Ana Orantes

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Ana Orantes
Información personal
Nombre de nacimiento Ana Orantes Ruiz
Nacimiento 6 de febrero de 1937 Ver y modificar los datos en Wikidata
Bandera de España Granada, España
Fallecimiento 17 de diciembre de 1997
Cúllar Vega, España
Causa de la muerte Feminicidio y homicidio Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Hijos José, Jesús, Ana, Raquel, Rosario "Charo", Rafael, Alberto, Francisco

Ana Orantes Ruiz (Granada, 6 de febrero de 1937[1]​-Cúllar Vega, 17 de diciembre de 1997) fue una mujer española víctima de violencia de género, que expuso en una entrevista televisiva la violencia a la que había sido sometida por parte de su exmarido. Trece días después del testimonio en televisión fue asesinada por su expareja,[2]​ lo que generó dentro de la sociedad española gran repercusión y visibilización de la violencia machista, y como consecuencia, la remodelación del Código Penal.[3]​ Ana Orantes fue la víctima de violencia de género número 59 de 1997.[4]

Biografía[editar]

Ana Orantes Ruiz nació en Granada, en 1937. Era la tercera de seis hijos del matrimonio formado por Manuel, albañil de profesión, y Rosario, modista y dependienta de una tienda.[1]​ Debido a las penurias económicas de su familia, Ana no pudo ser escolarizada y desde los nueve años de edad ya ayudaba a la economía familiar trabajando como costurera.[1]

Tenía 19 años cuando conoció a José Parejo Avivar, nacido en Alcazarquivir, Marruecos, el 28 de septiembre de 1935.[5][6]

Tres meses después de casarse, quedó embarazada de su primer hijo, pero es cuando fue víctima del primer ataque de los innumerables que sufriría durante los próximos 40 años de matrimonio. En el que nacieron un total de 11 hijos, de los cuales 3 murieron[7]​. Incluso su suegros llegaron a maltratarla.[8]

Años de maltrato[editar]

Ana Orantes vivió cuatro décadas sometida a un marido alcohólico y agresivo. Éste le propinaba palizas con frecuencia, tales como agarrarla del cabello para golpearla contra una pared, patadas en el estómago, puñetazos, puntapiés o incluso sentarla en una silla para ser sacudida con un palo hasta obligarla a darle la razón,[8][9][6]​ siendo cualquier motivo «razón suficiente» para ello (como hacer la cena muy caliente o demasiado poco).[6]

No sólo ella sufría. Sus ocho hijos sobrevivientes, tres mujeres y cinco varones con edades comprendidas entre los 40 y 19 años en el momento del asesinato de su madre en 1997,[8]​ habían crecido entre maltratos y abusos, además de ser testigos directos de las crueldades de su padre. Su padre expulsó de la vivienda familiar a muchos de ellos durante su adolescencia. Ana, la segunda, apresuró su boda para casarse con 14 años, con el fin de librarse de José Parejo e impedir que la violase —algo que intentaba desde que cumpliera 8 años— . En cuanto pudo, la segunda hija auxilió a algunos de sus hermanos. Se llevó a Charo, a los 12 años, y a Jesús, con 14. José contraería matrimonio con 17, Alberto, con 18 y Rafael, el que más tiempo aguantó, con 20. Orantes no pudo presentarse a las nupcias de dos de sus hijos porque su marido se lo había vetado. [8][10]​. El menor de todos los hermanos, Francisco Javier, trató de precipitarse desde una ventana cuando tenía 7 años [11]​.

El hijo menor de la pareja no fue el único que pretendió suicidarse para escapar de las maldades de su progenitor. Durante un tiempo, Parejo, quien había trabajado junto a su padre en un taller y más adelante como albañil[12]​, perdió su empleo y fue su esposa quien se encargó de sostener económicamente a la familia abriendo al público una tienda de ultramarinos.[13][8]​Un día, mientras la mujer se hallaba fuera de casa regentando dicho establecimiento, su esposo quiso abusar sexualmente de su hija Ana. Aunque ésta, en un desesperado arrebato por evitarlo, probó sin éxito de quitarse la vida ingiriendo un bote de pastillas[8]​.

Uno de los objetivos del hombre fue aislarla socialmente. Con tal pretexto, se trasladaban reiteradamente a lugares poco habitados que abandonaban en cuanto comenzaban a poblarse considerablemente, habiendo residido en barrios granadinos como el Albaicín o el Fargue y finalmente en el municipio de Cúllar Vega.[14]

A causa de las convenciones sociales de aquel tiempo, en el transcurso de los primeros años de casados, Ana no denunciaba su situación ante la policía.[6]​ Cuando a escondidas de su antagonista visitaba a su madre Rosario —porque se lo había prohibido tanto a ella como al resto de su familia—, y ésta última le preguntaba el por qué de los moratones que afeaban su rostro, la maltratada le contestaba con evasivas banales para ocultarle la verdadera razón.[8]​ Tendría que pasar más tiempo para que Orantes se atreviera a denunciarlo, llegando a hacerlo hasta en quince veces.[13]​ «Esas son peleas normales en la familia», sería la típica respuesta que la agredida escuchaba por parte de la Guardia Civil,[6]​ constatando, de esa manera, la mentalidad machista que todavía imperaba en la segunda mitad del siglo XX. De igual forma, trataría más adelante de separarse en varias ocasiones.[1]

Al fin, la mujer consiguió que una sentencia judicial la divorciara de su marido en el verano de 1996[5]​, aunque el fallo la obligó a seguir conviviendo con el hombre en el mismo inmueble en Cúllar Vega.[15]​ Se dividió el chalet para componerlo en dos partes independientes; la planta alta sería adjudicada para ella, sus dos hijos no emancipados más una nieta, y la baja para su exmarido. La residencia tenía como entrada un espacio común para las dos partes en forma de patio.[6]​ De acuerdo al relato del abogado que participó en en el proceso de divorcio, fue Ana Orantes quien decidió compartir la casa con su ex-marido. Él se había mostrado reacio a abandonar la vivienda y ella, tal vez por lástima, cedió a las presiones de Parejo[9]​.

Posteriormente, Parejo conoció a otra mujer y se largaba temporalmente de allí. Pero, de vez en cuando, volvía a su piso inferior y seguía con el acoso, amenazas y vejaciones.[6]​ Se intentó por parte de Orantes e hijo de comprarle a Parejo el piso de abajo que ocupaba, pero fracasaron las negociaciones.[16]​ La tormentosa vecindad motivaría que el juez de paz de Cúllar Vega tuviera que mediar para que se retiraran unas jaulas con animales domésticos que molestaban a Parejo, ya que habían sido instaladas por su hijo cerca de las ventanas de la planta baja, donde se alojaba Parejo.[17]​ Así transcurrió poco más de un año en el que, según manifestaron posteriormente los vecinos, las agresiones, peleas y discusiones entre ellos habían sido frecuentes a pesar de las denuncias que la mujer e hijo interponían contra el maltratador y que casi siempre ganaron.[18]

Entrevista televisiva[editar]

Al año de divorciarse de su marido, el jueves 4 de diciembre de 1997, Ana Orantes acudió al magacín televisivo de sobremesa emitido en Canal Sur, De tarde en tarde, presentado por Irma Soriano, para dar testimonio de su situación ante las cámaras de la televisión pública andaluza, una realidad que muchas otras mujeres sufrían en silencio pero que muy pocas se atrevían a mencionar. Estuvo acompañada por su hija menor Raquel, sentada en la grada de los invitados.

Declaró que su ex-marido la agredía con continuas palizas —aunque a veces le rogase después que lo perdonase entre lágrimas—, la insultaba constantemente y que con el paso del tiempo le prohibió visitar a su familia. Además de otros perturbadores recuerdos, alegó la ya comentada violencia que Parejo ejercía contra sus propios hijos. Fechorías que ejemplarizó con sus expulsiones de la vivienda conyugal cuando eran adolescentes, o con intentos de abuso sexual hacia dos de sus tres hijas. Asimismo, la vetó a acudir a las bodas de dos de sus hijos y la forzó a interrumpir su asistencia a clases de educación para adultos[8][10]​.

Entre los ataques que ella relató en el plató, describió la ocasión en donde, de camino a casa tras haber estado en una Feria del Corpus de Granada, José, furioso porque había bailado con un primo suyo, se ensañó a puñetazos contra su esposa —en plena calle— hasta dejarla inconsciente[8][10]​.

La entrevista fue muy comentada por los vecinos y desató las iras de su exmarido. Según varios testigos que declararon ante la Guardia Civil, él prometió vengarse. De acuerdo a la versión de una vecina que habló de este asunto con Parejo, de todo lo contado por Orantes, lo que más le indignó fue que dijera que ella había mantenido económicamente a la familia, vendiendo alimentos en una tienda de comestibles, mientras él estuvo desempleado.[13][7]

Más tarde, vecinos de la localidad granadina aseguraron que la víctima temía por su vida en los últimos días después de haber aparecido en televisión.[15]

Asesinato[editar]

En la mañana del miércoles 17 de diciembre de 1997, trece días después de la retransmisión de la entrevista televisiva, Ana Orantes se marchó con sus consuegros para realizar unas compras. Llegó de vuelta a su chalé en torno a las 14:00 h.[14]

Por su parte, su agresor viajó a Santa Fe para ser comunicado que había sido denunciado nuevamente y volvió a su planta baja del chalet. Allí, se dispuso a limpiar un rotavator, al que llenó su depósito con gasolina. Para ello, se ayudó de un recipiente de plástico que, una vez usado, lo soltó albergando unos 1,5 litros de gasolina sobrante, la misma que él le lanzaría a su exmujer poco después.[5]

Entre las 13:45 y 14:35, José Parejo, desde su piso inferior del inmueble, observó la llegada de Orantes al mismo, caminando a través del patio común para subir a su planta superior, y así descargar las bolsas que acarreaba de la compra. Estando la mujer de espaldas —impidiendo así cualquier reacción defensiva—, él se le aproximó, desde una distancia de entre 3 y 8 metros, para arrojarle el carburante inflamable contenido en el mismo envase que había utilizado previamente. Al rociárselo, éste se derramó sobre la espalda de Ana Orantes, mojándole su ropa. A continuación, Parejo encendió el mechero que portaba iniciándose una rápida combustión que ocasionó la caída al suelo de su exmujer ya envuelta en llamas, perdiendo la consciencia y desplomándose en posición lateral izquierda.[5]

Tras cercionarse de la muerte de su víctima, Parejo huyó del lugar del crimen mientras la mujer aún ardía en llamas.

Su nieta,[14]​ de unos doce años, que retornaba del colegio poco después, fue quien halló el cadáver de su abuela calcinándose, alertó inmediatamente a los vecinos y estos llamaron a la policía.

Cuando la Guardia civil llegó y apagó el fuego sobre Ana Orantes, ya no pudo hacer nada por ella.[15]​ La Guardia Civil puso en marcha un dispositivo para detener al asesino, que se había dado a la fuga aunque inicialmente se había dirigido al cuartel de la Guardia Civil de Las Gabias que estaba cerrado. Dos horas y media después, se entregó y fue trasladado a las dependencias cuartelarias.[5]

Ana Orantes sufrió quemaduras muy graves de 6º en la columna dorsal, de 5º en cabeza, cuello y zona derecha de la espalda, de 4º en tórax y abdomen y de 2º en cadera y miembros inferiores, dando lugar a un shock neurógeno y una isquemia cerebral que acabaron con su vida en pocos segundos.[5]

Juicio contra José Parejo[editar]

El 9 de diciembre de 1998, doce meses después del parricidio, se celebró la primera sesión del proceso judicial contra José Parejo en la Audiencia Provincial de Granada. Antes del inicio del mismo, asociaciones de mujeres y colectivos feministas se manifestaron para reivindicar justicia y repudiar el maltrato doméstico. El acusado reconoció su autoría de los hechos, aunque aseveró que el detonante de su monstruosidad se debió a que ella lo había presuntamente insultado cuando ambos coincidieron en el espacio común de donde convivían. También manifestó que intentó socorrerla mientras era abrasada por el fuego que él le había prendido.[19]

En la segunda audición judicial, oficiada el 10 de diciembre de 1998, el jurado visionó en un monitor de televisión el vídeo del testimonio de la víctima que había sido televisado hacía un año. Los hijos testificaron haber presenciado atroces palizas y humillaciones contra su madre, de igual modo, ellos mismos también recibieron agresiones y asaltos sexuales contra las hijas. En la ponencia del juez de paz de Cúllar Vega, Gerardo Moreno Calero, quién había mediado entre la expareja con los litigios que los mantenían en pie de guerra en los últimos tiempos, opinó que la aparición televisiva de Orantes en donde denunció a su exmarido fue la razón por la que Parejo asesinó a Ana Orantes como acto de venganza, dado que el propio Parejo le había comunicado a Moreno, el día anterior a la tragedia, que estaba muy enojado por las acusaciones de su exmujer en televisión.[10][9][20]

El 11 de diciembre de 1998, en el último día de la vista oral, el procesado expresó su deseo de ser ejecutado con la pena de muerte.[18]

El martes 15 de diciembre de 1998, el magistrado Eduardo Rodríguez Cano de la Audiencia Provincial granadina condenó a José Parejo Avivar a una pena de 17 años de prisión, más el pago de una indemnización de 30 millones de pesetas (180 000 euros) para sus hijos. De igual manera, cuando éste recuperase de nuevo su libertad tras concluir su condena, la sentencia lo obligaba a cumplir un destierro de treinta meses de la localidad en la que residieran sus descendientes. El fallo judicial admitió como atenuante su confesión del crimen ante las autoridades policiales poco después de cometerlo. El procesado fue notificado de su dictamen condenatorio en su centro penitenciario, a través de sus abogados, dado que Parejo se negó a comparecer a la lectura del jurado popular, que había tardado 24 horas en deliberar su resolución.[16][17]

A comienzos de 2004, Parejo solicitó al centro penitenciario de Albolote, en donde cumplía su condena, la libertad provisional. Pero le fue denegada en marzo del mismo año para prevenir la probable alarma social que levantase.[21]​ El 15 de noviembre de aquel año,[22]​ casi siete después del parricidio, José Parejo murió, a los 69 años, en el Hospital Ruiz de Alda de Granada tras un infarto al miocardio sufrido en la citada cárcel.[23]​ Sus restos mortales fueron incinerados.[22]​ Ninguno de sus ocho hijos, quienes casi todos habían alterado sus apellidos para figurar sólo con el su madre, asistieron al entierro de su padre. No obstante, uno de ellos, Alberto, lo había visitado durante su estancia carcelaria.[11]

Repercusión[editar]

El asesinato de Ana Orantes cambió la percepción de la sociedad sobre la violencia contra la mujer. Obligó a los medios a reflexionar sobre el tema: la cruel realidad de la violencia machista había entrado en directo en todas las casas de España.

Fruto de la sacudida, la legislación española evolucionó para intentar poner fin a la lacra. Sin embargo, en un primer momento, los cambios legales encaminados a erradicar este tipo de violencia no fueron una prioridad inmediata para el entonces gobierno conservador de Jose María Aznar. Ejemplo de ello, quedó patente en las desafortunadas palabras del en aquel tiempo vicepresidente del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, quién restó dramatismo a la violencia machista calificando el feminicidio de Ana Orantes como un «caso aislado obra de un excéntrico».[5]

Tras un largo proceso de diagnóstico de las causas de esta violencia, el Parlamento español, bajo el mandato socialdemócrata del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, aprobó por unanimidad la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la de Violencia de Género.[24][25]​ La nueva legislación no sólo se centraba en medidas judiciales dedicadas a actuar contra el maltrato, buscaba la prevención. Para ello se modificaron aspectos de la ley educativa y en las referentes a la publicidad, en pos de construir una estructura social basada en el feminismo y la no violencia. De igual modo, se legalizarían otras normativas relacionadas con la lucha contra el maltrato femenino durante el gobierno socialista, tales como la supresión del delito de abandono del hogar o el divorcio express en 2005.[26]

Los ayuntamientos de Cúllar Vega y La Zubia (ambos en el área metropolitana de Granada) han puesto el nombre de Ana Orantes a una de sus calles.

Memorias[editar]

En el municipio de Cúllar Vega se erigió un monumento en forma de monolito en recuerdo de Ana Orantes y Encarnación Rubio, ambas víctimas mortales de la violencia machista. Cada año, el 25 de noviembre, se celebra junto a este monolito el acto institucional municipal del Día Internacional Contra la Violencia hacia las mujeres, con lectura del manifiesto aprobado en el pleno consistorial, y la intervención de asociaciones y los diferentes sectores de la comunidad educativa de Cúllar Vega.

La periodista y feminista Nuria Varela publicó en 2012 un libro titulado La voz ignorada. Ana Orantes y el fin de la impunidad con el deseo de «homenajear a una mujer que perdió su vida por la verdad y que, gracias a su valentía, consiguió sacudir la conciencia de un país, modificar sus leyes, romper el silencio e introducir en el debate público y la agenda política lo que hasta entonces era una cuestión circunscrita al ámbito privado».

En diciembre de 2017, cuando se cumplío el vigésimo aniversario de la trágica perdida, su hija Raquel Orantes, miembro de honor de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género, honró la memoria de su madre publicando una carta que estaba dirigida simbólicamente a la fallecida, en donde, además de añorarla y lamentar su triste destino, destacó la importancia de su caso en la batalla contra la violencia doméstica.[27]

Referencias[editar]

  1. a b c d LÓPEZ TRUJILLO, Noemí (11 de diciembre de 2017). «E02 – Naciste en la Calle Elvira». Podium Podcast. Consultado el 11 de agosto de 2018. 
  2. «Recordando a Ana Orantes, cuyo testimonio cambió la visión de la violencia machista». El País. 30 de septiembre de 2017. Consultado el 27 de noviembre de 2017. 
  3. «El asesinato de Ana Orantes: un antes y un después en la violencia machista en España». El Huffington Post. 17 de noviembre de 2017. Consultado el 27 de noviembre de 2017. 
  4. «Un centenar de personas despide entre aplausos el ataúd de la mujer quemada viva por su ex marido». El País. 19 de diciembre de 1997. Consultado el 27 de noviembre de 2017. «Ana Orantes había denunciado los maltratos de su esposo, José Parejo, de 61 años, en 15 ocasiones. Bajo el aguacero, el féretro de la víctima número 59 de la violencia doméstica en 1997 recibió un largo aplauso.» 
  5. a b c d e f g «Violencia de género: 20 años del asesinato de Ana Orantes, la mujer que rompió el silencio de las víctimas». RTVE.es. 2017-12-16. Consultado el 2018-09-26. 
  6. a b c d e f g «Entrevista: “En 40 años sólo me ha dado palizas y sinsabores”». El País. 19 de diciembre de 1997. ISSN 1134-6582. Consultado el 11 de agosto de 2018. 
  7. a b «El asesinato de Ana Orantes, la heroína que con su terrible muerte visibilizó los crímenes machistas». El Español. Consultado el 2018-09-26. 
  8. a b c d e f g h i MemorANDA (9 de octubre de 2017), Ana Orantes relata los malos tratos sufridos durante 40 años | Canal Sur Televisión, consultado el 20 de mayo de 2018 
  9. a b c «"Me hizo el boca a boca y siguió pegándome"». El País. 11 de diciembre de 1998. ISSN 1134-6582. Consultado el 12 de agosto de 2018. 
  10. a b c d «El juez de paz cree que el vídeo de Ana Orante en el que denunciaba los malos tratos pudo ser el denotante del crimen». El Mundo. Consultado el 2018-09-28. 
  11. a b «Suplemento cronica 501 - La maldición de un apellido». El Mundo. Consultado el 2018-09-30. 
  12. «Una muerte anunciada». La Verdad. 18 de diciembre de 2018. Consultado el 7 de octubre de 2018. 
  13. a b c David Álvarez García (20 de diciembre de 2017), 6 | 6 "el Cascabel" 20-12-2017: Visibilidad Violencia Doméstica en 1997 de la mano de Irma Soriano., consultado el 12 de agosto de 2018 
  14. a b c LÓPÉZ TRUJILLO, Noemí (4 de diciembre de 2017). «E01 – Bajo el níspero». Podium Podcast. Consultado el 12 de agosto de 2018. 
  15. a b c «Un hombre mata a su ex mujer prendiéndole fuego tras atarla». El Mundo. Consultado el 30 de septiembre de 2017. 
  16. a b «El jurado popular declara culpable de asesinato al marido de Ana Orantes». El País. 1998-12-16. ISSN 1134-6582. Consultado el 2018-09-29. 
  17. a b «El juez impone al marido de Ana Orantes 17 años de prisión, la máxima pena posible». El País. 1998-12-17. ISSN 1134-6582. Consultado el 2018-09-29. 
  18. a b «"Firmaría ahora mismo mi pena de muerte"». El País. 1998-12-12. ISSN 1134-6582. Consultado el 2018-09-28. 
  19. «José Parejo: «Le lancé gasolina a mi mujer y le prendí fuego porque antes me había insultado»». Ultima Hora. 1998-12-10. Consultado el 2018-09-28. 
  20. «Caso Ana Orantes: los hijos relatan las palizas y vejaciones vividas por su madre durante 40 años». ABC. Consultado el 2018-09-29. 
  21. «Denegada la libertad provisional para el marido y asesino de Ana Orantes». ABC. Consultado el 2018-09-30. 
  22. a b «Muere José Parejo, ex marido de Ana Orantes a la que asesinó tras rociarle con gasolina y quemarla». Libertad Digital. 2004-11-16. Consultado el 2018-10-02. 
  23. «Muere en la cárcel el asesino de Ana Orantes, a quien quemó viva». ABC. Consultado el 30 de septiembre de 2017. 
  24. AGENCIAS (2004-12-22). «El Congreso aprueba por unanimidad la ley integral contra la violencia de género». El País. ISSN 1134-6582. Consultado el 2018-09-27. 
  25. «BOE.es - Documento BOE-A-2004-21760». www.boe.es. Consultado el 2018-09-27. 
  26. Paco10 (2011-09-14). «El Bisturi: LAS LEYES MAS IMPORTANTES APROBADAS POR J.L.R. ZAPATERO». El Bisturi. Consultado el 2018-09-27. 
  27. Marcos, Jimena (2017-12-14). «La carta de la hija de Ana Orantes 20 años después del asesinato de su madre». Cadena SER. Consultado el 2018-09-27.