Ir al contenido

Archivo Real y General de Navarra

Archivo Real y General de Navarra
Archivo General de Navarra (AGN)[1]
Acrónimo AGN
Tipo archivo
Fundación 1836
Sede central Palacio de los Reyes de Navarra (España)
Coordenadas 42°49′13″N 1°38′40″O / 42.820145, -1.644524
Sitio web www.navarra.es/home_es/Temas/Turismo+ocio+y+cultura/Archivos/Archivos/Archivo+General+de+Navarra
Mapa
Ubicación en Pamplona.

El Archivo Real y General de Navarra (en euskera: Nafarroako Errege Artxibo Nagusia), también conocido como Archivo General de Navarra (AGN) y que tiene su sede en el antiguo Palacio de los Reyes, en Pamplona (Navarra), se define como:

«El archivo de las instituciones de gobierno y administración del reino de Navarra hasta 1836 y de la provincia de Navarra desde esta fecha hasta 1982, así como el archivo histórico de la Administración de la Comunidad Foral de Navarra.»
Félix Segura Urra, director. 2016.[2]

Origen como institución

[editar]

Aunque sus fondos proceden fundamentalmente del Archivo Real, o de la Cancillería Real de Navarra (al menos, desde el siglo XII) y del Archivo de la Cámara de Comptos de Navarra (siglo XIII), la actual institución tiene su origen en el contexto de la primera guerra carlista y con el restablecimiento de la Constitución de Cádiz. Se materializó en una Real Orden de 1836 que solicita a la Diputación del Reino la gestión del Archivo de la Cámara de Comptos, institución suprimida ese año al transformarse Navarra de reino a provincia. La diputación, que «ya poseía el archivo del Reino» y el de las Cortes, se convierte en diputación provincial haciéndose cargo de todos los archivos. Así pues, la fecha de 1836 es «el año fundacional de la institución.»[3]

Clasificación o categorización singular

[editar]

Su amalgama de fondos actuales hace complejo el parangón con otros archivos históricos españoles, como el Archivo General de Simancas, Archivo General de Indias o Archivo General de la Corona de Aragón, al compartir también «importantes similitudes con los “archivos de reino”» y al custodiar igualmente «fondos comunes a los “archivos histórico provinciales” o incluso a los “archivos de diputación”». Para empezar porque, a diferencia del resto de archivos estatales, una gran parte de sus contenidos archivísticos son de titularidad foral,[4] aunque también funciona como otros archivos provinciales análogos y custodia fondos generados por los organismos estatales. Como “archivo de reino” difiere de otros en su contenido por la naturaleza institucional propia que siguió a la incorporación a Castilla, manteniendo el carácter de «reino separado con derecho, instituciones y Cortes propias, y con un Consejo Real concebido como órgano supremo». Además su “archivo de diputación” también difiere del resto porque, aun naciendo en 1836 y siguiendo una trayectoria posterior análoga, conserva todo ese legado anterior del reino que remarca tal diferencia.[5]

Denominación

[editar]

Desde bien entrado el siglo XXI se readaptó la denominación oficial de Archivo Real y General de Navarra, aunque a efectos historiográficos se mantiene el tradicional acrónimo de AGN que correspondía a la denominación anterior. En el siglo XIX era habitual verlo referido como Archivo Histórico Provincial, Archivo de Comptos o Archivo del Reino. Durante el siglo XX, popularmente se asentó la denominación de Archivo General de Navarra (que explica el mencionado acrónimo de AGN), de uso habitual en la bibliografía, y, por último, también sencillamente Archivo de Navarra como figura en el dintel sobre su actual puerta de acceso.[5]

Recreación del Castillo de Tiebas uno de los primeros lugares donde se conservó el archivo.

Origen de sus fondos históricos

[editar]

Archivo Real y Archivo de Comptos Reales

[editar]

Actualmente, dentro del AGN, entre los fondos documentales conservados destaca especialmente la sección de Comptos «por su antigüedad y riqueza documental».[a] Son fondos procedentes de la Cámara de Comptos Reales pero también del Archivo Real (o Cancillería Real de Navarra) que, en algún momento indeterminado, fueron incluidos con los primeros.[6] De estos segundos fondos, los últimos reyes privativos, Catalina I de Foix y Juan III de Albret parte «se llevaron consigo en 1512, a punto de producirse la conquista de Navarra por Fernando el Católico».[7] Estos fondos recalaron, primeramente, en el archivo del castillo de Pau, formando actualmente parte de la serie E de los Archivos Departamentales de los Pirineos Atlánticos.[8][9]

Archivo de la Cancillería Real

[editar]

José María Lacarra, en la introducción al tomo I del Catálogo del Archivo General Sección Comptos apuntaba:

«De la organización archivística de los monarcas navarros antes de la unión con Aragón (1076), no sabemos nada. Se ha supuesto que los reyes guardarían sus escrituras en alguno de los grandes monasterios del reino como sabemos lo hacían los reyes de Aragón en el siglo XIII pero es raro que estos monasterios conserven su propia documentación desde época muy remota y hayan perdido totalmente la que custodiaran de los reyes».
José María Lacarra, 1952.[6]

Durante los siglos XII y XIII, los reyes tenían costumbre de viajar llevando consigo los archivos —el archivo vivo— acompañados de oficiales encargados de ello. Solían expedir documentos reales en lugares diferentes por lo que la cancillería real formaba parte de la comitiva de viaje.[10]

Entre los fondos procedentes del Archivo Real, conservados junto con el Archivo de Comptos, no se existen documentos originales anteriores al siglo XII y «no es de creer que los reyes fuesen menos cuidadosos que las iglesias o monasterios por la conservación de sus documentos.»[11]

Se conoce «que al morir Sancho el Fuerte el año 1234, el archivo principal —tal vez el único— estaba en el desaparecido castillo de Tudela». Con los reyes sucesores, Teobaldo I y Teobaldo II, «los fondos se llevaron a los castillos de Estella y Tiebas».[12]

Archivo de Comptos Reales

[editar]

En contraste con el resto de reinos de la península ibérica, la Cámara de Comptos de Navarra es una institución singular en gran medida, aunque existieran otros Tribunales de Cuentas análogos. Pero este contraste languidece respecto a Francia donde se puede encontrar noticia de la existencia de cámaras de comptos a lo largo y ancho de su territorio.

La llegada de la Casa de Champaña implicó la necesidad de conocer el reino propiciando la elaboración del llamado Cartulario de Teobaldo.[13] Y de nuevo, según informa Esteban de Garibay, el castillo de Tiebas, tras las guerra de la Navarrería en 1276, vuelve a ejercer funciones «durante largos años» de «Cámara de Comptos y Archivo del Reyno».[14] En los Anales del Reino de Navarra, Francisco de Alesón focaliza en el rey Felipe IV de Francia el origen de la determinación de poner en el castillo de Tiebas «como lugar tan decente y seguro, las escrituras más considerables de la Cámara de Comptos y del Archivo del Reino».[15] Pero, como apunta el historiador Juan José Martinena, que fuera director del AGN, y haciéndose eco de lo ya apuntado por Lacarra, a esta «tradición historiográfica» que presenta a Tiebas como «depósito único» hay que añadir otros dos emplazamientos donde también hay noticias de su uso con tal propósito: «uno en el castillo mayor de Estella y el otro en la torre de María Delgada, en la población de San Nicolás de Pamplona.»[11][16]

Sin embargo, de forma permanente, será Carlos II de Navarra, desde el 18 de febrero de 1365, quien establezca las ordenanzas para la constitución este organismo [Cámara de Comptos],[17] consolidando este modelo de gestión perfectamente asentado bajo el mando de los tesoreros reales. Estas ordenanzas dotaba a este tribunal fiscalizador de las cuentas del reino de personal específico y de atribuciones claramente delimitadas.[18]

Libro de registro de préstamos de documentos del Archivo de la Cámara de Comptos (1403-1417). Cuaderno manuscrito en romance navarro (12 folios de papel). Archivo Real y General de Navarra. Este libro evidencia un sistema de control de entradas y salidas documentales como uno de los elementos centrales del gobierno del reino de Navarra.

Primer inventario (1328)

[editar]

Martín Pérez de Cáseda, siguiendo instrucciones de Felipe de Melún, canciller del rey Felipe III de Navarra y conde de Evreux, realiza en 1328 el primer inventario del archivo real (o cancillería) y de la tesorería de Navarra abarcando documentos desde Sancho el Fuerte (1194-1234) hasta 1309 pasando por la época de reinado de la Casa de Champaña (1234-1276) y de los primeros años de reinado de la dinastía Capeta (1276-1328). Este documento fue publicado en 1900 por el entonces archivero Mariano Arigita Lasa.[19][20]

Durante los siglos siguientes, con la creación de la Cámara de Comptos como tribunal permanente (en 1365) y con sede en una casa de la antigua «rúa Mayor de la Navarrería» (actualmente la suma de las calles Mercaderes y Curia) propició la concentración en un depósito de la documentación propia de esta institución y de la cancillería real.

«…Et por esto le aya conuenido fazer ciertas espensas et missiones en mudar, portar et carrear arcas et cofres, do eran los libros, comptos, priuilegios et mandamientos de nuestra dicha Thesorería de los tiempos passados, et fecho fazer comptadores por oyr los comptos de los dichos officiales ordinarios et extraordinarios.»[21]

Arcones antiguos de hierro, con tres llaves, utilizados para preservar la documentación.

Nueva sede del Archivo de Comptos y del Archivo Real (1364)

[editar]

En febrero de 1365 Carlos II de Navarra reorganiza la Cámara de Comptos como un tribunal permanente dotándolo de cuatro oidores y dos clérigos para que pudieran examinar las cuentas y dándoles competencias sobre todos los oficiales reales en materia fiscal, financiera y patrimonial. La sede estaba en la rúa Mayor de la Navarrería[b] en un inmueble alquilado a Gracia de Elcarte por una renta anual de seis libras carlines. El tesorero real ya había trasladado allí un año antes el contenido.[18] Y poco después, en una fecha indeterminada, también se traslada al mismo edificio el archivo de la Cancillería Real que se integraría con el de Comptos.[22]

Hacia 1450 se elabora un primer índice documental donde se refleja una organización del archivo que se guardaban en diversos arcones[c] y cajones siguiendo un doble criterio:[22]

  • Territorios (merindades): Había cajones para Pamplona, Estella, Sangüesa y Tudela (es factible considerar que era una estructura creada antes de 1411 que es la fecha de creación de la merindad de Olite); la castellanía de San Juan de Ultrapuertos tenía su cajón propio así como los reinos de Castilla y Aragón, el condado de Foix y los territorios de Bretaña y Armañac.[22]
  • Materias: guardaba cajones para testamentos, matrimonios, homenajes, patronatos, donaciones, etc.

El 2 de septiembre de 1449 se había trasladado todo el archivo al burgo de San Cernin puesto que se hundió la casa donde estaba establecido, en la rúa de Tecenderías[d] y se movió a la llamada torre del Rey, en la rúa de las Cuchillerías[e] donde se establecieron el 26 de enero de 1450. Aquel hundimiento debió causar la pérdida de mucha documentación y la mezcla de otra.[23]

El Archivo durante la Edad Moderna

[editar]

En los albores del siglo XVI, al hilo de los acontecimientos, los reyes de Navarra entonces, Catalina I de Navarra y Juan III de Labrit ordenan que no sea sacado documento alguno sin permiso real directo y expreso. Ambos monarcas, en su apresurada salida hacia el norte, llevaron consigo una buena parte del archivo real que, en opinión de Lacarra, correspondería al archivo vivo que aún no se había archivado por la Cámara de Comptos. Los fondos guardados actualmente en los Archivos departamentales de los Pirineos Atlánticos serían en gran medida pertenecientes a esa mudanza real y ha permanecido a salvo de las tribulaciones vividas en Francia durante los siglos posteriores (guerras de Religión y Revolución francesa).[24]

Cámara de Comptos, sede durante un tiempo del AGN.

Nueva sede, nuevas ordenanzas, nuevos inventarios

[editar]

Convertida Pamplona en plaza fuerte, las necesidades de la defensa obligaron a derribar el convento franciscano situado en el campo de la Taconera cediendo el rey Carlos I la torre del Rey donde se asentaba el archivo en 1524. Este fue trasladado al edificio de la calle Ansoleaga que actualmente conocemos como sede la Cámara de Comptos donde se mantuvo hasta su extinción den 1836.[25]

Igualmente la nueva dinámica administrativa castellana dejó dictadas las Ordenanzas de Valdés (1525), donde se apremiaba a inventariar todo el fondo documental, y las Ordenanzas de Anaya (1542) donde, además de insistir en elaborar ese inventario aún sin realizar, se prohibiera sacar del archivo cualquier documento y, en caso necesario, se facilitaran copias. Si se necesitaba consultar el original, debía ser en la propia Cámara de Comptos y en presencia de los oidores.[25]

En los años 1546-1547 los oidores de la Cámara de Comptos, Antonio Cruzat, Nicolás de Eguía y Juan de Vergara elaboraron inventarios específicos de algunos cajones.[26] Pero no sería hasta agosto de 1570, tras una visita del licenciado Vergara, cuando se procedió a «poner por inventario y memorial todas las escrituras del archivo de la dicha Cámara» durante dos años de manera tenaz. Tras una interrupción de otros dos años, el 8 de mayo de 1574 el virrey Vespasiano Gonzaga ordena su reanudación finalizando los trabajos en los primeros días del mes de junio.[27]

El P. Moret, cronista del Reino (1654)

[editar]

La llegada a mediados del siglo XVII del jesuita José de Moret sirvió para testimoniar la organización del archivo a su llegada. La elaboración de los Anales del Reino de Navarra exigió una laboriosa recopilación del material necesario para su confección incluyendo además distintos archivos existentes (como los propios de los monasterios navarros) y tomando unas notas que se han conservado y que alcanzan tres volúmenes. Con la licencia otorgada por su cargo, anotó en el volumen III la organización del «Archivo Real de la Cámara de Comptos de Pamplona». Esta tarea, realizada entre 1655 y 1668, dejó testimonio de esta la organización del archivo formado por veintisiete cajones organizados por materias y signados alfabéticamente, de la A a la Z, y con doble letra en los últimos casos. Usando el inventario elaborado en 1570 fue elaborando una detallada relación de los documentos que resultaban de su interés para abordar la tarea cronística.[28]

Liciniano Sáez, archivero

[editar]

Desde finales de marzo de 1786 hasta la primavera de 1789 estuvo en Pamplona ordenando y copiando el Archivo de Comptos Reales por encargo de la Diputación de Navarra.[29] Su ingente trabajo, que aún se conserva hoy, alcanzaron los 29 volúmenes que sirvieron de «brújula de todo investigador que quisiera leer los documentos de Comptos» y especialmente a los numerosos investigadores franceses que durante el siglo XIX empezaron a consultar con frecuencia tal documentación. Para culminar tal labor, empezó un índice que completó en 21 tomos. Su estado de saludo impidió acabarlo, dejando encomendado a su ayudante y discípulo, Gregorio Moreno, la finalización del resto.[30] Volvería en el verano de 1790 a Pamplona a concluir su obra o para «comprobar la labor de su discípulo Gregorio Moreno.»[30]

Instalaciones anteriores del Archivo de Navarra en un edificio construido ex-profeso a finales del siglo XIX.

El Archivo contemporáneo

[editar]

Evolución durante el siglo XIX

[editar]

Fue nombrado archivero en 1841 José Yanguas y Miranda, por entonces secretario de Comptos. En 1852, al ocupar la Diputación el palacio neoclásico que es la actual sede del Gobierno de Navarra, el Archivo de Comptos hasta entonces en la sede de la calle Ansoleaga de Pamplona, se trasladado al nuevo edificio y se unifica con el Archivo del Reino, que guardaba la documentación de las antiguas Cortes y de la propia Diputación, y del que esta era titular.

Tras la muerte de Yanguas y Miranda en 1863, los sucesivos secretarios de la Diputación que, absortos en sus propias tareas administrativas, dejaron en su segundo plano de sus ocupaciones la gestión archivística. Así fue hasta que la creciente demanda de los investigadores llevó a la Diputación al nombrar un archivero en la persona del historiador Hermilio de Olóriz (director del Archivo Histórico, hoy Archivo General de Navarra), a fin de que se ocupase a tiempo parcial de las tareas de catalogación, conservación e inventario de los fondos.

A finales del siglo XIX se producen dos hechos que sirvieron para reafirmar la importancia del fondo documental que albergaba el Archivo General de Navarra. El primero fue la presencia, entre 1880 y 1895, de investigadores franceses que sacaron a luz la documentación medieval relevante para la historia de Francia.[31][32][33] Antes, la había investigado el navarro Iturralde y Suit, y más tarde lo haría Arturo Campión. Este reconocimiento internacional del archivo coincidió en el tiempo con su traslado al edificio anejo al Palacio de Navarra y dotado de instalaciones archivísticas modélicas para su época. La obra la firmó el arquitecto Florencio de Ansoleaga, y se realizó entre 1895 y 1898.[34]

El siglo XX en el Palacio de Navarra

[editar]
Los tres primeros tomos del Catálogo del Archivo General de Navarra. Sección de Comptos. Serie iniciada por José Ramón Castro, tomos I a XXXVI (años 842 a 1425), entre 1952-1964, y continuada por Florencio Idoate, tomos XXXVII-LII (1425-1780), entre 1965-1974, y Javier Baleztena.

Durante todo el siglo XX, el Archivo General de Navarra estuvo en el edificio adyacente al Palacio de Navarra o Palacio de Diputación.[6] Este edificio, desde 2003, está incluido en la estructura de funcionamiento del Gobierno de Navarra que lo ha rehabilitado para dotar de infraestructuras a los distintos departamentos administrativos necesarios para el ejercicio de su función.

En este período el AGN sigue creciendo al calor del devenir histórico, recibiendo entre 1929-1935 los fondos documentales de los Tribunales Reales de Navarra (Real Consejo y Corte), depositados hasta ese momento en la Audiencia Territorial, y los fondos del Clero, que estaban depositados hasta entonces en la Delegación de Hacienda Española en Navarra. En esos años ingresaron también los archivos del Hospital General de Navarra y de la Inclusa, instituciones que en 1932 cambiaron de sede y se trasladaron a la actual ubicación del Hospital de Navarra.

En 1931, el Gobierno de la República trata de implantar un archivo histórico provincial, al estilo de los existentes en el resto del país, salvándose la situación «en parte gracias al nuevo edificio que había sido inaugurado varios años antes, en 1898, una suntuosa sede concebida como mausoleo erigido para la exaltación de la historia patria». Estábamos ante el «único gran archivo español» que no dependía del Estado español.[35]

En 1948, la Diputación Foral aprueba el Reglamento del funcionamiento del Archivo. La razón de esta actuación, fuera de los reglamentos estatales, que aplicaban a sus archivos de reino y diputación respectivos, reside en la titularidad foral de los fondos como ya se ha comentado anteriormente. Entre 1949-1959, ingresan en el AGN los libros de Contaduría de Hipotecas, conservados hasta entonces en los registros de la propiedad de los distritos notariales de Navarra.

Vista del patio del Archivo Real y General de Navarra. desde la galería de la planta 2ª

En 1950, se abre al público la nueva sala de investigadores. En 1954, comienzan a funcionar los laboratorios de restauración documental.

En 1973, el archivo es elevado al rango departamental de dirección en una situación que dura hasta 1981 en que el Archivo Real y General de Navarra se adscribe a la Dirección General de Cultura / Institución Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra, en el marco de la reforma administrativa acometida por el primer gobierno democrático tras la aprobación de la Constitución española de 1978 y el Amejoramiento del Fuero (aprobado en agosto de 1982).[35]

En la actualidad

[editar]

En actual edificio fue restaurado por el arquitecto tudelano Rafael Moneo en el año 2003. Ese año los Reyes de España, Juan Carlos I y Sofía de Grecia inauguran la nueva sede levantada sobre el antiguo Palacio de los Reyes de Navarra, después Capitanía General. Sus nuevas instalaciones alojan depósitos con capacidad de 40 000 metros lineales de documentos.[36]

Este mismo año de 2003, el AGN queda adscrito a la Dirección General de Patrimonio Cultural del Departamento de Cultura y Turismo, como una sección del Servicio de Archivos y Patrimonio Documental.[37]

Vista de la sala de lectura de la biblioteca

Biblioteca y hemeroteca

[editar]

En sus instalaciones cuenta con una Biblioteca especializada formada por unos 3000 ejemplares antiguos a los que se añaden más de 13.000 publicaciones más recientes cuya temática principal se centra en Historia de Navarra, Genealogía, Heráldica y Archivística.[38]

También custodia una Hemeroteca donde la parte más destacable es la colección de prensa histórica con ejemplares de finales del siglo XIX.

En la actualidad, tanto en la Biblioteca Navarra Digital como en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, se ofrecen algunos de los contenidos del Fondo Antiguo.[38]

Archivo Abierto

[editar]

Desde hace varios años, según avanzan las tareas de digitalización y clasificación, se dispone de un servicio de consulta de bastantes fondos documentales, incluida la Fototeca de Navarra además de secciones como Cartografía e Iconografía, Riqueza Territorial, Tribunales Reales, etc.[39]

Uno de los numerosos ejemplos de comptos (cuentas) conservados el Archivo Real y General de Navarra es este decorado registro de tesorería de 1402 (AGN, Comptos Reg. 267) firmado por García Périz de Setuáin, tesorero de Navarra. La Cámara de Comptos de Navarra (tribunal de cuentas imitando el modelo francés), que venía funcionando desde varios años antes (quizá un siglo) pasó a ser un órgano desde el 18 de febrero de 1365.

Responsables del AGN

[editar]

Algunos de los archiveros que han estado al cargo del Archivo General de Navarra desde su creación son los siguientes:

Archivero Fechas
José Yanguas y Miranda 1830-1863
Hermilio de Olóriz 1881-1897
Mariano Arigita Lasa 1897-1902
Hermilio de Olóriz 1902-1908
Gervasio Etayo 1909-1913
Carlos de Marichalar 1913-1920
Jesús Etayo 1921-1927
José María Huarte Jáuregui 1927-1936
José Zalba (en funciones) 1936-1942
José Ramón Castro Álava 1942-1966
Florencio Idoate Iragui 1967-1982
Juan José Martinena Ruiz 1983-2010
Félix Segura Urra 2010-

Sin embargo, hay varios más que han trabajado en distintos momentos en su organización, como:

  • Bernardo Sanz y Joaquín de Narcué.
  • Liciniano Sáez (1786-1789), haciendo una primera ordenación e indexación.
  • Gregorio Moreno (1789-?) y Juan Lucas de Riezu, discípulos del anterior, siguieron sus directrices.
Portada del Catálogo de los Cartularios Reales del Archivo General de Navarra (recreada) de Florencio Idoate

Composición

[editar]

En 1987, el archivero de la Catedral de Pamplona, José Goñi Gaztambide, describía así la composición indicando que estaba constituido «por la incorporación de varios archivos totalmente independientes entre sí.» Los principales eran cuatro:[40]

  • Archivo de la Cámara de Comptos Reales.
  • Archivo del Reino (Cortes y Diputación).
  • Archivo del Real Consejo de Navarra.
  • Archivos eclesiásticos.

La estructura y organización actualmente vigente, con 600 fondos y colecciones documentales conservadas en las nuevas instalaciones, se articula como sigue:[38]

  1. Fondos de la Administración del Reino. Que agrupa los tradicionales antes mencionados, y varios más:
    1. Cortes y Diputación del Reino.
    2. Cámara de Comptos de Navarra.
    3. Consejo Real de Navarra.
    4. Corte Mayor de Navarra.
    5. Virreinato y Capitanía General de Navarra.
    6. Alcalde del Mercado de Pamplona.
    7. Auditoría General de Guerra de Navarra y Alto Aragón.
    8. Auditoría General de la Gente de Guerra.
    9. Juez de Oficiales reales.
    10. Real Junta Gubernativa de Navarra.
    11. Tribunal de la Renta del Tabaco.
    12. Tribunal Superior de Justicia del Reino de Navarra y Provincias Vascongadas.
  2. Fondos de la Administración Foral. Con fondos de las actuales instituciones.
  3. Fondos de la Administración Local. Con fondos municipales de varias localidades navarras.
  4. Fondos de la Administración Territorial del Estado. Con fondos de instituciones estatales con delegaciones en Navarra, civiles, judiciales y militares.
  5. Fondos de la Administración Judicial. Con fondos de audiencias y juzgados de primera instancia de los diferentes partidos judiciales de Navarra, además de otras administraciones judiciales y electorales.
  6. Fondos de Fe Pública. Con fondos notariales y registrales.
  7. Fondos de corporaciones. Con fondos de cofradías, colegios profesionales y otras corporaciones.

Véase también

[editar]

Notas

[editar]
  1. Yanguas y Miranda, José (1840). «ARCHIVOS». Diccionario de Antigüedades del Reino de Navarra I. Imprenta de Javier Goyeneche. pp. 49-51. OCLC 983464222. Consultado el 21 de diciembre de 2025. «El de la Cámara de Comptos de Navarra contiene un número considerable de documentos originales desde el siglo 12, colocados en 200 cajones pues, aunque hay algunos anteriores a esa época, son copias, muchas de ellas viciadas por los copiantes.»
  2. La rúa Mayor de Navarrería estaba formada por la suma de las actuales calle Mercaderes y Curia.
  3. Los documentos se hallaban, según se describe, en arcaces, forma del romance navarra cuyo sufijo, -az, indicaba un gran tamaño: «l’arcaz do está scripto de suso Castilla», «el arquaz donde están las scripturas de la merindat d’Esteilla».
  4. Actual calle Ansoleaga.
  5. Actual calle San Francisco. La trasera de esta torre daba a la actual calle Nueva. Esta torre se derribó en 1525. Esto quiere decir que estaba levantada sobre el solar actualmente ocupado por las escuelas de San Francisco construidas en 1840.

Referencias

[editar]
  1. «Historia del Archivo General de Navarra». navarra.es. Consultado el 17 de marzo de 2024.
  2. Segura Urra, 2016, p. 1031
  3. Segura Urra, 2016, pp. 1031-1032
  4. Segura Urra, 2016, p. 1032
  5. 1 2 Segura Urra, 2016, p. 1033
  6. 1 2 3 Lacarra de Miguel et al., 1952, p. 5
  7. Martinena Ruiz, 2014a, p. 377
  8. Lamazou-Duplan, Véronique (2010). El Cartulario llamado de Carlos II rey de Navarra. Gobierno de Navarra. p. 58. ISBN 978-84-235-3230-8. Consultado el 29 de julio de 2022.
  9. Goulet, Anne; Herreros Lopetegui, Susana (2012). Vestigios de un reino perdido: los documentos del reino de Navarra conservados en los Archivos Departamentales de los Pirineos Atlánticos. ISSN 1134-8259. Consultado el 29 de julio de 2022.
  10. Lacarra de Miguel et al., 1952, pp. 5-6
  11. 1 2 Lacarra de Miguel et al., 1952, p. 6
  12. Martinena Ruiz, 2014a, p. 378.
  13. Martinena Ruiz, 2016, pp. 996-997
  14. Martinena Ruiz, 2014a, p. 378
  15. Martinena Ruiz, 2014a, p. 379
  16. Martinena Ruiz, 2014a, pp. 379-380
  17. Yanguas y Miranda, José (1840). «CÁMARA DE COMPTOS». Diccionario de Antigüedades del Reino de Navarra I. Imprenta de Javier Goyeneche. pp. 161-166. OCLC 983464222. Consultado el 16 de diciembre de 2021.
  18. 1 2 Martinena Ruiz, 2014b, p. 645.
  19. Véase en la «Colección de documentos inéditos para la historia de Navarra». Biblioteca Navarra Digital.
  20. Carrasco Pérez, Juan (2000). «Los libros de cuentas de la tesorería de Tiebas, según el inventario de 1328». Príncipe de Viana 61 (221): 673-694. ISSN 0032-8472. Consultado el 29 de julio de 2022.
  21. AGN, Comptos, caj. 18, núm. 73, IV.
  22. 1 2 3 Martinena Ruiz, 2014b, p. 646.
  23. Martinena Ruiz, 2014b, p. 648.
  24. Martinena Ruiz, 2014b, pp. 648-649.
  25. 1 2 Martinena Ruiz, 2014b, p. 649.
  26. Martinena Ruiz, 2014b, pp. 649-650.
  27. Martinena Ruiz, 2014b, p. 651.
  28. Martinena Ruiz, 2014b, pp. 652-653.
  29. Real Academia de la Historia (ed.). «Liciniano Sáez Hernando». dbe.rah.es. Consultado el 10 de agosto de 2021.
  30. 1 2 Maté Sadornil et al., 1978, pp. 100-103
  31. Cadier, Léon (1888). «Les archives d'Aragon et de Navarre.». Bibliothèque de l'École des chartes 49 (1): 47-90. doi:10.3406/bec.1888.447523. Consultado el 15 de diciembre de 2025.
  32. Cadier, Léon (1887). «Bulles originales du XIIIe siècle conservées dans les Archives de Navarre». Mélanges de l'école française de Rome 7 (1): 268-338. doi:10.3406/mefr.1887.6513. Consultado el 15 de diciembre de 2025.
  33. Molinier, Auguste (1904). «3333. Brutails (J.-A.), Documents des archives de la chambre des comptes de Navarre (1196-1384), París, 1890 (Bibliothèque de l'École des hautes études, fasc. 84)». Collections numériques de la Sorbonne 4 (1): 65-65. Consultado el 15 de diciembre de 2025.
  34. Martinena Ruiz, 2014a, p. 396
  35. 1 2 Segura Urra, 2016, p. 1034
  36. Arostegui Zuza, Amaia (2 de mayo de 2017). Documentación del reino de Navarra: Diplomática real de Teobaldo I (1234-1253). p. 9. Consultado el 29 de julio de 2022.
  37. Segura Urra, 2016, p. 1035
  38. 1 2 3 «Fondos del Archivo Real y General de Navarra». www.navarra.es. Consultado el 17 de abril de 2024.
  39. «Fondos en Archivo Abierto - navarra.es». www.navarra.es. Consultado el 17 de abril de 2024.
  40. Goñi Gaztambide, 2008, p. 1027.

Bibliografía

[editar]

Enlaces externos

[editar]