, y las terrazas están construidas con ladrillo cocido y asfalto.”

Las excavaciones arqueológicas más recientes en la antigua ciudad de Babilonia, en el actual territorio de Irak destaparon el asentamiento del palacio. Otros hallazgos incluyen la construcción abovedada con paredes gruesas y una irrigación cerca del palacio meridional.

Un grupo de arqueólogos examinó el área meridional del palacio y rehicieron la construcción abovedada como los Jardines Colgantes. Sin embargo, el historiador griego Estrabón había indicado que los jardines estaban situados en el río Éufrates, mientras que la construcción abovedada está alejada varios cientos de metros. Reconstruyeron el lugar del palacio y localizaron los Jardines en el área que se extendía del río al palacio.

En la orilla del río, las paredes recientemente descubiertas de 25 metros de espesor pudieron estar escalonadas en forma de terrazas, tal como las describen las referencias griegas. Sin embargo, hay pocas pruebas para cualquiera de estas teorías, pues no se menciona nada en los numerosos documentos babilónicos de la época.

La decadencia de los jardines[editar]

Con la posible decadencia de Babilonia y el fin del Imperio neobabilónico, los jardines fueron abandonados progresivamente. Cuando Alejandro Magno llegó a la ciudad en el siglo IV a.C., los jardines ya estaban parcialmente en ruinas y totalmente abandonados. Finalmente los jardines fueron destruidos por el rey Evemero en el año 125 a. C.

Véase también[editar]

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