Economía del Sahara Occidental

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Imágenes por satélite de una mina de fosfato cerca de El Aiún, en 1987 y en el 2000.

La economía del Sahara Occidental es incipiente, la mayor parte de sus habitantes subsisten de la pesca (el banco es o fue uno de los más ricos del mundo)y de los vegetales marinos, también de las frutas de las palmeras y en parte de la ganadería.

Existen riquezas minerales como metales diversos y petróleo que se encuentra en grandes bolsas descubiertas y explotadas en su totalidad por empresas extranjeras en el área administrada por Marruecos[cita requerida]. La RASD no puede hacer nada por evitarlo y ahora intenta atraerse empresas amigas que sondeen los territorios liberados para su explotación.

Pero la mayor riqueza son las abundantes minas de fosfatos con las que cuenta el territorio. Durante el periodo final en que, España controló el Sahara, se convirtió en uno de los primeros productores de este compuesto. Actualmente el gobierno de Marruecos mantiene en su zona de control una política de secretismo y desinformación en torno a éste y los otros aspectos de la economía especialmente en lo que a explotación de riquezas y materias primas se refiere, ya que podría considerarse como un "expolio" controlado para no contravenir ni llamar la atención de la Comunidad Internacional ni de la ONU. Se cree que la producción de fosfato es altísima y que, la nueva administración colonial (pues como tal la consideran la mayoría de naciones y las resoluciones de la ONU) lo trata de ocultar en lo posible y la minimiza hasta extremos increíbles[cita requerida]. Las compañías suecas ya se han retirado en su mayoría del territorio, así como algunas francesas, españolas o británicas, otras como la belga Nettin o la holandesa ProFinance ya han negociado con la República Saharaui sus cuotas de explotación e inversión para un futuro Sahara liberado y auto gestionado[cita requerida].

Marruecos ha concedido en 2009, 1,2 mil millones de dólares de inversiones, directas e indirectas en infraestructuras y en actividades económicas y sociales generadoras de riqueza para los habitantes de las provincias saharianas del sur de Marruecos. El buen estado económico, urbanístico, cultural y social de las ciudades saharianas es una realidad hoy en día palpable en el Sahara occidental.[1] [2] Por otra parte, el informe de Hans Corel, asesor jurídico de la ONU sobre la explotación de los recursos naturales en las provincias saharianas de Marruecos, nunca ha puesto en tela de juicio la competencia de Marruecos en la materia ni puso dudas sobre la legalidad de los contratos de inversiones que Marruecos había iniciado con socios económicos internacionales, tampoco demostró que la explotación de los recursos naturales del Sáhara se hacían en detrimiento de las poblaciones locales. Muy al contrario, todo lo es emprendido es primero y ante todo, al servicio de las poblaciones que viven y trabajan en el sahara occidental.[1] Actualmente 9,8% Saharauis viven en la pobreza (contra 15% en el resto de Marruecos).[3]

Según el economista Marroquí Fouad Abdelmoumni: "El coste del conflicto, es simplemente el desarrollo de Marruecos". De hecho, el conflicto del sahara cuesta 3% de crecimiento anual a Marruecos. El presupuesto colosal del ejército (cerca del 5 % del PIB de Marruecos) pasa cada año delante del parlamento sin discusión ni bloqueo en la comisión de Estado o en las cámaras parlamentarias donde es votado por unanimidad, ya que forma parte de las instrucciones reales, puesto que el rey es también el jefe supremo de los ejércitos. Fouad Abdelmoumni estima que "sin el Sáhara, Marruecos habría estado en la media mundial y gastaría anualmente para su ejército el 1,90 % de su PIB". O sea, que el reino economizaría cerca de 20 mil millones de dirhams al año (2 mil millones de Euros), con los que se podrían pagar fácilmente los intereses de la deuda pública.[2]

Las subvenciones y "la cartilla"[editar]

El sistema de distribución de la tarjeta de ayuda social, llamada en el Sahara "cartilla", concede a su poseedor saharaui una renta mensual que no está lejos de igualar el Smig (Salario mínimo garantizado en Marruecos) o sea 1200 a 1500 dirhams, además de una gratuidad sobre los transportes públicos. El sistema equivale, de hecho, a subsidios de desempleo disfrazados que no reposan sobre ninguna base científica de repartición. Cada gobernador tiene su propio método. Pero según fuentes anónimas de la wilaya de Dakhla, la mayoría de las veces, se basan en criterios tribales con un tipo de cuota y de rotación entre las diferentes tribus.

El sistema de contribuciones fiscales en el Sahara, se caracteriza por una ausencia de recursos para el presupuesto del Estado. Por ejemplo, en la región de El Aaiún la exoneración fiscal es total y los impuestos asociadas como el IVA, impuesto sobre las empresas y el impuesto sobre la renta son nulos.[4] La región es considerada como un paraíso fiscal que no deja de atraer a inversores de todo Marruecos y del extranjero. En realidad, el tribunal de comercio de El Aaiún conoce una de las actividades más intensas de todo Marruecos; las empresas vienen a registrarse en la región para no pagar impuestos, mientras que su actividad principal se efectúa en el norte de Marruecos.[2]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]