Federico de Onís

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Federico de Onís Sánchez (Salamanca, 20 de diciembre de 1885 - San Juan, Puerto Rico, 14 de octubre de 1966), profesor, filólogo, crítico literario e hispanista español.

Biografía[editar]

Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca y marchó a Madrid a doctorarse en Letras, bajo el magisterio de Ramón Menéndez Pidal. Su tesis versó sobre la Contribución al estudio del dialecto leonés. Examen filológico de algunos documentos de la Catedral de Salamanca.[1] Ingresó por oposición en el Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos en 1907. Ganó la cátedra de Lengua y Literatura españolas en la Universidad de Oviedo, obteniendo el traslado en 1915 a la Universidad de Salamanca.

Fue uno de los discípulos predilectos de Miguel de Unamuno,[2] que actuó como su mentor desde los años infantiles. Pero a partir de 1910 -sin perder el entrañable afecto que siempre profesaría a D. Miguel- se decantó con nitidez por el fulgurante magisterio de José Ortega y Gasset. El cambio de orientación es muy explícito en el discurso que pronunció en la apertura del curso académico de 1912-1913 en la Universidad de Oviedo. España -dijo en esa ocasión Onís- tiene contraída una enorme deuda de gratitud con don Miguel de Unamuno por su labor "de agitar los espíritus dormidos o anquilosados y de romper la monotonía y la vulgaridad de nuestro ambiente espiritual". En un país donde no hay propiamente Universidad, sólo a Unamuno le correspode con legitimidad el nombre de "maestro". Pero el paso de los años "me han hecho llegar a pensar de manera diametralmente opuesta a la suya y a estimar de muy diferente modo el valor de sus ideas; pero no a perder ni un ápice del cariño que supo despertar en mi corazón de mozo ni de la estimación de la generosidad de su espíritu". Ortega, por el contrario, es "la capacidad más fuerte y original que en filosofía hemos tenido desde hace mucho tiempo y el creador de una nueva visión de los problemas nacionales. [...] a su alrededor se ha formado un núcleo, cada día creciente, de jóvenes en cuyo espíritu se entrelazan dos anhelos como algo insuperable: poseer la cultura europea y realizar la salvación de España".[3] En tal sentido, se contó entre los miembros de la Liga de Educación Política Española, inspirada por el joven filósofo madrileño.

Colaboró con el Centro de Estudios Históricos desde su fundación en 1910, bajo la dirección de Ramón Menéndez Pidal. Fue nombrado director de estudios de la Residencia de Estudiantes de Madrid, institución donde pronunció el 5 noviembre de 1915 una célebre conferencia titulada "Disciplina y rebeldía". En 1916, apenas cumplidos los treinta años, fue invitado a los Estados Unidos como profesor de literatura española en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Desde ese puesto, donde permanecería casi cuatro décadas, contribuyó de forma notable a la difusión del hispanismo en los Estados Unidos, labor acrecentada con la fundación en 1920 del Instituto de las Españas. En Nueva York recibió, entre otros escritores destacados, a Federico García Lorca y a Gabriela Mistral cuando viajaron a la ciudad. Fue asímismo miembro de la Hispanic Society of America. Buena prueba de esa incesante actividad en favor de la cultura hispana en el ámbito estadounidense fue el discurso que pronunció en la apertura del curso 1920-1921 en la Universidad de Salamanca sobre El español en los Estados Unidos.

Aunque residía en Estados Unidos desde dos décadas antes del estallido de la guerra civil, al producirse esta mostró su adhesión a la causa republicana. Su relación con intelectuales del exilio republicano está en parte recogida en el volumen editado y anotado por Matilde Albert Robatto bajo el título Federico de Onís. Cartas con el exilio (A Coruña, Ediciós do Castro, 2003).

Tras su jubilación en la Universidad de Columbia en 1954, se trasladó a Puerto Rico, donde dirigió el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Su muerte por suicidio en San Juan (Puerto Rico), el 14 de octubre de 1966, produjo auténtica consternación en el mundo del hispanismo.[4]

Fue redactor de la Revista de Filología Española, de Madrid, y de la Romanic Review, de Nueva York; y colaborador de la revista España y de La luna, de Barcelona; de The New York Times, The Evening Post, North American Review e Hispania y Nosotros, de Buenos Aires. Dirigió la Revista de Estudios Hispánicos de Puerto Rico entre 1928 y 1929 y la Revista Hispánica Moderna, fundada por él en 1934.

Obra[editar]

Publicó ediciones críticas en la colección "Clásicos Castellanos" de Ediciones "La Lectura": la Vida de Diego de Torres y Villarroel (1912) y De los nombres de Cristo de Fray Luis de León (tres vols., 1914-1921). En colaboración con Américo Castro publicó Fueros leoneses de Zamora, Salamanca, Ledesma y Alba de Tormes (Madrid, Centro de Estudios Históricos, 1916). Y en Ediciones Éxito, de Barcelona, una edición anotada de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes (1957). Editó y prologó Cancionero. Diario poético, de Miguel de Unamuno (Buenos Aires, Losada, 1953).

Trabajos de crítica destacables son Sobre la transmisión de la obra literaria de Fray Luis de León (1915), Jacinto Benavente. Estudio literario (Nueva York, Instituto de las Españas, 1923), y El Martín Fierro y la poesía tradicional (Madrid, 1924). Y sobre todo los textos recogidos en Ensayos sobre el sentido de la cultura española (Madrid, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 1932) y España en América. Estudios, ensayos y discursos sobre temas españoles e hispanoamericanos (Universidad de Puerto Rico, 1955). Mención aparte merece su Antología de la poesía española e hispanoamericana (1882-1932) (Madrid, Centro de Estudios Históricos, 1934), libro acompañado de documentadas y penetrantes introducciones y bibliografías y donde define por primera vez la estética literaria del Posmodernismo y el mismo Modernismo.

Es autor también de un ensayo crítico sobre el poeta puertorriqueño Luis Palés Matos (1898-1959), publicado en Santa Clara, Cuba, Universidad Central de las Villas, Instituto de Estudios Hispánicos, 1959 (reeditado al año siguiente por el Ateneo Puertorriqueño). Y sobre Evaristo Ribera Chevremont, Antología Poética, 1924-1950 (Universidad de Puerto Rico, 1957).[5]

Referencias[editar]

  1. La publicó en Salamanca en 1909, en un volumen de 93 págs.
  2. La relación entre maestro y discípulo puede seguirse con detalle en el libro que se públicó con carácter póstumo titulado Unamuno en su Salamanca. Cartas y recuerdos (Universidad de Salamanca, 1988), donde lo más valioso es su rico epistolario.
  3. Discurso leído en la solemne apertura del curso académico de 1912-13 por el doctor D. Federico de Onís y Sánchez, catedrático numerario de Lengua y Literatura Españolas, Oviedo, Universidad Literaria de Oviedo, 1912, 61 págs.
  4. Alfredo A. Roggiano, "Federico de Onís (1885-1966)", Revista Iberoamericana, vol. XXXIII, núm. 63 (1967), págs. 119-121.
  5. Publicada luego como Evaristo Ribera Chevremont: Obra Poética, vols. I y II, 1980.

Enlaces externos[editar]