Gilberto Rodríguez Orejuela

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Gilberto Rodríguez Orejuela
GilbertoRodriguez.jpg
Gilberto Rodriguez Orejuela
Nombre real Gilberto Rodriguez Orejuela
Nacimiento 30 de enero de 1939 (77 años)
Mariquita, Tolima, Colombia Bandera de Colombia
Alias El Ajedrecista
Cargo(s) criminal(es) Líder del Cartel de Cali
Condena

30 años de prisión en Estados Unidos.

Situación actual Preso extraditado
Ocupación Capo del narcotrafico
Cónyuge
  • Mariela Mondragon (divorciado).
  • Gladys Miriam Ramirez (separado).
  • Aura Rocio Restrepo (separado)
Padres
  • Carlos Rodriguez.
  • Ana Rita Orejuela.
Hijos
  • Fernando Rodriguez Mondragon.
  • Maria Alexandra Rodriguez Mondragon.
  • Humberto Rodriguez Mondragon.
  • Jaime Rodriguez Mondragon.
  • Jorge Rodriguez Herrera.
  • Andres Gilberto Rodriguez.
  • Jose Alejandro Rodriguez Ramirez.
  • Rodriguez Ramirez (Hija).
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Gilberto Rodríguez Orejuela, lider del cartel de cali, era un jefe natural, su liderazgo en el cartel no se discuitia, nacio en (Mariquita, Tolima, 30 de enero de 1939) y fue extraditado a Estados Unidos en el 2002

Durante 20 años Gilberto Rodriguez Orejuela consolidó un liderazgo que todos en el cartel de Cali habían aprendido a reconocer y a respetar. La suya no era una jefatura impuesta a sangre y fuego, tampoco era un liderazgo jerárquico ejercido desde la cima de una pirámide. La suya era, si se quiere, la fuerza tranquila de un hombre a quien a diferencia de Pablo Escobar en el cartel de Medellín le tenían más respeto que temor. Tal como sucede en los partidos políticos, en los que por encima de caciques y directorios siempre emerge la figura de un patriarca que aconseja y orienta, en el cartel de Cali también había un jefe histórico y natural llamado Gilberto Rodríguez Orejuela. Por esa razón, Rodríguez siempre era escuchado por los casi 3.000 grandes y pequeños narcotrafieantes que componen la organización, y sus planteamientos eran acatados sin vacilaciones.

Así, cuando por primera vez se habló de su posible sometimiento a la justicia, Rodríguez convocó a una cumbre clandestina a la que asistieron más de mil personas. En ella impartió dos órdenes terminantes. La primera, que había que evitar que una escalada de violencia -generada por el dinero fácil obtenido por personas recien llegadas al negocio asolara a la región, porque si ello sucedía el cartel perdería las simpatías que había despertado en el Valle del Cauca y porque además estaba convencido de que eso desencadenaría una respuesta del Estado cóntra la cual, hasta ahora, ninguna organización criminal por poderosa que fuera le había ganado una guerra. Y la segunda, que en caso de que llegaran a abrirse las puertas para una negociación de él y de su familia con la Justicia, los demás narcos tendrían que trasladar sus laboratorios y pistas de aterrizaje fuera del Valle del Cauca. En dicha reunión el cabecilla del cartel dijo que no iba a soportar más que cualquier cosa que ocurriera en el occidente del país se la achacaran a él y a su familia.

A pesar de que el comienzo de su carrera delictiva fue violento su primera aparición pública fue en 1969 cuando las autoridades lo señalaron como integrante de una banda conocida como 'Los Chemas', que había secuestrado a dos ciudadanos suizos, Gilberto Rodríguez no tardó en darse cuenta de que el verdadero poder podía alcanzarse concentrando los esfuerzos, más que en crear una organización militar, en establecer una red de banqueros y abogados que se dedicaran a limpiar su dinero y sus delitos. Pero cuando fue necesario, Rodríguez también fue un hombre de guerra, cuya organización acudió al sicariato y hasta al terrorismo, especialmente para enfrentar a su enemigo mortal Pablo Escobar. Sin embargo, a diferencia de éste, Rodríguez evitó militarizarse, y por el contrario acudió a una alianza estratégica con los enemigos del jefe del cartel de Medellín. Se alió entonces con los miembros de algunas instituciones del Estado encargadas de perseguir a los terroristas de Medellín, y con grupos paramilitares del Magdalena Medio y la Costa.

Biografía[editar]

Gilberto Rodriguez nacio en el seno de una familia de seis hijos, conformada por un modesto pintor autodidacta y una ama de casa, que llegaron a la ciudad de Cali a comienzos de los años 40, en busca de oportunidades.

Gilberto Rodríguez Orejuela, nacido en Mariquita, Tolima, en 1940, hizo su bachillerato en la capital vallecaucana y posteriormente, debido a la situación de abondono economico que deja su padre, toma las riendas del hogar. A los trece años ingresa como auxiliar en una droguería, en una bicicleta bajo el ardiente sol del medio dia va a repartir medicamentos a todo emfermo que los solicite.

Su carrera delictiva se remonta a 1969, cuando fue acusado del secuestro de dos extranjeros y, a partir de allí, empiezan a surgir, uno tras uno, cientos de procesos en su contra por el delito de narcotráfico. Para ese entonces, junto a Miguel, su hermano y Jose Santacruz Londoño habían conformado una peligrosa banda delincuencial conocida como "Los Chemas". Se dedicaban a la pitateria terrestre (asaltar camiones para hurtarles la mercancia), al secuestro y a la extorsion. Luego incursionaron en el negocio del trafico de drogas, importando la pasta de coca desde Peru y Bolivia

Gilberto iniciando los años 70 ya había conformando todo un imperio farmacéutico. Fue apodado ‘El Ajedrecista’ por su astucia para mover las fichas en el manejo de las drogas, para permanecer un paso adelante de sus rivales y saberse relacionar con autoridades de la política nacional.

El nombre de Gilberto Rodriguez comienza a darse a conocer en el mundo del narcotrafico junto al de Pablo Escobar, Gonzalo Rodriguez Gacha y Jorge Luis Ocho Vasquez, aunque en un comienzo todos ellos parecían hacer parte de una sola organización para exportar drogas.

El 15 de noviembre de 1984, Gilberto fue capturado en España. En el momento de su detención estaba acompañado por Jorge Luis Ochoa. Las autoridades españolas reportaron que Rodríguez y Ochoa estaban montando una red para la distribución de cocaína en Europa, razón por la cual comenzaron a ser investigados y le fueron incautados dinero en efectivo además de varios bienes escriturados a sus nombres.

La justicia norteamericana, que de tiempo atrás consolidaba un amplio prontuario contra ambos individuos por temas de narcotráfico, de inmediato solicitó al gobierno español la extradición de Rodríguez y Ochoa. Pero sobrevino lo increíble. De Colombia, a pesar de que ya se libraba una guerra por cuenta de la extradición de nacionales a Estados Unidos, también llegó una solicitud a España para que los dos detenidos fueran remitidos al país con el argumento de que allí era donde supuestamente habían delinquido.

Al tiempo que los carteles de la droga avanzaban en su guerra en Colombia, algunos abogados a su sueldo libraban una pelea aparte por conseguir que Gilberto Rodríguez fuera extraditado a Colombia desde España. Con diferencia de algunas semanas, a mediados de 1986, Gilberto y Ochoa lograron su cometido. Tras su llegada a Colombia, por señalamientos de narcotráfico Gilberto Rodríguez fue puesto a órdenes de un juez de Cali y Ochoa a disposición de un juez de Cartagena.

A pesar de que un fiscal del Estado de Lousiana (Estados Unidos) documentó que Rodríguez Orejuela era requerido por la justicia de su país bajo el argumento de ser “la cabeza de la mayor organización para el tráfico de drogas en el mundo”, al momento de ser interrogado por un juez de Cali, observó que efectivamente él sí conocía la cocaína pero porque su profesión era la de farmaceuta. Con este tipo de circunstancias, el procesamiento de Rodríguez se convirtió en el sainete de una absolución anunciada.

Por lo demás, en ese momento Gilberto Rodríguez Orejuela y era un acreditado hombre de negocios en el Valle del Cauca.

Además de posar como uno de los propietarios de los laboratorios Kressford y de la cadena de farmacias Drogas La Rebaja, había sido accionista del Banco de los Trabajadores, el First Interamericas Bank en Panama y del Grupo Radial Colombiano, presidente de Chrysler en Colombia y públicamente era conocido como uno de los principales accionistas del equipo profesional de fútbol América de Cali, que ganaba títulos en forma consecutiva.

Gilberto Rodriguez habia creado una alianza con personas pertenecientes a la region del Valle del Cauca para el comercio y trafico de cocaína, tenian su centro de operaciones en la ciudad de Cali, de igual manera Pablo Escobar habia hecho lo mismo con personas de Antioquia y del centro del pais y tenian su centro de operaciones en la ciudad de Medellin, ambos bandos sostenian estrechas relaciones de cordialidad hasta que Pablo Escobar decide declararle la guerra al estado colombiano para abolir la ley que permitia la extradiccion de reclusos colombianos a carceles del exterior, para ello le solicito a Gilberto Rodriguez y a los socios de este un aporte economico para fianciar su guerra, ante esto Helmer Herrera socio de Gilberto Rodriguez da una radical negativa a la iniciativa de Escobar y Gilberto Rodriguez respalda y se une a la decision de su socio, desde ese momento la relacion cordial de estos dos grupos se comienza a desquebrajar. Escobar y nuevamente se contacta a Gilberto Rodriguez para solicitarle una nueva colaboración y esta ves es la de entregarle a Helmer Herrera, ante esto Gilberto Rodriguez se niega rotundamente ya que Herrera era socio y miembro importate de la red de trafico que ya tenian establecida, ante la nueva negativa de Gilberto, Escobar declara objetivo militar a Gilberto Rodriguez y a sus socios, ante esta amenaza se rompen las relaciones entre estos dos bandos y como respuesta a su amenaza Helmer Herrera toma la iniciativa de atentar contra Escobar, Gilberto Rodriguez respalda esta decision y se une activamente a esta causa.

La D.E.A decide denominar a los grupos de narcotraficantes "carteles de la droga", es así como se comenzarian a identificar los bandos que comenzaban esta guerra, a Gilberto Rodriguez y a sus socios se les denomino cartel de Cali.

El 11 de enero de 1988, el cartel de Cali que lideraba Gilberto Rodriguez hace estallar un carrobomba en Medellín, frente al Edificio Mónaco donde residia Escobar y su familia, este fue el detonante que activo e inicio una prolongada guerra contra el cartel de Medellin. Esa guerra dividió a los dos carteles prácticamente hasta la muerte de Escobar, en diciembre de 1993.

Luego de la muerte de escobar el gobierno incrementa su labor de busqueda para dar con el paradero de Gilberro Rodriguez y a la cupula del cartel de Cali.

El 9 de junio de 1995, luego de hacer un minucioso seguimiento a Alberto Madrid, contador de Gilberto Rodriguez, este es capturado. En efecto, hacia las tres de la tarde unos 17 hombres del CEC llegaron a la puerta demarcada con el número 28-97 de la avenida novena norte de la ciudad de Cali. Se trataba de una casa con fachada común y corriente, típica de clase media, y cuya pintura estaba algo deteriorada. Los oficiales del CEC golpearon y de inmediato salió una joven bien vestida, que preguntó qué querían. El hombre al mando de la operación le dijo que se trataba de un registro rutinario y que iban a revisar el inmueble. Acto seguido, a la puerta se asomaron Alberto Madrid, contador de Gilberto Rodriguez, dos muchachas del servicio y otro hombre de aspecto corpulento. Los ocupantes de la vivienda no opusieron resistencia y permitieron el ingreso de los miembros del Bloque de Búsqueda. El interior de la casa contrastaba enormemente con la fachada, los pisos eran de mármol, había grandes congeladores y era muy confortable. En pocos minutos los investigadores requisaron el inmueble, donde hallaron algunos dólares, dos millones de pesos en efectivo, un radio de comunicación y algunos documentos, luego de una intensa busquedad Gilberto fue descubierto en un compartimiento secreto que se encontraba atras de un armario, sin oponer resistencia el capo se entrega e inmediatamente es trasladado a Bogota para que rindiera su primera declaración ante la fiscalia.

En 2002 recobra su libettad por orden de un juez, cuatro meses despues es recapturado en el barrio versalles de la ciudad de Cali, y en 2004 es extraditado a Estados Unidos

De acuerdo a algunos estimados, el Cartel de Cali llegó a controlar el 80% de la cocaína exportada de Colombia a los Estados Unidos. Gilberto Rodríguez Orejuela fundó el Cartel de Cali junto con su hermano Miguel y con José Santacruz Londoño, posteriormente se uniria al cartel Helmer Pacho Herrera

Las mujeres que estuvieron en la vida del capo:[editar]

Gilberto tuvo cinco parejas y estuvo dos veces casado.

Ellas, en su mayoría, han guardado silencio y hasta se comenta que no pasan por esos días de opulencia.

Gilberto formó su primer hogar con Mariela Mondragón, con quien tuvo sus cuatro primeros hijos. La conoció cuando era agente viajero de laboratorios y ella empleada de una droguería.

“Él siempre ha sido agradecido con Mariela Mondragon, porque ella estuvo cuando no había mucho dinero”, dice un allegado.

Mariela Mondragón fue uno de los 78 familiares de los hermanos Rodríguez que suscribió acuerdo con el Gobierno, con la entrega de propiedades a cambio de la exclusión de la Lista Clinton, de ella solo se sabe que ha visitado alguna vez a sus hijos, encarcelados en Palmira, y uno de los cuales salió este año por un recurso de hábeas corpus.

De la union con Mariela Mondragon vino María Alexandra, hija y la luz de los ojos de Gilberto. Decía Gilberto Rodriguez:

En mi corazón, en orden de importancia, están Dios, Maria Alexandra y el resto de la familia”. 

Contó Aura Rocío Restrepo, la última pareja del capo. 

Era tal su adoración por María Alexandra, que se arriesgó a que el Bloque de Búsqueda lo capturara en la década del 90 solo porque quería entregar a su hija en el altar cuando se casó en un municipio del Valle del Cauca.

Fuera del matrimonio, Gilberto tuvo a Jorge, ingeniero químico, con Nelly Herrera. Andrés Gilberto también nació producto de otra relación extramatrimonial.

Luego, conoció a Gladys Miriam Ramírez Libreros, quien tenía una hija, y a quien el capo le pagó para que le cambiaran el apellido por el suyo: Rodríguez. Años después, la pareja adoptó a otro hijo, José Alejandro. Gladys Miriam fue la compañera que decoró la hacienda ‘Caballo loco’, en el corregimiento El Saladito, en el kilómetro 26 de la vía al mar, casi al frente de la hacienda Villa Carolina, que tuvo su hermano Miguel con la exreina de Colombia Martha Lucía Echeverry Trujillo.

En 1987 Gilberto conoció a Aura Rocío Restrepo, cuando ella estudiaba Administración de Empresas y le quiso vender un seguro. Ella, de 20 años, se alistaba en 1988 para ir por el Valle al Reinado Nacional del Turismo, tras ser designada por decreto. Restrepo insiste en que no se enamoró del dinero, sino del hombre de estuvo tras ese poder. Tras la captura de ambos, ella fue trasladada a la desaparecida cárcel del Buen Pastor, de Cali. Allí permaneció un año y luego estuvo dos meses por fuera por un recurso de hábeas corpus, aunque fue recapturada y terminó recluida dos años y medio más, por encubrimiento y concierto para delinquir. En esa convivencia, narra Restrepo, hubo momentos en que Gilberto regresó a compartir con Miriam y con sus hijos. Allegados.

Entre Miriam y Mariela madre de sus primeros cuatro hijos hubo diferencias, por lo que nunca se hablaron.

Restrepo dice que en 1994 adoptó con Gilberto una niña, que hoy tiene 21 años y es madre. Sin embargo, testimonios que en el pasado ha entregado Gilberto Rodríguez y que aparecen en el libro La economía subterránea no la mencionan, recalcando que los hijos del ‘Ajedrecista’ son ocho.

En su estancia en prisión, Restrepo dice que recibía cartas y comunicaciones de Rodríguez, pero ya venía pensando en una separación definitiva, decisión que tomó al recuperar la libertad en 1999. Desde entonces no volvió a verlo. Allegados dicen que en el 2000, el ‘Ajedrecista’ le envió un mensaje a Aura Rocío para que lo visitara en la cárcel de Palmira, adonde pidió ser trasladado por una insuficiencia renal, después de estar en La Picota, de Bogotá. Ella asegura que se negó, pues ya tenía otra relación, con quien es el padre de sus dos hijos, y de quien luego se separó.

En el listado de las parejas de el ‘Ajedrecista’ llegó una quinta mujer, de quien no hay muchos datos y con quien el narcotraficante no tuvo hijos. De todas, solo Ramírez Libreros lo ha visitado en Estados Unidos.

El mundo del narcotrafico[editar]

Se inició finalizando la decada de los 60 y empezando la década de los 70. Gilberto fué el primero de los Rodriguez que incursionó en el narcotráfico. Su carrera delictiva se remonta a 1969, cuando fue acusado del secuestro de dos extranjeros y a partir de allí, empiezan a surgir, uno tras uno, cientos de procesos en su contra por el delito de narcotráfico. Para ese entonces, los hermanos Rodríguez habían conformado una peligrosa banda delincuencial conocida como ‘Los Chemas’, que a través del secuestro sembró el terror en el Valle del Cauca. Poco después aparecieron en una lista de la aduana de Estados Unidos que contenía 113 nombres de los más temidos narcotraficantes del mundo. En la década de los 80 su organización controlaba una cadena de boticas en todo el país (Drogas La Rebaja), una red de emisoras de radio (El Grupo Radial Colombiano), un laboratorio farmacéutico y un banco en Panamá y otro en Colombia, con políticos en sus juntas. Entre tanto, se fortalecía bajo su mando el Cartel de Cali, considerado como el mayor traficante de cocaína hacia EE.UU. que funcionó en los años 80 y 90, y responsable del 80% de la droga que llegaba a ese país. 

La guerra contra el Cartel de Medellin. [editar]

El anhelo de poder, logrado mediante el dominio de las rutas y el mercado de las drogas, llevaron a un enfrentamiento genocida entre los carteles de Medellín y Cali. Al contrario de Pablo Escobar, quien convirtió el terrorismo en un instrumento de poder, los hermanos Rodríguez Orejuela optaron por el soborno y la infiltración, aunque la puja por el negocio los llevó a recurrir a la violencia. Según los archivos de la Fiscalía. Escobar —muerto en diciembre de 1993— a través de la colaboración con las autoridades y de la conformación de un escuadrón de muerte conocido como ‘Los Pepes’ (Perseguidos por Pablo Escobar).

Tras la muerte del narcotraficante Pablo Escobar del rival Cartel de Medellín, Gilberto Rodríguez Orejuela y su hermano Miguel fueron capturados en Cali en 1995 durante la administración del presidente Ernesto Samper, cuya presidencia fue empañada por las acusaciones de haber recibido donaciones del Cartel de Cali.

Proceso 8.000[editar]

Los hermanos Rodríguez Orejuela protagonizaron en 1994 el llamado Proceso 8.000. Con ese nombre se rotuló el peor escándalo de corrupción política destapado por la Fiscalía y el Gobierno de Estados Unidos, y que salpicó a numerosos personajes de la vida pública, entre ellos el propio presidente Ernesto Samper, a quien se acusó de haber recibido seis millones de dólares para su campaña presidencial. Aunque la Fiscalía halló suficientes méritos para acusar a Samper, finalmente en un polémico fallo, la Cámara de Representantes absolvió al Mandatario de toda responsabilidad por el ingreso de esos dineros a su campaña. Previamente, el entonces presidente Samper había creado el Bloque de Búsqueda con miembros de la Policía y comandos élite con el fin de desarticular los carteles de la droga.

Captura y extradición[editar]

Tras la muerte del narcotraficante Pablo Escobar del rival Cartel de Medellín, Gilberto Rodríguez Orejuela y su hermano Miguel fueron capturados en Cali en 1995, durante la administración del presidente Ernesto Samper, cuya presidencia fue empañada por las acusaciones de haber recibido donaciones del Cartel de Cali, escándalo que se conoció como el proceso 8.000.

El presidente Samper creo un "Bloque de Búsqueda" con miembros de la Policía y comandos de élite, declarando una guerra total contra los carteles de las drogas. Gilberto Rodríguez fue capturado el 9 de junio de 1995, en un lujoso apartamento en Cali, escondido en un armario, siendo uno de los primeros grandes capos de la droga en ser arrestado. Pronto gran parte del Cartel de Cali fue arrestado.

Gilberto Rodríguez Orejuela procesado después de su captura.

Gilberto Rodríguez fue sentenciado a quince años de prisión, los cuales se redujeron a siete años por confesión y buena conducta.

Fue liberado en noviembre de 2002, por cuenta de una sentencia judicial controvertida, expedida por el juez Pedro José Suárez, quien consideró que las reducciones y la excarcelación eran aplicables por la figura del habeas corpus.

Acusado de enviar 150 kilos de cocaína a los Estados Unidos en 1990, cargo que no había confesado, Gilberto Rodríguez fue recapturado cuatro meses después y extraditado a los Estados Unidos en diciembre de 2004. A este cargo se sumaron otros por haber continuado sus actividades ilegales durante el período en el que estuvo encarcelado.

Declaraciones del fiscal federal Marcos Daniel Jiménez tras la llegada de los Rodríguez Orejuela a los Estados Unidos, sobre la posibilidad de que se les acuse sobre la totalidad de su trayectoria criminal, han generado controversia. Las autoridades colombianas han señalado que de acuerdo con los términos de la extradición aprobados por la Corte Suprema de Justicia, los Estados Unidos no pueden procesar a los Rodríguez Orejuela por los hechos previos a 1997.[1]

En 2004, obtuvo su título en Filosofía e Historia, otorgado por la Universidad Santo Tomás. Su trabajo de grado, uno de los textos más completos que sobre la subjetividad se han escrito en Colombia, fue editado por el Grupo Editorial Ibañez.

Referencias[editar]