Salustio

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Medallón con la efigie de Salustio.

Gayo Salustio Crispo (en latín Gaius Sallustius Crispus), más conocido como Salustio (1 de octubre de 86 a. C.13 de mayo de 34 a. C.), fue un historiador romano.

Contenido

[editar] Vida política

Perteneciente a una conocida familia plebeya, Salustio nació en el país de los Sabinos. Tras una infancia y juventud enfermizas, fue elegido tribuno de la plebe en el año 52 a. C., el mismo año en que Clodio fue asesinado en una reyerta callejera por los seguidores de Milón. Salustio se oponía a Milón y al partido de Pompeyo, así como a la vieja aristocracia romana.

Fue desde el principio un firme partidario de César, al cual debía parte de su ascenso en la política. En el 50 a. C. fue expulsado del senado por el censor Apio Claudio Pulquerio bajo la acusación de inmoralidad grave, aunque la verdadera razón podría estribar en su amistad con César. Durante el siguiente año, y sin duda debido a la influencia del mismo César, fue reinstaurado en el senado y nombrado cuestor.

Durante el año 46 a. C. ejerció el cargo de pretor, acompañando a César en su campaña de África que terminó con la derrota efectiva de los restos de los partidario de Pompeyo en Tapso. Como recompensa por sus servicios, Salustio fue nombrado gobernador de la provincia de Africa Nova. En este puesto fue culpable de un estado de opresión y extorsión tal, que sólo la influencia de César le permitió eludir una condena. A su vuelta a Roma, compró y dio gran esplendor a los famosos jardines del Quirinal, conocidos como los Horti Salustiani. Fue entonces cuando se retiró de la vida pública, dedicándose por completo a la literatura histórica.

[editar] Obra literaria

Sus relatos de la llamada Conjuración de Catilina (De Catilinae coniuratione o Bellum Catilinae) y de la Guerra de Yugurta (Bellum Jugurthinum), han llegado hasta nosotros completos, junto a fragmentos de sus mayor y más importante trabajo, Historiae, una historia de Roma desde el 78 a. C. al 67 a. C., que pretende ser una continuación del trabajo de Lucio Cornelio Sisena.

Primera página de la edición de La conjuración de Catilina de Joaquín Ibarra (Madrid, 1772)

[editar] La conjuración de Catilina

Artículo principal: De Catilinae coniuratione

La conjuración de Catilina (su primer trabajo publicado) contiene la memorable historia del año 63 a. C. Salustio adopta el punto de vista normalmente aceptado de Catilina, describiéndole como un enemigo deliberado de la ley, el orden y la moralidad, y no ofrece una explicación comprensiva de sus motivos e intenciones. Catilina, debe recordarse, apoyó al partido de Sila, al cual se oponía Salustio. Podría ser cierto, según la teoría de Theodor Mommsen que Salustio estuviera particularmente ansioso por limpiar el nombre de su patrón de cualquier complicidad en dicha conspiración.

Al escribir sobre la conjuración de Catilina, el tono y el estilo de Salustio, y las descripciones del comportamiento de la aristocracia muestran su preocupación por el declive de la moral romana. Al tiempo que vierte sus invectivas contra el carácter depravado y los viciosos actos de Catilina, no deja de constatar que este hombre tenía muchos rasgos nobles, de hecho, todos los necesarios para el éxito social de un romano.

Este tema le dio la oportunidad de explayarse en su retórica a expensas de la vieja aristocracia romana, cuya degeneración se encargó de mostrar en su más oscura faceta. En su conjunto, no es injusto con Cicerón.

[editar] La guerra de Yugurta

Artículo principal: Guerra de Yugurta

En su Guerra de Yugurta, de nuevo, aunque presenta un interesante y valioso monográfico, no ofrece un resultado satisfactorio. Debemos asumir que Salustio recolectó y unió materiales diversos durante su periodo como gobernador en Numidia. También aquí se queja de la debilidad del senado y la aristocracia, demasiado a menudo con una vena moralizadora y filosófica, aunque como historia militar es un trabajo poco satisfactorio en aspectos geográficos y detalles cronológicos.

[editar] Otros trabajos

Los fragmentos supervivientes de las Historias (algunos de ellos descubiertos en 1886) son suficientes para mostrar al partidario político, que se complace en describir la reacción contra la política y la legislación del dictador tras la muerte de éste. Es lamentable la pérdida de este trabajo, que podría haber aportado mucha luz sobre este periodo lleno de acontecimientos, que incluirían la guerra contra Sertorio, las campañas de Lúculo contra Mitrídates VI del Ponto, así como las victorias de Pompeyo el Grande en el este.

Dos cartas (Duae epistolae de república ordinanda) con consejos políticos así como otros anuncios enviados a César, las cuales a pesar de considerarse auténticas hoy en día han sido tachadas de apócrifas en numerosas ocasiones. También se atribuye un ataque sobre Cicerón (Invectiva or Declamatio in Ciceronem), aun que se cree que probablemente pertenezcan al trabajo de un retórico del siglo I.

[editar] La relevancia de Salustio

En conjunto, el veredicto resulta favorable a Salustio como historiador. Tácito cita con frecuencia a Salustio en sus Anales (iii, 30), al igual que Quintilio (ii. 5, x. i), quien le recuerda como un historiador superior a Tito Livio, y no vacila en situarle al mismo nivel que Tucídides.

Salustio impulsó prácticamente por sí solo una nueva línea literaria. Mientras sus predecesores habían sido poco más que secos y polvorientos cronistas, él acometió la tarea de explicar las conexiones y el significado de los acontecimientos, siendo además un buen descriptor de personajes. El contraste entre su juventud y el tono altamente moral adoptado en sus escritos se usó frecuentemente como motivo de reproches hacia su figura, aunque no existe ninguna razón para pensar que no se hubiera reformado.

En cualquier caso, su conocimiento de sus antiguas debilidades le podría haber llevado a adoptar un punto de vista pesimista sobre la moralidad de sus compatriotas, y por lo tanto, a juzgarles severamente. Su modelo era Tucídides, a quien imitaba en sus sentencias e imparcialidad, en la introducción de las reflexiones filosóficas y discursos, y en la brevedad de su estilo que algunas veces bordeaba el oscurantismo.

Su cariño por las viejas palabras y frases, en las que imitaba a su contemporáneo Catón el Joven, era ridiculizado como un defecto, aunque era precisamente este defecto en sus exageraciones retóricas lo que hizo a Salustio el autor favorito en el siglo II y en adelante.

[editar] Bibliografía

[editar] Ediciones de las obras de Salustio

  • Salustio Crispo, Cayo/ Pseudo Salustio/ Pseudo Cicerón (1997). Conjuración de Catilina; Guerra de Jugurta; Fragmentos de las «Historias»/ Cartas a César; Invectiva contra Cicerón/ Invectiva contra Salustio. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1879-8.
  • Pseudo Plutarco/ Porfirio/ Salustio (1989). Sobre la vida y poesía de Homero/ El antro de las ninfas de la odisea/ Sobre los dioses y el mundo. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1405-9.

[editar] Bibliografía analítica

  • Luque Frías, Mª. El pensamiento político de Cicerón y Salustio: Su legado histórico en la cultura occidental. Ed. Comares. ISBN 84-8444-957-2.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

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