Anexo:Diferencias de léxico entre países de lengua española

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El español o castellano, pese a ser uno de los idiomas más hablados en todo el mundo, conserva una considerable homogeneidad. Sin embargo, existen diferencias lingüísticas perceptibles entre sus dialectos, y especialmente entre España e Hispanoamérica.

Hispanoamérica posee la mayor población hispanohablante, y en ella se hablan la mayoría de los dialectos del español, surgidos principalmente del contacto entre poblaciones hablantes de lenguas indígenas y africanas con los hablantes del español del sur de España (especialmente en las modalidades de Andalucía y de Extremadura, y probablemente más aún[cita requerida] del dialecto canario).

Mientras que en España las diferencias entre los dialectos del español son muy grandes —tanto léxica como fonéticamente—, en Hispanoamérica la homogeneidad es mayor[cita requerida], aunque pueden encontrarse claras distinciones en el caso del castellano argentino. Aun así, pueden señalarse los siguientes rasgos en el español de América:

Dicotomía[editar]

La mayoría de filólogos y lingüistas [cita requerida] tradicionalmente han establecido dos macrozonas dialectales en América:

  • El de las tierras costeras (radicales) de características más similares a la mitad sur de España, sobre todo Andalucía y Canarias.
  • El de las tierras interiores (conservadores), con algunos puntos comunes en fonética con los dialectos de la mitad norte de España.

Los puntos de partida para tal división son la aspiración o no de /s/, o bien, la reducción consonántica o vocálica, respectivamente.

Las variedades del español en América se clasifican también por cuáles fueron los dialectos peninsulares de mayor influencia como consecuencia de su relación con la metrópoli durante la época colonial[cita requerida]:

  • Las de mayor contacto mercantil con el mediodía español. Fueron las que más recibieron influencias andaluzas y canarias. A estas corresponden los dialectos caribeño y rioplatense.[1]
  • Las de mayor contacto medianero. A ellas pertenecen los dialectos centroamericano, colombiano-ecuatoriano ribereño y chileno.
  • Las que fueron las principales receptoras de un español más normativo, aquellas que rodearon las capitales virreinales. A estas pertenecen los dialectos mexicano, colombiano, ecuatoriano y peruano ribereño centrales.
  • Interlécticas: Aquellas de mayor contacto con las lenguas nativas. Son los dialectos mexicano meridional, el yucateco, el andino, amazónico y el paraguayo.

Diferencias entre el español de América y el de España[editar]

  • En España y Guinea Ecuatorial hay dos sonidos /s/ y /θ/ (el primero correspondiente a la grafía "s" y el segundo a las grafías "c" y "z") que en Hispanoamérica corresponden a uno solo, identificado con /s/. Este fenómeno es el llamado seseo, que también se registra en parte de Andalucía (junto con el ceceo) y en Canarias.
  • El uso de distintas modalidades de voseo característico del Cono Sur, especialmente de Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile, Centroamérica y ciertas zonas de Colombia y Venezuela. El mismo es inexistente en España actualmente, aunque en el occidente andaluz aún tenía alguna vitalidad hasta principios del siglo XX.
  • Uso diferente de diminutivos. Los terminados en -illo, -ete e -ín son propios de España. Los terminados en "-ico", se usan en las regiones de Andalucía oriental, Murcia, Valencia, Navarra y Aragón en España. En Canarias y en los países bañados por el Caribe (Venezuela, Colombia, Cuba y Costa Rica) este diminutivo se usa solo en las palabras terminadas en -te, -ta y -to.
  • El sistema pronominal para la segunda persona del plural: En España y Guinea Ecuatorial se diferencia entre «vosotros» (confianza) y «ustedes» (respeto) y sus respectivas formas verbales y pronominales. En Hispanoamérica solo se usa ustedes, sin diferenciar entre la confianza y el respeto en el plural. (véase Fórmulas de tratamiento). En Canarias, también se ha perdido el «vosotros» y solo se usa «ustedes».
  • En la América hispana se prefiere la perífrasis de futuro ir a + infinitivo, y en España se usa comparativamente más la conjugación del futuro.
  • Distinto valor tempo-aspectual del pretérito simple y del compuesto. En Hispanoamérica (junto con Asturias, León y Canarias en la Península) se dice "hoy me levanté a las 6", "el martes pasado me levanté a las 6" y en la mayor parte de España "hoy me he levantado a las 6" y "el martes pasado me levanté a las 6". En cambio, en gran parte de Hispanoamérica el pretérito compuesto denota una experiencia del hablante, como en "me he levantado a las 6" para implicar que al menos una vez en la vida se ha hecho esto.
  • En las Antillas, Panamá, Colombia y Venezuela, existe la anteposición del pronombre sujeto en infinitivo. (antes de yo llegar habían hecho las maletas - en vez de - antes de que yo llegara, habían hecho las maletas)
  • Distinto uso de ciertos adverbios, preposiciones y conjunciones.
  • Diferencia en el empleo de lo y la cuando tienen un uso idiomático más que referencial; en España se dice pasarlo bien, mientras que en Hispanoamérica se dice pasarla bien.
  • El uso de términos caídos en desuso en una y otra parte, catalogados de arcaísmos por los filólogos del lado opuesto del Atlántico. Por ejemplo, «pararse» en Hispanoamérica es considerado un arcaísmo en España, donde se dice «ponerse de pie» o «ponerse en pie».
  • En Hispanoamérica se emplean muchos vocablos que originalmente eran marinerismos (virar por girar, dar la vuelta o doblar).
  • En algunas partes de Hispanoamérica se usan más amerindismos, principalmente léxicos del taíno, náhuatl y quechua y también de lenguas africanas, por la aportación de la población negra esclava.
  • Uso más frecuente de algunos vocablos que otros cuasisinónimos: enojarse en Hispanoamérica y enfadarse en la Península.
  • Diferencia a la hora de usar el género gramatical para designar objetos inanimados o cosas.
  • Mayor recepción de anglicismos y extranjerismos en Hispanoamérica, con adaptación a su pronunciación.
    • En el español hispanoamericano son relativamente más frecuentes los préstamos directos del inglés, sin traducirlos ni adaptar la grafía a la pronunciación en español (look en lugar de «imagen» o «aspecto»). Las diferencias se acentúan en términos técnicos o de adopción reciente. En algunas ocasiones es a la inversa, por ejemplo, en España se usa la palabra inglesa "autostop", que en Hispanoamérica no, o se crean neologismos con raíces o desinencias del inglés, como footing para salir a correr (foot, pie + -ing, en inglés jogging) o "puenting" (de puente + -ing, en inglés bungee jumping).
    • Más notable son los galicismos, por ejemplo en España se usa a veces la palabra souvenir mientras que en gran parte de Hispanoamérica solo se usa «recuerdo». Las excepciones son Argentina y Paraguay, en donde los galicismos son muy frecuentes y en algunos casos escritos como en francés, al contrario del español europeo. Por ejemplo en Argentina, Paraguay y México uno escribe garage (pronunciándolo /garash/) y no «garaje» como en España (el diccionario de la RAE solo admite «garaje»). En Argentina, se utiliza la palabra ballottage, que no se usa en España.[2]

Estilística en la puntuación[editar]

  • En España se usan preferentemente las comillas «latinas» o «españolas», al igual que en francés («»), mientras que en Hispanoamérica se utilizan las comillas "inglesas" o "altas" dobles (" ") o simples (' ')[cita requerida]. Sin embargo, no hay variaciones normativas respecto a su empleo.
  • En algunos países de Hispanoamérica , especialmente en México, se emplea el punto como separador decimal (en lugar de la coma), del mismo modo que en inglés. En Guatemala y El Salvador es de uso general y académico. En el resto de Hispanoamérica y en España se prefiere la coma.

Notas[editar]

  1. El rioplatense sufrió una gran transformación sobre todo fonética a partir de fines del s. XIX.
  2. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=3&LEMA=balotaje

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]