Gente del Libro

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Gente del Libro o Gentes del Libro (en idioma árabe أهل الكتاب, Ahl al- Kitâb y también dhimmis) es el nombre con el que en el Islam se designa a los creyentes en religiones abrahámicas o monoteístas, que según algunas interpretaciones del Corán merecen mayor respeto que los idólatras o los politeístas.

Particularmente designa a los que, tras la conquista musulmana (desde el siglo VII) no se convirtieron y, como poblaciones protegidas, conservaron su culto y, hasta cierto punto, su forma de gobierno y sus propias leyes. El concepto se sigue aplicando en la actualidad tanto a los cristianos o judíos que viven en un territorio musulmán (Dar al-Islam o Mundo islámico) como a los que viven en territorios no musulmanes (Dar al-Harb, que reciben el nombre de harbiyun).

Tras la conquista, las poblaciones consideradas gentes del Libro fueron: los cristianos (en España los mozárabes, en Egipto los coptos, en distintas regiones de Próximo Oriente armenios, maronitas, etc.); los judíos, que vivían en sus propios barrios o juderías, los sabeos de Yemen, los mandeos en Irak y los zoroastrianos en Persia.

Una parte (creciente con el tiempo) de los habitantes de los territorios del Imperio islámico se convirtieron al Islam. No sólo ellos, sino también muchos de los que mantenían su religión tradicional procuraban arabizarse (incorporar la lengua y cultura árabes, y con el paso de las generaciones, identificarse como árabes). La conversión traía ventajas sociales y económicas, como era eludir el doble impuesto que debían pagar los no musulmanes: uno, por la cantidad de tierras poseídas; otro, dependiendo del número de habitantes. Los musulmanes estaban sólo obligados al pago de una limosna legal o zakat (azaque).

Cabe destacar que el Islam establece que un hombre musulmán puede contraer matrimonio con una mujer judía, cristiana ó zoroastriana, mientras que una mujer musulmana sólo puede contraer matrimonio con un hombre musulmán.[1]

En Irán, por ejemplo, la Constitución reconoce a los judíos, cristianos y zoroastrianos como "gente del libro" dotándolos de ciertos derechos como relativa libertad religiosa así como representación en el Parlamento,[2] derechos que no tienen otras minorías religiosas como los bahais. Los mandeos en Irán están clasificados legalmente como cristianos y acceden a los derechos establecidos para esta comunidad aunque los mandeos mismos no se consideran cristianos.

El teólogo islámico Asghar Ali argumenta que el Corán contiene muchos mandatos que ordenan a los musulmanes guardar respeto hacia todas las demás religiones, no destruir los templos de ninguna religión y convivir pacíficamente con todos los grupos religiosos, no solo cristianos y judíos, sino también paganos, y que el combate islámico hacia la idolatría se refería solo a la interpretación literal del término idólatra, es decir, el que adora a un ídolo, pero no hacia las religiones como el hinduismo o el budismo en donde los ídolos son solo vistos como el símbolo de una fuerza divina superior. Ejemplo de ello fue el gobierno de Mahoma en Medina donde el profeta en persona ordenó respetar las prácticas y creencias de judíos, cristianos y paganos permitiéndoles mantener sus prácticas y autogobiernos, así como la tolerncia hacia hindúes bajo ciertos gobiernos mogoles en India.[3] El Corán también prohibe insultar a otros dioses para así evitar que se insulte a Dios por ignorancia y como respuesta.

Los judíos y los cristianos[editar]

En términos generales, los teólogos musulmanes no tenían dudas del estatus de monoteístas de los judíos y los cristianos, pues en los mismos albores del Islam los musulmanes originalmente realizaban sus oraciones hacia Jerusalén y no hacia La Meca (lo cual cambió después de la Hégira). Sin embargo, muchos musulmanes critican a los cristianos por adorar a Jesús como a un Dios y consideran que el concepto de la Trinidad es un concepto idolátrico que reniega de la unicidad de Dios. Muchos musulmanes también consideran inapropiado el culto a los santos y a la Virgen María realizado por católicos y cristianos ortodoxos por considerarlo idolatría. A pesar de esto, judíos y cristianos eran considerados monoteístas y las religiones precedentes al Islam fundadas por profetas de Dios.

Zoroastrianos[editar]

Tras la invasión islámica de Persia, cuya religión predominante era el zoroastrismo, los clérigos islámicos asumieron que los zoroastrianos eran los mencionados sabeos del Corán, principalmente porque el zoroastrismo era una religión monoteísta, que compartía principios muy similares con el Islam (creencia en cielo e infierno, apocalipsis, revelación profética, valores sociales patriarcales similares, etc.).

Mandeos[editar]

Los mandeos son los seguidores de una religión gnóstica presuntamente fundada por Juan el Bautista, que realizan frecuentes bautismo y aducen seguir al mismo Dios de la Biblia. Los mandeos están localizados mayormente en Irak. Se les clasificó como los sabeos mencionados en el Corán principalmente por su culto monoteísta y por sus fuertes vínculos con la religión judeocristiana.

Sabeos[editar]

El sabeísmo es una religión surgida en Saba (actual Yemen) y muchos de sus ídolos se encontraban en La Meca. Se cree que era una religión en teoría monoteísta (adoraba a un único dios llamado Alá) pero al mismo tiempo rendía culto a los astros, ángeles y espíritus por lo que tenía ciertas características paganas. El Islam hace referencia específicamente a los sabeos como gente del libro.

Otros credos[editar]

En términos generales, salvo por judíos, cristianos, zoroastrianos y mandeos, ninguna otra religión ha sido aceptada por los clérigos islámicos como “Gente del Libro”. Conforme el Imperio islámico se extendió a través del Norte de África y el Medio Oriente combatió la idolatría de las religiones paganas de egipcios, semitas y africanos. Al llegar al Indostán tuvo una actitud similar hacia el hinduismo y el budismo. Sin embargo, gobiernos e imperios islámicos tuvieron que convivir con grandes cantidades de hindúes y budistas en muchas naciones donde la población no se convirtió tan abrumadoramente al Islam como en Medio Oriente.

Debido a que el Islam declara a Mahoma como “el sello de los profetas”, es decir, como el último profeta de Dios antes del Fin del Mundo (en que llegue el Mahdi), el estatus de Gente del Libro no ha sido dado por los musulmanes a ninguna religión que surgiera posteriormente del Islam, aunque sea monoteísta. De allí que sijs, bahais, rastafaris, etc., aún siendo monoteístas, no son abrigados por la protección de este estatus, aunque sean religiones que en mayor o menor medida deriven de la Biblia. En términos generales, los bahais son considerados apóstatas por los musulmanes.

Referencias[editar]