Dora Mayer

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Dora Mayer
Dora Mayer a los 35 años.jpg
Información personal
Nombre completo Dora Mayer Loehts
Otros nombres Dora Mayer de Zulen
Nacimiento 12 de marzo de 1868
Hamburgo, AlemaniaFlag of Germany.svg Alemania
Fallecimiento 07 de enero de 1959 (90 años)
Cercado de Lima, PerúFlag of Peru.svg Perú
Residencia Lima
Nacionalidad Peruana
Ciudadanía Peruana
Religión protestante luterana
Familia
Padres Anatol Adolf Mayer y Matilde Loehts
Educación
Educación autodidacta
Información profesional
Ocupación investigadora sobre temas indigenistas, reforma educativa, crítica literaria
Años activa 1900 - 1954
Medio El Comercio, La Prensa, La Crónica, El Tiempo, Amauta, El Callao y Oriental
Obras notables The conduct of the Cerro de Pasco Mining Company (1913), El indígena y su derecho (1929), El problema religioso en Hispano América (1929), La China silenciosa y elocuente, estudio sobre la inmigración china al Perú (1924); El oncenio de Leguía (1932), y El indigenismo (1949)

Dora Mayer (Hamburgo, 12 de marzo de 1868 - Cercado de Lima, 7 de enero de 1959), fue una conocida investigadora y periodista peruana. Se dedicó a la defensa de la causa indígena por lo que se le considera precursora del indigenismo peruano y del pensamiento sociológico peruano.

Biografía[editar]

Fue la única hija de Anatol Adolf Mayer y Matilde Loehts, ambos de vocación protestante. Los tres vivieron en Hamburgo hasta que decidieron salir de Alemania por oposición al nuevo orden político prusiano[1]​. Arribaron al Callao el 14 de abril de 1873, cuando Dora tenía 5 años, en pleno surgimiento del civilismo[2]​. Aunque Dora Mayer fue autodidacta, sus padres se encargaron de sus primeras experiencias educativas. Su madre le enseñó historia, geografía, literatura, inglés francés y música y su padre le dio lecciones de castellano y aritmética. Falleció el 7 de enero de 1959 en su casa ubicada en pasaje Inclán, cerca de la Plaza San Martín, Cercado de Lima, Perú, a los 90 años. Sus restos descansan en el cementerio Británico de Bellavista, Callao.

Fundó la Asociación Pro-Indígena junto a Joaquín Capelo y Pedro Zulen, colaboró con varios artículos sobre el tema indígena en las revistas Amauta y Labor, de José Carlos Mariátegui, y escribió durante 3 años en La Crítica, revista que fundó junto a su colega Miguelina Acosta, además de colaborar activamente en otros medios informativos. A pesar de ser perseguida y censurada por el gobierno de Augusto B Leguía, Mayer se las ingenió para seguir publicando a través de diversas redes de intelectuales, artistas y organizaciones de la época, logrando generar una vasta producción literaria.

Escribió novelas, dramas y artículos de todo tipo. También fue conocida por sus obras de carácter sociológico y filosófico y sus debates registrados en la revista Amauta y en algunas referencias que Mariategui le hace a través de sus publicaciones. Su primera novela en alemán lleva el título Der Cosmopolit y su novela en inglés, que apareció en dos tomos, se titula A life contrast. Años más tarde escribió dramas, entre los cuales destacan Tacna y Arica, El juez, El drama de la selva, Tránsito, Por la mujer, The mistery, etc[3]​. Además de mantener una actividad de creación intelectual constante, Mayer participó de varios congresos nacionales e internacionales, representando a la Asociación Pro Indígena[2]​.

A pesar que le dedicó varios años de su vida a la causa indígena, sus escritos abarcaron un amplio abanico de temas, logrando mantener un tono explícito en varios de ellos.

En varios artículos escribió sobre los impactos de la guerra con Chile, expresando su postura con bastante claridad:

“Nuestra esperanza no puede ser sino una: la de recuperar Tacna y Arica tal como las perdimos en 1880”[4]

También escribió sobre asuntos religiosos, publicados en su mayoría en la revista Amauta, siendo el más conocido El problema religioso en Hispano América. A pesar que los círculos donde ella más se movía estaban fuertemente influenciados por el pensamiento positivista y que por ello consideraban a la Iglesia Católica como un elemento que retrasaba el avance científico, intelectual y espiritual, tal como lo expresaron en Amauta, la postura de Mayer fue más bien la opuesta:

“la presencia del sacerdotismo católico de peor aspecto en ciertos medios no es causa, sino efecto de la psicología reinante”[5]

Sobre ello, en varias ocasiones, Mayer expresó su convicción sobre la importancia de la cohesión entre la lengua castellana y la Iglesia Católica como elementos para desafiar a Estados Unidos:

“La Lengua de España, la iglesia de Roma, dos elementos ajenos al aborígen sud americano, han formado, sin embargo, el principio de unidad que hace de las partes meridionales del Continente un bloque contrario a la parte septentrional inglesa y protestante”[6]

A su vez, Mayer fue una de las intelectuales que logró problematizar y advertir sobre la influencia y expansión de Estados Unidos en América Latina.

“para el yanqui el norte americano es el único americano en América”[7]

Y más aún, logra expresar la necesidad de una "coalición de los despreciados" para poder dar frente a la expansión estadounidense:

“¿Qué hacer ante dicha contingencia? ¿Disimular cortésmente la conciencia de la soberbia que el “hermano” norte-americano lleva en su pecho o procurar blanquear más la raza colombina, a fin de poder ser admitidos al festín de banqueros de Wall Street? Este último método parece ser el más aceptado en las clases “superiores” de Latino América. Yo aconsejaría hacer causa común con los despreciados hindúes, negros, chinos y japoneses, formando la coalición de los despreciados y preparando la gloriosa prueba del poder que serán capaces de desarrollar las civilizaciones llamadas muertas y primitivas para ganarse independencia y respeto en el mundo”[7]​.

También escribió sobre la colonia China en el Perú. En 1927, a través del Amauta, exclama lo siguiente, en clara alusión al político argentino Roque Sáenz Peña y como respuesta a la doctrina de Monroe:

“¿excluir a las razas asiáticas? no; mil veces no. Hacerlo sería traicionar el lema de nuestros más altos pensadores: ‘América para la humanidad’”[7]

Si bien nunca viajó a Alemania, mantuvo comunicación con su lugar de origen, a través de cartas con familiares y por su educación alemana. Ello le hizo mantener particular atención sobre los acontecimientos de la época que involucraban a Alemania, sobre todo la creciente militarización y ascenso del nazismo, lo que le hizo escribir numerosos ensayos sobre el tema[1]​.

Fue conocida por dedicarse a escribir sobre la colonia China en el Perú desde los comienzos de su trayectoria intelectual. Sin embargo, fue en la última década de su vida que se dedicó a escribir la historiografía de dicha colonia. En 1940 apareció su primer artículo en Oriental, revista de la colonia china, con la cual colaboraba hasta su muerte[3]​.

Obras y publicaciones[editar]

Entre los libros sociológicos más conocidos, destacan The conduct of the Cerro de Pasco Mining Company (1913) cuya versión en castellano se publicó un año después; La China silenciosa y elocuente, estudio sobre la inmigración china al Perú (1924); El oncenio de Leguía (1932), y El indigenismo (1949). Sus Memorias han sido póstumamente publicadas por el historiador Pablo Macera (tres tomos, 1992).[8]

Sus obras más importantes sobre el tema indigenista son The Conduct of the Cerro de Pasco Mining Company (1913), El indígena peruano a los 100 años de la república libre e independiente (1921) y El indígena y su derecho (1929). Desde los años treinta se ocupó cada vez más del peligro del fascismo, Hitler y la segunda guerra mundial. Fuera de sus artículos aparecidos en diferentes diarios y revistas, también escribió ensayos más largos sobre sus preocupaciones: Pro Paz de Sur América (1938), La guerra y nosotros (1942) y En busca de paz (1948)[3]​.

Su trayectoria periodística fue bastante fructífera. Colaboró con los diarios y revistas más significativos de la época como lo fueron El Comercio, La Prensa, La Crónica, El Tiempo, Amauta, El Callao y durante veinte años con Oriental, revista de la colonia china. Además, dirigió y financió la redacción del periódico El deber pro indígena, el cual se mantuvo en actividades durante 6 años (1909 - 1915) y La Crítica, semanario que fundó y empujó junto a Miguelina Acosta desde septiembre de 1917 hasta agosto de 1920, hasta que el gobierno de Leguía prohibió su publicación. También dirigió Concordia entre julio de 1928 y agosto de 1929 y El Trabajo entre 1931 y 1934[1]​.

Precursora del indigenismo[editar]

A comienzos del Siglo XX, entre 1903 y 1904, Mayer se presenta en El Comercio con artículos titulados Cartas del Perené. Estos artículos eran crónicas que escribió durante su viajes a la sierra y selva peruana. En 1905 empieza a publicar sobre el tema indígena, lo cual sugiere que para esa época ya estaba vinculada con organizaciones indígenas del interior del país, quienes le informaban sobre sus demandas y que ella publicaba en los periódicos y medios donde tenía acceso. Por estas actividades es que se podría afirmar que su interés y defensa por la cuestión indígena fueron anteriores a la fundación de la Asociación Pro Indígena[3]​.

Asociación Pro Indígena[editar]

Por sus relaciones con organizaciones indígenas, Mayer logró informarse de primera mano sobre la explotación a los indígenas y el prejuicio racial a los que eran sometidos, por lo que expresó claramente su postura en más de una ocasión:

“que todos los peruanos formen en armoniosa cooperación la prosperidad individual y colectiva! En las casas de comercio de Lima y el Callao, se amargan mutuamente la exis-tencia los empleados por ridículas cuestiones del color, y en las provincias, desde los años que el niño va á la escuela, se pone el gamonalismo la careta del orgullo de razas, tras la cual asoma un rostro del mismo matiz como el de la casta despotizada”[9]

La Asociación Pro Indígena se fundó en 1909 y en 1919, por la constante persecución y censura del gobierno de Leguía, se cambió de nombre por el de Comité Central Pro Derecho indígena. Mayer participó en los congresos indígenas que a partir de 1923 organizó dicha asociación. A pesar de los esfuerzos de sus fundadores y colaboradores,en 1927, como parte de la política de persecución del gobierno de Leguía, el Comité Central Pro derecho indígena se disolvió y prohibió. Fue así como después de haber sido legalmente reconocida, terminó siendo una organización proscripta e ilegal[1][3]​.

La Pro-Indígena se propuso defender la vigencia de los derechos para los indígenas que la Constitución garantizaba para todo ciudadano peruano, como lo fue la libertad de expresión, libertad de reunión, derecho a la propiedad y derecho al trabajo. Para lograr ello, la Pro Indígena recurrió a una serie de estrategias, como la propaganda a favor de la causa indígena, incidir en la aprobación o abolición de disposiciones legales,establecer un periódico destinado a “educar” a los indígenas y una oficina especial para defenderlos gratuitamente en todo el Perú[1]​.

A partir de su destacada labor en la Pro Indígena, Mayer participó en varios congresos internacionales como lo fueron el Primer Congreso Femenino Internacional, realizado en Buenos Aires (1910); el Primer Congreso Universal de las Razas, en Londres (1912), y el Congreso Indigenista de Pastcuaro, en México (1940)[2]​.

Referencias[editar]

  1. a b c d e Zegarra, Margarita (2009). Dora Mayer, los indígenas y la nación peruana a inicios del siglo XX. 
  2. a b c «Dora Mayer». 
  3. a b c d e Jancsó, Katalin. Dora Mayer en Amauta. 
  4. Mayer, Dora (5, enero de 1927). «La formula Kellogg». Amauta, núm. 5. 
  5. Mayer, Dora (10, diciembre de 1927.). «“El problema religioso en Hispano América”». Amauta, núm. 10. 
  6. Mayer, Dora (10, diciembre de 1927.). “El problema religioso en Hispano América”. Amauta, núm. 10. 
  7. a b c Mayer, Dora (9, mayo de 1927). “América para la humanidad”. en: Amauta, núm. 9. 
  8. Ilecara (7 de enero de 2010). «Mujeres que hacen la historia - breves biografías: Siglo XIX - Dora Mayer». Mujeres que hacen la historia - breves biografías. Consultado el 5 de abril de 2019. 
  9. Mayer, Dora (12, septiembre 1913). “Informaciones” en El Deber Pro-Indígena. Año I, n.º 12. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

LIBRO: Mayer de Zulen, Dora. La China silenciosa y elocuente. Homenaje de la colonia china al Perú con motivo de las fiestas centenarias de su independencia (Lima, 1924). En la página del archivo digital de la Federación de Obreros Panaderos Estrella del Perú.