Guerra civil colombiana de 1851

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Guerra civil colombiana
(1851)
Guerras civiles de Colombia
Provincias de la Nueva Granada 1851.jpg
Mapa de la República de la Nueva Granada
Fecha 22 de mayo - 10 de septiembre de 1851
Lugar República de la Nueva Granada
Resultado Victoria liberal
Beligerantes
Single Color Flag - 0434B1.svg Partido Conservador Flag of New Granada.svg República de la Nueva Granada
Single Color Flag - BF0000.svg Partido Liberal
Comandantes
Julio Arboleda Pombo
Manuel Ibáñez
Eusebio Borrero
Mariano Ospina Rodríguez
José Hilario López
José María Obando
Tomás Herrera
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La Guerra civil de 1851 fue un conflicto civil que tuvo lugar en la República de la Nueva Granada (antiguo estado de América del Sur correspondiente a los actuales países de Colombia y Panamá) en 1851. En este conflicto se enfrentaron los partidos Conservador y Liberal.

Antecedentes[editar]

En 1851, los liberales están en el poder en la persona del presidente José Hilario López, quien sucedió al general Tomás Cipriano de Mosquera en abril de 1849. Los liberales, después de su derrota durante la Guerra de los Supremos, fueron indultados por Mosquera y recuperaron su fuerza, impulsados por las revoluciones europeas de 1848 que llevan a sus ideas y darles una ventaja sobre la oposición conservadora.

Dichas reformas se llevaron a cabo especialmente en contra de la dominación de la Iglesia. Los jesuitas, que reingresaron al país en 1843, fueron expulsados de nuevo por el Decreto de 18 de mayo de 1850. La Constitución fue enmendada en 1851 y la mayoría de las reformas exigidas por el público se llevaron a cabo:[1]​ la abolición de la pena de muerte por delitos políticos, institución del jurado, la libertad de prensa, la libertad de la navegación de los ríos del interior y las fronteras, la abolición de determinados impuestos (incluyendo diezmos). Esta causaron muchas reacciones de los círculos conservadores.

El 21 de mayo de 1851 el gobierno decidió la abolición de la esclavitud (que no se había logrado a pesar de la ley de libertad de vientres promulgada en 1821). Todas estas reformas produjeron grandes reacciones políticas que se expresaron en dos órdenes: por una parte, un crecimiento del liberalismo, al vincular sectores populares que empezaban a disfrutar de las bondades de la democracia y que expresaron su apoyo al gobierno de una forma bastante violenta, sobre todo en las provincias caucanas, donde los recién liberados esclavos recorrían los campos derribando cercas, asaltando propiedades y castigando con sus látigos de arrear ganado a los conservadores, esto que fue conocido como "la época del perrero", fue bautizado por el gobierno de López como "los retozos democráticos".[2]

A todo esto se unió la llamada cuestión religiosa, suscitada por el decreto del 18 de mayo de 1850 que expulsaba a los jesuitas de la Nueva Granada, que se justificó en una pragmática de 1767. El gobierno expidió después la ley que sustraía de los tribunales eclesiásticos el conocimiento de los juicios seguidos a los arzobispos y obispos por mal desempeño de sus funciones, y la que atribuía a los cabildos el nombramiento de curas párrocos. Esto produjo la protesta del arzobispo Manuel José Mosquera, quien en compañía de otros prelados fue enviado al destierro.[2]

Desarrollo[editar]

La revuelta de los terratenientes conservadores se concentró en el sur y el oeste de la Nueva Granada. El 22 de mayo de 1851 los rebeldes se pronunciaron en Patía y Timbío; vino luego el intento de toma de San Juan de Pasto por Julio Arboleda y su posterior derrota. Arboleda viajó a negociar armas y municiones con el gobierno ecuatoriano a cambio de ceder rentas de las provincias vecinas al Ecuador; los terratenientes del Cauca, Chocó y Antioquia respaldaron este alzamiento, ya que eran poseedores de gran número de esclavos, pagando cuadrillas de hombres armados para defender sus intereses.[1]​ Otros levantamientos se sucedieron en Sogamoso, Mariquita, Guatavita y El Guamo.

El 1 de julio estalló una revuelta en el sur del país, particularmente en Popayán, Pasto y Cali, donde los conservadores promovieron partidas armadas. El gobierno nombró entonces al general José María Obando como general en jefe del Ejército del Sur y al general Tomás Herrera comandante en el Valle del Cauca,[1]​ quienes gradualmente fueron aplacando estos enfrentamientos armados.

En el sur, el conservador Julio Arboleda se dirigió a Buesaco por el general Manuel María Franco y debe huir a Ecuador y más tarde a Perú después de la toma del poder por los liberales en Quito. En el oeste, la provincia de Antioquia proclamó un gobierno federal independiente del central. Para ello el senador y también general Eusebio Borrero organizó un ejército de ochocientos hombres y se tomó a Medellín. El general Tomás Herrera entonces marchó a Salamina y se enfrentó Braulio Henao.[1]

El 1 de agosto de 1851 un piquete de guardias nacionales enfrentó la escasa fuerza de Pastor Ospina, veinte días después Mariano Ospina Rodríguez considerado el alma de la revolución en toda la república fue detenido, los revoltosos se entregaron al gobierno central, el 10 de septiembre en Rionegro el general Herrera venció a al general Borrero otorgó indulto a todos los combatientes y se consideró extinguida la rebelión. Borrero fue exiliado en Jamaica.[1]

Consecuencias[editar]

Los liberales en el gobierno se fortalecieron políticamente en los enfrentamientos. El paquete de reformas iniciada en 1850 continuaron, incluyendo la adopción de una nueva constitución en 1853.

Derrotados militarmente, los conservadores se vieron obligados a sufrir las reformas liberales.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e «La guerra de 1851». Biblioteca Virtual del Banco de la República. Archivado desde el original el 23 de julio de 2011. Consultado el 21 de septiembre de 2011. 
  2. a b Camacho Roldán, Salvador. «Capítulo XXII: La guerra civil de 1851». Biblioteca Virtual del Banco de la República. Consultado el 21 de septiembre de 2011.