Bulgaria durante la Segunda Guerra Mundial

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Divisiones provinciales de Bulgaria durante la Segunda Guerra Mundial, en las que se muestran las anexiones de territorios:      Territorio yugoslavo      Territorio yugoslavo      Territorio griego

La Historia de Bulgaria durante la Segunda Guerra Mundial cubre el período entre 1939 y 1945. Hasta el 1 de marzo de 1941, Bulgaria se mantiene neutral en la guerra. En dicha fecha, se convierte en aliada de las fuerzas del Eje hasta el 9 de septiembre de 1944, momento en que cambia de bando para integrarse en el de los Aliados hasta el final de la guerra. No obstante, hay que destacar que, a diferencia de otros países como Hungría o Rumania que son, al igual que la propia Bulgaria, unos satélites oportunistas del Tercer Reich que pretenden obtener ganancias territoriales de una alianza con Alemania, Bulgaria mantuvo relaciones diplomáticas con la URSS en todo momento.

Contexto[editar]

Soldado búlgaro ante la garita, 1942.

Bulgaria no obtiene la independencia del Imperio otomano hasta muy avanzado el siglo XIX, concretamente en 1878. En 1912, participa en la Primera Guerra Balcánica contra Turquía, como aliada de Grecia y Serbia, pero luego acaba en un malhadado enfrentamiento con sus aliados, con lo que, finalmente, el Tratado de Bucarest, en 1913, reparte el territorio de Macedonia entre Serbia y Grecia, además de obligar a la cesión de la totalidad de la Dobrudja a Rumania; de este modo Bulgaria sólo conserva una pequeña salida hacia el mar Egeo. Todo eso explica por qué, durante la Primera Guerra Mundial, Bulgaria se alía con Alemania, Austria-Hungría y el Imperio Otomano, ocupando Macedonia, el norte de Grecia (la Macedonia griega) y la Dobrudja. No obstante, en 1918 se cuenta de nuevo en el bando de los derrotados: el tratado de Neuilly, firmado en 1919, le hace perder incluso el acceso al Egeo (además de pequeñas rectificaciones fronterizas menores) y le prohíbe la existencia de una aviación búlgara.

En el período de entreguerras, tomando ejemplo de lo que sucede en Alemania, el rey Boris III obvia una por una las diversas cláusulas del Tratado de Neuilly, primero de forma indirecta, pero ya abiertamente a partir de 1930. Así, por ejemplo, se funda una Fuerza Aérea de Bulgaria en 1935. Al propio tiempo, el país cae bajo un régimen fuertemente autoritario, tras un período de disturbios y enfrentamientos, especialmente entre comunistas, revolucionarios macedonios y ligas fascistas.[1]

Neutralidad (1939–1941)[editar]

Al estallido de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, sigue al frente de la Monarquía búlgara Boris III. Su Gobierno se declara decidido a permanecer neutral[2] hasta el final de la guerra, pero espera aprovecharse de la situación para sacar tajada en forma de obtención de algunos territorios, especialmente en las zonas de población de mayoría búlgara que los tratados anteriores han cedido a sus vecinos. A finales de septiembre, ocupada ya Polonia por Alemania, Rumania propone un bloque balcánico neutral bajo dirección italiana pero Bulgaria rechaza la propuesta de unirse a sus vecinos en la Entente de los Balcanes, ante la mencionada posibilidad de lograr ganancias territoriales en el ambiente de cambios, y el plan fracasa.[3] La propia situación geopolítica del país en los Balcanes acaba con los intentos de permanecer neutral, de resultas de la presión de las grandes potencias.

Bogdan Filov ocupa el cargo de primer ministro el 16 de febrero de 1940. Se trata de una persona con ideas políticas de extrema derecha, de cultura alemana y notorio germanófilo. La germanofilia del rey y del primer ministro contrastan con los sentimientos rusófilos de la población.[4] Hay que recordar al respecto el apoyo prestado por Rusia a la independencia búlgara, así como la existencia del paneslavismo.

La primera ganancia territorial, sin embargo, tiene lugar por la vía de la negociación, a expensas de Rumania (véase el artículo Rumania durante la Segunda Guerra Mundial): con los Acuerdos de Craiova, la Dobrudja meridional se integra en Bulgaria el 7 de septiembre de 1940.[2]

Alianza con las fuerzas del Eje (1941–1944)[editar]

En noviembre de 1940, durante una entrevista con Hitler en Berlín, Molotov había expresado la voluntad de la URSS de incluir a Bulgaria en su esfera de influencia. El rechazo de Alemania a esta solicitud será uno de los factores desencadenantes del fin del pacto germano-soviético firmado en agosto de 1939, e indirectamente, para Bulgaria, del final de su período de neutralidad.[5]

Fronteras de Rumania y Bulgaria, en las que se destaca la Dobrudja:      Dobrudja septentrional      Dobrudja meridional

Bulgaria se une paulatinamente a las fuerzas del Eje en el invierno de 1940-1941. Tras rechazar la firma del Pacto Tripartito que ya habían rubricado otros países de la zona alegando su temor a represalias soviéticas,[6] los preparativos para la adhesión de Bulgaria al Eje continúan discretamente en los meses siguientes.[7] En enero los alemanes advierten a los soviéticos de la necesidad de atravesar el país para atacar a las fuerzas británicas en Grecia y el mariscal de campo Wilhelm List se desplaza a Sofía.[7] El 8 de febrero de 1941 firma un acuerdo secreto con el Alto Mando búlgaro que asegura el transporte para las tropas alemanas pero indica que el Ejército búlgaro no participará en la campaña, sino que se limitará a mantener el orden en el país y guardar la frontera con Turquía.[7] El 28 de febrero de 1941 el primer ministro Bogdan Filov vuelve a viajar a Viena y los alemanes comienzan a construir tres puentes sobre el Danubio.[7] Bulgaria suscribe el 1 de marzo de 1941 el Pacto Tripartito y al día siguiente las tropas alemanas cruzan el río y entran en el país.[7]

El 6 de abril, a pesar de su adhesión al Eje, Bulgaria limita su actividad militar durante la primera fase de la invasión de Yugoslavia (véase el artículo Yugoslavia durante la Segunda Guerra Mundial) y de la batalla de Grecia, dejando las operaciones decisivas en manos de los ejércitos alemán e italiano. La rendición de Yugoslavia tiene lugar el 17 de abril y la de Grecia se produce el 30 de abril.

El 20 de abril, Bulgaria adopta una actitud más activa: las tropas búlgaras penetran en la región del Egeo, teniendo como objetivo la obtención de ganancias territoriales en Tracia y en la Macedonia griega. Los búlgaros ocupan un territorio situado entre el río Estrimón y una línea de demarcación que une Alejandrópolis con Svilengrad, al oeste del río Maritsa. Además de Alexandropolis, esta zona comprende las ciudades de Komotini, Serres, Xánthi, Drama y Kavala, así como las islas de Tasos y Samotracia. Los territorios pertenecientes a la Macedonia yugoslava (hoy es la República de Macedonia) y puntos del este de Serbia son igualmente objeto de ocupación búlgara.[2]

El 22 de junio de 1941, Bulgaria no toma parte en la invasión de la URSS junto a su aliado alemán.[8] El Gobierno búlgaro se ve, sin embargo, obligado por los alemanes a declarar la guerra al Reino Unido y a los Estados Unidos a finales del año 1941. Los Aliados bombardearán seis veces Sofía (la capital) y otras urbes de Bulgaria entre noviembre de 1943 y enero de 1944.

La ocupación de Grecia por el Eje:      Territorio ocupado por Bulgaria

La invasión de la URSS por los alemanes genera en el país una oleada de manifestaciones y la constitución por parte del clandestino Partido Comunista Búlgaro de un movimiento de resistencia, el Frente de la Patria. El Zveno, partido político claramente ubicado a la derecha del espectro político, pero que es hostil a la alianza con los nazis, se adhiere al Frente de la Patria en 1943. Las partidas de partisanos se muestran particularmente activas en los sectores montañosos del oeste y del sur del país.

El 13 de diciembre de 1941, tras el ataque a Pearl Harbor por parte de Japón, la entrada en la guerra de Estados Unidos junto a los aliados y la declaración de guerra de Alemania a Estados Unidos el 11 de diciembre,[9] Bulgaria declara igualmente la guerra a Estados Unidos, aunque sigue declarando su neutralidad respecto de la Unión Soviética.[2]

En agosto de 1943, tras un viaje a Alemania, el rey Boris III muere prematuramente, de forma bastante misteriosa,[4] dejando como sucesor a su hijo Simeón II, de seis años de edad. Los tres hombres que constituyen el Consejo de Regencia, el príncipe Cirilo, el antiguo presidente del Consejo de ministros Filov y el ministro de la Guerra Michov, son todos ellos de extrema derecha. El príncipe Cirilo se traslada en varias ocasiones a Berlín, no para discutir, sino para recibir las órdenes de Hitler.[4]

Aunque formaba parte de las fuerzas del Eje, Bulgaria mantenía relaciones diplomáticas con la URSS. En el verano de 1943, tras haber aplastado las líneas defensivas alemanas en el sector de Iasi y de Chisinau, el Ejército Rojo se aproxima a los Balcanes y a Bulgaria. El 23 de agosto de 1944, Rumania abandona el campo del Eje y declara la guerra a Alemania. Los rumanos autorizan entonces a los rusos a atravesar su territorio para penetrar en Bulgaria. Los regentes piden entonces a los representantes de la oposición la formación de un Gobierno de unidad, pero los representantes del Frente de la Patria (que se había creado en 1942)[10] rechazan la cooperación con los regentes, que forman un Gobierno moderado formado esencialmente por políticos del Partido Agrario.[4] [8] El nuevo gobierno se retira del Pacto Tripartito pero trata de mantener la neutralidad y de no declarar la guerra a Alemania.[8]

La situación interior[editar]

Una de las peculiaridades de Bulgaria entre los países del Eje es que el papel del Parlamento de Sofía, la Sobranje, es efectivo: allí se votan las leyes y además se discute, se critica y se corrige la acción gubernamental. Una revista independiente, Mir, de tendencias más bien conservadoras, es autorizada para publicar algunas críticas, tanto sobre política interior como sobre política exterior. En marzo de 1941, los representantes de la oposición política conocidos por sus opiniones antialemanas son internados, pero la mayor parte de ellos son puestos en libertad en junio de 1941. Los únicos que son víctimas de una persecución generalizada son los comunistas.[4]

La guerrilla del Frente de la Patria disponía de 30 000 milicianos.[11] Pierde 9415 de estos soldados y 20 000 de sus enlaces son ejecutados por las autoridades (fusilados, ahorcados o quemados vivos). Otras decenas de miles perecieron en campos de concentración.[12]

Los judíos en Bulgaria[editar]

En Bulgaria había censados 50 000 judíos; además, en los territorios ocupados en Grecia y Yugoslavia vivían aproximadamente 15 000. Los judíos búlgaros son en su mayor parte habitantes de las ciudades, siendo a menudo obreros. No son ricos, y el antisemitismo no está especialmente desarrollado en Bulgaria.[13] Para expresar el estado de la opinión pública respecto de los judíos, Hilberg escribe que los judíos "no despertaban ni una simpatía extraordinaria, ni una hostilidad excepcional".

Esta ausencia de antisemitismo declarado no impide que el Parlamento búlgaro adopte leyes antijudías.[14] Según una ley promulgada el 21 de enero de 1941, en el momento en que se produce el acercamiento hacia Alemania, quedan prohibidos los matrimonios mixtos, los funcionarios judíos son despedidos y se instaura un numerus clausus entre los trabajadores independientes, pero un tribunal administrativo supremo excluye de la ley a una categoría de "judíos privilegiados", es decir, por ejemplo los antiguos combatientes y los huérfanos de guerra. Las empresas no autorizadas a seguir con sus actividades son vendidas de oficio o sometidas a una «arianización» obligatoria.[13]

Muchos judíos no poseedores de medios de fortuna no resultan afectados por estas medidas de expropiación y son alistados en el servicio de trabajo obligatorio, como el resto de los ciudadanos búlgaros. El Servicio Alemán de Trabajo (RAD) rechaza entonces toda cooperación con el Servicio búlgaro de trabajo, y el embajador alemán Beckerle sólo consigue que a partir de agosto de 1941 se cree un servicio de trabajo judío especial en el que los judíos no lleven uniforme, sino una estrella. Son 3300 en junio de 1942 y 10 000 en la primavera de 1943.[13]

A partir de fines de 1941, los alemanes ejercen presiones cada vez más intensas para que los judíos sean concentrados para su deportación. Cuando los alemanes creen haber logrado avances en ese sentido, por ejemplo, en junio de 1942, cuando el ministro del interior Grabowski solicita la expulsión de todos los judíos de la capital, se encuentran con que en Bulgaria los poderes están lo suficientemente diseminados en múltiples escalones como para que todas las medidas decisivas deseadas por los alemanes se vean bloqueadas en la práctica. El rey Boris mantiene buenas relaciones con los dirigentes judíos. A raíz de una manifestación de 350 judíos en el patio del Ministerio del Interior, Grabowski hace marcha atrás. La Iglesia ortodoxa se compromete en favor de los judíos: el 27 de septiembre de 1942, el metropolita Esteban da el pistoletazo de salida para una campaña contra la obligación de llevar la estrella, en un sermón en el que afirma que no corresponde a los hombres torturar o perseguir a los judíos. Así, aunque las autoridades búlgaras hayan tomado efectivamente medidas para expulsar a todos los judíos de la capital, lo que para los alemanes no es sino el primer paso para su deportación final, los búlgaros sabrán oponer la inercia suficiente como para bloquear los proyectos alemanes.[13] [14]

Si los judíos de la "Vieja Bulgaria" han quedado, pues, preservados del plan de exterminio previsto por los nazis, los de los nuevos territorios, Tracia y Macedonia, anexionados en 1941, han sido deportados y exterminados en su mayor parte. En enero de 1943, el nazi Theodor Dannecker, adjunto de Adolf Eichmann, llega desde Francia para dirigir las operaciones de deportación en Bulgaria. El 5 de abril, de los 6000 judíos de Tracia, 4221 han sido deportados, así como 7122 de los 8000 judíos de Macedonia. Dimitar Peshev, vicepresidente de la Sobranje, el Parlamento búlgaro, presenta entonces una moción de censura acusando al Gobierno de atrocidades producidas durante las deportaciones. La deportación de 6000 judíos de la vieja Bulgaria, prometida a los alemanes, se ve entonces frenada.[13]

El 30 de agosto de 1944, los periódicos de Sofía anuncian que el Gobierno ha decidido derogar toda la legislación antisemita.[13]

En el campo de los Aliados (1944–1945)[editar]

El 5 de septiembre de 1944, la Unión Soviética declara la guerra a Bulgaria e invade el país.[8] Las tropas soviéticas ocupan el nordeste del país, con los puertos de Varna y Burgas. El Ejército búlgaro recibe la orden de no oponer resistencia.[8] El 8 de septiembre de 1944, los búlgaros cambian de campo y se alían con la URSS en la guerra contra Alemania.

En la noche del 8 al 9 de septiembre de 1944, una revolución organizada por Damyan Velchev, un oficial miembro del Zveno, da el poder a la resistencia del Frente de la Patria con Kimon Georgiev como primer ministro.[8] Bulgaria se rinde el 9 de septiembre[9] y declara el 10 de septiembre de 1944 la guerra a Alemania[2] que intenta, sin éxito, imponer un gobierno títere dirigido por Alejandro Tsankov.[8] [4] En Macedonia, algunos oficiales búlgaros de alta graduación se mantienen fieles a los alemanes, pero las tropas se sublevan y regresan a las fronteras de la antigua Bulgaria.

Tres ejércitos búlgaros, agrupando a casi 500 000 hombres, participan en el esfuerzo de guerra aliado, entrando en Yugoslavia[8] con el objetivo de bloquear el repliegue de las tropas alemanas estacionadas en Grecia. El este y el sur de Serbia, así como Macedonia, son liberadas en un mes, y los 150 000 hombres del I Ejército prosiguen la lucha en Hungría[8] y, en abril de 1945, en Austria. Establecen contacto con los británicos del VIII Ejército británico en Klagenfurt, el 8 de mayo de 1945. Bulgaria perdió 32 000 soldados y oficiales en la guerra contra el Eje.[12]

[editar]

Tras la Segunda Guerra Mundial, un gobierno dirigido por Georgi Dimitrov se instala en la nueva República Popular de Bulgaria. La monarquía queda abolida y el rey se ve forzado al exilio.

El Tratado de París de 1947 confirma la pertenencia de la Dobrudja meridional a Bulgaria, mientras que los territorios a orillas del mar Egeo son restituidos a Grecia. 150 000 búlgaros son expulsados de allí.

El total de víctimas de la Segunda Guerra Mundial en Bulgaria se estima en unas 50 000 personas.[2]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Robert Philippot, De la Bulgarie avant les Bulgares à la République populaire, artículo Bulgarie en Encyclopedia Universalis, 2000
  2. a b c d e f «Segunda Guerra Mundial - Bulgaria» (en castellano) (url) (2006). Consultado el 01-08-2007 de 2007.
  3. Haynes (2000), p. 121
  4. a b c d e f Antonin Snejdarek, Casimira Mazurowa-Château, La nouvelle Europe Centrale, Imprimerie Nationale, 1986, p.53-57
  5. Vladimir Kostov, La République populaire bulgare, artículo Bulgarie in Encyclopedia Universalis, 2000
  6. Presseisen (1960), p. 365
  7. a b c d e Presseisen (1960), p. 366
  8. a b c d e f g h i Batowski, Henryk: "Diplomatic Events in East-Central Europe in 1944" , East European Quarterly, 5:3 (1971)
  9. a b «La Segunda Guerra Mundial» (en castellano) (url). Consultado el 01-08-2007 de 2007.
  10. «Bulgaria - Historia» (2000). Consultado el 01-08-2007 de 2007.
  11. Hermes, Luciano; Moreno, Tomás (1974). Bulgaria bajo la lente (1ª edición). Buenos Aires: Editorial Cartago. p. 17. 
  12. a b Nadra, Rodolfo (1974). ¿Conoce usted Bulgaria? (1ª edición). Buenos Aires: Ediciones Mundo Contemporáneo. p. 12. 
  13. a b c d e f Raul Hilberg, La destruction des juifs d'Europe, Gallimard, 2006, p. 1378-1404
  14. a b «Una lengua en el infierno: el judeo-español en los campos de exterminio» (en español). Revista electrónica de Estudios Filológicos (2003). Consultado el 01-08-2007 de 2007.

Bibliografía[editar]