Batalla de Bibracte

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Batalla de Bibracte
Guerra de las Galias
Plan Bibracte-it.svg
Mapa de Bibracte
Fecha 29 de junio de 58 a. C.[1][2]
Lugar Cercanías de Bibracte, cerca de la actual Autun, Francia[3]
Resultado Victoria romana decisiva
Consecuencias Fin de la migración helvética
Beligerantes
República romana
Eduos
Helvecios[4][5]
Boyos[4]
Tulingos[4]
Rauracos[4]
Latobrigos[4]
Comandantes
Julio César
Tito Atio Labieno
Divicón
Fuerzas en combate
25.000-30.000 legionarios, 2.000 auxiliares y 4.000 jinetes eduos (estimación moderna)[6] 45.000-70.000 guerreros (estimación moderna)[7]

La batalla de Bibracte fue el primer gran enfrentamiento de la Guerra de las Galias, en que combatieron los ejércitos de la República romana, liderados por Julio César, y la tribu celta de los helvecios, en julio del 58 a. C., terminando en una decisiva victoria de los primeros.

Antecedentes[editar]

El sur de la Galia había estado bajo el dominio romano por siete décadas como la provincia de la Galia Narbonense,[8]​ cuando César se convirtió en su procónsul (gobernador). El romano estaba interesado en expandir las fronteras de Roma para prestigio personal,[9]​ por eso no perdió la oportunidad que le dio la migración de los helvecios.[10]

Estos últimos ocupaban el territorio de la Suiza actual, pero en el 58 a. C. decidieron migrar, presionados por los pueblos germánicos ubicados más allá del Rin y el Danubio,[11]​ especialmente por la invasión de Ariovisto, y por la falta de tierras para toda su población.[12]​ Tras prepararse por dos años quemaron sus 20 ciudades y 400 aldeas,[13]​ convencieron a sus vecinos de unírseles e invitaron a los boyos a venir desde Nórico para ayudarlos[14]​ y el 28 de marzo[15]​ marcharon a las tierras de los sántonos, ubicadas al sudoeste de la Galia, en Aquitania.

Pero el camino escogido tendría que pasar por territorio romano donde vivían los alóbroges.[16]​ Los helvéticos solicitaron permiso para cruzar,[17]​ esperando por dos semanas al orillas del Ródano frente a Génava,[18]​ donde César había llegado a marchas forzadas con sólo una legión[19]​ (probablemente la IX) e hizo derribar el puente local.[20]​ César temía que saquearan su provincia si los dejaba pasar[21]​ y su respuesta fue negativa,[17]​ de hecho, aprovechó el tiempo para construir un gran muro de 19 millas romanas de largo y 16 pies de alto con una trinchera a lo largo de las orillas del río,[22]​ más varios puntos fortificados donde acampó a las tropas.[23]​ Los helvecios quisieron forzar el cruce pero fueron rechazados sus numerosos ataques, la mayoría nocturnos.[24]​ Por esto, los migrantes pidieron permiso a los sécuanos para pasar, quienes aceptaron tras la intercesión del eduo Dúmnorix.[25]​ Hubo un intercambio de rehenes, los helvecios para garantizar que no saquearían a su paso y los sécuanos para jurar que no bloquearían el paso.[26]

Tras dejar las tropas en Vesontio[27]​ a cargo del legado Tito Labieno, César viajó a la Galia Cisalpina, otra provincia romana, y tomó las tres legiones acampadas en Aquileya (VII, VIII y X) y reclutó dos nuevas legiones (XI y XII)[28]​ antes de volver a la Narbonense a marchas forzadas y enfrentando escaramuzas con tribus alpinas hostiles.[29]​ Finalmente recibió la solicitud de ayuda que esperaba para poder intervenir de forma legal e irreprochable para el Senado romano.

Los eduos, aliados de los romanos, pidieron su intervención militar[30]​ porque los helvéticos estaban saqueando su territorio.[31]​ Además, César temía que terminaran atacando Tolosa, a la que se aproximaban peligrosamente.[32]​ Se movió al río Arar,[33]​ donde ya tres cuartas partes de los migrantes habían cruzado,[34]​ quedando en la otra orilla sólo los tigurinos.[35]​ Labieno[36][37]​ con tres legiones adelantadas[34]​ cargó sobre 30.000 celtas.[38]​ El ataque tomó a estos últimos por sorpresa, impidiéndoles organizarse para defenderse y todo terminó en una masacre.[39][40]​ Los tigurinos acaban dispersados.[27]​ Después construyó un puente sobre el río,[41]​ una vez terminado recibió una embajada de los helvéticos[42]​ pero no se llegó a acuerdo,[43]​ debiendo César perseguirlos por territorio eduo.[44]​ Después hubo una serie de escaramuzas, destacando una victoria de 500 jinetes helvecios[45]​ sobre 4.000 pares eduos[44]​ en Cavillono.[27]

El mismo día, los exploradores de César le informaron que los migrantes acampaban al pie de una colina a 8 millas del campamento romano. Envió hombres para averiguar por dónde subirla.[46]​ Después que le dijeran que era fácil de escalar, durante la noche, envió a Labieno con dos legiones veteranas a subirla.[47]​ Poco después salió con el resto del ejército, la caballería en vanguardia, siguiendo el mismo camino que los helvecios recorrieron.[48]​ Cuando César estaba a milla y media del enemigo sin ver señales de Labieno en la cima,[49]​ los prisioneros capturados por sus jinetes le informaron que los celtas estaban en la colina.[50]​ El procónsul hace marchar a sus tropas en formación de batalla creyendo que Labieno a desobedecido sus ordenes de no enfrentar a los helvecios hasta que él llegara.[51]​ César aguardó en las cercanías hasta saber de Labieno y fue muy entrada la tarde que sus exploradores le dijeron que eran romanos los que ocupaban la colina, no los celtas.[52]​ Su lugarteniente lo había obedecido y estaba bien oculto ahí,[51]​ pero el enemigo ya había iniciado la marcha y debió conformarse con seguirlo a distancia.[52]

César estaba a apenas 27 km de Bibracte, el oppidum (villa fortificada) más grande y rica de los eduos. Decidió cancelar momentáneamente la persecución de los helvéticos y dirigirse a la villa por suministros.[53]​ Algunos aliados desertaron con Lucio Emilio, decurión de la caballería gala,[54][55]​ y los helvecios interpretaron esto como una señal de debilidad[56]​ por la derrota de Cavillono[27]​ y para evitar que los romanos se aprovisionasen atacaron su retaguardia.[57]

Fuerzas enfrentadas[editar]

Mapa de la campaña de César en el 58 a. C. En amarillo el territorio propiamente romano. En verde las tribus celtas, en naranjo las germánicas y en púrpura las aquitanas.

Según César, los migrantes sumaban 263.000 helvecios, 36.000 tulingos, 14.000 latobrigos, 23.000 rauracos y 32.000 boyos,[4]​ unos 368.000 celtas en total.[58]​ De estos, 92.000 eran guerreros.[4]​ Los historiadores modernos los consideran una exageración.[59]​ Analizando el número de carros necesarios para llevar a todas esas personas con sus ganados y posesiones, hubiera sido imposible que se pudieran mover entre las distancias y fechas que César señala.[60]

Plutarco esta casi de acuerdo, habla de 300.000 migrantes, de los que 190.000 podían luchar.[5]Estrabón aumenta el número: 400.000 celtas.[61]Apiano dice que eran 200.000 helvecios y tigurinos.[62]Paulo Orosio rebaja la cifra a 157.000 celtas en total,[63]​ probablemente basado en los informes de Gayo Asinio Polión.[64]Polieno reduce aún más, sólo 80.000 galos, de los que un cuarto eran guerreros (antes de la derrota de los tigurinos).[38]

El historiador alemán Hans Delbrück sostenía que los bárbaros eran mejores guerreros que los civilizados romanos, por lo que tiende a explicar las victorias de César en una supuesta superioridad numérica, disminuyendo el número de combatientes bárbaros y exagerando el de romanos.[65]​ Si César dice que los helvéticos lo triplicaban en número, Delbrück cree que en realidad eran los romanos quienes triplicaban a los celtas.[66]​ El alemán realizó también estudios demográficos analizando la tecnología, modo de vida y producción alimenticia de la Galia prerromana. Estima que vivían 7 a 12 personas por km², al ser un territorio de 523.000 km² la población total debió ser de 4 a 6 millones. En el caso particular de los helvecios y aliados, sus territorios eran 18.000 a 25.000 km², variando según la fuente antigua y la arqueología, con una media estimada de 10 personas por km².[67]​ En total, los migrantes no serían más de un centenar de miles.[68]​ Andres Furger-Gunti dice que la cifra de migrantes era de 160.000.[69]

Wilcox y Campbell indican que las seis legiones debieron sumar entre 25.000 y 30.000 hombres, más la caballería y tropas auxiliares, principalmente galos.[3]​ Apiano es el único historiador antiguo que dice algo sobre esos auxiliares, habrían sido unos 20.000.[36]​ César sólo dice que los eduos aportaron 4.000 jinetes.[44]​ Sus contrincantes habrían sumado 70.000 guerreros como máximo.[3]​ Yenne cree que la primera línea romana estaba formada por más de 20.000 efectivos apoyados por 4.000 jinetes, y su reserva se componía de 10.000 reclutas inexpertos. También considera que si César afirma que la reserva celta se componía de 15.000 guerreros, su falange debía componerse de no más del doble de ese número.[70]​ Delbrück concuerda con Yenne en el tamaño de la primera línea de veteranos romanos, pero reduce la falange celta a 12.000 combatientes.[64]​ El total de guerreros celtas, según el alemán, serían 16.000[68]​ y los legionarios romanos 30.000 más 4.000 auxiliares, aunque bien pudieron alcanzar los 36.000 ó 40.000.[71]​ Lanning dice que 20.000 era el total de legionarios romanos, veteranos y novatos.[72]​ Bunson afirma que los romanos eran 30.000 legionarios apoyados por 2.000 auxiliares y 4.000 jinetes eduos.[73]​ Furger-Gunti afirmaba que los guerreros celtas no pasarían los 40.000.[69]

Batalla[editar]

Primera fase[editar]

Cuando se dio cuenta de que lo estaban persiguiendo, César desplegó sus tropas en una colina cercana mientras enviaba a la caballería aliada a distraer al enemigo.[74]​ En primera línea, en la ladera, dispuso a las cuatro legiones de veteranos (VII, VIII, IX y X) en tres líneas (triplex acies) mientras que las recién reclutadas (XI y XII) quedaron en reserva en la cima con los auxiliares,[75]​ más atrás, en un campamento fortificado estaba el bagaje.[76]​ Los helvecios, que habían seguido a las legiones con todos sus carros, los concentraron en un solo lugar en la planicie y formaron filas cerradas para rechazar a los jinetes eduos y después formaron una falange.[77]

Los legionarios arrojaron sus pilum (jabalinas) desde lo alto sobre la falange helvética[78]​ y después de desordenarla, avanzaron con sus gladios desenvainadas.[79]​ Los pilum hicieron estragos en las densas filas celtas[80]​ y al impactar en los escudos se doblaban, obligando a los celtas a abandonarlos.[81]​ Finalmente, los romanos los hicieron retroceder y retirarse a una segunda colina cercana.[82]

Segunda fase[editar]

Los helvecios se habían retirado a la otra colina cuando vieron la llegada de 15.000 boyos y tulingos que iban en su retaguardia. Estos últimos cargaron contra el ala derecha romana intentando rodear a las líneas romanas, reanimando a los helvecios que contraatacaron.[83]​ César ordenó a la primera y segunda línea de sus veteranos encarar a los helvéticos y a la tercera hacer retroceder a los recién llegados.[84]

Tercera fase[editar]

A pesar de luchar en dos frentes, los romanos lograron hacer retroceder a los impetuosos helvéticos. Parte de los migrantes volvió a la segunda colina, identificable con la actual Armecy, mientras que otros se retiraron donde sus carros y bagajes,[85]​ con los que habían formado una barricada[86]​ desde donde resistieron hasta altas horas de la noche[87]​ lanzando dardos a los romanos desde su elevada posición.[86]​ Sin embargo, los legionarios se apoderaron del campamento masacrando a los defensores[88]​ y sus familias.[89]​ Durante toda esa retirada la caballería edua persiguió sin piedad a los vencidos.[90]​ Aprovechando la oscuridad, 130.000 sobrevivientes huyeron con los lingones.[91]

Después de enterrar a sus muertos y atender a sus heridos, envió a embajadores a los lingones para convencerlos de no ayuda a los helvecios o los consideraría enemigos de Roma. Después de tres días empezó a seguir a los vencidos con todo su ejército.[92]​ Perdidas todas sus posesiones, los helvéticos enviaron a César embajadores para negociar su rendición.[93]

Mapa de las tres fases de la batalla.

Se sabe que 6.000 guerreros del clan helvecio de los verbigenes intentaron huir por su cuenta hacia el Rin.[94]​ Fueron cazados y ejecutados[95]​ sin piedad por los aliados de Roma.[96]

Consecuencias[editar]

César aceptó la capitulación helvética[97]​ a condición de entregar rehenes, armas, esclavos romanos fugitivos[98]​ y volver a sus tierras junto a los tulingos y latobrigos, ordenando a los alóbroges entregarles el trigo suficiente para el viaje. Así impediría que las tierras abandonadas fueran ocupadas por los germánicos y amenazar la Narbonense y a los alóbroges.[99]​ El procónsul aceptó la petición de los eduos de admitir en sus tierras a los valerosos boyos, recibiendo de los eduos tierras para cultivar y quedando bajo sus mismas leyes.[100]

Según el procónsul, solamente 110.000 helvéticos sobrevivieron y volvieron a sus hogares[58]​ (Estrabón dice que apenas 8.000 salvaron[61]​ y Plutarco 100.000).[101]​ En cambio, Orosio dice que los celtas sufrieron 47.000 muertes.[63]

Fue la primera batalla en que César innovó el orden de batalla tradicional de las legiones. Estas combatían con sus cohortes organizadas en tres líneas, lo tradicional, pero organizándolas en dos, tres y hasta cuatro filas según la ocasión. No habrían nuevas modificaciones en ese sentido hasta el Bajo Imperio romano, cuando se pase a luchar en dos filas de cinco cohortes cada una.[102]

Referencias[editar]

  1. Según Napoleón III.
  2. Wilcox, 2011: 33
  3. a b c Wilcox, 2011: 32
  4. a b c d e f g César 1.29.2
  5. a b Plutarco. César 18.1
  6. Bunson, 2009: 75; Wilcox, 2011: 32; Yenne, 2012: 43
  7. Bunson, 2009: 75; Wilcox, 2011: 32
  8. Wilcox, 2011: 8
  9. Wilcox, 2011: 12
  10. Wilcox, 2011: 15
  11. Wilcox, 2011: 14
  12. Casio 38.39.2
  13. Plutarco. César, 18.1
  14. César 1.5.3
  15. Wilcox, 2011: 29-30
  16. César 1.6.1
  17. a b César 1.8.3
  18. César 1.6.2
  19. César 1.7.1
  20. César 1.7.2
  21. Casio 38.31.3; César 1.7.4
  22. Casio 38.31.4; César 1.8.1
  23. César 1.8.2
  24. César 1.8.4
  25. César 1.9.2
  26. César 1.9.4
  27. a b c d Wilcox, 2011: 31
  28. César 1.10.3
  29. César 1.10.4
  30. Casio 38.32.2; César 1.11.2
  31. César 1.11.1
  32. Casio 38.32.3
  33. César 1.12.1
  34. a b César 1.12.2
  35. César 1.12.4
  36. a b Apiano IV.4.21
  37. Plutarco. César, 18.2
  38. a b Polieno 8.23.3
  39. Casio 38.32.4
  40. Goldsworthy, 2007: 267
  41. César 1.13.1
  42. César 1.13.2
  43. Casio 38.33.1; César 1.14.7
  44. a b c César 1.15.1
  45. César 1.15.2
  46. César 1.21.1
  47. César 1.21.2
  48. César 1.21.3
  49. César 1.22.1
  50. César 1.22.2
  51. a b César 1.22.3
  52. a b César 1.22.4
  53. César 1.23.1
  54. Goldsworthy, 2007: 184
  55. César 1.23.2
  56. Casio 38.33.2; César 1.23.3
  57. César 1.23.4
  58. a b César 1.29.3
  59. Delbrück, 1990: 463
  60. Delbrück, 1990: 462
  61. a b Estrabón IV.3.3
  62. Apiano IV.4.20b
  63. a b Orosio VI.7.5
  64. a b Delbrück, 1990: 475, nota 5
  65. Goldsworthy, 2006: 549
  66. Sabin, 2015: 13
  67. Delbrück, 1990: 493
  68. a b Delbrück, 1900: 428, 459-460
  69. a b Furger-Gunti, 1984: 102
  70. Yenne, 2012: 43
  71. Delbrück, 1990: 471
  72. Lanning, 2003: 89
  73. Bunson, 2009: 75
  74. Casio 38.33.3; César 1.24.1
  75. César 1.24.2
  76. César 1.24.3
  77. César 1.24.4
  78. César 1.25.1
  79. César 1.25.2
  80. César 1.25.3
  81. César 1.25.4
  82. César 1.25.5
  83. César 1.25.6
  84. César 1.25.7
  85. César 1.26.1
  86. a b César 1.26.3
  87. César 1.26.2
  88. César 1.26.4
  89. Plutarco. César 18.3
  90. Casio 38.33.5
  91. César 1.26.5
  92. César 1.26.6
  93. César 1.27.1
  94. César 1.27.4
  95. Wilcox, 2011: 34
  96. Casio 38.33.6
  97. César 1.28.1
  98. César 1.28.2
  99. César 1.28.3
  100. César 1.28.4
  101. Plutarco. César, 18.4
  102. Lago, José I. La legión en combate. Las legiones de Julio César. Publicado el 10 de diciembre de 2002. Consultado el 15 de enero de 2018.

Bibliografía[editar]

Clásicas[editar]

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  • Cayo Julio César. Comentarios sobre la guerra de las Galias. Traducción latín-inglés por W. A. McDevitte & W. S. Bohn. 1ª edición. Nueva York: Harper & Brothers, 1869. Harper's New Classical Library. Digitalizado el Libro I en Perseus. Versión en latín en The latin library.
  • Dion Casio. Historia Romana. Libro 38 digitalizado en UChicago. Basado en traducción griego antiguo-inglés por Earnest Cary, tomo III, Harvard University Press & Loeb Classical Library, 1914.
  • Estrabón. Geografía. Libro IV digitalizado en Perseus. Basado en traducción griego antiguo-inglés y notas por ans Claude Hamilton & William Falconer, Londres, George Bell & Sons. 1903. Véase también versión de UChicago basada en traducción al inglés por H. L. Jones, Harvard University Press, tomo III, 1923.
  • Mestrio Plutarco. Vida de César. Volumen V de Vidas paralelas. Digitalizado en Perseus. Basado en la obra de 1920, editada por William Heinemann. Traducción latín-inglés por Bernadotte Perrin, Harvard University Press. En español en Imperium.org.
  • Paulo Orosio. Historia contra los paganos. Traducción latín-inglés, introducción y notas por A. T. Fear, 2010, Liverpool University Press. ISBN 9781846312397. Véase Libro 6. Versión en latín de Attalus, basada en edición de Karl Friedrich Wilhelm Zangemeister, 1889, Viena, corregida por Max Bänziger.
  • Polieno. Estatagemas. Basado en la traducción del griego antiguo-inglés por Richard Shepherd, 1793, Londres, editado por George Nicol. Véase Libro 8. Digitalizado en web Attalus.

Modernas[editar]

  • Bunson, Matthew (2009). Encyclopedia of the Roman Empire. Infobase Publishing. ISBN 9781438110271.
  • Delbrück, Hans (1900). Geschichte der Kriegskunst im Rahmen der politischen Geschichte. Berlín: G. Stilke. Editado por Emil Daniels & Otto Halutz.
    • Delbrück, Hans (1990). History of the art of war: Warfare in antiquity. Tomo I. Uiversity of Nebraska Press. Traducción alemán-inglés de Water J. Renfroe Jr. ISBN 9780803291997.
  • Diccionario Histórico de Suiza.
  • Furger-Gunti, Andres (1984). Die Helvetier: Kulturgeschichte eines Keltenvolkes. Zürich: Neue Zürcher Zeitung. ISBN 3-85823-071-5
  • Goldsworthy, Adrian Keith (2006). Caesar: Life of a Colossus. New Haven: Yale University Press. ISBN 9780300120486.
  • Goldsworthy, Adrian Keith (2007). César, la biografía definitiva. Madrid: La Esfera de los libros, S.L. Traducción inglés-español por Teresa Martín Lorenzo. ISBN 978-84-9734-658-0.
  • Lanning, Michael Lee (2003). The Battle 100: The Stories Behind History's Most Influential Battles. Sourcebooks, Inc. ISBN 1-57071-799-0.
  • Sabin, Philip (2015). Lost Battles: Reconstructing the Great Clashes of the Ancient World. Bloomsbury Publishing. ISBN 9780826475176.
  • Wilcox, Peter & Duncan B. Campbell (2011). La Guerra de las Galias. Barcelona: Osprey Publishing. Traducción inglés-español por Isabel Galera Ibáñez. ISBN 978-84-473-7335-2.
  • Yenne, Bill (2015). Julius Caesar: Lessons in Leadership from the Great Conqueror. St. Martin's Press. Prefacio de Wesley K. Clark. ISBN 9781137013293.

Enlaces externos[editar]