Reino de Bretaña

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Regnum Britanniae Minoris Rouantelezh Breizh
Reino de Bretaña

Bandera
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Bandera

851-942

Kroaz Du.png
Flag of Normandie.svg

Ubicación de Reino de Bretaña
Extensión del reino de Bretaña de 845 a 867:     Bretaña de Nominoé (845)     Adquisiciones por el tratado de Angers (851)     Adquisiciones por el tratado de Entrammes (863)     Adquisiciones por el tratado de Compiègne (867)
Capital No especificado
Idioma oficial Latín
Otros idiomas Bretón medieval
Religión Cristianismo
Gobierno Monarquía
Rey de Bretaña
 • 874-877 Nominoe
 • 851-857 Erispoe
 • 857-874 Salomón I de Bretaña
 • 874-877 Pascweten
Gurvant
 • 877-888 Judicael
 • 890-907 Alano I de Bretaña
 • 908-913 Gurmaelón
 • 936-952 Alano Barbatuerta
(último rey de Bretaña y primer duque de Bretaña)
Historia
 • Establecido 851
 • Disolución 942

El reino de Bretaña fue un antiguo y efímero reino de la Edad Media, situado en la homónima península de Bretaña, que existió desde el año 851 hasta el 942.

Alta Edad Media (siglos VI-VIII)[editar]

Los britanos, habitantes autóctonos celtas de Britania (Inglaterra y País de Gales), habían sido cristianizados por los ocupantes romanos, pero su Iglesia se caracterizó por mantener una organización y rito célticos, no romanos. Los eclesiáticos que tenían importancia no eran los obispos, sino los monjes y abades de los monasterios. Tras su migración a Armórica en el siglo V (donde fueron llamados bretones), convirtieron gradualmente al cristianismo a los celtas armóricos, que por entonces eran paganos en su mayoría. Asimismo dieron nombre a los territorios donde se instalaron, renovando mucho la toponimia local, y difundieron el idioma bretón. Una parte de estos britanos habrían llegado también al norte de Galicia, donde habrían fundado la Diócesis de Britonia, al norte de Lugo, probablemente en el emplazamiento del monasterio de Santa María de Bretoña.[1] Entre sus obispos destacaría el célebre Mailoc que representó a su diócesis, llamada en latín Britonensis ecclesia (iglesia britana), en el Concilio de Braga del año 572.[1]

Durante el siglo VI, se fundaron obispados bretones bajo la jurisdicción del arzobispo de Tours: en Cornualles, el eremita Corentin (Korentin) fue el primer obispo de Quimper (Kemper-Korentin); en Domnonia hubo tres obispos: en Dol-de-Bretagne, Alet y Saint-Pol-de-Léon.[2]

Los bretones y los francos merovingios[editar]

Desde finales del siglo V, los francos merovingios lograron dominar los territorios orientales de la península de Bretaña: los condados de Rennes y de Nantes, y, en mayor o menor grado, el condado de Vannes. Durante los reinados de Clodoveo y de Childeberto I, rey de París, las relaciones entre bretones y francos fueron pacíficas. Sin embargo, la situación cambió durante el reinado de Clotario I, cuando diversos jefes bretones intervinieron en el conflicto que estalló entre éste y algunos miembros de la familia real. Uno de aquéllos, Waroc (en bretón Warog o Ereg[3] ) consiguió controlar el condado de Vannes, dando origen al "país de Waroc", el Bro-Waroch (o Bro-Erec).

Era carolingia (siglos VIII-X)[editar]

En el siglo VIII, los nuevos reyes francos, los carolingios, tomaron la decisión de someter a los bretones: el Bro-Waroch fue conquistado, y con los condados de Vannes, Rennes y Nantes se formó la Marca Bretona, cuyo prefecto más conocido fue el conde Roldán, muerto en Roncesvalles en 778. Las diversas expediciones organizadas durante los reinados de Carlomagno y Ludovico Pío, mostrarían, sin embargo, que los bretones permanecieron insumisos. En 831, Ludovico Pio cambió de estrategia: pactó con Nominoe (Nevenoe), un noble bretón del condado de Vannes, y le nombró missus dominicus para los territorios bretones.

Nominoé y sus sucesores[editar]

Nominoé fue fiel a Ludovico Pío, pero después de su muerte en 840 intentó la conquista de territorios del reino de Carlos el Calvo, la Francia Occidental. Nominoé murió en Vendôme en marzo de 851, pero su hijo Erispoe venció a los francos en agosto de 851 (batalla de Beslé) y Carlos el Calvo hubo de concederle los condados de Nantes (con el Pays de Retz) y de Rennes, con el título de rey de Bretaña (como había un rey de Aquitania). El sucesor de Erispoé, su primo Salomón (Salaün), conquistó más territorios francos, lo que Carlos el Calvo tuvo que reconocer también.

El reino de Bretaña, en cualquier caso, comenzó a ser atacado por los normandos desde finales del siglo VIII, y particularmente desde el año 835 (Nantes fue tomado en 843). Después del reinado de Salomón, el poder pasó a otra familia noble, la de Alano II de Bretaña y su hijo Alano Barbetorte, quién expulsó definitivamente a los normandos en 937. El territorio de Bretaña, sin embargo, hubo de volver a los límites de la época de Erispoé, con Alano Barbetorte controlando directamente los condados de Cornualles, Vannes y Nantes. Sus títulos fueron simplemente de duque o conde (no de rey) y tuvo que rendir homenaje al rey Luis IV de Francia, en 942.[4] [5] El reino de Bretaña se había convertido así en el ducado de Bretaña, estado vasallo del rey de Francia, que acabaría incorporándose al reino de Francia en 1532.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b John T. Koch, Britonia, in Celtic Culture: A Historical Encyclopedia, Santa Barbara: ABC-CLIO, 2006, pág. 291, ISBN 1-85109-440-7
  2. La sede inicial de éste se encontraba, probablemente, cerca de la actual ciudad de Brest, siendo posteriormente trasladada a Saint-Pol.
  3. Warog en bretón KLT de Cornualles y de Domnonea; Ereg en bretón de Vannes
  4. John T. Koch, Celtic culture : a historical encyclopedia, Ediciones ABC Clio, 2006, pág. 34.
  5. Joëlle Quaghebeur, La Cornouaille du IXe au XIIe siècle : Mémoire, pouvoirs, noblesse, Société archéologique du Finistère, 2001, pág. 83.