Hundimiento del RMS Lusitania

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Ilustración del hundimiento del Lusitania.

El hundimiento del RMS Lusitania, ocurrido frente a las costas de Irlanda el 7 de mayo de 1915 a causa del ataque de un submarino alemán fue uno de los mayores desastres navales ocurridos a un buque de línea durante la primera Guerra Mundial.

El Lusitania fue identificado y torpedeado por un submarino U-boat U-20 y se hundió en 18 minutos, cerca del cabo de Old Head of Kinsale,,[1] matando a 1.198 personas y dejando 761 supervivientes. El hundimiento hizo que la opinión pública en muchos países se opusiera mayoritariamente a Alemania, contribuyendo a la entrada de Estados Unidos en la guerra, y se convirtió en un símbolo de las campañas militares de reclutamiento.[1]

El Lusitania tuvo la mala fortuna de caer víctima de un torpedo al poco de iniciarse la primera Guerra Mundial, antes de que se implementaran técnicas para la evasión de submarinos. Las investigaciones contemporáneas del accidente que se llevaron a cabo en Reino Unido y Estados Unidos, acerca de las causas precisas que había provocado la pérdida del barco fueron obstruidas debido a las necesidades de mantener secretos en tiempos de guerra, así como a la campaña de propaganda paralela para asegurar que toda la culpa recaía en el enemigo alemán. El debate en torno a si el barco era un objetivo militar legítimo continuó a lo largo de la guerra, mientras ambos bandos hacían declaraciones confusas acerca del incidente. En el momento del hundimiento, el Lusitania llevaba a bordo una gran cantidad de munición y material militar, además de pasajeros civiles. A lo largo de los años tras el hundimiento, se han realizado diversos intentos para sumergirse hasta el pecio y recabar información precisa acerca de cómo se hundió el barco, y el debate continúa todavía.

Contexto[editar]

El Lusitania en 1907, poco después de iniciar su carrera como barco de transporte transatlántico de pasajeros.

La construcción del Lusitania fue subvencionada por el gobierno británico, a cambio del acuerdo para ser convertido en un buque de guerra armado en caso de ser necesario. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, el Almirantazgo Británico requisó, en julio de 1914, el RMS Mauretania y el RMS Lusitania a fin de instalar emplazamientos artilleros de 15 cm. Ambos barcos, de la naviera Cunard Line, fueron inscritos como cruceros auxiliares armados, y regresaron a la mar armados.

El Almirantazgo posteriormente canceló esta decisión inicial, y decidió prescindir del uso de dicho buques como cruceros armados. Un barco del tamaño del Lusitania consumía enormes cantidades de carbón (unas 910 toneladas al día, o 37,6 toneladas/hora), lo que ponía en serio aprieto las reservas de combustible del Almirantazgo, así que estos navíos fueron considerados poco apropiados para la tarea. Eran también bastante llamativos debido a su tamaño, y tenían particularidades en su construcción que lo inhabilitaban para enfrentar una emergencia en caso de ser torpedeado, de modo que se descartó utilizarlos para tareas de transporte, que podían ser realizadas por navíos y cruceros de menor tamaño.

El Lusitania permaneció no obstante en la lista oficial de buques armados, junto al Mauretania.[2]

Al comienzo de las hostilidades, se elevó la preocupación por la seguridad del Lusitania y otros grandes buques. Tras su siguiente viaje, las chimeneas y el casco del Lusitania fueron pintados de gris y negro, y su nombre a proa fue cubierto en pintura negra al llegar a Nueva York, en un intento de camuflar su identidad y dificultar su detección visual. Cuando quedó claro que la marina alemana estaba en tablas con la Royal Navy inglesa, y la amenaza inmediata pareció evaporarse, prontó pareció que el Océano Atlántico era de nuevo seguro para barcos como el Lusitania, siempre que la reserva de pasajeros justificara el coste de mantenerlos en servicio.

El RMS Lusitania arribando el puerto de Nueva York.

Muchos de los principales barcos de pasajeros fueron amarrados a lo largo del otoño e invierno de 1914–1915, en parte debido a la menor demanda de pasajeros a través del Atlántico, y también debido a un intento de protegerlos frente al posible daño de minas u otros peligros. Algunos fueron empleados para el transporte de tropas, mientras que otros fueron reconvertidos en barcos hospital. El Lusitania permaneció en servicio comercial; aunque la demanda de pasajeros abordo no era tan importante como en los meses previos a la guerra, era suficiente para mantenerlo en servicio como barco civil. No obstante, se tomaron medidas economizadoras. Una de ellas consistió en apagar la caldera nº 4 para ahorrar carbón y costes de la tripulación. Esto redujo su velocidad de crucero de 25 km/h a 21 km/h. A pesar de ello, seguía siendo el navío más rápido para el transporte de pasajeros en servicio comercial.

Una vez que el peligro aparentemente se desvaneció, el barco fue repintado y devuelto a sus colores originales para eliminar el camuflaje. Incluyendo su nombre y sus chimeneas, que recuperaron la pintura original de la naviera Cunard, así como la superstructura, pintada de nuevo de blanco. Se añadio incluso una modificación, que consistió en la adición de una banda de color bronce/oro en la base de la supeestructura, justo por encima de la pintura negra del casco.[3]

A comienzos de 1915, comenzó a materializarse una nueva amenaza: los submarinos. Al principio fueron únicamente utilizados por los alemanes para atacar a barcos de la Marina, consiguiendo éxito sólo ocasionalmente, aunque a veces de forma espectacular. Posteriormente, los U-boots comenzaron en ocasiones a atacar barcos mercantes, aunque casi siempre de acuerdo a las antiguas reglas marinas. Sin embargo, desesperados por lograr una ventaja sobre el Atlántico, el gobierno alemán decidió ir un paso más allá en su campaña submarina. El 4 de febrero de 1915, Alemania declaró la zona marítima alrededor de las islas británicas como zona de guerra: a partir del 18 de febrero, los barcos aliados presentes en dicha área podrían ser hundidos sin aviso previo. Esta postura no se trató sin embargo de una guerra submarina indiscriminada en primer término, ya que se realizaron esfuerzos para evitar hundir barcos neutrales.[4]

Durante la primera Guerra Mundial, Alemania declaró en febrero de 1915 una zona de exclusión alrededor de las islas británicas. Los barcos aliados presentes en dicha área quedaban sujetos a ser atacados.
Aviso publicado en la prensa por la Embajada alemana, advirtiendo del riesgo de ataques a buques británicos y sus aliados, debido a la Primera Guerra Mundial.

El 23 de abril, la embajada alemana en EE.UU. publicó un aviso en los periódicos extrañamente coincidente con la partida del Lusitania. En éste advertía a los pasajeros sobre el riesgo de navegar en aguas no neutrales debido al riesgo de ser atacados. Sólo un diario consiguió contestar en sus ediciones al aviso alemán. Precisamente la ruta del Lusitania pasaba por aguas hostiles. Esta circunstancia no era desconocida ni para la naviera Cunard, ni para el Almirantazgo inglés, y aún menos para el capitán Turner.

Aviso de la Embajada Alemana:

¡Atención! - Se recuerda los pasajeros que tengan la intención de cruzar el Atlántico, que existe el estado de guerra entre Alemania y Gran Bretaña, y que la zona de guerra comprende las aguas adyacentes a las Islas Británicas; que las embarcaciones con bandera de Inglaterra o cualquiera de sus aliados se arriesgan a ser atacadas en tales aguas, y que los viajeros que atraviesen la zona de hostilidades en barcos de Gran Bretaña o cualquiera de sus aliados lo hacen por su cuenta y riesgo

Embajada Imperial Alemana en Washington D.C datado: 23 de abril de 1915

En 1915, el Lusitania había transportado ya alrededor de 250.000 pasajeros en ocho años de impecable servicio. El 1 de mayo, el Lusitania estaba anclado en el muelle 54 de Nueva York, y durante todo el día se había embarcado principalmente comestibles y pasaje. El lujoso navío estaba mandado por el veterano capitán William Thomas Turner, al que faltaban pocos años para jubilarse. Se trataba de un marino muy experimentado en las rutas navieras.

Último viaje y hundimiento[editar]

El 1 de mayo de 1915 a las 11.30 el RMS Lusitania dejó el muelle nº 54 y se dirigió hacia el Atlántico con 1.959 pasajeros a bordo, entre ellos 136 pasajeros norteamericanos, 129 niños y 39 bebés. Algunos de los pasajeros eran personas con cierto renombre social, tales como el millonario Alfred G. Vanderbilt, Lothrop Withington, el filósofo Elbert Hubbard y el empresario minero William Broderick Cloete.

El día anterior, 30 de abril, zarpaba desde Borkum el U-20 al mando del capitán Walther Schwieger navegando por el Mar del Norte hacia aguas irlandesas.

Ataque submarino[editar]

El 7 de mayo, después de un tranquilo viaje sin incidentes, el Lusitania se acercó a aguas irlandesas. Durante la noche y en la madrugada había tenido que navegar en aguas con niebla espesa. Para entonces el U-20 ya había hundido tres embarcaciones inglesas entre el Fastnet y Kinsale.

En Queenstonwn, el vicealmirante Coke, a cargo de las defensas y patrullas antisubmarinas y bajo la supervisión del Almirantazgo, se percató del peligro que corría el Lusitania, pero se le prohibía tomar decisiones respecto a los vapores y sus rutas. De todos modos resolvió poner en aviso al Lusitania por su cuenta.

El submarino U-20 causante de la tragedia.

El aviso se radió a las 7.50 al Lusitania: " Submarinos en acción frente a la costa meridional de Irlanda"

A las 8:30 recibió otro mensaje que decía: "A todos los barcos ingleses: Tomen al piloto de Liverpool en la barra y eviten los promontorios. Pasen a toda velocidad por los puertos. Naveguen por medio del canal. Submarinos en aguas de Fastnet..."

En Queenstonwn, a las 11.00, Coke solicitó instrucciones al Almirantazgo para desviar al Lusitania, pero no recibió respuesta inmediata.

En la estación radiotelegráfica de Valentia, a las 11:02 se emitió un mensaje cifrado en doce palabras, en código desde Queenstown al Lusitania: "Desviarse a Queenstonwn", recibido a las 12:30 en el Lusitania. Este mensaje incluía a un remolcador cuyo código era MFA, el mismo código asignado al Lusitania.

A las 12:40 el Lusitania recibió otro comunicado que decía: -"Submarino a cinco millas de Cabo Clear, se dirigía hacia el Oeste a las 10:00 horas"-

De acuerdo con este mensaje Turner a las 13.00 ordenó cambiar el rumbo acercándose más a tierra.

A las 14.00 se divisó el promontorio de Kinsale, la niebla se había disipado y la tarde se veía apacible. Al mismo tiempo, Schwieger en el U-20 divisaba al enorme barco en su periscopio por el lado de estribor:

En su cuaderno de bitácora Schwieger escribió:" Frente a nosotros aparecen cuatro chimeneas y dos mástiles.....sigue curso vertical al nuestro virando desde Galley Head. El Barco parece ser un buque de pasajeros de grandes dimensiones".

A las 14:10 Turner ordena un segundo un cambio de rumbo para entrar al canal de San Jorge, esto lo aleja de la costa, Schwieger anotó: "El vapor vira a estribor, rumbo a Queenstown y así facilita nuestro acercamiento para lanzar torpedos. Navegamos a gran velocidad para colocarnos en posición al frente"

A las 14:12 el U-20 disparó a 700 m el único torpedo que le quedaba. Schwieger describió lo siguiente:

Dibujo que representa el torpedeamiento del Lusitania.

"Disparo de proa a 700 m, el proyectil da al costado de estribor, algo detrás del puente"

A continuación escribe en su bitácora:

"Alcanzado por el disparo en la banda de estribor detrás del puente. Se oye una detonación extraordinaria seguida de otra fuerte explosión y de una nube que se eleva. Debe de haber habido además de la explosión del torpedo otra (caldera, carbón o pólvora)....La nave se detiene y se escora rápidamente. Al mismo tiempo, se hunde cada vez más a proa..." El Lusitania recibió un torpedo detrás del ala del puente, una columna de agua se elevó al costado y seguidamente le sigue otra tremenda explosión que hace desencajar la cubierta de paseo por unos instantes y hace volar el fondo de la proa, Turner ordena al timonel enfilar a tierra, pero tan rápida es la inundación que el timón y las hélices aún girando ya pierden efectividad al salir del agua, se alcanza una escora de 25º.

Hundimiento[editar]

El caos se apodera del barco, la escora de más de 25° es tan pronunciada que casi no se pueden alcanzar los botes, ni mantenerse en pie en cubierta. El pánico cunde en las cubiertas. La orilla está a apenas 10 km

A pesar de sus 175 compartimientos estancos la inundación es tan violenta por la inercia de la marcha del barco que no se inunda de forma lineal y el barco corre el riesgo de volcar. La escora es muy pronunciada y muchos botes quedan inaccesibles. El barco alcanza la escora de 25°.

Muchos pasajeros se lanzan al agua desesperados, algunos botes que logran llenarse se bajan de forma incorrecta y vacían su carga humana al mar o se precipitan sobre otros botes ya cargados, o bien entran al agua de proa o popa hundiéndose. Tan sólo 6 botes salvavidas de los 48 logran ser lanzados con relativo éxito. En los últimos instantes el Lusitania se endereza y algunos botes alcanzan a ser lanzados al agua, pero ya volcados. La proa del Lusitania chocó con el fondo granítico y se levantó a un ángulo de 45°. En ese momento las calderas de popa reventaron, haciendo volar la tercera chimenea. Una nube de vapor cubrió el barco. Cuando se disipó, el Lusitania había desaparecido.

Tardó 18 min en hundirse. El rescate llegaría demasiado tarde; se perdieron 1.198 pasajeros, incluyendo 124 norteamericanos, 94 niños y 35 bebes. Solamente se rescataron 200 cadáveres.

Sólo se salvaron 761 pasajeros, Vanderbilt, Withington y Hubbard no estaban entre ellos.

Reacción internacional[editar]

Portada del diario estadounidense Boston Journal tras el hundimiento del Lusitania.

Tras el hundimiento, el capitán del submarino alemán Schwieger fue condenado de forma unánime en la prensa aliada como criminal de guerra.

De los 139 pasajeros estadounidenses abordo del Lusitania, 128 perdieron su vida, lo que produjo una masiva ira tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos. El diario The Nation la llamó "una deuda por la que un huno enrojecería de vergüenza, un turco se sentiría avergonzado, y un pirata bárbaro se disculparía",[5] mientras que los británicos opinaban que Estados Unidos debía declarar inmediatamente la guerra a Alemania. No obstante, el presidente estadounidense Woodrow Wilson se negó a sobrereacccionar. El 10 de mayo de 1915, declaró en Filadelfia:

Existe algo como pueda ser que un hombre sea lo suficientemente orgulloso como para no luchar. Existe algo como pueda ser una nación tan cargada de razón que no necesita convencer a otros por la fuerza de que está en lo cierto.[5]

En enero de 1917, el gobierno alemán anunció que llevaría a cabo a partir de entonces una campaña indiscriminada de ataques submarinos. De nuevo, Woodrow Wilson enfureció y el 6 de abril de 1917, el Congreso de Estados Unidos aprobó la petición de Wilson para declarar la guerra a Alemania. Su participación en la guerra fue lenta al comienzo, pero con la ofensiva alemana de primavera en marzo de 1918, que al principio marchó bien para los alemanes, al poder escasamente mantener los aliados el frente, la llegada en abril de dos millones de tropas estadounidenses cambió la situación en favor de los aliados, contribuyendo finalmente a su victoria en la guerra.[6]

Restos del Lusitania[editar]

Ventanilla del Lusitania, entre los restos del barco hundido.
Hélice del Lusitania, en exhibición en la ciudad de Liverpool.

Los restos del Lusitania descansan sobre el lado de estribor con una inclinación de 30 grados, y a unos 93 metros de profundidad. Se encuentra colpasado en gran parte sobre el lado de estribor, como resultado de la fuerza con la impactó sobre el fondo marino, y a lo largo de las décadas, el Lusitania se ha deteriorado significativamente más deprisa que el Titanic debido a la corrosión provocada por las mareas invernales. La quilla presenta una "curvatura inusual", en forma de boomerang, que puede deberse a la falta de fuerza debido a la pérdida de la superestructura.[7] La manga se ha visto reducida, también faltan las chimeneas, presumiblemente debido a su deterioro prematuro.[7] La proa es la parte más prominente de los restos, ya que la popa se encuentra deteriorada debido al daño causado por cargas submarinas durante la segunda Guerra Mundial, así como a la falta de tres de las cuatro hélices, sacadas del agua por la organización Oceaneering International en 1982. Algunas de las características más visibles del Lusitania son su nombre, todavía visible en la proa, algunos pescantes con las cuerdas todavía intactas, algunas secciones de la cubierta de paseo, algunas ventanillas, y la hélice restante. Expediciones recientes al pecio han revelado que el Lusitania se encuentra sorprendentemente en peores condiciones en comparación con el Titanic, ya que su casco ha comenzado a colapsar.[7]

Referencias[editar]

  1. a b Preston, D. (2003) Wilful Murder. The Sinking of the Lusitania. London: Black Swan. ISBN 978-0552998864.
  2. Watson, Bruce (2006). Atlantic convoys and Nazi raiders. Greenwood. p. 9. ISBN 978-0-275-98827-2. 
  3. Layton, J. Kent. Lusitania: An Illustrated Biography (2010, Amberley Books)
  4. La segunda campaña submarina de Alemania contra los aliados durante la primera Guerra Mundial sí fue indiscriminada, al igual que sucedió posteriormente durante la Segunda Guerra Mundial.
  5. a b Jones, Howard (2001). Crucible of Power: A History of U.S. Foreign Relations Since 1897. Rowman & Littlefield. p. 73. ISBN 978-0-8420-2918-6. 
  6. Protasio, John. (2011). The Day the World was Shocked; The Lusitania Disaster and Its Influence on the Course of World War I pp.200–201, Casemate Publications (US) ISBN 978-1-935149-45-3
  7. a b c Bishop, Leigh (2003). «Return to Lusitania». Advanced Diver Magazine (13). Consultado el 1 de mayo de 2011. 

Enlaces externos[editar]