Laísmo

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El laísmo es el uso de los pronombres personales de objeto directo femenino "la" y "las" como objeto indirecto para referentes femeninos, en lugar de las formas estándar "le" y "les", en el idioma español.[1] La Real Academia Española se pronunció en contra del laísmo en 1796, por lo que su uso no es normativo, es decir, según la academía no se deberían usar estas formas para dicha función.[2] En ciertos dialectos del español como el dialecto madrileño el laísmo es un fenómeno frecuente.[3]

Origen[editar]

La lengua castellana mantiene en su gramática la antigua declinación latina y el uso de los casos latinos en los pronombres personales. En la evolución temprana del castellano producida durante la Edad Media, apareció una cierta tendencia que promovía la eliminación total de los casos latinos.[4] Las variantes laístas derivan de aquella tendencia, neutralizando la diferencia entre acusativo (complemento directo) y dativo (complemento indirecto) en favor de la distinción de género.[5]

El laísmo, de forma similar a otros fenómenos relacionados con el uso no etimológico de los pronombres átonos de tercera persona, como el leísmo y el loísmo, surge en Castilla durante la Edad Media.[6] En el siglo XIII, se produce la reconquista de casi toda Andalucía, fecha en la que este fenómeno lingüístico no estaba tan extendido como para poder instalarse en la variedad del castellano andaluz y, por ello, tampoco pudo calar en el español atlántico de Canarias e Hispanoamérica durante la colonización del Nuevo Mundo. [cita requerida]

Uso normativo[editar]

En Madrid, los verbos con los que aparece más el laísmo son: decir, dar, gustar, poner, contar, quitar, ver, escribir, preguntar.[7]

Esto se traduce en el uso de la y las en función de complemento (objeto) indirecto; cuando el referente es femenino, en vez del le y les usado en las variedades no laístas. Así en áreas laístas son comunes formas como:

la dolía la cabeza (variedad laísta) ('[a ella] le dolía la cabeza') -> En este caso [a ella] es complemento indirecto y la cabeza es complemento directo.
las dolía la cabeza (variedad laísta) ('[a ellas] les dolía la cabeza')

Un caso más interesante es la diferente interpretación que puede hacerse de ciertas oraciones en variedades laístas y no laístas, así en un área laísta, una oración como:

La pegué

al ser oído por un hablante de una variedad no laísta el pronombre es interpretado como 'una cosa' referida fue pegada (con un adhesivo) y no "golpeada", que es lo que el "laísta" quería decir.[8]

El le indirecto es ambiguo; para quitar la ambigüedad se puede utilizar un segundo pronombre con preposición:

Dale un beso, a ella (a él).

Variedades laístas[editar]

Actualmente, el uso no normativo de los pronombres átonos es muy frecuentes y prevalece de forma mayoritaria en Madrid y otras zonas del centro peninsular, lo que ha condicionado que este uso aparezca en ocasiones en los medios de comunicación afincados en esa zona y se expanda a otros lugares del territorio.

  • El laísmo es frecuente en el dialecto madrileño: A ella la dolía la cabeza (en lugar del uso normativo: A ella le dolía la cabeza) o A ella la dije que se fuera al cine (en lugar de: A ella le dije que se fuera al cine).
  • El área propiamente laísta se circunscribe básicamente a la zona central y noroccidental de la meseta. Asimismo es utilizado en Cantabria y en la región leonesa. [cita requerida]

Bibliografía[editar]

  • Seco, Manuel. Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Espasa. ISBN 84-239-9425-2. 
  • Quilis, Antonio; (et al.) (1985). Los Pronombres "le", "la", "lo" y sus plurales en la lengua española hablada en Madrid. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto de Filología Hispánica (Madrid). pp. 216 págs. ISBN 8400059999. 

Referencias[editar]

  1. «Uso de los pronombres lo(s), la(s), le(s). Leísmo, laísmo, loísmo | Real Academia Española». www.rae.es. Consultado el 1 de septiembre de 2016. 
  2. Centro Virtual Cervantes. «Museo de los horrores: Leísmo, laísmo y loismo». Instituto Cervantes. Consultado el 2 de septiembre de 2016. 
  3. Real Academia Española. «laísmo - DPD 1.ª edición, 2.ª tirada -». Consultado el 2 de septiembre de 2016. 
  4. RAE. «Lema: Leísmo. Sección 3ª». Consultado el 2 de septiembre de 2016. «(...) a diferencia de lo que ocurría en latín, en lugar de distinguir funciones gramaticales a través de las distintas formas pronominales —le(s) para el complemento indirecto y lo(s), la(s) para el complemento directo—, tiende a diferenciar entre masculino y femenino, por un lado, y entre persona y cosa por otro.» 
  5. «leísmo, laísmo y loísmo, claves». Fundéu. Consultado el 1 de septiembre de 2016. 
  6. Baranda, Consolación (1 de enero de 2006). El personaje literario y su lengua en el siglo XVI. Editorial Complutense. p. 26. ISBN 9788474917970. Consultado el 1 de septiembre de 2016. 
  7. Antonio Quilis: Los Pronombres "le", "la", "lo" y sus plurales en la lengua española hablada en Madrid (ver Bibliografía), pag. 208
  8. Aunque la RAE no dice que este uso sea incorrecto (como sí hace con el resto de laísmos), lo desaconseja basándose en su uso localizado a zonas tradicionalmente laístas.[1]

Notas[editar]

Véase también[editar]