Terremoto de Cúcuta de 1875

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Terremoto de Cúcuta del 18 mayo de 1875
Epicentro del terremoto y
principales ciudades afectadas.
Fecha 18 de mayo de 1875, 11:15:11 UTC
Magnitud 7,3 MW
Profundidad ? km
Coordenadas del epicentro 7°55′39.24″N 72°30′41.57″O / 7.9275667, -72.5115472


Coordenadas: 7°55′39.24″N 72°30′41.57″O / 7.9275667, -72.5115472
Consecuencias
Zonas afectadas Bandera de Colombia Colombia
Bandera de Venezuela Venezuela
Réplicas ?
Víctimas 1.000-2.000 Aprox.

El Terremoto de Cúcuta de 1875 (o Terremoto de los Andes) ocurrió el 18 de mayo de 1875 a las 11:15:11 AM de magnitud Mb 7,3. Su epicentro fue la ciudad colombiana de Cúcuta, sin embargo también afectó a su área metropolitana así como al vecino estado venezolano de Táchira.

Ciudades desoladas[editar]

En este día la ciudad de Cúcuta (así como los municipios metropolitanos de Villa del Rosario, Los Patios, San Cayetano y El Zulia) y los vecinos pueblos venezolanos de San Antonio del Táchira y Capacho fueron destruidas totalmente por este catastrófico terremoto que asoló esta área fronteriza de los dos países.

Además causó graves daños en las poblaciones venezolanas de San Cristóbal, La Mulera, Rubio, Michelena, La Grita, Colón, entre otras, y fue sentido en Bogotá y Caracas.

Villa del Rosario era una población histórica y tranquila. En 1821 se había reunido en la sacristía de su iglesia, a medio construir, los miembros del Primer Congreso de la Gran Colombia. Aún se observa los restos de la iglesia que se colapsó durante el gran movimiento sísmico, las casas de esa época en la zona eran del más puro estilo colonial español, con teja de barro, muros de tapia y patios interiores, se puede afirmar que no quedó ninguna en pie.

Primeras sacudidas[editar]

Tres o cuatro sacudidas precedieron al terremoto durante los días anteriores, y tal fue la magnitud de éstos que según los testigos de la época las sacudidas llegaron a agrietar los muros y arrojar al suelo objetos de las mesas, la noche anterior al terremoto; el paso de un bólido o bola de fuego que recorrió de Norte a Sur una vasta extensión del cielo rosariense, presagio para los pobladores de la villa que algo malo se les avecinaba, éstas fueron suficientes alarmas para los habitantes de la zona, que algunos tomaron previsiones, ya que temían una gran desgracia.

Uno de los testigos refiere así: La primera sacudida, anotando que era domingo por la tarde, 16 de mayo de 1875, (dos días antes del terremoto): "Caminábamos a lo largo de un amplio corredor, cuando de repente oímos un ruido como el de gente que corre huyendo de un toro salvaje. Caminamos en medio de vibraciones que en vez de inspirarnos terror nos dieron un sentimiento agradable".

La segunda sacudida sorprendió a los habitantes el lunes 17 de mayo, a las 5.00: pero menos intensa que la primera, haciendo correr nuevamente a la gente a los patios y jardines.

Hubo otra sacudida en la tarde de ese mismo día, y quizás otras dos más la víspera de la catástrofe. Por eso el pueblo de la Villa de Cúcuta estaba aterrado por los temblores.

Gran terremoto[editar]

El gran terremoto, ocurrió el día martes 18 de mayo de 1875 a las 11.15 AM ya que ésa fue la hora que quedo marcada en el reloj de la iglesia de Cúcuta se encontró marcado aún la hora fatídica.

Testigos refieren sin exageración, duró entre 40 y 50 s y que hubo tiempo para varios viajes desde el interior de la casa a la calle, con el fin de rescatar a los niños y enfermos.

Consecuencias[editar]

Víctimas[editar]

Acerca en el número de víctimas hay algunas exageraciones, algunos dicen que hubo unos 2.000, otros dicen que la lista de muertos en solo Cúcuta era de 900 a 1.000. Sin embargo el número de cadáveres sacados de las ruinas y contados fueron: 253, hombres: 208, mujeres total: 461, más no se contabilizaron los muertos de las poblaciones vecinas en un radio de 80 km, que quedaron sepultados bajo los escombros de las casas, poblaciones como la Villa del Rosario, San Luis, Arboledas, Salazar de Las Palmas, Gramalote, Bochalema; y San Faustino en Colombia y de San Antonio, Capacho, San Cristóbal, La Mulera, Rubio, Michelena, La Grita, Colón en Venezuela cayeron las casas y hasta a más de 100 km de distancia como en Chinácota y más allá de Mérida hubo grandes daños además fue sentido a gran distancia como en Bogotá y Caracas, donde fue sentido como un sismo de mediana intensidad que alarmó a sus pobladores, además el terremoto del Táchira derrumbo numerosas casas e ingenios (molinos) de haciendas y de fincas que quedaron totalmente destruidas como también los patios de secado del café todos agrietados y partidos al igual de los sistemas rudimentarios de regadío de las numerosas plantaciones de la época.

Relatos de los hechos[editar]

La gente pedía a gritos socorro entre las ruinas con lloros y gritos, nadie se daba cuenta de lo que pasaba.

La tierra comenzó a ondularse, se abrieron y cerraron grietas, en la superficie. Algunos niños sentían placer en saltar sobre las grietas que se abrían y cerraban, uno de ellos llamó la atención de su padre sobre este fenómeno, pero la expresión fue tan triste que el niño permaneció taciturno.

Motivado a la hora del terremoto, las once y cuarto de la mañana muchas personas se salvaron pues se encontraban en sus faenas rutinarias de agricultura, ganadería y de comercio al aire libre, no obstante en un colegio de niñas ubicado en Cúcuta todas sus alumnas murieron bajo los escombros ya que en vez de correr hacia un patio lateral del aula, lo que hicieron fue correr hacia la calle, cayéndoles la estructura del portal de entrada del colegio encima.

El señor Vicente Morán cabalgaba en una mula y estaba para cruzar el río Pamplonita cuando la mula perdió el equilibrio y cayó al agua; entonces con el temblor las aguas del río cambiaron de dirección y empezaban a moverse hacia arriba por unos minutos. El río corre de norte a sur, y se concluye por esto de la oscilación debió ser de norte a sur y tan fuerte que cambio de dirección al río. Por las faldas de los cerros y montañas inmensos peñascos se deslizaban y los caminos se bloquearon de derrumbes de aludes de tierra suelta, árboles y matas caídos por todos lados algunos hasta arrancados de raíz otros simplemente caídos de lado, en ese entonces aún no se había implementado el telégrafo pero en Cúcuta había una oficina el operador no podía comunicar la novedad y recogió algunos instrumentos del telégrafo y viajo en mula hasta Chinácota donde encontró la línea que no se había cortado y telegrafío a Bogotá, desde el atrio de la catedral se leían los telegramas públicamente para enterarse de lo ocurrido mientras que del lado venezolano permanecía aislado sin poder comunicar la gran catástrofe ocurrida.

Hubo pillaje en Cúcuta y Villa del Rosario en medio de las ruinas, y 7 personas fueron juzgadas y sentenciadas a muerte por las pocas autoridades que quedaron, la fuerza nacional que existía en la ciudad, abandonada de sus jefes, se entrega a la rapiña; y las autoridades todas aterradas abandonaron también la ciudad, quedando en las ruinas a merced de ladrones, que aumentaban sus filas con cuantos veían sacar cuantiosos dineros de las cajas de hierro.

Si en verdad hubo escenas y hechos de sangre y de pillaje que podían pregonar un grado de considerable degeneración moral, también es cierto que hubo actos de heroísmo inspirados por una idea elevada de las obligaciones morales.

Para referir un de estos actos fue el de Rafael Salas, joven dependiente del señor José María Catalán, quedó sepultado en las ruinas de la botica en que servía, expuesto al incendio que había comenzado en diversos punto de las ruinas; y cuando fue localizado por su padre y hermanos que fueron a sacarlos de aquella horrible situación les dijo:

"Saquen primero a la familia del señor Catalán".

La señorita Enriqueta Ferrero caminaba sobre las ruinas con dificultad que es de suponerse y desconcertada por completo tropezó con algo extraño, y observó que era una cabeza humana a la que le quito la tierra que la rodeaba con lo que el sepultado, que era Alcibíades González, pudo respirar y volver a la vida. De ahí no se separó la señorita hasta que pudo conseguir a varios personas para que cavaran y sacaran a la víctima y la pusieran a salvo, así éste fueron muchos los casos de ayuda mutua y espontánea que se generaron en el "después" del terremoto. Fue tal el temor de aquellos que vivieron "la telúrica explosión" (como hoy lo canta el himno del municipio de Cúcuta) que en la familia Neira Contreras todavía se cuenta a modo de anécdota lo sucedido con la niña María del Carmen Contreras quien momentos antes del gran sacudón había recibido una moneda de cobre para comprar dulces y luego fue a la tienda. Durante el sismo la madre de la niña logró ir corriendo entre gritos a salvarla. todo aquél día, junto con su noche no hubo nada qué comer, hasta la mañana del 19 cuando entre los escombros encontraron algunos pedazos de panela e hicieron "agua miel" con ellos; cuando a la niña María del Carmen le dieron el posillo de bebida tenía totalmente cerrada su mano, como entumecida, y al abrírsela con ayuda encontraron que con temor todavía sostenía entre su mano derecha la moneda de cobre con que iba a comprar dulces. Esto es una muestra sencilla de la gran impresión que el terremoto pudo haber causado en los habitantes de la ciudad.

Geología[editar]

Fue tan la magnitud del evento sísmico que afloraron aguas termales en los sitios hoy conocidos como "Agua Hedionda", bautizada así por sus olores sulfurosos y se encuentra ubicada en "El Recreo" en la antigua carretera de "Capote" a "Las Dantas" cerca de "La Mulera" vía carretera de San Antonio a Rubio existe otro afloramiento llamado "El Tampaco", ubicado en el "km 17" de esa misma carretera en el sitio conocido como "Las Adjuntas", otra fue la de "Aguas Calientes" lugar cercano a Ureña, a 370 msnm, en el sitio se construyó un balneario terapéutico y un reconocido hotel que lleva el nombre de Hotel Aguas Calientes.

Los testigos concuerdan todos con una de las características de una espesa nube de polvo, que envolvió las poblaciones producto de la caída de las paredes de tierra pisada, adobes y tapias como los techos de caña brava y tejas, que duro muchas horas en el ambiente ya que no soplaba viento alguno además de un calor sofocante que se sintió después del terremoto.

Economía[editar]

Las primeras acciones de ayuda oficial hacia los sobrevivientes de Cúcuta, datan en una carta fechada el 12 zxcfnxbdfndfnczxdkfnkdfnvknv fmcnb,cvmvkfjdjgnkbmde junio de 1875 dirigida al General Antonio Guzmán Blanco presidente de Venezuela por parte del General José Antonio Baldó. Este terremoto ocasionó para los habitantes de la villa la destrucción total, una pérdida de diez millones de pesos para ese entonces y por lo menos haciéndole retrogradar en la próspera marcha de dos a tres lustros.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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