Volcán Cotacachi

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Volcán Cotacachi
Cotacachi (116789116).jpg
Tipo Estratovolcán
País Flag of Ecuador.svg Ecuador
Coordenadas 0°21′39″S 78°20′57″O / -0.36083333333333, -78.349166666667Coordenadas: 0°21′39″S 78°20′57″O / -0.36083333333333, -78.349166666667
Altitud 4.944 msnm
Cordillera Andes
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El Cotacachi (Cotacache o Mama Cotacache en quechua) es un volcán que se encuentra ubicado al norte de Quito, en Ecuador. Al noreste del volcán se encuentra la ciudad de Cotacachi y al sureste, la laguna de Cuicocha.

El volcán Cotacachi estuvo activo hace 3000 o 2000 años, pero su cráter colapsó hacia adentro y formó la laguna con la nieve derretida. Otra erupción más pequeña formó los islotes. Frente a la laguna se puede apreciar el imponente cerro Cotacachi, de cuyo deshielo se alimenta Cuicocha.

A pocos kilómetros al norte de la caldera volcánica esta Cuicocha con el que forma una misma unidad geológica, este volcán presentó actividad durante el Pleistoceno, periodo en el cuál se extinguió para dar pasó luego a la actividad del volcán Cuicocha.

Llama la atención aquella tradición oral en la que el "taita" Imbabura vive eternamente enamorado de la "mama" Cotacachi, teniendo como alcahuete al Volcán Cayambe.

Pero más allá de esta leyenda está su realidad geográfica y su majestuosidad en el horizonte, pues vemos que el Volcán Cotacachi es el más sobresaliente de los montes andinos, ubicado en la zona norte de la cordillera occidental ecuatoriana. Con su origen milenario, el volcán alcanza una elevación de 4,939 m.60 De lo que se conoce, a partir de la década de los 90's del siglo pasado, sus nieves perpetuas se fueron desdibujando del panorama montañoso de la hoya de Ibarra, y es muy claro entender que se debió al calentamiento del planeta. Cerro Cotacachi e Iglesia

Debido a su atractivo natural - y por ser un volcán apagado - ha sido siempre el referente para la producción de documentos gráficos y escritos y el desafío de su ascenso para andinistas y cronistas propios y forasteros. De lo que se recuerda por la certeza de su fuente, una parte de la Misión Geodésica Francesa, encabezada por La Condamine, llegó a colocar una señal sobre la "montaña de Cotacache", la misma que fue muy útil para su trabajo de medición del meridiano y que duró todo el mes de octubre de 1737.

Cabe recordar que en siglos anteriores, la majestuosidad del volcán se había convertido en el terror más grande para los pobladores del sector, debido a sus "erupciones aluviales". Existen registros de estos fenómenos naturales en los años 1532, 1533, 1742, 1743, 1744, 1746, 1766, 1768. El último de los movimientos sísmicos que provocó la mayor destrucción en los cantones de Ibarra, Otavalo y Cotacachi fue el Terremoto de Ibarra. Aconteció un día domingo 16 de agosto de 1868 a la una de la madrugada.

Según el gobernador de Imbabura de ese entonces, don Manuel Zaldumbide, el epicentro debió originarse en el "Volcán de Ocampo", dejando cerca de 15 mil cadáveres insepultos y decenas de miles de personas sumidas en la miseria; pues, este movimiento telúrico pudo ser parte de cierta cadena eruptiva conectada de forma subterránea con subsuelos de Perú y Chile, hipótesis que la sostuvo el Jefe Civil y Militar de ese entonces, don Gabriel García Moreno, cargo que le fue asignado por el Presidente de la República, don Javier Espinosa.

Recorriendo con la mirada vemos que el volcán Cotacachi no está solo en el paisaje de la cordillera occidental. Nos mira desde su gran estatura el Yanahurco (4.538 msnm). un volcán apagado que pertenece a los páramos de Piñán; al sur, los miradores de Guayrapungo y Urcusiqui y al oeste la Cordillera de Toisán. Por las alturas y la lejanía, renace la esperanza de encontrar al cóndor andino en la zona del Yanahurco.

Entre las virtudes naturales que guarda esta parte de la cadena montañosa es que no ha dejado de ser la mayor proveedora de agua, sin olvidar que sus quebradas han sido un refugio de vegetación donde se acoge un sinnúmero de plantas nativas de diversa clasificación, entre estas las medicinales y los frutos silvestres. Empezamos por nombrar sus pajonales de color parduzco o amarillento, propios del páramo; luego están chucas, orquídeas, sigsis, chuquirahuas, valerianas, bromelias, pumamaquis, frailejónes, arrayanes, capulíes, mortiños, taxos silvestres, granadillas... Su variedad llega a las 400 especies.

Conforme va descendiendo la mirada en el lado oriental, podemos apreciar algunas franjas de eucalipto (euca-liptusglobulus) y pino en plena convivencia con los cultivos de las estribaciones orientales: oca, mashua, papa y melloco. Y de allí llegan a conjugar en el panorama agrícola los dos mejores productos del suelo americano: el maíz y la papa, junto a la quinua, las habas, los chochos, la cebolla, la col, el trigo y la cebada.