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David Samanez Ocampo

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David Samanez Ocampo


Presidente de la Junta Nacional Transitoria de Gobierno del Perú
11 de marzo de 1931-8 de diciembre de 1931
Predecesor Gustavo Jiménez
(Presidente de la Junta Transitoria de Gobierno)
Sucesor Luis Miguel Sánchez Cerro
(Presidente constitucional)


Senador de la República del Perú
por Apurímac
28 de julio de 1923-8 de febrero de 1925

28 de julio de 1917-23 de febrero de 1922


Diputado de la República del Perú
por La Convención (Cusco)
28 de julio de 1913-9 de diciembre de 1918

28 de julio de 1907-23 de diciembre de 1912


por Antabamba (Apurímac)
30 de agosto de 1895-25 de octubre de 1900

Información personal
Nombre completo David Samanez Ocampo y Sobrino
Apodo Pacae Seco
Nacimiento 1866
Huancarama, Andahuaylas, Perú
Fallecimiento 13 de julio de 1947
(81 años)
Cusco, Perú
Sepultura Cementerio General de La Almudena
Nacionalidad Peruana
Familia
Padre José Samanez Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Empresario agrícola y político
Partido político Partido Demócrata Ver y modificar los datos en Wikidata

David Samanez Ocampo y Sobrino (Huancarama, Apurímac, 1866 - Cusco, 13 de julio de 1947) fue un político y hacendado peruano que ocupó la presidencia interina del Perú de marzo a diciembre de 1931, encabezando una Junta Nacional de Gobierno.

Desde su juventud militó en el Partido Demócrata o pierolista, participando en la revolución de 1895. Fue elegido diputado por Antabamba (Apurímac) en 1895 y por La Convención (Cuzco) en 1907. En 1910 encabezó un movimiento revolucionario contra el primer gobierno de Augusto B. Leguía, que se extendió por los departamentos de Cuzco, Apurímac, Ayacucho y Huancavelica, pero que resultó debelado por las fuerzas gobiernistas. Este episodio ha quedado registrado como las últimas montoneras de la historia republicana. Respaldó al gobierno de Guillermo Billinghurst en 1914 y fue senador de la República por dos períodos (1917-1919 y 1920-1924). Por oponerse a la política reeleccionista del segundo gobierno de Leguía (Oncenio) fue desterrado. Regresó tras el triunfo del movimiento revolucionario del comandante Luis Sánchez Cerro, que derrocó a Leguía en 1930. Cuando el gobierno militar sanchecerrista perdió popularidad y la reacción de los demás grupos políticos obligó a Sánchez Cerro a renunciar, se organizó una nueva Junta de Gobierno constituida en Arequipa el 24 de febrero de 1931, que le encomendó su presidencia. Después de conciliar con otra Junta establecida en Lima, fue reconocida su autoridad, ingresando a la capital el 10 de marzo de 1931. Su principal misión fue organizar elecciones generales y estabilizar al país.

Durante su breve gobierno transitorio de nueve meses, dio un nuevo Estatuto Electoral, que implantó reformas trascendentales en el ámbito electoral: creó el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) como ente autónomo encargado de las elecciones, y estableció el voto secreto. En el aspecto económico, creó el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y dio la Ley de quiebras. Convocó a elecciones generales, para presidente de la República y los representantes de la Asamblea Constituyente, las que ganó Luis Sánchez Cerro, a quien entregó el mando el 8 de diciembre de 1931. Luego se retiró definitivamente de la política y se dedicó a la actividad agrícola, hasta su fallecimiento en 1947.

Biografía

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Nacimiento y familia

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Hijo del explorador José Benigno Samanez y Ocampo y de Balbuena Sobrino de Piérola, nació en la hacienda Huambo, ubicada entonces en el departamento del Cuzco (actualmente en el departamento de Apurímac).[1][2] Su familia poseía inmensas propiedades agrícolas en los departamentos de Apurímac y Cuzco, que le permitieron forjar una apreciable fortuna.[3]

Primeras apariciones en la política

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Militó desde muy joven en el Partido Demócrata o pierolista y organizó montoneras en el sur andino durante la revolución de 1894-1895 en contra del presidente Andrés Avelino Cáceres. Triunfante dicha revolución, Samanez fue elegido diputado por la provincia de Antabamba para el Congreso de la República, cargo que ejerció entre 1895 y 1896.[1][2][4]

Luego se apartó temporalmente de la vida pública, retirándose a vivir en una hacienda familiar en Marcahuasi, situada en el actual distrito de Mollepata de la provincia de Anta, en el departamento del Cusco.[1][2][4]

En 1907 fue elegido diputado por la provincia de La Convención, durante el primer gobierno de José Pardo y Barreda, que corresponde al periodo histórico llamado la República Aristocrática. En 1912 fue reelegido, permaneciendo como diputado hasta 1917[5] aunque su desempeño parlamentario fue accidentado pues estuvo constantemente inmiscuido en rebeliones contra la autoridad.[3]

La montonera de 1910

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David Samanez.

En 1910, durante el primer gobierno de Augusto B. Leguía, fue acusado de sedición y arrestado en el Cuzco. Pese a que fue hallado con las armas en la mano y en compañía de otros cómplices, la Cámara de Diputados exigió al Ejecutivo que lo liberara de inmediato y dirigió, a la vez, un telegrama a Samanez Ocampo para que se constituyese en el Congreso a responder de los cargos que se le hacían. El Ejecutivo obedeció y lo puso en libertad. Pero Samanez Ocampo no contestó el telegrama, sino que, en total rebeldía, salió del Cuzco con el apoyo armado de sus partidarios, se dirigió a Apurímac y se levantó en armas encabezando unas montoneras o grupos de civiles armados.[6]

La rebelión de Samanez se extendió hasta las provincias de Lucanas y Parinacochas, en el departamento de Ayacucho, y hasta las de Anta y Paruro, en el departamento de Cuzco. Una de sus montoneras al mando de Juan Pablo Tresierra ocupó la ciudad de Abancay. Fue sin embargo derrotado en el heroico combate de Tablachaca por las tropas gobiernistas venidas de Arequipa y Cuzco, que estaban al mando del coronel Arístides de Cárdenas, quien recapturó Abancay.[1][2][4][7][3]

Perseguido, Samanez tuvo que huir hacia La Paz, en Bolivia.[3] Sus montoneras fueron las últimas registradas en la historia republicana del Perú.[7] Enrique Chirinos Soto ha escrito lo siguiente, refiriéndose a dichas montoneras: «Habrían de ser las últimas de nuestra historia [peruana]. Ya no se puede combatir con la paisanería al ejército que Piérola ha reorganizado y que gobiernos sucesivos han fortalecido. En adelante el ejército hará las revoluciones blancas o golpes de estado».[8]

Solo después de consumarse el alzamiento de Samanez Ocampo, fue cuando el Poder Legislativo permitió su enjuiciamiento, por resolución legislativa N.º 1396, dada el 21 de diciembre de 1910.[6][9]

Años más tarde, Samanez Ocampo volvió a las andanzas políticas, esta vez apoyando el proyecto plebiscitario del gobierno de Guillermo Billinghurst, mandatario que acabó siendo derrocado en 1914.[1][2][4][3]

Senador por Apurímac

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Durante el segundo gobierno de José Pardo y Barreda fue elegido senador por el departamento de Apurímac, para el periodo 1917-1919.[1][2][10]

Pertenecía entonces a un grupo minoritario de sobrevivientes del Partido Demócrata, dirigido por Isaías de Piérola (hijo de Nicolás de Piérola, por entonces ya fallecido), el mismo que postuló sin éxito a la presidencia de la República en las elecciones presidenciales de 1919.[11] Fue durante este proceso eleccionario cuando el candidato favorito, el expresidente Augusto Leguía, acusó al gobierno de Pardo de conspirar para arrebatarle el triunfo, por lo que decidió dar un golpe de Estado e inició su segundo gobierno, conocido después como el Oncenio de Leguía.[12]

Samanez Ocampo fue reelegido como senador por Apurímac para el periodo 1920-1924. Se convirtió en uno de los principales opositores al reeleccionismo de Leguía, por lo que fue apresado y confinado en la isla San Lorenzo, para luego ser desterrado, en 1923.[1][2][13]

Regresó tras el golpe militar del comandante Luis Sánchez Cerro, en 1930. Deseando vivir ya tranquilamente, retomó sus actividades agrícolas, pero pronto la política lo volvería a llamar.[1][2]

Tras la caída de Leguía

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A partir de 1930 el Perú se sumió en un período de crisis económica y desorden político tales, que se sucedieron seis presidentes de la República en el lapso de sólo siete meses. La serie se inició con el derrocamiento de Leguía y continuó con el pronunciamiento que el 20 de febrero de 1931 efectuó la guarnición de Arequipa contra la Junta de Gobierno presidida por Luis Sánchez Cerro y sus intentos de presentarse como candidato presidencial y convocar a una asamblea constituyente sin abandonar el poder.

Para entonces, Samanez Ocampo ya era un viejo y respetado político y ex montonero, y hubo consenso entre los opositores al gobierno para nombrarlo como presidente de una Junta Nacional Transitoria que debería conducir al país en su retorno a la normalidad. Sánchez Cerro se vio obligado a entregar el poder, el cual fue asumido por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Leoncio Elías, quien pocos días después dejó el mando en manos del general Gustavo Jiménez.[14][15]

Días después, y luego de una serie de contramarchas de los allegados a Sánchez Cerro, Samanez llegó a Lima y, con unánime aceptación, se hizo cargo de la primera magistratura de la nación, encabezando la Junta Nacional de Gobierno organizada en la capital con la representación de todas las regiones. Era el 11 de marzo de 1931.[1][2][4]

Presidente de la Junta Nacional de Gobierno

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Decreto Creación de Jurado Nacional de Elecciones (JNE) por el presidente Samanez Ocampo en 1931.

Tenía Samanez Ocampo 65 años de edad al momento de asumir la presidencia de la Junta Nacional de Gobierno, y aunque su gobierno duró sólo nueve meses, mereció el reconocimiento general.

Su principal tarea fue al organización de elecciones generales, siendo su mayor contribución un nuevo Estatuto Electoral, preparado por una comisión especial, en la que participaron jóvenes personalidades como César Antonio Ugarte, Alberto Arca Parró, José Antonio Encinas, Luis E. Valcárcel, Jorge Basadre Grohmann y Luis Alberto Sánchez. Esta comisión funcionó en la Biblioteca de la Universidad de San Marcos, y tras culminar su labor presentó al gobierno un anteproyecto de Estatuto Electoral, el mismo que fue oficializado, con algunas pequeñas enmiendas, por decreto ley N.º 7177 del 26 de mayo de 1931.[16]

Las novedades de la nueva ley electoral fueron las siguientes:[17][18][19]

  • La confección de un moderno padrón electoral centralizado, que hizo que las listas de votantes ya no dependieran de Juntas Preparatorias provinciales que solían cometer todo tipo de vicios y fraudes.
  • El escrutinio no se haría en la mesa de sufragio sino en el Jurado Departamental, a fin de evitar las anteriores tomas de mesas de parte de turbas armadas, que favorecían a determinados candidatos.
  • El establecimiento del voto secreto, en una cámara de sufragio, pues hasta entonces el voto había sido público.
  • La imposición de una sanción para los omisos al voto.
  • Como poder supremo electoral fue erigido el Jurado Nacional de Elecciones, independiente del Poder Ejecutivo

Quedaron exceptuados de ser votantes los curas, los militares, los varones menores de 21 años, las mujeres de todas las edades y los analfabetos. Los partidarios de Leguía fueron prohibidos de ser candidatos.[20]

En el aspecto económico, el gobierno de Samanez fundó el Banco Central de Reserva del Perú, cuya función principal sería dar estabilidad a la moneda.[21] También promulgó una nueva ley de quiebras[22] y estableció un fondo "Pro desocupados" para intentar socorrer a los más necesitados.[23]

En medio de sucesivas intentonas golpistas y serios conflictos laborales, incluso se realizó un censo que arrojó 375 000 habitantes en Lima y 69 800 habitantes en el Callao.[24]

Convocadas las elecciones para el 11 de octubre de 1931, se presentaron a ellas Luis Sánchez Cerro por el partido Unión Revolucionaria, Víctor Raúl Haya de la Torre por el Partido Aprista Peruano, Arturo Osores Cabrera por la Coalición Nacional y José María de la Jara y Ureta del Partido Unión Nacional. [2][25][26]

Los resultados fueron dados a conocer un mes después, siendo el triunfo para Sánchez Cerro con una diferencia de unos 46 000 votos sobre Haya de la Torre.[27] El partido aprista rechazó estos resultados, alegando fraude (lo que nunca pudo demostrar), y comenzó a realizar protestas en diversas ciudades del país.[28][29]

El presidente Samanez Ocampo se mantuvo firme en el respeto a la voluntad popular, y el día 8 de diciembre de 1931 entregó el mando a Sánchez Cerro.[30]

Retiro político

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Terminada su misión política, Samanez volvió a retirarse de la actividad política, esta vez en forma definitiva, dedicándose a la agricultura.[1][2]

Véase también

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Referencias

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  1. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Tauro del Pino, Alberto (2001). «SAMANEZ OCAMPO, David». Enciclopedia Ilustrada del Perú. Síntesis del conocimiento integral del Perú, desde sus orígenes hasta la actualidad 15 (3ª edición). Lima: Editorial PEISA. p. 2354. ISBN 9972-40-149-9.
  2. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 Lexus Editores, ed. (2000). «SAMANEZ OCAMPO, David (1866-1937)». Grandes Forjadores del Perú (1ª edición). Lima: LEXUS Editores S.A. pp. 359-360. ISBN 978-9972-625-50-3.
  3. 1 2 3 4 5 Benvenutto, 1923, p. 94.
  4. 1 2 3 4 5 Sivirichi, Atilio (1986). «SAMANEZ OCAMPO, David». En Carlos Milla Batres, ed. Diccionario Histórico y Biográfico del Perú. Siglos XV-XX 8 (2.ª edición). Lima: Editorial Milla Batres. p. 186. ISBN 84-599-1820-3.
  5. Fernando Tuesta Soldevilla. «Diputados 1907-1912». Consultado el 5 de febrero de 2020.
  6. 1 2 Basadre, 2005a, p. 255.
  7. 1 2 Basadre, 2005a, p. 258.
  8. Chirinos Soto, 1985a, p. 472.
  9. Ministerio de Gobierno, Policía, Correos y Telégrafos (1910). «Anexo A. Leyes y Resoluciones Legislativas en el ramo de Gobierno». Memoria del Ministro de Gobierno, Policía, Correos y Telégrafos. Lima: Empresa Tipográfica.
  10. Basadre, 2005b, p. 178.
  11. Basadre, 2005c, p. 18.
  12. Basadre, 2005c, pp. 25-26.
  13. Benvenutto, 1923, p. 95.
  14. Basadre, 2005d, pp. 57-61.
  15. Chirinos Soto, 1985b, pp. 74-75.
  16. Basadre, 2005d, pp. 112-113.
  17. Basadre, 2005d, pp. 113-114.
  18. Chirinos Soto, 1985b, pp. 75-76.
  19. Guerra, 1984, p. 91.
  20. Basadre, 2005d, p. 113.
  21. Basadre, 2005d, p. 96.
  22. Basadre, 2005d, p. 68.
  23. Basadre, 2005d, pp. 63-65.
  24. Basadre, 2005d, p. 66.
  25. Basadre, 2005d, pp. 118-144.
  26. Chirinos Soto, 1985b, p. 77.
  27. Basadre, 2005d, p. 149.
  28. Basadre, 2005d, pp. 150-154.
  29. Chirinos Soto, 1985b, pp. 78-79.
  30. Basadre, 2005d, p. 164.

Bibliografía

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