Quinto Cecilio Metelo el Numídico

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Quinto Cecilio Metelo Numídico (latín: Quintus Caecilius L. F. Q. N. Metellus Numidicus) fue un político y militar romano del siglo II a. C., hijo del cónsul del año 143 a. C. Lucio Cecilio Metelo Calvo, hermano de Lucio Cecilio Metelo Dalmático, sobrino de Quinto Cecilio Metelo el Macedónico, padre de Quinto Cecilio Metelo Pío y abuelo de Quinto Cecilio Metelo Pío Escipión Nasica. Ocupó el consulado romano en 109 a. C., fue censor en 102 a. C., y el líder de la facción política de los optimates en el Senado Romano y, como tal, fiel partidario de la ortodoxia republicana romana.

Genealogía de los Cecilio Metelo

Vida[editar]

En su juventud adquirió una vasta cultura, siendo discípulo del filósofo Carnéades en Atenas. Cicerón le cita como un brillante orador, y según Frontón, algunos de sus discursos fueron recogidos por Lucio Elio Estilón, aunque por desgracia no se conservan.

Tribuno en 120 a. C., edil en 117 y pretor en 113 en Sicilia y Cerdeña. Es probable que después de su regreso de su provincia, fuese acusado de extorsión, pero su fama de incorruptible era tan alta que los jueces no creyeron las acusaciones. Algunos escritores modernos, sin embargo, suponen que esta acusación se llevó a cabo después de su regreso de Numidia[1]

Metelo apoyó a su cliente Cayo Mario para que ganara las elecciones a tribuno de la plebe y entrara en el Senado. Mario, a pesar del apoyo de Metelo, llevó a cabo una política popular y opuesta a los intereses de los optimates. A partir de entonces, Metelo se convirtió en opositor político de su antiguo cliente Cayo Mario. Unido al princeps senatus, Marco Emilio Escauro, hizo todo lo que estuvo a su alcance para evitar que Mario ocupara el puesto curul de pretor.

No sabemos en qué circunstancias Metelo se reconcilió con Mario, ni si se trataba de un perdón sincero u obligado por las circunstancias. Sin embargo, cuando obtuvo en 109 a. C. el consulado con Marco Junio Silano como colega y el mando de la guerra contra Yugurta (que continuaría ejerciendo como procónsul en 108-107), Metelo se llevó como legados a Cayo Mario y a Publio Rutilio Rufo.

En Numidia reorganizó las tropas romanas, imponiendo una severa disciplina en el ejército. Tomó la ciudad de Vacca y derrotó a Yugurta en Mutul. Sin embargo, la excesiva prudencia de Metelo y la habilidad del númida provocaron el estancamiento de las acciones militares. Mientras Metelo obtenía notables, pero no decisivos, resultados, Mario utilizó en provecho propio la impaciencia y frustración de los grupos de poder que, en Roma, consideraban ya demasiado larga la guerra y sospechaban de las intenciones de Metelo, que prorrogaba su imperium proconsular en África.

Tras una campaña de intrigas y sistemático desprestigio de la gestión de Metelo, en 108 a. C. Mario accede al consulado frente al desprecio y las burlas de Metelo, que ambicionaba el consulado para su propio hijo, y tachaba a Mario de ser un palurdo itálico que ni siquiera hablaba griego. El nuevo cónsul relevó a Metelo del mando, pero este no quiso hacer lo entrega del ejército a Mario y dejó al mando a su legado Publio Rutilio.

A pesar de ello y de su mala imagen tras la campaña de Mario, el Senado decidió recompensar a Metelo, con el reconocimiento de sus méritos en África, materializado en un espléndido triunfo en el año 107 a. C. y el sobrenombre de Numidicus (el Numídico), retirándose su colega. Rehusó a Lucio Equicio, que pretendía ser hijo de Graco, la entrada en la lista de ciudadanos, a pesar del tumulto popular que esta negativa causó.

Saturnino decidió arruinar a Metelo y obtuvo el apoyo de Cayo Mario que odiaba a Metelo, tanto por motivos personales como políticos. Después del asesinato de A. Nonius, que aspiraba al tribunato de la plebe, esta dignidad para el año 100 a. C. recayó en Saturnino, el mismo año en que Glaucia era pretor y Mario cónsul por sexta vez.

Cuando Saturnino obligó a los senadores a jurar una ley agraria en el plazo de cinco días, o en caso contrario avenirse a pagar una multa, Metelo prefirió desterrarse a Rodas antes que someterse a tal desatino, siendo por ello expulsado del Senado y perdiendo la ciudadanía.

Luego de pasada la amenaza germánica y del revuelo causado por Saturnino, Quinto Cecilio Metelo Pío, hijo del Numídico, logró que su padre, en el año 99 a. C. regresase a Roma a propuesta del tribuno Q. Calidio, recuperando la ciudadanía romana y su fortuna. Murió poco después de su retorno.[2]

Según Cicerón,[3] Metelo Numídico fue envenenado por el tribuno de la plebe Q. Varius, que fue tribuno de la plebe en el año 91 a. C., y era un enemigo violento de la aristocracia.

Bibliografía[editar]

  • Guerra de Yugurta. J. García Álvarez. Madrid, Gredos bilingüe, 1985.
  • Salustio: Catilina y Yugurta. Texto y traducción por José Manuel Pabón. Madrid, Alma Mater, Vol. I 1954, Vol. II 1956.

Referencias[editar]

  1. Cicerón Pro Balbus 5, Epistulæ ad Atticum 1, 16; Valerio Máximo Hechos y dichos memorables libro ii. 10 § 1
  2. Salustio Jugarta 43-88; Plutarco Marius; Tito Livio Epitome 65, 69, Veleyo Paterculo Historia romana libro ii 11; Aurelio Víctor De Viris Illustribus Romae Libro iii, 62; Floro Epítome de la historia de Tito Livio libro v. 1, Eutropio Breviario Libro iv. 27; Orosio Historias libro v. 15; Apiano De bellis civilibus, libro i. 28, 30-33; Valerio Máximo Hechos y dichos memorables libro ii. 10 § 1, ix 7 § 2; Aulo Gelio Noches áticas, Libro i. 6, xvii 2, Sexto Julio Frontino, Strategemata p. 15; Meyer, Orator. Roman. Fragm p. 272, & c. 2° Edición
  3. Cicerón De Natura Deorum Libro iii. 33
Precedido por:
Marco Minucio Rufo y Espurio Póstumo Albino
Cónsul de la República Romana junto con Marco Junio Silano
109 a. C.
Sucedido por:
Servio Sulpicio Galba y Quinto o Lucio Hortensio